4/10/18

ESCENOGRAFÍA DE "ELS JOCS FLORALS DE CANPROSA"



Las imágenes que creamos los fotógrafos profesionales pueden tener usos muy variopintos y en ocasiones acaban en sitios inusitados. Este ha sido el caso de una de mis fotografías de la montaña de Montserrat, que ha sido usada por la escenógrafa Laura Clos para ambientar una de las escenas de la obra "Els jocs florals de Canprosa" de Santiago Rusiñol, que se estrena esta noche en el Teatre Nacional de Catalunya.

Por curiosidad, aquí tenéis la imagen original utilizada como base para la creación de la escenografía.


24/9/18

"TRAS EL RASTRO DEL LEOPARDO DE LAS NIEVES" ALZA EL VUELO EN EL DELTA BIRDING FESTIVAL



El proceso de edición de un trabajo como "Tras el rastro del leopardo de las nieves" resulta largo y complejo. ¿Cómo transmitir al público ni que se una pequeña parte de los anhelos, desafíos, riesgos, miedos y fatigas que conlleva fotografiar a uno de los depredadores más esquivos del planeta, apenas fotografiado hasta hace pocos años?
Foto @ Oriol Alamany


Este pasado fin de semana tuvo lugar la primera presentación pública del proyecto fotográfico Tras el rastro del leopardo de las nieves, que Eulàlia y yo empezamos a preparar hace cinco años. El trabajo de campo en el Himalaya ha tenido lugar estos dos últimos inviernos y culminará en el invierno de 2019, con nuestro sexto viaje a la cordillera.

Como fotógrafo y como naturalista siempre me han gustado las montañas y también los felinos. Así que en este trabajo he podido combinar ambas pasiones. Observar y fotografiar la vida de los leopardos de las nieves en su hábitat natural es una locura, pero nos pareció que valía la pena intentarlo.

El año pasado los organizadores del Delta Birding Festival nos invitaron a presentar este proyecto. Aunque les expliqué que el leopardo no era un pájaro y por ello no sabía si tenía cabida en un festival de ornitología, eso no pareció importarles en absoluto. Querían ver nuestro trabajo sobre tan emblemática especie. Al final les convencí con el argumento de que no era un proyecto completado, que el invierno de 2018 volvíamos allí y tendríamos más fotos. Eso pareció calmar su ansia.






Pre-estreno de" Tras el rastro del leopardo de las nieves" en el Delta Birding Festival 2018.

Foto @ Bea Dalmau



Pero este año volvieron a insistir y, aunque aún vamos a regresar allí un tercer invierno, lo que hemos hecho a sido un pre-estreno del trabajo. La presentación fue un éxito de público, con la carpa principal del festival a rebosar. Ha sido un placer poder mostrar los primeros resultados y constatar la reacción favorable y el interés del público.

La próxima presentación será del 6 al 8 de diciembre de 2018 en el Congreso de AEFONA en L'Hospitalet de l'Infant.

Las entidades interesadas en esta conferencia-proyección pueden ponerse en contacto con nosotros en info@alamany.com


(Gracias a la organización del Delta Birding Festival por invitarnos por segundo año consecutivo, así como a Benro, Foto Técnica ImportThe Heat Company, DiseFoto y Canon por ayudarnos en en parte a la realización de este proyecto personal).




La fotografía de naturaleza es nuestra vida, y nuestras fotografías muestran lo que hemos vivido, sin trampa ni cartón.

Foto @ Josep Maria Coll

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Estos son comentarios de los asistentes a esta primera presentación, publicados en las redes sociales:

¡BRUTAL en mayúsculas! Interesantísimo, imágenes espectaculares y, por que no decirlo... envidia cochina. ¡Magnífico trabajo! Enhorabuena (R LL).

¡Simplemente espectacular! Me ha gustado muchísimo (X N).

Ha sido una conferencia maravillosa, la manera de explicar, las fotos... Un 10. ¡Da gusto oírte hablar! (L B).

Superinteresante y muy bien explicado. Felicidades (X P).


Cierto que no són aves, pero la forma amena de explicar y las tablas que tienes en estos affaires lo hicieron muy atractivo (F N).

Muy interesante y con muchas anécdotas para explicar. Enhorabuena (JM C).

¡Buenísima presentación, con este tono humorístico y ameno tan Alamany! (X B).

Muy buena presentación, felicidades. Personalmente te agradezco el espíritu naturalista que se transmite, que con frecuencia se echa en falta. Ligar preciosas imágenes, una historia potente y el sentido del humor no tiene precio (E M).

