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3/8/26

LOCOS POR UN ECLIPSE



Los medios de comunicación y los influencers de las redes sociales no dejan de hablar del eclipse de Sol total del próximo 12 de agosto.

Se esperan millones de observadores; los alojamientos más modestos se ofrecen a precios astronómicos, las administraciones habilitan aparcamientos para que la gente se agolpe por centenares y contemple el acontecimiento astronómico del año, mientras que "reputados" astrólogos (y sus crédulos seguidores) advierten de que, si vas a verlo, aflorará tu oscuridad interior y tu vida se convertirá en un desastre.

Personas que jamás han presenciado un eclipse total hablan como si fueran expertas en televisiones, radios y pódcasts; se ofrecen innumerables cursos para fotografiarlo, y periódicos y redes sociales publican infinidad de artículos y mapas con las que, según ellos, son las mejores localizaciones para conseguir la fotografía perfecta.


Un eclipse total del 100 % es un fenómeno raro y mágico, no hay duda (¡ojo, uno del 99 % no tiene nada que ver!). Yo tuve el privilegio de contemplar uno hace años y fue una experiencia absolutamente asombrosa.

Esta obsesión colectiva por comercializarlo todo y convertir cualquier acontecimiento en un espectáculo, esa necesidad casi enfermiza de conseguir «la foto», puede arruinar una experiencia única. Yo, sin duda, volveré a verlo, pero, a pesar de las peticiones que he recibido, he decidido no organizar ningún curso ni ninguna salida. Iré a contemplarlo con mi compañera y un par de amigos.


¿Quieres hacer una foto? Hazla. Pero no hace falta que dispares quinientas. Tendrás poco más de un minuto para disfrutar de la totalidad. No te pierdas el instante más emocionante: el comienzo de esa fase. El cielo se oscurece, se levanta una brisa suave, desciende la temperatura, los pájaros empiezan a cantar y el Sol se transforma en un disco negro rodeado por una delicada corona de luz. Contémplalo. Disfrútalo. Después ya harás alguna fotografía, probablemente muy parecida a la que tomarán millones de personas en todo el mundo.

Que conseguir una fotografía de recuerdo no te impida llevarte un recuerdo eterno grabado en la memoria.


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Si, de todos modos, quieres llevarte alguna fotografía de recuerdo, ESTE ARTÍCULO que publiqué en 2015 quizás pueda ayudarte.


29/11/23

BENRO CYANBIRD Y LA NUEVA GENERACIÓN DE TRÍPODES



Trípode Benro Cyanbird TCBC15
@ Oriol Alamany

El mundo de las herramientas fotográficas ha evolucionado mucho desde el cambio de siglo: la llegada de la tecnología digital, los sistemas de estabilización de imagen, las cámaras sin espejo, los métodos de autoenfoque inteligentes, los sensores de cada vez mayor resolución y sensibilidad, las cámaras de acción, los drones, la omnipresencia de los móviles con cámara, y el tsunami que representa en nuestras vidas las redes sociales. Todos estos cambios, y algunos más, hacen que vaya cayendo en el olvido cómo trabajábamos en este oficio/afición hasta hace no demasiado años.

Hay un cambio notable, pero que pasa bastante desapercibido, que es el progresivo abandono del uso de los trípodes. Hasta la expansión de la fotografía digital, cualquier fotógrafo de naturaleza que se preciara efectuábamos casi el 100% de nuestras imágenes con la cámara firmemente atornillada en un trípode. Eso nos garantizaba resultados nítidos, de la máxima calidad, a pesar de que usábamos películas de sensibilidades bajas (25, 50, 64 y 100 ISO) y un tipo de cámaras como las réflex, sujetas a la vibración del mecanismo de sus espejos.

En los años 80 y 90 del siglo XX, la mayoría de fotógrafos salíamos al campo y subíamos a las montañas cargando pesados trípodes metálicos, como los italianos Manfrotto 055 o su versión “ligera”, el modelo 190. A finales de los noventa, la marca francesa Gitzo presentó sus primeros modelos fabricados con fibra de carbono, una revolución que aportaba mayor rigidez y menor peso, aunque, eso sí, a precios astronómicos. Más adelante llegarían al mercado las marcas chinas, como Benro, Giottos, Sirui, Vanguard, Leofoto, etc, que ofrecían unos soportes más económicos que los de los fabricantes europeos.



Hasta hace pocos años, una buena fotografía de paisaje era sinónimo del uso de un voluminoso y pesado trípode. Pero la mejora en el rendimiento de las sensibilidades ISO de los sensores y la generalización de los sistemas de estabilización de imagen han hecho que su uso sea cada vez menos frecuente.
@ Oriol Alamany


EL FIN DE LA EDAD DE ORO DEL TRÍPODE

Pero hoy en día ya no es indispensable disparar siempre al ISO más bajo de nuestra cámara para obtener una fotografía de buena calidad. Bastantes sensores actuales son del tipo ISO Dual, que ofrecen excelentes resultados tanto a ISO 100, como a ISO 400 o 800. Y la mayoría de cámaras también usan sensores y objetivos dotados de estabilizadores de imagen, que nos permiten disparar a mano alzada a velocidades de obturador muy bajas, incluso de un segundo, dependiendo de la focal del objetivo. 

Por todo ello, el uso de aquellos pesados y engorrosos soportes resulta cada vez menos necesario. De hecho, bastantes aficionados a la fotografía ya ni siquiera poseen uno. Incluso los recalcitrantes usuarios de trípode, como es mi caso, cada vez recurrimos menos a él si hay que viajar, andar mucho o subir montañas. ¡Cualquier excusa es buena para dejarlo en casa!

Pero sigue habiendo ocasiones en las que un soporte estable es imprescindible para obtener la imagen deseada: la fotografía con poca luz, de madrugada o al atardecer, en el interior de un bosque tupido, la fotografía nocturna, para crear timelapses, videos, dejar la cámara con un control remoto, o cuando se usan grandes teleobjetivos. En este último caso la función del trípode, aparte de aportar estabilidad, es también la de ayudarnos a soportar el peso de la lente, que puede ser de varios kilos.



