27/3/13

• Terra Infinita 8: Informática y energía


IMPRESIONES DE UN VIAJE POR AUSTRALIA

(Continuación de Terra Infinita 1-2--3--4--5--6- y -7-)


Canguro rojo (Macropus rufus) fotografiado al alba en el desierto central, Oodnadatta Track, South Australia
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 500 mm f:4L IS, 1/60 seg a f:4, beanbag
© Oriol Alamany


En mi primer y segundo viaje a Australia llevaba una nevera portátil cargada con varios kilos de rollos de película diapositiva y diversas pilas para hacer funcionar las cámaras durante los meses de viaje. Fue un alivio cuando con la aparición de la fotografía digital descubrí que iba a ahorrame viajar con todo ese peso. 
          Ahora cargo con un ordenador, varios discos duros, y un montón de cargadores para los diferentes tipos de baterías recargables que usan los distintos modelos de cámara. Además de un panel solar con su correspondiente batería-acumulador o de un inversor para el coche.
          Aún recuerdo cuando nos decíamos que la fotografía digital iba a suponer un ahorro de dinero y un aligeramiento de peso... ¡Ilusos!


INFORMÁTICA


En este tercer viaje, para descargar, almacenar y editar las fotografías y vídeos llevaba un ordenador portátil Apple MacBook Pro 13". Tras descargar las tarjetas del día al ordenador conectaba un disco duro externo de 2,5" y, mientras le daba un vistazo a las fotos, la utilidad Time Machine de Apple se ocupaba de actualizar automáticamente la copia de seguridad. Nada más sencillo y cómodo.
          Además llevaba otro disco duro externo adicional donde de vez en cuando hacía una tercera copia, por si las moscas... o los ladrones... o los tornados... o las inundaciones... o los cocodrilos.... Es que tal y cómo relata el escritor Bill Bryson en su hilarante e imprescindible libro En las antípodas, Australia está llena de peligros. Un libro de lectura imprescindible si piensas viajar al continente rojo. Y si no, también.
          Asimismo llevé mi viejo disco duro autónomo (SmartDisk FlashTrax XT 160 GBcomo descargador de emergencia para el hipotético caso de que a medio viaje sufriera un fallo en el ordenador y ya no pudiera descargar más fotografías en él. Por suerte eso no sucedió, pero el FlashTrax me sirvió de todos modos para descargar las tarjetas en localizaciones remotas donde no me llevé el Mac, como los días que nos fuimos de acampada y ligeros de equipaje a la isla Fraser, por ejemplo.
          Más de 11.000 archivos fotográficos Raw, sumados a unos 300 planos de video HD ocupan lo suyo. Así que no fue extraño que a mitad del viaje empezara a constatar con temor que, por vez primera en mis viajes, iban a faltarme GB de almacenaje. 

Editando fotografías en el MacBook Pro, una lluviosa tarde en la selva de Daintree National Park, Queensland.
Aunque aquí aparente muy relajado, pocos momentos tuvimos de tranquilidad ya que el trabajo en Australia siempre fue intenso.
Canon PowerShot G10
© Eulàlia Vicens

          Mi ordenador portátil lleva de origen un disco duro de 250 GB, en parte ocupado por el sistema operativo, las aplicaciones y algunos documentos. Para anteriores viajes los aproximadamente 170 GB restantes siempre me habían bastado. Pero en Australia, además de estar dos meses y medio fotografiando sin interrupción, el problema fue que los archivos Raw de la nueva Canon 5D MkIII ocupan entre 25 y 29 MB cada uno. Mucho  más que los de la 1D MkIV que utilizaba hasta el pasado verano que ocupaban entre 18 y 23 MB. Y también hay que reconocer que había disparado más de lo previsto. No soy un fotógrafo de darle mucho al disparador, pero con la fotografía de fauna salvaje siempre se realizan más disparos de lo habitual.
          Por ello en el disco duro interno del ordenador ya no quedaba espacio libre suficiente para lo que aún nos quedaba por delante. Así que una de las primeras compras al llegar a Sidney tras la larga travesía del Outback fue un disco duro externo de 2,5" Western Digital de 1TB de capacidad. Ahora ya podía afrontar sin angustias el resto del viaje.