¡Fantástica presentación! (JR C).

¡Lo has petado puñetero! ¡La sala a reventar y docenas de personas que se han quedado fuera! (A J).
Como siempre has estado espectacular (M L).

¡Aparte del factor fotográfico-biológico, ambos tenéis chispa para relatar vuestras aventuras por este gran planeta! (M MR).

Los grandes sueños son para perseguirlos y hacerlos realidad. Enhorabuena (M R).


Estupendas fotos y risas con un poco de humor inglés por tu parte... Muy buen viaje y buena aventura. No me cansaría de verlas otra vez (R B).

Buena presentación Oriol, la disfrutamos mi mujer, mi hijo y yo. Muy didáctica, como siempre, dando importancia a la documentación, al entorno y no tan solo al sujeto a fotografiar (M M).


1/8/18

SOBRE OSOS POLARES Y EL TURISMO EN SVALBARD


Oso polar retozando en la banquisa un día de niebla, fotografiado desde un barco de expedición, Julio 2012. Aunque puedan parecer graciosos o inofensivos, los osos polares son poderosos depredadores.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 800, 500 mm f:4L IS con 1.4X-II
© Oriol Alamany


De regreso a Barcelona tras nuestra última expedición a las islas Svalbard, el sábado 28 de julio se conoció la lamentable noticia de la muerte de un oso polar que atacó a un miembro de la tripulación de la compañía Hapag Lloyd Cruises. El incidente tuvo lugar en una playa del norte de este archipiélago ártico y se saldó con el guía herido y el oso muerto a disparos por sus compañeros. El hombre fue evacuado al hospital de Tromso, en Noruega, donde parece estar fuera de peligro. Un hecho desgraciado que está provocando un debate sobre el turismo en zonas árticas en las redes sociales.

Para quienes no conozcan el proceder habitual en las expediciones en barco por Svalbard, antes de cualquier desembarco de los viajeros en zonas salvajes del archipiélago, los guías-naturalistas del barco proceden a la búsqueda de osos polares mediante prismáticos desde el mismo navío, luego fletan varias embarcaciones Zodiac y prospectan la zona patrullando desde el mar, y finalmente desembarcan para una última comprobación a pie. Si se descubre la presencia de un oso polar en tierra, se cancela el desembarco de inmediato y se cambia de enclave debido al peligro que comporta.



Guía de expedición liderando un grupo de excursión por la tundra ártica, Julio 2012
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 17-40 mm f:4L
© Oriol Alamany


LA SEGURIDAD Y LOS ANIMALES ANTE TODO

Por lo que Eulàlia y yo hemos observado en varios años de expediciones allí, a veces la cancelación de la excursión inicialmente prevista disgusta a algunos de los fotógrafos que nos acompañan y muestran su disconformidad argumentando que dado que hay un oso polar en tierra, podría bajarse a fotografiarlo, sin valorar adecuadamente el enorme riesgo que eso implica, tanto para ellos como para el animal salvaje. 


También puede haber personas disgustadas con el estricto protocolo seguido durante las excursiones a pie, en las que un guía armado debe abrir el grupo y otro cerrarlo, lo que a veces impide hacer fotografías con la calma deseada. Es tarea de los guías del barco y de nosotros mismos como guías-acompañantes de nuestros grupos, el hacer comprender a los participantes en la expedición la importancia de cumplir estas reglas. Tanto por su propia seguridad, como por la supervivencia de los mismos osos. Una expedición al Ártico no es un crucero por el Mediterráneo.

Si a pesar de todas las precauciones se produjera el caso de un encuentro inesperado con un oso polar, los guías llevan diversos elementos para asustarlo: normalmente una pistola de bengalas y, para casos extremos, un rifle. En caso de producirse cualquier conflicto, este es investigado por el gobernador local o Sysselmannen, que impone severas multas o penas de prisión si un oso es abatido, incluso en casos de defensa propia. La mayoría de compañías que operan en Svalbard están adheridas a la asociación AECO (Association of Arctic Expedition Cruise Operators) lo que les obliga a seguir su estricto código de conducta. ¿Es mera coincidencia que la compañía alemana implicada en la muerte de este oso polar sea una de las pocas que operan allí sin haberse integrado en la asociación? 