Las ruinas de la antigua ciudad nabatea de Petra, de noche. Fotografía realizada con una larga exposición de 5 segundos, gracias al uso del trípode Benro Cyanbird, con una Canon EOS R5 a ISO 100 y objetivo gran angular EF 28 mm F1.8 a F5.6.
@ Oriol Alamany


NUEVAS GENERACIONES

Con estos cambios en las necesidades de los fotógrafos, algunas marcas han replanteado el diseño de sus trípodes. Últimamente han aparecido diversos modelos que intentan hacerse un hueco entre los usuarios, ofreciendo un tamaño compacto y un peso ligero, a la vez que un montón de pequeñas funcionalidades.

Con un lanzamiento financiado mediante un exitoso crowfunding, el Peak Design Carbon Travel Tripod TT-CB-5-150-CF-1 es uno de estos nuevos modelos de viaje más destacados. Sólo pesa 1,29 kilos y goza de buena fama. Pero su elevado precio (550 €) y el peculiar diseño de su rótula produce rechazo a algunos fotógrafos. La marca china Ulanzi & Coman ofrece desde 2022 un clon más económico, bajo el nombre Zero Y, por "sólo" unos 330 €.

Este año Benro ha presentado su propia versión de trípode de viaje compacto, ligero y de moderno diseño: el Cyanbird. En realidad, son tres versiones distintas en base a un mismo diseño, donde lo que cambia son los materiales: Tenemos un modelo con patas de aluminio (289 €), un modelo alto de gama con patas de fibra de carbono (359 €), y un modelo híbrido (269 €), donde la sección más gruesa de las patas es de carbono y las otras de aluminio. Además, ese último modelo viene equipado con una rótula distinta de la híbrida foto/video de los modelos anteriores: la suya es una simple rótula de bola.

Hace ya varios años que colaboro con la marca Benro como probador de campo de sus equipos. La marca me cede algunos de sus modelos y yo los testeo en las condiciones más duras alrededor del planeta. Pero no me considero un “Embajador” condescendiente, de esos que siempre hablan bien de sus marcas. Yo uso los equipos en mi trabajo profesional, en el mundo real, en situaciones a veces bastante duras. Y procuro que mis opiniones sean sinceras. Así que allá vamos...



Fotografiando el desierto de Wadi Rum al alba, con el trípode Benro Cyanbird y una Canon EOS R5.
@ Oriol Alamany



PRIMERAS IMPRESIONES

El pasado mes de septiembre, un par de días antes de partir a un viaje a Jordania para la agencia Aware Viajes, un mensajero llamó a mi puerta. Era un paquete con el trípode Benro TCBC15 FS20PROC que me mandaban desde Foto Técnica Import, el representante en España de Benro, para que lo probara durante este viaje. 

Abrí la caja y me encontré con una presentación muy cuidada: en una funda de lona que permite guardar el trípode y unos cuantos accesorios. Sorprende el cuidado diseño del trípode, con detalles en colores metálicos y el azul de la marca, y sus acabados. Hay multitud de pequeños detalles que hacen ver que alguien se ha roto la cabeza en una mesa de diseño, pensando en ellos. Por ejemplo, tiene múltiples roscas para colocar un monitor, un panel LED, un micrófono o cualquier otro accesorio.

Lo primero que hice fue pesarlo en una báscula: 1.025 gramos patas y rótula. Realmente ligero comparado con los trípodes que uso habitualmente, que rondan los 2-3 kg.

La altura máxima de este modelo (con la columna central estirada) es de 152,5 cm, sin la columna 129 cm y la mínima 18 cm. Plegado mide 43,5 cm (La versión de aluminio sube hasta un máximo de 156,5 cm y la híbrida 132 cm).

Las patas no son de sección redonda, sino ovalada, lo que aumenta su rigidez y reduce el diámetro del trípode en posición plegada. Eso lo hace especialmente compacto para llevar de viaje. En mi modelo, el material de las patas es de fibra de carbono, más ligero y rígido que el aluminio (¡Pero más caro, lo sé!). La columna central tampoco es el habitual tubo redondo, si no triangular, lo que ayuda a cerrar aún más sus patas, favoreciendo su tamaño compacto. En su parte baja incluye un gancho para colgar algo de peso para aumentar su estabilidad. La capacidad de carga teórica es de 4,5 kg, pero este es un baremo no establecido que varía de marca a marca.

Además de los tres ángulos de apertura de las patas (20°/55°/80°) que permiten bajar su altura, la columna central se parte en dos tramos, lo que permite disparar desde a ras del suelo. Las puntas de las patas son de goma, no intercambiables por púas metálicas como en los trípodes de gamas superiores.



Cierres de pestaña de metal de las secciones de las patas. Fijaros en el sutil detalle de diseño que indica a qué sección corresponde cada una.
@ Oriol Alamany


Las patas se dividen en cinco secciones. No suelen gustarme los trípodes con tantas secciones porque tardo más en abrirlos. Pero al usarlo en Jordania comprobé que el sistema de cierres por pestaña me permite abrirlas o cerrarlas las cuatro a la vez con la palma de una sola mano, de manera muy rápida.

Estos cierres de pestaña de las patas son muy prácticos, y de aluminio (no plástico como el Peak Design). En estos primeros usos he comprobado que cierran con firmeza. A pesar de ello este es el único aspecto del diseño que me produce cierta inquietud: Todos los trípodes (o incluso los palos de trekking extensibles) que usan cierres de pestaña, poseen un pequeño tornillo para regular la firmeza del cierre ya que, con el tiempo, estos suelen aflojarse. De inmediato me sorprendió constatar que el Cyanbird no ofrece ningún sistema para tensar sus cierres. ¿Quizás Benro ha creado un diseño que no cede con el uso? No puedo criticar algo que de momento funciona perfectamente. Sólo tengo la duda de que quizás, en algún momento, dejará de hacerlo. El tiempo lo dirá y, si los cierres empezaran a fallar, ya añadiría una actualización a esta publicación.