El puerto, la Opera y la City, Sidney
Canon EOS 5D MkIII a ISO 640, 17-40 mm f:4L, 4 seg a f:8, trípode
© Oriol Alamany

          Una recomendación válida para cualquier viaje es no separarse jamás del pequeño disco duro de copia de seguridad. En Australia solíamos irnos de excursión dejando en el vehículo el ordenador portátil o incluso el costoso teleobjetivo de 500 mm (eso si, bien atados dentro de una malla de cable de acero PacSafe que uso ya hace años y me proporciona una gran tranquilidad), pero no habría soportado regresar al vehículo y encontrarme sin las fotografías realizadas con tanto esfuerzo durante multitud de días de trabajo.

Día lluvioso en un paisaje rural con ovejas cerca de las montañas de The Grampians, Victoria
Canon EOS 5D MkIII a ISO 100, 70-200 mm f:2.8L IS II, 1/40 seg a f:16, trípode
© Oriol Alamany


ENERGÍA

En un viaje de once semanas en el que nuestra vida diaria se desarrollaba por completo en autocaravanas o de camping  y en el que no pisamos un hotel con electricidad más que de modo esporádico, la recarga de las baterías de cámaras, flash, ordenador portátil, linternas, teléfonos móviles-GPS o incluso el e-book que lleva Eulàlia de viaje, se convirtió en un desafío.
          El método de recarga que más utilicé fue la toma de mechero de los vehículos. Dispongo de cargadores a toma de 12 voltios para las cámaras, baterías AA y AAA y aparatos que se recargan mendiante toma USB de 5 voltios. Pero Canon no comercializa cargador para coche para la Canon G10 y el de la EOS-5D MkIII tiene un precio surrealista. 
          Por eso, tras largas pesquisas por internet, quedé especialmente contento con la compra del cargador Hahnel Ultima II, que incluye módulos intercambiables para distintos tipos de baterías y que funcionó de maravilla ya fuera enchufado a la corriente, al mechero del vehículo, a una placa solar o a la batería-acumulador PowerGorilla. Su versatilidad es inigualable, y a un precio mucho menor que un cargador original Canon.

Recargando baterías de la 5D MkIII mediante un panel solar Flexcell Sunpack 14w, a 40ºC a la sombra en la región de Kimberley, Western Australia
Canon EOS-1D MkIV a ISO 200, 17-40 mm f:4L
© Oriol Alamany


          Para los aparatos que no disponen de toma de mechero (como el MacBook Pro, por ejemplo), llevo un inversor o Car-Converter que transforma la corriente de 12 a 220 voltios y así poder utilizar los cargadores estándar.
          Recargar mediante el vehículo es un buen recurso mientras el motor esté en funcionamiento, pero no cuando estas parado uno o varios días en una misma localidad, ya que podrías agotar la batería. Para esos casos llevába un panel solar enrollable Flexcell Sunpack de 14w y un acumulador Powergorilla proporcionados por la empresa Xunzel, que llevan solucionándome desde hace ya varios años el problema de la energía en zonas remotas.


Batería PowerTraveller Powergorilla recargando las baterías de la Canon 5D MkIII mediante un cargador Hähnel en el desierto australiano.
Canon Powershot G10
© Oriol Alamany


           

18 comentarios:

  1. Molt interessant aquest article Oriol.
    Jo al utilitzar SD, vaig carregat de targetes de 16gb, posades en un estoig estanc i a prova de bombes de "Peli",que ocupa molt poc espai i no pesa res, fins ara sempre he anat sobrat. Clar que jo vaig am buna D300s i els arxius no ocupen tant d'espai.
    Per mi, estan mes segures les fotos en la mateixa targeta, que en un disc dur.Dons les Sandisk que utilitzo, m'han passat per la rentadora i la assecadora, sense perdre ni la mes mínima gota de informació.
    Clar que les targetes CF, son molt mes cares i segurament no surt tan rentable, comprar varies.
    Al meu estoig hi poden cabre 12 targetes SD.
    Una abraçada.