Antiguo grabado sobre la caza del oso polar, Museo del Fram, Oslo, Julio 2016


OSOS AL LÍMITE

Durante los siglos XIX y XX los osos polares de Svalbard fueron cazados a miles hasta su protección total en las islas desde 1973. Pero cada año muere alguno por incidentes con humanos. Según un estudio, de 1993 a 2004 (antes del auge del turismo ártico) se mataban unos tres ejemplares cada año por esa causa. Desconozco cuales seran los datos actuales. La población de osos polares en Svalbard ha aumentado notablemente, un 42% de 2004 a 2015, rondando ahora el millar de ejemplares. Pero debido a la rápida disminución de la banquisa polar, cada verano más y más osos permanecen en tierra firme, aumentando así el riesgo de encuentros con humanos, o bien muriendo de desnutrición por la falta de presas. Según el WWF la población mundial actual se estima en 22.000 a 31.000 ejemplares. No podemos permitir que el turismo se añada a los factores que amenazan su población.

Lamentablemente no en todas partes los osos polares estan tan celosamente protegidos como en Svalbard: en otros países como Canadá la caza aún está permitida hoy en día, simplemente pagando una ridícula tasa equivalente a unos 720 €.

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P.D. 4 agosto. Nuevos datos que he recolectado: desde su protección en 1973, en Svalbard se ha matado a un total de 130 osos polares en acciones de auto-defensa. De esos 130, la muerte de 15 de ellos tuvo relación con actividades turísticas (2 de ellos en relación al turismo con barcos de expedición, uno hace 12 años y el actual). Los otros 115 fueron muertos por científicos, investigadores, patrullas de campo, habitantes locales o por parte de las mismas autoridades. 

En el mundo se mata a cerca de 1.000 osos polares cada año, la mayoría de ellos legalmente.
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Cazador de trofeos con un oso polar muerto en Canadá, una actividad lamentable.


ATAQUES A HUMANOS

El de esta semana es el tercer incidente mortal en Svalbard con un oso polar en el que se ha visto involucrada una compañía de cruceros de expedición. En otras ocasiones había sido en encontronazos con científicos, gente local o bien por ataques a turistas imprudentes que acampaban en zonas que no debían o sin la adecuada protección. Varios casos se han saldado con la muerte de algún viajero imprudente (la última en 2016), pero el que siempre acaba mal es el oso.

El ataque del pasado sábado se produjo en Sjuøyane, un pequeño grupo de islas también conocidas como Seven Islands, en el extremo más septentrional de Svalbard. Es un paraje que a Eulàlia y a mí nos encanta, desolado y salvaje. En nuestras seis expediciones a Svalbard hemos estado tres veces en ese lugar y en dos de ellas no se desembarcó precisamente por la presencia de osos polares. La última vez fue hace poco más de una semana, cuando se canceló el desembarco por la presencia de un ejemplar. 

El desembarco programado se cambió por una excursión por el mar en Zodiacs, sin descender a tierra, desde las cuales pudimos observar al oso alimentándose tranquilamente de los restos de una beluga. No lo sabemos, pero podría ser que el ejemplar muerto fuera el mismo que fotografiamos nosotros y que aparece en la fotografía inferior, lo cual incrementa si cabe nuestra tristeza por el suceso. Vista la fotografía del oso muerto publicada en algunos medios el lugar es, sin duda alguna, exactamente el mismo.



Oso polar comiendo los restos de una beluga en Seven Islands, Julio 2018
Olympus OM-D E-M1 a ISO 200, 300 mm f:4 IS PRO, desde una embarcación Zodiac.
© Oriol Alamany



Lo que nos sorprende a Eulàlia y a mí es que, además del hecho de que la compañía no perteneciera a la AECO,  desde hace un mes aquella playa era frecuentada por hasta 11 osos distintos, dado que habían los restos de una ballena beluga a la que acudían a comer. Este hecho era conocido por todos los barcos que realizan expediciones allí. ¿Porqué el jefe de expedición decidió bajar en un sitio así cuando los osos podían observarse perfectamente y sin molestar desde las embarcaciones, como hicimos nosotros? ¿Y cómo sorprendió el oso a los guías en una enorme playa abierta y con gran visibilidad? Un accidente puede pasar siempre y resulta inevitable, pero en este caso creo que algo se hizo mal.



Las observaciones de osos polares en Svalbard se realizan siempre desde el mismo barco, o bien desde Zodiacs. Jamás se desembarca para verlos de cerca, Julio 2012
Canon EOS 1D MkIV a ISO 200, 17-40 mm f:4L
© Oriol Alamany


EL TURISMO ¿RECURSO O AMENAZA?