UNA SINGULAR (Y ORIGINAL) RÓTULA HÍBRIDA

El cabezal FS20PROC que acompaña a este modelo es una curiosa mezcla de rótula de bola de fotografía y de rótula de video. Algo atractivo en este mundo híbrido en que nos encontramos sumergidos hoy en día los creadores de imágenes. Sorprende la suavidad de su panorámica no siendo una verdadera rótula de video fluida, aunque en aras de su compacidad la barra para manejarla que incorpora resulta algo corta. Sin embargo, la presencia de roscas permite añadirle algún tipo de extensión, para hacerla más larga. La barra incorpora una llave Allen para ajustar las placas a cámaras y objetivos.

La rótula ofrece múltiples posibilidades de ajuste e incluye diversos niveles de burbuja. El tipo de enganche rápido es el clásico Arca-Swiss. Y al comprarlo incluye una placa. Mi único problema con este cabezal es que, debido a su pequeño tamaño, los mandos y palancas de ajuste y bloqueo son pequeñas por lo que, a veces, cuesta algo manipularlas, en especial con guantes. Si sólo vas a hacer fotos, resulta más práctico ponerle cualquier rótula de bola que ya tengas. Yo lo he utilizado a veces con la Benro V2, por ejemplo, que resulta más práctica si únicamente vas a hacer fotografías.



Fotografiando Wadi Rum al atardecer con el trípode Benro Cyanbird.
@ Eulàlia Vicens



Salida de luna en Wadi Rum, fotografía realizada con el trípode Benro Cyanbird, con una Canon EOS R5 a ISO 400 y un teleobjetivo EF 100-400 mm F4.5-5.6L IS II.
@ Oriol Alamany



Probando el trípode Benro Cyanbird con un teleobjetivo de 100-400 mm.
@ Oriol Alamany



Cadáver de dromedario al atardecer en el desierto de Wadi Rum. Fotografía realizada con una exposición de 1/5 seg., con el trípode Benro Cyanbird, con una Canon EOS R5 a ISO 100 y objetivo RF 24-105 mm F4 a F16. El uso de la sensibilidad mínima para obtener la mejor resolución y mayor rango dinámico, y un diafragma cerrado para que el enfoque abarque desde el primer plano hasta el fondo, obligan al uso de una velocidad de obturación lenta. El uso del trípode hace posible esta combinación de factores.
@ Oriol Alamany


CONCLUSIONES

Usándolo en ese viaje a Jordania, con mi cámara Canon R5 Full Frame y objetivos zoom de hasta 100-400 mm, este trípode y rótula me han proporcionado fotografías nítidas, incluso a velocidades de obturación lentas y exposiciones nocturnas. No será mi trípode habitual (para ello tengo mis más pesados Benro Mach 3 y Tortoise), ni lo utilizaré cuando necesite mi voluminoso 500 mm F4 (aunque lo he montado en casa y aguanta su peso). Para la mayoría de mis trabajos prefiero el uso de trípodes más robustos. Y los grandes teleobjetivos requieren también de trípodes y rótulas de mayor tamaño. 

Pero sin duda voy a utilizarlo en muchas salidas por los Pirineos, en los viajes que no estén centrados en la fotografía de fauna, o en los trekkings a pie en el Himalaya u otros grandes macizos montañosos. donde hay que llevar el equipo a la espalda durante largas jornadas. En estos trekkings, hasta ahora utilizaba un pequeño Gitzo G1057 que tan sólo alcanzaba unos muy modestos 92 cm (116 con la columna central elevada), en lugar de los mucho más cómodos 129 cm (152,5) del Cyanbird.



Fotografiando El Tesoro al atardecer, en Petra, con el trípode Benro Cyanbird.
@ Lurdes Marsol


En conclusión, me he encontrado con un trípode compacto, ligero, de sólida construcción metálica y carbono, relativamente alto y muy versátil, que cabe en cualquier mochila. Y a un precio bastante contenido. Ahora lo único que me falta comprobar es su durabilidad a largo plazo. 

El Cyanbird y su singular rótula me parece un producto ideal para quienes desean tomar imágenes fijas y videos, tanto en viajes como para trekkings o subir montañas. También es muy adecuado para los creadores de contenido para redes, que normalmente graban con cámaras pequeñas o teléfonos móviles. Es un trípode que no da pereza llevar en la mochila y que puede solucionar la obtención de fotografías de mejor calidad en momentos de poca luz. 


 (P. D. 11 diciembre 2023: He usado de nuevo el  Cyanbird en un segundo viaje a los desiertos de Jordania y, contra más lo utilizo, más se gana  mi confianza. Y varios de los participantes en este viaje quedaron impresionados por él. Esta vez lo he usado casi exclusivamente con mi habitual rótula de fotografía Benro V2.  Creo que le voy a dar más uso que el que inicialmente preveía).
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(AVISO: Soy embajador de la marca Benro y por ello la marca me proporciona material para probar y para utilizar en mi trabajo. Pero en mis pruebas intento ser lo más realista posible y dar mi opinión sincera sobre los productos testeados.)

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Escribir estos artículos y realizar pruebas de material fotográfico, es un proceso laborioso, que me lleva muchas horas de documentación y trabajo. Si este artículo te ha gustado, te ha entretenido un rato, o te ha sido de utilidad, puedes invitarme a un café.


