5/12/18

THE SNOW LEOPARD COLLECTION


"The Snow Leopard Collection" edición abierta.


Con la llegada de internet, las publicaciones digitales, y luego la crisis económica, el mundo de la fotografía editorial y el fotoperiodismo se hundió en una crisis profunda. Muchas revistas cerraron ya que la gente dejó de comprarlas y los anunciantes de pagar publicidad en ellas. Las que sobrevivieron recortaron sus tarifas a niveles jamás vistos. Y las publicaciones digitales que aparecieron tienen la sana costumbre de no pagar a sus autores, dado que a la gente tampoco le gusta pagar por ver contenidos en internet.

La publicación en revistas, periódicos o libros era la manera habitual de difundir un trabajo fotográfico y de obtener algún retorno económico. A veces algunos editores incluso hacían encargos, lo que nos daba la seguridad de que al terminarlo, las fotos se publicarían. 

Hoy en día a los fotógrafos profesionales nos resulta muy difícil sacar adelante proyectos fotográficos interesantes o ambiciosos, ya que hay pocos sitios donde publicarlos. O los que hay no pagan nada o muy poco por ello. Eulàlia y yo seguimos trabajando en ideas y sujetos fotográficos relacionados con la divulgación de la naturaleza y su conservación, pero siempre autofinanciados. 

En 2013 decidimos liarnos con el más difícil de nuestros proyectos: “Tras el rastro del leopardo de las nieves”Ese es uno de los felinos más bellos, esquivos y amenazados del planeta. Meses y meses de investigación y preparativos, documentación, libros, contactos, inversión en equipo, vuelos, desplazamientos, alojamientos, sueldos de rastreadores locales, semanas en el campo, trabajo de edición y mil cosas más. En un proyecto tan complejo la lista de gastos es interminable y los resultados imprevisibles. 




El acceso a la zona donde habita el leopardo de las nieves es largo y difícil.  Aquí estamos encallados en la nieve a las 6 de la mañana, en una carretera a 3.800 metros de altitud.
Canon EOS M5 a ISO 1600, EF-M 15-45 mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



El ganado es de vital importancia para la supervivencia de los habitantes del Himalaya. Diversas ONG están llevando a cabo estrategias de conservación que estamos documentando.
Canon EOS 5D MkIV a ISO 200, EF 24-70 mm f:4L IS
© Oriol Alamany



Eulàlia se fracturó un dedo pocos días antes de la partida a uno de los viajes, pero decidió seguir adelante con el trabajo.
Canon EOS 5D MkIV a ISO 200, EF 100-400 mm f:4.5-5.6L IS
© Oriol Alamany


Obtener fotografías del leopardo de las nieves, en el Himalaya en pleno invierno, a temperaturas bajo cero y altitudes entre 4.000 y 5.000 metros no resulta tarea fácil.
Canon EOS 5D MkIV a ISO 800, EF 24-70 mm f:4L IS
© Oriol Alamany


Tras dos viajes invernales a una región poco conocida del Himalaya con el fin de documentar la vida y problemática del escaso felino, este invierno regresaremos allí a terminar el trabajo. De momento estamos empezando a divulgarlo mediante presentaciones públicas y trabajando en posibles publicaciones. 

Así nace “The Snow Leopard Collection”, una colección de copias fotográficas de una selección de imágenes de nuestro proyecto "Tras el rastro del leopardo de las nieves". Con tu compra colaborarás en la financiación de este difícil reportaje de fotografía de conservación. Además, un 5% de las ventas será donado a entidades conservacionistas dedicadas a la protección de este felino amenazado, como The Snow Leopard ConservancyLos mecenas aparecerán como colaboradores en un listado en las presentaciones públicas del proyecto.

La colección se presenta en dos formatos. Puedes visitar los enlaces para ver las imágenes disponibles e información más detallada y cómo realizar los pedidos. 