La creciente presión turística en Svalbard puede conllevar que algunas compañías relajen las medidas de precaución o que contraten a guías sin experiencia. Cada año nuevos barcos y compañías incorporan este destino. Y tal y como he dicho antes, una expedición al Ártico es mucho más compleja que un crucero por el Mediterráneo. En cada nuevo viaje nosotros vemos a un público menos interesado en la naturaleza, personas que en lugar de participar en una expedición, realmente actúan como si asistieran a un crucero meramente lúdico. Y tampoco estaría de más que algunos de los guías en los barcos tuvieran mayor experiencia sobre el terreno y un conocimiento más profundo del comportamiento de los osos polares.

El barco implicado en la muerte, el MS Bremen, transporta a 155 pasajeros y una tripulación de 100 personas. En Svalbard operan ahora barcos desde 12 hasta 530 plazas. Nosotros cada año organizamos nuestro viaje fotográfico en uno de un centenar de plazas porque nos parece un equilibrio razonable entre precio y cantidad de personas. Creemos que este debería ser el máximo en este tipo de expediciones al Ártico. De hecho, para el próximo año nos han ofrecido organizar el viaje en un nuevo y flamante navío de 174 plazas y hemos denegado la oferta argumentando a la compañía que consideramos excesivo el número de pasajeros. Dada la gran demanda, en la capital Longyearbyen cada año aparece un nuevo hotel, y ya hay una veintena de navíos en construcción para el futuro inmediato, entre ellos varios de 500 plazas. No creo que el Ártico sea un lugar para este otro tipo de turismo.

Los fotógrafos de la naturaleza ya hemos constatado en qué se ha convertido un lugar maravilloso y salvaje como era Islandia: miles de turistas y fotógrafos inundan sus enclaves más conocidos mostrando poco o ningún respeto por la naturaleza. Hace pocas semanas un propietario ha cerrado el acceso a una conocida cascada debido a la insoportable hiperfrecuentación. Las islas Lofoten van por el mismo camino. ¿Alguno de vosotros había ido hace unos años a la bellísima colonia de focas de Donna Nook en Inglaterra?Ahora ya no se puede. ¿Va a acabar Svalbard igual? 

Desde los años 80 y 90 en que fui vice-presidente de la ONG conservacionista DEPANA, he defendido que el ecoturismo es un recurso de futuro para ciertos destinos de interés natural y una manera de garantizar su conservación. Y considero un absoluto privilegio poder viajar y disfrutar de la observación de los animales salvajes en esos lugares. Pero de ningún modo podemos consentir que nosotros mismos los echemos al traste.

En Svalbard la AECO coordina los itinerarios de los barcos para que, para el viajero, la sensación de hollar tierras salvajes sea absoluta. Y también para que las posibles molestias a la fauna salvaje sean mínimas. Raramente te cruzas a otro navío durante las expediciones alrededor del archipiélago, y los guías son estrictos en no molestar a los animales. El espíritu salvaje del lugar aún se mantiene. Pero habría que empezar a pensar en imponer ciertos límites, tanto de barcos, como de número de plazas de estos, para que este paraíso natural del Gran Norte siga siendo lo que aún és, un refugio salvaje para las especies propias del Ártico y puedan evitarse más desgraciados incidentes como el de esta semana.


PD. 7 agosto.

Artículo de un miembro de AECO





Aviso de peligro por oso polar en Ny Alesund, Julio 2012
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 24-105 mm f:4L
© Oriol Alamany


(Eulàlia y yo realizamos nuestro primer viaje a Svalbard en 2012 y desde entonces hemos viajado seis veces al archipiélago ártico. En nuestros viajes fotográficos intentamos inculcar a los participantes el interés por la vida salvaje, un estilo de fotografía auténtica, y las actitudes respetuosas con la naturaleza.)

7/6/18

CANON RENUEVA SU GAMA DE 70-200 MM F:2.8 Y F:4


Fotografiando Mérgulos en las islas Pribilof (Alaska) con el 70-200 mm f:2.8.
© Eulàlia Vicens


El fabricante de equipos fotográficos Canon acaba de renovar de golpe sus dos teleobjetivos de 70-200 mm, tanto la versión de luminosidad f:4 que databa de 2006, como la más luminosa de f:2.8 que databa de 2010. 

Los zoom 70-200 mm son una de las ópticas básicas en la bolsa de todo fotógrafo. Abarcan una gama de teleobjetivos medios de gran utilidad para la fotografía de naturaleza y la de viajes, ya que permiten al fotógrafo encuadrar una zona concreta de un paisaje o elemento y extraerla de su entorno inmediato. Su polivalencia se extiende a otros muchos campos, como el fotoperiodismo, la fotografía de retrato o la de fauna salvaje.