    ResponderEliminar
  2. Joan, el sistema de "sólo tarjetas" es bastante seguro para viajes donde no tengas que hacer muchos GB. O si es largo, que compres muchas tarjetas o de las de gran capacidad que son caras. Aunque en este caso no tienes copia de seguridad, raramente una tarjeta va a dañarse sola. Es una buena solución sobretodo para trekkings donde no vas con ordenador portátil (aunque hasta ahora yo he usado 2 discos duros autónomos para esos casos).

    Otra cosa es que en un viaje largo a mí me gusta ir haciendo algo de limpieza de imágenes (además de visionarlas, claro) y, sobretodo, ir etiquetando los lugares donde están hechas, ya que al cabo de unas semanas me confundo con las localidades, incluso llevándolas apuntadas en una libreta.

    Y el ordenador siempre sirve para conectarse a internet de vez en cuando para reservar billetes, consultar informaciones locales, etc, sobre el terreno (cuando hay wi-fi, que en Australia había bien poca).

    A mi alguna tarjeta se me ha caído o mojado y no le ha pasado nada. Pero salir indemne de una secadora esto tiene delito, eh? :-)

    Gràcies per explicar la teva experiencia!

    ResponderEliminar
  3. Un article molt interessant, pels nostres viatges.

    Jo ara tinc previst un viatge a EUA a la costa oest d’aquí una setmana i estaré 23 dies i tinc pensat anar carregat de targetes SD com el company Joan, trobo que es la opció mes fàcil, però la mes arriscada potser. Jo el problema el tinc amb l'equip que puc pujar a cabina, no se si els filtres els puc pujar ho han d'anar a bodega, el demés crec que ja ho tinc clar, ja que mai he viatjat amb tot l'equip.

    Fins aviat.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Josep, los filtros los puedes llevar perfectamente en el equipaje de mano, si te caben en la mochila. Yo a veces acabo facturándolos (excepto mi filtro-fetiche, el polarizador) porqué llevo varios y necesito el reducido espacio de la mochila para cosas más caras o indispensables, como ópticas.

      Piensa que si en el momento de la facturación te piden pesar el equipaje de mano y te llaman la atención sobre el peso, siempre puedes sacar una cámara con el zoom más grande que tengas y colgártela en el hombro. Esto esta permitido i aligera la mochila al menos un par de kilos. También puedes ponerte cosas en los bolsillos o llevar un chaleco fotográfico puesto.

      Eliminar
    2. Moltes Gràcies Oriol, tindre present això del pes. Que curiós no hi havia pensat en lo de treure una càmera. Es el meu primer viatge em falta molta experiència. Segur que em sortiran 50.000 coses mes, però tot el que pugui tenir controlat abans millor i lo que no ja ho resoldrem com puguem.

      Per cert un bloc impressionant.


      Fins Aviat.

      Eliminar
    3. ¡Si tienes alguna duda más y puedo ayudarte, lo preguntas! Bon viatge!

      Eliminar
  4. Perdoneu no he posat el nom abans perqué no se com funciona aixó

    Fins aviat

    ResponderEliminar
  5. Hola Oriol,
    personalment porto 6 targetes CF de 32 GB cadascuna, aixo en viatges desde fins a tres setmanes i amb la canon 5D MK II y III m' anaba be (RAW). El que m' agrada de portar targetes es que el material fotografic queda repartit i tambe que la petita mida de les targetes em permet portar-les a la meva bossa personal si penso que n'hi ha cap risc.
    salutacions
    Joan

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre, 6x32GB son 192 GB, ¡con esto puedes viajar mucho! Desde luego, a nivel de volumen te ahorras un montón.

      ¿Los que vais con muchas tarjetas, no lleváis ni ordenador entonces?

      Eliminar
    2. Es que últimamente se están poniendo insoportables en en los aeropuertos con los portátiles, te obligan incluso a encenderlo, luego es que tengo el tic de que prefiero visualizar las fotos en casa en mi Mac fijo de pantalla supergrande, tranquilo y con un té delante..

      Eliminar
    3. En eso tienes razón, lo de los portátiles parece que llevemos bombas. ¿Te han hecho alguna vez lo de la prueba del algodón? ¡Eso ya es lo último!

      A mi me gusta ver también mis fotos en casa, pero ya he contado que voy editando y etiquetando por el camino. Cunado llego a casa no me dejan las llamadas telefónicas y el trabajo.