La "EDICIÓN ABIERTA" consiste en copias realizadas sobre papel fine art de alta calidad, de tamaño 23 x 23 cm, y firmadas por el autor. El precio de cada fotografía individual es de 90 €.

La “EDICIÓN LIMITADA” son fotografías de tiraje limitado a tan solo 25 ejemplares, realizadas sobre papel fine art de alta calidad, de tamaño 50 x 70 cm, numeradas, firmadas y acompañadas de un certificado de autenticidad. El precio de cada fotografía individual es de 390 €.

Con tu compra nos ayudarás a completar nuestro proyecto fotográfico, colaborarás con la conservación del leopardo de las nieves, y disfrutarás de un poco de arte en tu casa.



"The Snow Leopard Collection" edición limitada.

21/11/18

COLOQUIO ALTAÏR - Fotografía: leer y narrar el territorio



Glaciar Grey, en Parque Nacional Torres del Paine, Chile, 2015
Canon EOS 5D MKIII, 24-70 mm f:4L IS, filtro polarizador Benro
© Oriol Alamany



Eulàlia y yo estamos expectantes con el inicio de una nueva senda de colaboración con la prestigiosa librería Altaïr. Empezaremos el jueves 29 de noviembre a las 19h, con el coloquio "Fotografía: leer y narrar el territorio"

Allí debatiremos con el también fotógrafo Alvaro Sanz de la fotografía como testimonio de otros paisajes y culturas, siempre filtrada a través de la mirada personal del creador de imágenes. Entrada libre.

16/11/18

SIGMA 135MM F:1.8 DG ART, UNA MANERA DISTINTA DE MIRAR LA NATURALEZA

Elefante de sabana al anochecer, iluminado por la penumbra crepuscular, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 3200, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART a f:1.8, trípode Benro Mach3.
© Oriol Alamany

(Haz clic en las fotos para apreciarlas mejor a mayor tamaño y fondo oscuro)


135 mm, ¡qué focal fija más inusual y poco utilizada hoy en día! Al menos en el mundo de la fotografía de la naturaleza y viajes en el que me muevo yo, donde el que menos lleva un objetivo zoom de 70-200 mm y el que más un 100-400 o un 150-600 mm. Y si hay alguna focal fija suele ser un monumental 500 o 600 mm.

Sin embargo hubo un tiempo en que los 135 mm fueron el teleobjetivo medio más comúnmente usado. En los años 70 el equipo básico de un fotógrafo solía consistir en un gran angular de 35 mm, un objetivo "normal" de 50 mm, y un teleobjetivo de 135 mm. 
Pero entrados los años ochenta la moda cambió y pasó al triunvirato del 28, 50 y 200 mm. 

Hoy en día parece que el más pringado tiene un 16-35, un 24-70 y un 70-200 mm. En la actualidad los 135 mm fijos parece que han desaparecido o bien están relegados a algunos fotógrafos especializados de retrato o de bodas.

Sigma 135 mm f:1.8 DG ART.
© Oriol Alamany


SIGMA Y OTRAS MARCAS INDEPENDIENTES

Cuando empecé a dar cursos de fotografía de la naturaleza en el año 1980, había tres consejos que siempre daba a mis alumnos para que obtuvieran la máxima calidad en sus fotografías. Que conste que eran tres consejos que ahora no tienen ningún sentido y que yo mismo ya no cumplo: No usar objetivos zoom, no usar duplicadores de focal, y jamás comprar un objetivo de las llamadas "marcas independientes" (que en aquel tiempo eran Vivitar, Sigma, Tamron, Tokina y Cosina). 

Siempre que fuera posible recomendaba no comprar ningún objetivo que no fuera de la marca original de la cámara. Tanto por la mediocre calidad óptica de aquellos objetivos alternativos, como por lo endeble de su construcción. Eran tiempos en que sólo los profesionales comprábamos grandes teleobjetivos de buena marca y los aficionados nos miraban con envidia. Resulta sorprendente como hoy en día suele suceder al revés.