El 70-200 mm ha sido la óptica de uso más frecuente a lo largo de mi carrera fotográfica. Desde el primer modelo que compré en los años 80 hasta el año pasado, en que incorporé a mi equipo Canon el excepcional EF 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II. Ahora, dependiendo del tipo de trabajo o de viaje, me llevo uno u otro. Y en contadas ocasiones los dos. Con uno dispongo de una mayor luminosidad (f:2.8) y con el otro una más extensa gama focal (de 200 a 400 mm). 

Con mi actual Canon EF 70-200 mm f:2.8L IS II hago desde paisaje a arquitectura o personas, pasando por la fauna salvaje cercana o cuando hay poca luz, y también flora. Su calidad óptica es excepcional, y sólo flojea en este último campo, la flora, cuando lo uso a la mínima distancia de enfoque o usando tubos de extensión y a f:2.8 para lograr un buen bokeh. Para fotografía de cerca rinde mejor con la lente de aproximación acromática Canon 500D que con tubos de extensión.

A veces también lo uso con el teleconvertidor 1,4x (280 mm), o incluso con el 2x (400 mm) como teleobjetivo de emergencia, aunque con el duplicador de focal los resultados ya se resienten más.



Estudiando las especificaciones técnicas de las nuevas versiones, me llama la atención la diferencia entre la actualización del modelo f:4 y el 2.8. Mientras que el modelo f:4 II ha sido totalmente rediseñado e introduce notables cambios, a falta de más datos el f:2.8 III parece un clon de su predecesor.

Por ejemplo, como mejoras visibles a primera vista el nuevo Canon EF 70-200 mm f:4L IS II reduce su distancia mínima de enfoque de 1,2 a 1 m, aumenta el número de palas del diafragma de 8 a 9 para mejorar el bokeh, y el estabilizador de imagen IS aumenta su efectividad de 4 a 5 pasos y ofrece el nuevo Modo 3.

Por otra parte aumenta el diámetro de filtro de 67 a 72 mm y el peso sube 20 gramos hasta los 780.





Sin embargo, el nuevo Canon EF 70-200 mm f:2.8L IS III tiene idéntico aspecto que la versión II, mantiene su distancia mínima de enfoque en los 1,2 m del modelo antiguo, su número de palas de diafragma siguen siendo 8 (Muchos objetivos modernos han cambiado a 9), el estabilizador de imagen baja de 4 a 3,5 pasos (!), no ofrece el nuevo Modo 3 y el peso también es idéntico.

Cuidado con las informaciones contradictorias sobre el número de palas de diafragma del nuevo modelo, que aparecen en algunas webs. En algunas aparece como 8 y en otras 9. El anuncio oficial habla de 8.  Respecto a lo de la disminución de la efectividad del IS de 4 pasos a 3,5, creo que debe ser exactamente el mismo estabilizador, simplemente debe ser una variación en los parámetros de valoración de la marca.

El único cambio real en el modelo f:2.8 III parece ser la incorporación de un mejor recubrimiento en las ópticas: ASC, Air Sphere Coating para prevenir la aparición de reflejos, y Fluorine coating para mantener limpios los elementos frontal y trasero.


Fotografiando escenas callejeras en Kathmandú (Nepal) con el 70-200 mm f:2.8.
© Eulàlia Vicens



Los parasoles de los nuevos 70-200 tampoco incorporan la útil ventanilla inferior para poder girar el filtro polarizador que apareció en 2014 con el 100-400 mm L IS II, lástima.

Al contrario que en casos anteriores de renovaciones de lentes, los precios de los nuevos modelos son muy similares a los de sus versiones actuales. El f:4L IS II parece que llegará a las tiendas muy pronto a un precio de unos 1490 € (El modelo actual cuesta 1300-1500 €). Mientras que el f:2.8L IS III llegaría hacia septiembre a un precio de unos 2 440 € (Modelo actual unos 2300-2400 €). 

Lo que es seguro es que los modelos substituidos van a caer de precio al ser liquidados por las tiendas. Y también buen número de ellos van a aparecer en el mercado de segunda mano. Una situación que puede ser aprovechada para obtener unos objetivos que siguen siendo de una muy elevada calidad.