25/10/23

REMEMBERING LEOPARDS

Remembering Leopards es una obra magna, de gran formato

Remembering Wildlife es una organización que cada año lleva a cabo un gran proyecto para la recogida de fondos para la conservación de especies amenazadas. Consiste en un conjunto de actos que giran alrededor de la edición a través de la plataforma de crowdfunding Kickstarter de un lujoso libro sobre la especie escogida. Además se hace una exposición, se subastan obras de artistas diversos, hay venta de merchandising, etc. Todo ello con el fin de recolectar dinero para el objetivo final.

En estos años los libros se han dedicado a los elefantes, rinocerontes, grandes simios, leones, guepardos, licaones, osos y, este 2023, a los leopardos. Hasta ahora se han vendido más de 35.000 ejemplares y recaudado más de 1,3 millones de dólares para proyectos de conservación en Africa y Asia.

Cada libro recoge fotografías cedidas de manera altruista por algunos de los fotógrafos de naturaleza más renombrados del mundo, como Frans Lanting, Art Wolfe, Marsel Van Oosten, Steve Winter, Sascha Fontseca, Jonathan and Angela Scott, Michael Poliza, Michel Denis-Huot, Pete Oxford, Sergey Gorshkov, Tim Laman, Will Burrad-Lucas, Thomas Vijayan, etc.

Pero cada año el editor reserva 20 fotografías del libro abiertas a la participación de otros fotógrafos, a través de un peculiar concurso. Este año se presentaron a competición más de 3.500 fotografías de las distintas especies de leopardos del mundo. Como los leopardos son mis animales favoritos, en esta ocasión decidí probar y presenté algunas fotografías de leopardo africano y de mi trabajo sobre el leopardo de las nieves. Dos fotografías de esta especie resultaron finalistas y, una de ellas, fue seleccionada entre las veinte ganadoras para aparecer en el libro.


Macho de leopardo de las nieves escondido en una llanura nevada, a unos 4.100 de altitud, Himalaya, India, invierno 2019.
Esta es una de las veinte fotografía seleccionadas para ser publicadas en el libro, de las 3.500 que se presentaron al concurso de Remembering Wildlife.


Participar en un concurso en el que no ganas nada y encima pagas derechos de inscripción, puede parecer una tontería. Pero aquí el premio que recibes es la satisfacción de colaborar en un proyecto de conservación para ayudar a esas especies que tanto amamos y nos gusta fotografiar, en compañía de los mejores fotógrafos del momento.

Entre las especies que aparecen en el libro están el leopardo común (africano, árabe, persa, indochino, de Java, Ceylan, indio y de Amur), el leopardo de las nieves, y la pantera nebulosa.


PRESENTACIÓN EN LONDRES

El miércoles, 11 de octubre, Eulàlia y yo asistimos invitados a la presentación del libro, que tuvo lugar en la Royal Geographical Society en Londres. Fue un acto en el que nos reunimos muchos de los fotógrafos colaboradores, firmamos libros y asistimos a sendas conferencias del fotógrafo de National Geographic especialista en félidos Steve Winter y de la conservacionista de leopardos doctora Vidya Athreya,


La promotora del proyecto Remembering Wildlife Margot Raggett, presentado el nuevo libro en la Royal Geographical Society en Londres.


Steve Winter presentado sus trabajos sobre leopardos, realizados para la revista National Geographic.

Al día siguiente Eulàlia y yo pudimos visitar la exposición de Remembering Leopards en la galería Gallery@Oxo, situada a orillas del Támesis. Allí pudimos debatir con diversos colegas fotógrafos. Algunas de las ampliaciones serán subastadas para aumentar la recaudación de fondos destinada a los proyectos de conservación de las distintas especies de leopardos.




Con el fotógrafo indio Ismail Shariff, a quien conocí en mis viajes a la India, cada uno con nuestra fotografía seleccionada.



Por si os interesa el libro o colaborar en la campaña, Remembering Leopards puede comprarse en Reino Unido en la web de Remembering Leopards, o bien en España en AMAZON.ES




9/3/23

CONSEJOS PARA LA FOTOGRAFÍA CON TELÉFONO MÓVIL



Eulàlia Vicens fotografiando un paisaje de la puna argentina con su móvil Oppo, octubre 2022.


La coincidencia en la aparición de los teléfonos con cámara fotográfica incorporada, con el boom de las redes sociales basadas en la imagen, ha "democratizado" la fotografía hasta niveles insospechados. Ahora casi todas las personas hacen fotografías, pero la mayoría de ellas ya no usan cámaras convencionales. Desde hace unos años, las cámaras de los teléfonos móviles o smartphones han ocupado el lugar de las cámaras fotográficas compactas tradicionales. 

A medida que aumentaban las ventas de teléfonos, se hundieron las ventas de las cámaras de gama baja, mas sencillas. Entonces los fabricantes decidieron contraatacar diseñando cámaras compactas de gama alta, con sensores mas grandes (de 1"), buenas ópticas, y prestaciones muy superiores a las de los teléfonos. 

Pero a pesar de ofrecer modelos muy atractivos, como la Sony RX100 VII o la Canon G5 X Mark II, esta política empresarial no funcionó. El público prefirió los teléfonos y, desde el año 2019, marcas como Canon, Nikon, Fujifilm o Panasonic ya no han sacado al mercado ningún nuevo modelo de cámara compacta. Y Sony sacó la última en 2020. 

Hoy en día la gente que hace fotografías se puede dividir en dos grupos muy diferenciados: los usuarios de un teléfono móvil, y los de cámaras fotográficas réflex o mirrorless con ópticas intercambiables (que, evidentemente, también usamos nuestros móviles de manera regular). 



Pedro Martín fotografiando una Oreja de oso con su móvil duarnte la Salida fotográfica Senderos de agua en el Cadí-Moixeró, Pirineos, abril 2022.


E
L TELÉFONO COMO CÁMARA FOTOGRÁFICA

Los teléfonos móviles con cámara presentan algunas ventajas (su pequeño tamaño, la conveniencia de que los llevamos siempre encima, el uso masivo de IA (Inteligencia artificial) que procesa las imágenes de manera automática para que (casi) siempre luzcan bien, y la posibilidad de compartirlas de manera inmediata con amigos o seguidores mediante la conexión a internet...