Desenfoques suaves en una adelfa (Nerium oleander) en flor, Barcelona, agosto 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 100, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART, a f:1.8.
© Oriol Alamany



NACEN LAS SERIES ART Y SPORT

O sea que en los años 80 Sigma era sinónimo de objetivos baratos, construcción endeble y calidad óptica discutible. De ahí mi antigua recomendación de evitarla en lo posible. Pero con el paso de los años la empresa japonesa fue evolucionando, comercializando algunas ópticas que no estaban nada mal, a las que bautizó como serie EX. 


Pero fue en el año 2012 cuando Sigma hizo una maniobra estratégica que descolocó al mundo fotográfico: presentó un objetivo gran angular de 35 mm de gran luminosidad f:1.4 de una nueva serie denominada ART. El objetivo era grande, pesado y con un precio más elevado de lo habitual para la marca. Pero cuando los medios publicaron las primeras pruebas, desvelaron que no tan sólo se acercaba a la calidad de sus similares de Nikon o Canon, si no que incluso los superaba por un precio algo menor. Aquello fue una revolución: ¿cómo se atrevía Sigma a desafiar a los grandes? No en precio como hasta entonces, si no también en calidad óptica.

A aquel 35 mm le siguieron varias ópticas fijas de la serie ART, de 14 a 135 mm de distancia focal, la mayoría de ellas ultraluminosas f:1.4, así como diversos zooms. En cuanto a los grandes teleobjetivos, Sigma creó otra serie distinta, la SPORT, también de alta calidad y gran robustez. 

ART y SPORT se caracterizan, además de por su elevada calidad óptica, por ser más voluminosos y pesados que los objetivos originales de las grandes marcas. Algún sacrificio debe hacer el fotógrafo que quiere disfrutar de ópticas excelentes a precios relativamente mesurados. La miniaturización no es una de las características de estos objetivos Sigma.



Y LLEGA EL SIGMA 135 MM F1.8 DG HSM | ART


En 2017 Sigma presentó el objetivo de mayor distancia focal de la Serie ART: el Sigma 135 mm f:1.8 DG HSM ART. Una óptica destinada a ofrecer una resolución elevadísima, adecuada para las nuevas cámaras de sensores de en torno a 50 MP, y unos desenfoques (o bokeh, como se le llama ahora) espectaculares. Este teleobjetivo es un pequeño monstruo de 1,14 kilos de peso (1,21 con el parasol) y un precio incluso superior a su equivalente Canon (1.340 € contra 1.093), ¡sacrilegio!

Pero los test empezaron a publicarse y la óptica resultó ser una de las de mayor resolución del mundo, incluso a su máxima abertura f:1.8, superando de nuevo en este aspecto concreto a las marcas oficiales.



León con un kudu recién cazado, iluminado por los primeros rayos de sol, Namibia, agosto 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 400, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART a f:2, beanbag.
© Oriol Alamany


BUSCANDO NUEVAS ESTÉTICAS


Para el verano de 2018 Eulàlia y yo estuvimos preparando un viaje a Namibia. Durante dos semanas guiaríamos un tour fotográfico, y luego nos quedaríamos solos tres semanas más para realizar un trabajo sobre los elefantes de Etosha.

Dándole vueltas a cómo plasmar en imágenes a estos animales, se me ocurrió la idea de experimentar con algún tipo de óptica distinta de mis habituales para obtener una mayor separación entre el sujeto y el fondo. Desde el inicio de la fotografía digital he sido un fan declarado del formato Full Frame, tanto por la peculiar calidad y textura de los archivos resultantes, como por la posibilidad de usar sensibilidades ISO muy elevadas cuando fotografío fauna salvaje. Y también porque a igual encuadre y luminosidad del objetivo usado, con ese formato obtengo unos desenfoques más pronunciados, un punto más que con cámaras de formato APS-C y dos puntos más que con las de sensor Micro 4/3.