      Eliminar
  6. Bones Oriol, he trobat summament interessant el teu article sobre els subministraments energètics, pensant en estar uns quants dies per les High Lands i sense electricitat, crec que ja tinc el tema resolt ;-)
    Gràcies!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tras varios viajes ahora ya tengo el tema de la recarga solar en zonas remotas bastante controlado. Cualquier duda me la preguntas.

      Eliminar
  7. Hola Oriol,

    Pues la verdad es que estas entradas son "oro". Normalmente cuando uno planifica un viaje se centra más en las localizaciones, en buscar posibles "iconos fotográficos" que uno no debe dejar de fotografiar y si uno es algo concienzudo pues ya mira el tiempo (altamente recomendable), horas de luz, salidas y puestas de sol y luna con sus ángulos...

    Yo soy de los que me llevo el portátil precisamente para esto. Porque aunque lo mire en casa y me lo lleve anotado en una libretita de mano (incluso con mapas miniaturizados y enganchados a modo de libreta de ruta) siempre es bueno controlar predicciones, consultar el Photographer Ephemeis u otros etc... sobre la marcha sobretodo si hay que hacer cambios de planes y adaptarse.

    En este sentido incluir el tema de la energía para cargar las baterías es primordial y muy poco hablado en circulos fotográficos. Muchas gracias.

    ¿En zonas donde tu único aliado es el sol te llevas el cargador solar (que creo que acaba en mechero) + el "car-converter" para poder conectar los cargadores originales? Entiendo que la batería esa rígida es para tener un plus de carga ya guardada que debes cargar con el cargador solar Flexcell o bien desde corriente si estas en hotel o similar, ¿no?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Los paneles solares portátiles (al menos los de 14w que uso yo como este Flexcell Sunpack de Xunzel) son incapaces de usar un Car-converter para transformar los 12 voltios a 220 voltios y así usar los cargadores normales. Esos aparatos sólo pueden usarse conectados al mechero en el vehículo (y mejor con el motor encendido).

    El panel solar tiene una toma igual que la de mechero de coche y allí se deben conectar los cargadores de baterías de cámaras, flashes o teléfonos específicos para tomas de 12 voltios con toma de mechero, como el Hahnel que os recomiendo.

    La batería-tampón PowerGorilla de Xunzel tiene varias funciones. Es una batería especialmente fabricada para recargar con paneles solares, por lo que no le afectan los altibajos de la luz (como el paso de nubes, por ejemplo). Si recargas la batería de la cámara directamente, esta deja de recargar a veces debido a las nubes. A vecees también es mejor recargar la batería-tampón durante el dia, mientras usas la cámara, y por la noche cuando no luce el sol conectarle las baterías de la cámara a ella.

    Algunas baterías de alto voltaje como las de las EOS-1 no me cargan bien directamente de los paneles. necesito cargar la PowerGorilla primero y luego recargarlas a partir de ella, la placa de 14W no me da suficiente potencia. Con las de la EOS 5D o G10, de menor voltaje, eso no es necesario.

    Y sí, en cuando me resulta posible, recargo la batería PowerGorilla a tope en cualquier punto eléctrico. Así dispongo de varias recargas para las cámaras para los días siguientes. Al menos dos recargas completas de la gran batería de la EOS-1D-IV, o varias de la más pequeña natería de la 5D-III.

    ResponderEliminar
  9. Hola Oriol. Una entrada muy didáctica e interesante de la que se aprende mucho. Pero ojo con el pacsafe, no confiaría mucho en él, veo en las fotografías del artículo que queda atado por un simple candado y éste se fuerza fácilmente incluso con el destornillador que suele venir en la bolsa de herramientas del coche. No dejaría cosas de tanto valor.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu aporte. El candado del Pacsafe me parece bastante robusto, aunque como todos se puede forzar me imagino. Yo lo uso desde hace muchos años, aunque supongo que si alguien se empeña puede cortar la malla también. Es más una cuestión disuasoria. Si entran rápido y encuentran dentro de un arcón del vehículo algo atado con Pacsafe les va a llevar un rato conseguirlo. Si el coche tiene alarma mientras tanto estará sonando.

      Eliminar