Pero para un amante de la fotografía también tienen bastantes inconvenientes: en primer lugar, el sensor responsable de captar la imagen tiene un tamaño minúsculo en comparación con las cámaras convencionales. Sus píxeles son extremadamente pequeños, proporcionando imágenes de menor calidad que las de los habituales sensores Full Frame o APS-C que equipan las cámaras fotográficas. 




Resulta curioso que algunos fabricantes de teléfonos se vanaglorien estos últimos tiempos de incorporar sensores de tamaño "grande", como los de 1" de las últimas cámaras compactas. Lo que no explican es que el objetivo que instalan delante de ese sensor no cubre su tamaño, por lo que la imagen resultante sólo aprovecha una parte central de su extensión, desperdiciando todos los píxeles restantes: una política publicitaria perversa. Un módulo de cámara que cubriera realmente el área de ese sensor de 1" debería ser mucho más grande, protuberante y engorroso.



Teléfono Xiaomi 13 Pro con una de sus tres cámaras dotada de sensor de 1" (que no aprovecha en su totalidad), desarrollado en colaboración con Leica y cuyo precio asciende a unos 1.300 €.


Por otra parte, uno de los grandes atractivos de la fotografía es la posibilidad de obtener encuadres distintos mediante el uso de diferentes objetivos de variadas distancias focales: gran angulares, objetivos zoom, teleobjetivos... Cualquier cámara de objetivos intercambiables nos ofrece multitud de opciones. En cambio, un teléfono suele tener un objetivo fijo, minúsculo y muy simple: lo mas habitual es que sea un gran angular equivalente a aproximadamente unos 24 mm en una cámara convencional. Eso hace imposible captar a sujetos que se encuentren a cierta distancia. 

Por ello cada vez más teléfonos incorporan una segunda cámara con un gran angular aún mas amplio, de aproximadamente de unos 16 mm. Y quizás una tercera cámara, con una óptica similar a un objetivo estándar de 50 mm a la que, muy erróneamente, suelen llamar “lente teleobjetivo”. Muy pocos modelos ofrecen algo que se parezca mínimamente a un teleobjetivo real: algunos disponen de algo equivalente a un 75 o 125 mm (como mi actual Huawei P30 Pro NE), pero son minoría. Para acercar el sujeto o simular un zoom, los teléfonos recurren al burdo artificio de recortar la fotografía. Cuando ampliamos la imagen en la pantalla mediante las yemas de los dedos, no estamos realmente haciendo zoom como con un objetivo, sino simplemente recortando mas y mas la imagen que, a mayor aumento, cada vez es de menor calidad.



La playa de Poblenou, en Barcelona, captada con el teleobjetivo de 125 mm de mi teléfono móvil Huawei P30 Pro NE.


Todo esto hace que, si miramos ciertas fotografías capturadas con un móvil en una gran pantalla de ordenador (en especial si es un Raw DNG), nos podemos llevar una decepción: imágenes con poco detalle, mucha granularidad (el llamado “ruido” digital) y un fuerte viñeteo (periferia de la imagen mucho más oscura que el centro), etc. Lo que ocurre es que la IA hace maravillas y nos proporciona unos archivos finales de formato Jpeg muy retocados que suelen lucir bastante bien.

Otro problema de fotografiar con teléfono móvil es su absoluta falta de ergonomía. Aquí no hay ni una empuñadura que facilite su agarre, ni un visor, ni tan siquiera botón disparador. El teléfono se agarra mal y todo se hace a través de la pantalla táctil, lo que enlentece el proceso fotográfico. Y si hace frío, la fotografía con guantes lo complica aún más. El disparo tampoco es muy preciso que digamos, ya que suele tener un pequeño retraso, lo que dificulta captar una acción concreta. Y si quieres montarlo en un trípode, hay que añadirle algún tipo de pinza adicional.

La estrategia de algunos fabricantes de teléfonos móviles para proporcionar una aureola de calidad a las cámaras telefónicas, es que luzcan un nombre propio de la industria fotográfica: por ejemplo, Huawei se alió con Leica (marca que ahora se ha pasado a Xiaomi, para lucir su logo en sus teléfonos de gama alta. OnePlus lo hizo con Hasselblad y Sony con Zeiss. Al final esos teléfonos con cámara de prestigio acaban yéndose a precios de 900-1.300 €, más que algunas cámaras convencionales.



Liliana Rau fotografiando con su móvil en nuestro Viaje fotográfico a Patagonia, 2015.



LA AUSENCIA DE ARCHIVO RAW

Las cámaras digitales tradicionales permiten fotografiar en dos formatos diferentes: el Jpeg (formato comprimido que procesa la cámara de forma automática), y el Raw o archivo original obtenido por la cámara, que después se puede procesar en un ordenador para obtener una imagen final de elevada calidad. El archivo original Raw no se puede manipular, por lo que los jurados de muchos concursos fotográficos los utilizan como garantía para comprobar la autenticidad de las imágenes presentadas.

Pocos modelos de teléfonos móviles permiten guardar ese archivo original Raw. Los que sí lo hacen, normalmente es en el formato DNG, propiedad de la empresa de software Adobe. El resto de modelos, la enorme mayoría, sólo ofrecen la posibilidad de guardar un Jpeg ya procesado. También es cierto que, cuando abres en la gran pantalla de un ordenador uno de esos Raws de teléfono móvil, es para echarse a llorar dado el grano y viñeteo que suelen presentar. Mientras que al procesar el Raw de una cámara fotográfica resulta relativamente fácil mejorar su Jpeg equivalente, en un teléfono móvil cuesta bastante lograr algo parecido, tal es la cantidad de defectos que su IA logra disimular. La verdad es que los Jpeg de los móviles son muy resultones y, a veces, más vale ajustar un poco su tonalidad o exposición, que liarse a trabajar a fondo con el Raw.