Fue por ello que decidí experimentar con un objetivo ultraluminoso. Habría sido ideal el voluminoso Canon EF 200 mm f:2L (2,52 kg), pero con mis EF 500 mm f:4, EF 100-400 mm f:4.5-5.6 y EF 70-200 mm f:2.8 ya iba al límite de teleobjetivos a cargar. Las compañías aéreas y yo no nos llevamos bien en el tema del peso del equipaje de mano, y no era cuestión de provocar más conflictos.

Y aquí surgió la idea de probar el más contenido Sigma 135 mm f:1.8 Art. Tampoco es que sea pequeño ni ligero, pero para obtener un encuadre y bokeh similares a los obtenidos en Full Frame con este teleobjetivo de 135 mm a f:1.8, se requeriría un 85 mm f:1.2 en formato APS-C, o bien un 70 mm f:0.9 (que no existe) en cámaras de Micro 4/3.

Así que gracias a Sigma Photo Spain pude llevarme un objetivo de estos a pasear por tierras africanas.


Sigma 135 mm f:1.8 DG ART.
© Oriol Alamany


IMPRESIONES


Ya de regreso y tras unas semanas de uso ¿cuales son mis sensaciones sobre esta óptica?.

Al coger el 135 mm Sigma ART lo primero que llama la atención es el peso: es un objetivo contundente y pesado. Pero ello contribuye también a la sensación de extrema solidez. Nada que ver con aquellos zoom Sigma de plástico de hace dos décadas. La construcción óptica es de nada menos que 13 elementos en 10 grupos, algo que sería normal en un zoom, pero no lo es tanto en una focal fija. La enorme lente frontal requiere el uso de filtros de 82 mm de diámetro.

Las especificaciones técnicas nos dicen que tiene una construcción resistente al polvo y las salpicaduras. Pero parece que esto se limita al aro de goma para impedir la entrada de polvo u agua por la montura.

El aro de enfoque manual es muy grande, lo que facilita agarrarlo con la mano. Y muy suave, sin juego alguno: enfocar manualmente es un placer. La distancia mínima de enfoque marcada es de 88 cm (en realidad llega a 84), lo que permite realizar fotografía de aproximación hasta la relación 1:5. Más aún si usamos tubos de extensión. Con él pueden realizarse fotografías de flora o de detalles de la naturaleza con unos desenfoques muy atractivos.

Los cursores del AF y del limitador de enfoque son grandes, lo que facilita su uso con guantes.



Elefantes de sabana peleándose al anochecer, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 3200, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART a f:1.8, trípode Benro Mach3.
© Oriol Alamany


Lo que más he echado en falta es un estabilizador óptico de imagen, para usarlo a mano alzada en condiciones de muy poca luminosidad. Este objetivo ha nacido para estas situaciones de luz escasa, y cuando disparas a f:1.8 o 2 es una pena tener que subir la ISO para conseguir una velocidad de obturación más elevada. De todos modos, su contundencia física me ha parecido que contribuye a que las imágenes no salgan movidas incluso a velocidades de obturación algo bajas. Por otra parte cada vez más cámaras actuales incorporan la estabilización en el cuerpo de la cámara (IBIS: In Body Image Stabilization), lo que solventa este problema. Lamentablemente eso no sucede en mis Canon réflex, ni incluso en la nueva mirrorless Canon EOS R :-(

El segundo "defecto" para mí es la ausencia de un aro de montura para trípode (escamoteable si fuera necesario). Al usar el teleobjetivo en la cámara montada en una rótula de bola, el cabeceo frontal es muy notorio. A veces cuesta componer la fotografía porque a la que aflojas algo la rótula para afinar el encuadre, el peso del conjunto le hace caer hacia adelante. Con un aro de trípode en el centro de gravedad eso no sucedería.


Elefantes de sabana, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 100, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART a f:1.8, beanbag.
A pesar de estar cerca del animal y usar esta focal relativamente corta, la abertura f:1.8 permite desenfocar el fondo.
© Oriol Alamany


Jirafa en Damaraland, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 100, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART a f:1.8.
La abertura f:1.8 permite separar algo a la jirafa del fondo, a pesar de estar esta un poco lejana.
© Oriol Alamany


Pero estas dos ausencias (ausencia de IS y de aro de trípode) no me hacen repensar mi opinión: El 135 ART es una lente magnífica, tanto usada a su máxima abertura, como diafragmando. En Namibia lo utilicé casi siempre a f:1.8 o f:2, tanto para fotografiar con luces crepusculares, como a pleno sol para sacar provecho de su reducida profundidad de campo. El diafragma circular de 9 láminas crea un atractivo desenfoque en las zonas fuera de foco.

La resolución es plenamente aprovechable desde f:1.8, aunque cerrando la abertura a f:2 o f:2.2 mejora un poquito, algo tan sólo apreciable al visionar las fotografías al 100% en un monitor. El resto de aberturas son buenas.

Usar este teleobjetivo a f:1.8 en mi cámara Canon EOS 5D Mk IV Full Frame y disparar a ISO 3200, 6400 o incluso 12800, fue una gozada. Soy un amante de los crepúsculos, de las luces límite, momentos en que la fauna salvaje se encuentra más activa. Estas escenas son muy difíciles de captar, pero la tecnología progresa y ahora nos permite realizar tomas imposibles. Disfruté como un enano fotografiando en estas difíciles condiciones.


Rinocerontes negros vigilando a una hiena moteada, de noche, en una charca tenuemente iluminada, Namibia, agosto 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 6400, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART, 1/25 a f:1.8, trípode Benro Mach3.
Combinando el f:1.8 con una elevada sensibilidad permite obtener fotografías en situaciones de luz muy escasa.
© Oriol Alamany


Elefantes de sabana peleándose en plena noche, en una charca tenuemente iluminada, Namibia, agosto 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 12800, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART, 1/50 a f:1.8, trípode Benro Mach3.
© Oriol Alamany


CONCLUSIÓN

Si yo fuera un fotógrafo de retratos, de bodas o de animales domésticos, es muy probable que este objetivo estuviera ya en mi mochila fotográfica. Y más si trabajara con una cámara dotada de estabilizador IBIS en el sensor.

Pero para un fotógrafo de la naturaleza su utilidad es más esporádica y, dado su peso y precio, habría que plantearse bien la inversión. Sin embargo los resultados son excelentes y permite realizar tomas imposibles de obtener con los clásicos 70-200 mm f:4 o 100-400 mm f:5.6.

En nuestra disciplina fotográfica, la naturaleza, en España o incluso Europa su uso se limitaría a la realización de paisajes de gran calidad (en especial en cámaras FF de alta resolución) y a la fotografía de flora jugando con el bonito bokeh que proporciona su gran abertura, ya que raramente la fauna salvaje se acerca a tan escasa distancia.

Sin embargo, en ciertos destinos del extranjero donde los animales son más confiados, como en África o Sudamérica, el 135 ART permite obtener fotografías únicas, si sacamos partido de su gran luminosidad y reducida profundidad de campo. Incluso la fotografía nocturna de paisajes estrellados, tradicionalmente limitada a los gran angulares, adquiere una nueva perspectiva con el uso de este teleobjetivo.

Y para el fotógrafo de viajes con componentes humanos, el 135 aportará una gran calidad y suaves desenfoques, haciéndolo ideal para retratos de personas y captar detalles.

Los fotógrafos de exteriores ya sabemos que todo se reduce al peso que estamos dispuestos a cargar a nuestra espalda, y a decidir si vale la pena gastarse el dinero en una óptica cuyo uso no va a ser frecuente. Si estas dos limitaciones no existieran, estoy seguro que le daría un buen uso a este Sigma 135 mm f:1.8 ART dadas sus tan peculiares características.