Macro de una Nomeolvides, el Vall d'Aran, captada con un Huawei P30 Pro NE.


ALGUNOS CONSEJOS PARA FOTOGRAFIAR CON TELÉFONO MÓVIL

Aunque las cámaras incluidas en los teléfonos móviles suelen enfocar y exponer de forma totalmente automática, y la intervención del fotógrafo se reduce a escoger sujeto y encuadre, algunas apps ofrecen un Modo Pro, donde al menos nosotros podemos decidir algunos de los parámetros (Balance de blancos, compensación de exposición, etcétera) y sentirnos algo más fotógrafos.

Si tu teléfono lo permite, y quieres obtener mejores fotografías, comienza aprendiendo a compensar la exposición: Suele haber alguna función +- donde puedes hacer la imagen más oscura o más clara que lo que te propone su Exposición Automática. Exponer correctamente una fotografía es potestad del fotógrafo, no de la máquina.

Si puedes, tampoco debes utilizar por sistema el Balance de blanco automático. Con este parámetro la cámara compensa las tonalidades de colores de manera automática, pero eso no es siempre lo más conveniente. Según lo que quieras transmitir, puedes usar el Balance de blanco Luz de día (el icono de un sol) o el mas cálido Nublado (el icono de una nube). ¡Ah!, y piensa que muchos teléfonos pueden fotografiar en blanco y negro, ofreciendo unas fotografías especialmente atractivas.



Corteza de abedul, captada con el modo monocromático del Huawei P10 Pro.




Serranía de Guara al anochecer, captada con un Huawei P10 Pro.


En lo posible, no re encuadres mediante el zoom digital, o limita su uso, ya que al aumentar el sujeto la calidad de la foto se degrada rápidamente, perdiendo definición. Aprovecha al máximo el área de tu pequeño sensor. Si te encuentras con que constantemente quieres tomar fotos con teleobjetivo, compra alguno de los suplementos ópticos que se encuentran en el mercado o, aún mejor, búscate una cámara convencional con un buen zoom.

A la hora de encuadrar, como norma general no pongas al sujeto ni el horizonte en el centro de la foto, salvo que busques un efecto intencionado de simetría. Algunas aplicaciones de cámara permiten sobreponer una cuadrícula de líneas en el visor, lo que puede ayudar a la composición, o también a nivelar los horizontes torcidos.

Un atractivo de las cámaras de los teléfonos es que suelen ofrecer la posibilidad de obtener unas fantásticas panorámicas de forma muy simple. Busca el Modo Panorámico y, simplemente desplazando el teléfono de lado a lado, obtienes una impactante fotografía panorámica en muy pocos segundos. Algo que con una cámara convencional te llevaría un buen rato de trabajo en el ordenador.



Panorámica del glaciar Eqi en Groenlandia, captada con un Huawei P30 Pro NE.


Según el grado de sofisticación del teléfono también encontraremos funciones especiales como Modo Noche, Retrato, Apertura, Larga exposición, HDR, Monocromático, Macro, etc. Cada modelo es un mundo y vale la pena experimentar un poco con cada sistema, para conocer sus posibilidades. Fotografiando cascadas de agua con el modo larga exposición, por ejemplo, se obtienen resultados espectaculares.



Cascada en Vall d'Aran, captada con un Huawei P10 Pro, con trípode y una exposición de 21 segundos, octubre 2017.


Y un consejo muy simple que te permitirá obtener de inmediato fotografías de mejor calidad: limpia las lentes de las cámaras de tu teléfono. No llevan ninguna tapa que las proteja y, al llevarlo en los bolsillos, siempre están sucias o con huellas. Esto hace que la imagen se difumine y las zonas iluminadas brillen de forma desagradable, especialmente en las tomas a contraluz. Un objetivo limpio, proporciona mejor nitidez y tonalidades.

Por cierto, ¿sabes que existen fundas impermeables para teléfonos que permiten incluso utilizarlos para la fotografía subacuática?



Eulàlia fotografiando con su móvil un invierno en Islandia, 2022.


PROCESADO DE LAS IMÁGENES

Aunque el formato ideal para procesar a posteriori una imagen es el Raw, los archivos Jpeg de un teléfono permiten un cierto tratamiento. Mejor no manosearlos mucho porque se van degradando con rapidez. Pero sí pueden ajustarse en el mismo teléfono mediante alguna de las múltiples aplicaciones existentes, como Snapseed, Google Fotos, Adobe Lightroom mobile, PicsArt, etc. Evidentemente, también puedes descargártelas al ordenador de casa y procesarlas allí de manera más pausada.

Y un último consejo: Descarga o sincroniza regularmente tus fotografías en un ordenador. Cada año se pierden millones de fotografías por teléfonos robados, perdidos o estropeados que no tenían copia de seguridad. 



Estación de tren en Nápoles, captada con un Huawei P30 Pro NE y procesada en el mismo móvil con la aplicación Snapseed.


Cuando se habla de equipos fotográficos, una frase que corre mucho entre los fotógrafos es la del fotógrafo Chase Jarvis que afirmaba: "La mejor cámara, es la que llevas contigo". Y ésta es precisamente la principal grandeza de la fotografía con teléfono móvil. No será perfecta, no tendrá el glamour de hacerla con una bonita cámara clásica en las manos, pero resulta que con él todos llevamos siempre un cámara encima, lo que nos ofrece la posibilidad de captar situaciones o luces inesperadas que quizás nunca quedarían registradas. ¡Aprovechémoslo!

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(Este artículo es una versión ampliada de otro que publiqué en 2022 en el blog del concurso fotográfico MedFoto, que tiene una categoría específica para fotografías realizadas con teléfonos móviles).

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Escribir estos artículos y realizar pruebas de material fotográfico, es un proceso laborioso que me lleva muchas horas de documentación y trabajo. Si este artículo te ha gustado, te ha entretenido un rato, o te ha sido de utilidad, puedes invitarme a un café.

4/10/21

ERUPCIÓN DE VOLCÁN EN LA ISLA DE LA PALMA


Una pareja observa la erupción del volcán Cumbre Vieja al anochecer, La Palma, 22 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 3200, EF 50mm F1.8 STM, a mano alzada
@ Oriol Alamany


El 19 de septiembre de 2021, tras días de advertencias previas mediante lo que se ha dado en denominar un “enjambre de seísmos”, se abrió una fisura en la ladera oeste del Parque Natural Cumbre Vieja. Esta área protegida se encuentra en la isla de La Palma del archipiélago de las Canarias, y precisamente por ella discurre la llamada “Ruta de los volcanes”, un recorrido a pie por los volcanes de la zona, inertes desde hace 50 años.

 

Tras la brutal explosión inicial de aquel domingo, por la brecha surgió un ardiente río de lava que, al día siguiente, alcanzó las primeras casas de la parte alta del Valle de Aridane. Hubo que evacuar a miles de habitantes y la noticia apareció en las televisiones y medios de todo el mundo.

 



La colada de lava destruye casas del municipio de El Paso, La Palma, 22 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 1600, EF 500mm F4L IS II, trípode Benro Mach3
@ Oriol Alamany



Realizando la fotografía anterior, al anochecer, con el volcán al fondo con la Canon R5, La Palma, 22 septiembre 2021
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@ Oriol Alamany


VIAJE A LA ISLA

Tras unos apresurados preparativos, comprar billetes de avión y alquilar un vehículo, la madrugada del martes 21 de septiembre Eulàlia y yo volamos de Barcelona hasta La Palma, con un par de encargos de medios de comunicación para fotografiar la erupción del volcán y, en lo posible, sus consecuencias. Ya conocíamos bien la isla por haber viajado allí otras veces, realizando reportajes para revistas, y también rutas a pie para nuestro libro “Parques Nacionales de España”. Es uno de nuestros lugares preferidos de las islas Canarias.

 

Durante la semana siguiente estuvimos trabajando sin descanso en los términos de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte, en la vertiente suroeste de la isla, la zona afectada por la erupción. Observar la progresiva pérdida de viviendas y cultivos era triste, pero por otra parte la visión del volcán activo era, como muchos han definido, hipnótica.


El amplio perímetro de aislamiento impuesto alrededor de las coladas de lava limitó bastante nuestro trabajo, pero localizamos algunos buenos puntos de vista a unos 2,8-3,5 km de distancia desde los que, mediante el uso de teleobjetivos 70-200 mm, 100-400 mm y 500 mm, podíamos fotografiar las coladas y la erupción del volcán. Sin embargo, a medida que avanzaron los días, las autoridades fueron cerrándolos progresivamente, dejando cada vez menos opciones a los periodistas y a la población en general, que utilizaba esos miradores para comprobar el estado de afectación de sus propiedades. 



Los puntos de vista más cercanos al volcán que permitía el perímetro de aislamiento, se encontraban en torno a los tres kilómetros de distancia del cono principal. De ahí la necesidad de utilizar teleobjetivos. Este lugar de la fotografía fue cerrado a los pocos días. La Palma, 22 septiembre 2021
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@ Oriol Alamany




Equipos de televisión en los platos improvisados en Tajuya, La Palma, 21 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 400, RF 24-105mm F4L IS
@ Oriol Alamany



MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y FOTÓGRAFOS

Los primeros 4-5 días la zona bullía de periodistas y equipos de televisión, venidos de todas partes para informar en directo de un suceso tan destacado. Resultaba curioso verlos equipados con tan sólo una mascarilla FPP2 (tal y cómo íbamos nosotros y así lo recomendaban los vulcanólogos), pero al emitir en directo se ponían todo tipo de aditivos (gafas, máscaras antigas, cascos, etc) para dar mayor dramatismo a sus retransmisiones. 


En este sentido fue loable el tratamiento informativo de Radio Televisión Canaria, que se convirtió en nuestra fuente de información de cabecera. Día y noche seguíamos sus fiables retransmisiones para conocer el desarrollo de todo lo que sucedía, mientras algunas cadenas se dejaban llevar por el sensacionalismo, dando la impresión de que toda la isla estaba sumida en un cataclismo apocalíptico, o bien hurgando en los dramas de personas que lo habían perdido todo. 


Esas eran las imágenes que llegaban a la península, lo que hacía que nuestros conocidos nos contactaran continuamente por mensajes telefónicos, alertándonos del gran peligro que corríamos al permanecer en la isla. En realidad la mayor parte de La Palma era (y sigue siendo a día de hoy) un remanso de paz, exceptuando los municipios directamente afectados, el aeropuerto y el puerto, donde la gente intentaba o bien salir o bien llegar. La caída de ceniza mineral según soplara el viento era el máximo problema en las zonas no directamente afectadas por las coladas de lava. En ciertos momentos sí que sufrimos caída de cenizas y entonces era conveniente utilizar unas gafas protectoras para los ojos. Por fortuna, el equipo fotográfico que llevábamos soportó perfectamente las duras condiciones.



Mi Canon EOS R5 cubierta de la peligrosa ceniza volcánica, La Palma, 21 septiembre 2021
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@ Oriol Alamany


 

También aquellos primeros días surgieron algunos críticos por la presencia de turistas y aficionados a la fotografía que acudieron con el fin de contemplar y sacar fotos de este fenómeno natural. Algunos argumentaron que molestaban en las tareas de los servicios de emergencias, pero la verdad es que nosotros jamás vimos que nadie foráneo interfiriera en ellas. A nosotros dos ninguna persona local nos reprochó eso (aunque sí que recibimos críticas muy puntuales de gente peninsular en nuestras redes sociales). Durante la semana que permanecimos en el valle de Aridane conocimos y hablamos con diversos afectados, les apoyamos y ayudamos en lo que pudimos, y constatamos que la gente comprendía el trabajo que, como profesionales, estábamos realizando allí. 