Árboles en el lecho del río Aba-Huab, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 100, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART, 1/8. a f:16, trípode Benro Mach3.
No es habitual que un teleobjetivo proporcione una estrella tan perfecta con el sol.
© Oriol Alamany


Hojas de Mopane (Colophospermum mopane) en Damaraland, Namibia, septiembre 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 200, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART,  a f:1.8, trípode Benro Mach3.
Desenfoques a máxima abertura.
© Oriol Alamany


Noche estrellada en Spitzkoppe, Namibia, agosto 2018.
Canon EOS 5D IV a ISO 800, Sigma 135 mm f:1.8 DG ART, 4 seg. a f:2, trípode Benro Mach3.
La fotografía nocturna suele limitarse al uso de gran angulares luminosos. Ahora es posible usar también este teleobjetivo.
© Oriol Alamany


VENTAJAS E INCONVENIENTES


+ Calidad óptica impecable.

+ Gran luminosidad f:1.8, inhabitual en esta focal.

+ Excelentes desenfoques debido a la gran abertura y sus 9 palas de diafragma.

+ Calidad de construcción.

+ Distancia mínima de enfoque (84 cm).

+ Aro de enfoque manual excelente.

+ Buen parasol.


- Objetivo grande y pesado (1,2 kg).

- Ausencia de estabilizador óptico de imagen.

- Ausencia de montura para trípode.

- Requiere grandes filtros de 82 mm.

- Poco aumento para fotografía de fauna salvaje.

- Precio algo elevado (1.340 €).


• • •


(Haz clic en las fotos para apreciarlas mejor a mayor tamaño y fondo oscuro)


18/10/18

CONFERENCIA SOBRE SVALBARD CON OLYMPUS Y FOTOK





El jueves 25 de octubre 2018, dentro de la "Mirrorless Week" organizada por la tienda de fotografía FotoKproyectaré una selección de fotografías realizadas durante la Expedición a Svalbard 30 Aniversario FotoK, que tuvo lugar este verano y contó con el apoyo de Olympus.


La entrada es gratuita, pero debido al aforo limitado hay que reservar plaza por anticipado. Podéis hacerlo en ESTE ENLACE.


El acto tendrá lugar de 17 a 19h y, además de la proyección "Svalbard en Micro Cuatro Tercios", también contaré mi experiencia usando los equipos Olympus OM-D en este exigente viaje al Ártico. 



Banquisa ártica al norte de Svalbard, julio 2018
Olympus OM-D E-M1 Mark II a ISO 200, con M.Zuiko 12-40 mm f:2.8 Pro
© Oriol Alamany

4/10/18

ESCENOGRAFÍA DE "ELS JOCS FLORALS DE CANPROSA"



Las imágenes que creamos los fotógrafos profesionales pueden tener usos muy variopintos y en ocasiones acaban en sitios inusitados. Este ha sido el caso de una de mis fotografías de la montaña de Montserrat, que ha sido usada por la escenógrafa Laura Clos para ambientar una de las escenas de la obra "Els jocs florals de Canprosa" de Santiago Rusiñol, que se estrena esta noche en el Teatre Nacional de Catalunya.

Por curiosidad, aquí tenéis la imagen original utilizada como base para la creación de la escenografía.


24/9/18

"TRAS EL RASTRO DEL LEOPARDO DE LAS NIEVES" ALZA EL VUELO EN EL DELTA BIRDING FESTIVAL



El proceso de edición de un trabajo como "Tras el rastro del leopardo de las nieves" resulta largo y complejo. ¿Cómo transmitir al público ni que se una pequeña parte de los anhelos, desafíos, riesgos, miedos y fatigas que conlleva fotografiar a uno de los depredadores más esquivos del planeta, apenas fotografiado hasta hace pocos años?
Foto @ Oriol Alamany


Este pasado fin de semana tuvo lugar la primera presentación pública del proyecto fotográfico Tras el rastro del leopardo de las nieves, que Eulàlia y yo empezamos a preparar hace cinco años. El trabajo de campo en el Himalaya ha tenido lugar estos dos últimos inviernos y culminará en el invierno de 2019, con nuestro sexto viaje a la cordillera.

Como fotógrafo y como naturalista siempre me han gustado las montañas y también los felinos. Así que en este trabajo he podido combinar ambas pasiones. Observar y fotografiar la vida de los leopardos de las nieves en su hábitat natural es una locura, pero nos pareció que valía la pena intentarlo.

El año pasado los organizadores del Delta Birding Festival nos invitaron a presentar este proyecto. Aunque les expliqué que el leopardo no era un pájaro y por ello no sabía si tenía cabida en un festival de ornitología, eso no pareció importarles en absoluto. Querían ver nuestro trabajo sobre tan emblemática especie. Al final les convencí con el argumento de que no era un proyecto completado, que el invierno de 2018 volvíamos allí y tendríamos más fotos. Eso pareció calmar su ansia.






Pre-estreno de" Tras el rastro del leopardo de las nieves" en el Delta Birding Festival 2018.

Foto @ Bea Dalmau



Pero este año volvieron a insistir y, aunque aún vamos a regresar allí un tercer invierno, lo que hemos hecho a sido un pre-estreno del trabajo. La presentación fue un éxito de público, con la carpa principal del festival a rebosar. Ha sido un placer poder mostrar los primeros resultados y constatar la reacción favorable y el interés del público.

La próxima presentación será el 6 de diciembre de 2018 en el Congreso de AEFONA en L'Hospitalet de l'Infant. Y luego, ya tras nuestro tercer viaje para culminar el trabajo, la versión definitiva el 7 de mayo 2019 en el Institut d'Estudis Catalans en Barcelona,

Las entidades interesadas en esta conferencia-proyección pueden ponerse en contacto con nosotros en info@alamany.com


(Gracias a la organización del Delta Birding Festival por invitarnos por segundo año consecutivo, así como a Benro, Foto Técnica ImportThe Heat Company, DiseFoto y Canon por ayudarnos en en parte a la realización de este proyecto personal).




La fotografía de naturaleza es nuestra vida, y nuestras fotografías muestran lo que hemos vivido, sin trampa ni cartón.

Foto @ Josep Maria Coll

----------

Estos son comentarios de los asistentes a esta primera presentación, publicados en las redes sociales:

¡BRUTAL en mayúsculas! Interesantísimo, imágenes espectaculares y, por que no decirlo... envidia cochina. ¡Magnífico trabajo! Enhorabuena (R LL).

¡Simplemente espectacular! Me ha gustado muchísimo (X N).

Ha sido una conferencia maravillosa, la manera de explicar, las fotos... Un 10. ¡Da gusto oírte hablar! (L B).

Superinteresante y muy bien explicado. Felicidades (X P).


Cierto que no són aves, pero la forma amena de explicar y las tablas que tienes en estos affaires lo hicieron muy atractivo (F N).

Muy interesante y con muchas anécdotas para explicar. Enhorabuena (JM C).

¡Buenísima presentación, con este tono humorístico y ameno tan Alamany! (X B).

Muy buena presentación, felicidades. Personalmente te agradezco el espíritu naturalista que se transmite, que con frecuencia se echa en falta. Ligar preciosas imágenes, una historia potente y el sentido del humor no tiene precio (E M).

¡Fantástica presentación! (JR C).

¡Lo has petado puñetero! ¡La sala a reventar y docenas de personas que se han quedado fuera! (A J).
Como siempre has estado espectacular (M L).

¡Aparte del factor fotográfico-biológico, ambos tenéis chispa para relatar vuestras aventuras por este gran planeta! (M MR).

Los grandes sueños son para perseguirlos y hacerlos realidad. Enhorabuena (M R).


Estupendas fotos y risas con un poco de humor inglés por tu parte... Muy buen viaje y buena aventura. No me cansaría de verlas otra vez (R B).

Buena presentación Oriol, la disfrutamos mi mujer, mi hijo y yo. Muy didáctica, como siempre, dando importancia a la documentación, al entorno y no tan solo al sujeto a fotografiar (M M).