De hecho, ya de regreso a Barcelona, en TV Canaria estuvieron comentando que un evento histórico de esta magnitud no se merecía que tan sólo quedara documentado por las fotografías y videos de telefonos móviles de la gente en general. Era imprescindible que quedara documentado para el futuro mediante imágenes de calidad, obtenidas por fotógrafos expertos.




Exposición prolongada de la erupción, La Palma, 21 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 100, EF 100-400mm F4.5-5.6L IS II, trípode Benro Mach3

@ Oriol Alamany


Eulàlia al amanecer, tras la sesión fotográfica de madrugada, con el volcán al fondo, La Palma, 26 septiembre 2021
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@ Oriol Alamany


 

UNA ISLA HIJA DE VOLCANES

Esta es la tercera erupción volcánica en esta zona de la isla en el último siglo, tras las de los volcanes Teneguía en 1971 y San Juan en 1949. Algunos palmeros incluso han vivido las tres. En los últimos 600 años La Palma ha sufrido nada menos que ocho erupciones, lo que la convierte en la más activa de todas las islas Canarias. 


Lamentablemente, esta vez las pérdidas materiales han sido cuantiosas debido a la creciente urbanización en las recientes décadas. No hay más que pasearse por El Paso o Los Llanos de Aridane, para constatar que sus edificios y cultivos se levantaron encima mismo de antiguas coladas volcánicas. En los días posteriores al actual cataclismo, algunos geólogos han apuntado que la construcción indiscriminada en estas zonas de riesgo debería estar más regulada, que sería necesario un cambio en la política urbanizadora de estos parajes volcánicos.




Con sus vuelos suspendidos, turistas y locales intentan marchar de la isla mediante los ferry a Tenerife, La Palma, 22 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 400, EF 16-36mm F4L IS II

@ Oriol Alamany



REGRESO A CASA

La madrugada del 28 de septiembre Eulàlia y yo teníamos vuelo para salir de la isla, por lo que la última noche ya dormimos en su vertiente oriental, cerca del aeropuerto. Fue la noche que la lava acabó llegando al mar, un evento que no pudimos captar. Los vuelos se cancelaron por la presencia de ceniza en el aire y acabamos partiendo en ferry hacia la vecina Tenerife. La gente se agolpaba en el puerto y las dos compañías de transporte naval reforzaron sus líneas con recorridos adicionales. Cada ferry traía de Tenerife maquinaria para limpiar las carreteras y personal de emergencia, y se llevaba a turistas y habitantes que lo habían perdido todo y abandonaban de la isla.


Tras una noche en Tenerife, volamos a Barcelona. Llegamos a casa el 29, el mismo día que el Gobierno de España declaró a toda la isla como zona catastrófica y anunció importantes ayudas a la reconstrucción.

 

A día de hoy (domingo 3 de octubre), el balance provisional de esta erupción son 1.074 edificaciones afectadas (946 de ellas destruidas por la lava, que cubre un territorio de 390 ha), 31 km de carreteras locales desaparecidas pero, por suerte, ninguna persona fallecida ni tan siquiera herida. 


La fajana, la superficie de mar que de manera progresiva va ocupando la lava, ya es de 28 ha y sigue creciendo. El volcán destructor también es creador, tal y como ya sucedió en el pasado en este archipiélago volcánico. En Canarias los volcanes han dado vida, sustrato y suelos fértiles para obtener buenas cosechas. Vivir sobre ellos tiene sus ventajas y sus contrariedades.

 

Un problema adicional es que ahora, tras la marcha de la gran cantidad de profesionales de los medios de comunicación que acudieron la primera semana, las reservas turísticas se han desplomado y un aluvión de cancelaciones por temor al volcán, de turistas que debían acudir en octubre y noviembre ha dejado a los alojamientos y restaurantes con poco trabajo. Al contrario que al inicio, ahora algunas voces reclaman que se fomente la venida de visitantes, en lugar de rehuirlos. Nadie sabe cuanto tiempo va a durar esto, y la mayor parte de la isla sigue ofreciendo sus atractivos a quien quiera visitarla. ¿Qué opción hay que tomar? ¿Acoger a visitantes y seguir trabajando, o rehuirlos y no trabajar?

 

Desde Barcelona nosotros seguimos enganchados a la TV Canaria, viendo la evolución de la situación. Ojalá la virulencia de la erupción remita pronto y la población local pueda recuperar progresivamente sus vidas. Su futuro es ahora muy incierto, pero ya se habla de la futura declaración de un geoparque que podría ser un buen atractivo, o de convertir este terreno ganado al mar en nuevos cultivos de plataneras, como ya se hizo en parte tras la erupción del volcán Teneguía en los años 70. 


Vamos a ver cómo evoluciona esta compleja situación que nos está demostrando que, por más que el ser humano parezca que domina este planeta, la naturaleza puede expulsarle en cualquier momento sin posibilidad alguna de reacción.


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Si quieres ver una selección del trabajo fotográfico que realizamos en la isla,

mira esta GALERÍA WEB.




De madrugada, un grupo de caballos está frente al volcán, La Palma, 22 septiembre 2021
Canon EOS R5 a ISO 800, RF 24-105mm F4L IS, trípode Benro Mach3

@ Oriol Alamany


AYUDAS A LA POBLACIÓN

Las personas afectadas, que están desplazadas a casa de parientes o amigos, a hoteles, a
alojamientos o en polideportivos, ya no necesitan más donaciones de comida, ropa u otros elementos. Ahora necesitan dinero para poder reconstruir sus vidas. Han aparecido multitud de sitios para hacer donaciones, pero recomiendo hacerlo en los sitios oficiales y fiables. Cualquier aportación es bienvenida.