A falta de más datos concretos, gráficos de las fórmulas ópticas y pruebas de rendimiento real, mi conclusión provisional es que nos encontramos ante un remozado total de la versión f:4, que parece haber mejorado en todos sus aspectos, y un simple cambio en el recubrimiento antireflectante del f:2.8. El f:4 II aparenta ser una óptica atractiva de última generación, y el f:2.8 III... pues una magnífica óptica profesional como ya era la versión II. He tenido todos los sucesivos modelos de este zoom, cada uno mejor que el anterior, pero en esta ocasión creo que no voy a cambiarlo.

Por esta vez parece que no tendré mi soñado y revolucionario Canon EF 70-200 mm f:2.8 DO IS Macro. Habrá que esperar al modelo siguiente :-)

25/5/18

PITO NEGRO CONTRA TREPADOR AZUL: OKUPAS EN LA ALAMEDA




Pito negro hembra en la alameda, Pirineos
DSLR full frame a ISO 800, 500 mm f/4 +1.4x, trípode, red de camuflaje
© Oriol Alamany


En un barranco olvidado de los Pirineos crece una arboleda formada por bellos álamos temblones. Gracias a la presencia de una fuente de agua, en primavera y en verano es una isla de sombra y frescor en un valle soleado dominado por bosques de robles, encinas y pinos. Ruiseñores, chochines, carboneros, herrerillos, trepadores, currucas, picos picapinos y otras aves animan con sus voces ese grupo de árboles. Y en otoño el color rojizo de su follaje es una mancha de alegría entre el verde impasible de su entorno. 

Durante años un Pito negro (como le llamamos todos) o Picamaderos negro (como se supone que debemos llamarle oficialmente ahora), o también Dryocopus martius para los científicos, pasó allí los inviernos, instalándose cada anochecer en una de las varias cavidades que a lo largo del tiempo había ido excavado en esos árboles. 


Algunas primaveras los inquietos trepadores azules Sitta europaea escogían alguna de estas cavidades para nidificar, taponando la entrada con barro hasta dejar tan sólo una pequeña abertura justo de su reducido tamaño para protegerse de los predadores, tal y como es su costumbre.


Pero el año 2013 el Pito negro se emparejó y ambos decidieron nidificar allí por vez primera, usando una de sus cavidades para sacar adelante a su familia.


Álamos temblones en otoño, Pirineos
DSLR APS-C a ISO 100, 17-40 mm f/4
© Oriol Alamany


La siguiente Semana Santa regresé a ese enclave y Julià Vidal, un amigo que vive en el pueblo cercano me comentó una curiosidad: llevaba varios días viendo tanto a los trepadores como a los pitos entrar de la misma cavidad donde estos nidificaron la primavera pasada. ¿Qué estaba sucediendo en la alameda?

Tras esconder un hide de lona disimulado con una red de camuflaje entre la vegetación de la vertiente boscosa y con mi teleobjetivo de 500 mm montado en la cámara, me dispuse a pasar unas horas de observación para dilucidar el conflicto. Y así fue: durante la tarde fui testimonio de cómo la pareja de trepadores azules estaban afanados en ir cerrando con bolitas de barro la entrada de la cavidad de los pitos, acondicionándola para poner en ella sus preciados huevos.



Trepador azul taponando la cavidad del Pito negro con barro, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany



Pero con el paso de las horas el sol fue escondiéndose tras las montañas sumiendo el bosque en la sombra. Y de repente se oyó el evocativo grito de vuelo del Pito negro: El dueño del lugar regresaba a sus aposentos. ¿Qué sucedería ahora?

El imponente macho se posó en el tronco con su bello plumaje negro ensuciado de tierra, señal de que el conflicto ya se arrastraba desde hacía días. Miró a su alrededor y ascendió hasta su hogar encontrándolo reformado con el barro que los trepadores habían aportado durante todo el día. Molesto por semejante atrevimiento de los okupas la emprendió a picotazos contra la nueva construcción. Acostumbrado a perforar madera dura aquel barro seco era una nimiedad para él, destrozándolo todo en unos instantes. Mientras, los trepadores azules le atacaban indignados al ver desechos sus esfuerzos de todo el día.


Durante un buen rato el pito estuvo ocupado vaciando el fondo de su cavidad de los restos de barro que habían caído al fondo. O bien se los llevaba volando en su pico, o bien los tiraba con desprecio por la ventana. 


Luego, finalizada la tarea, entró y se sentó en la entrada como suele hacer cada crepúsculo. Desde allí observó cómo la oscuridad envolvía la alameda y los sonidos del bosque al anochecer. Me recordó la estereotipada imagen del hombre que regresa a su casa tras un día de trabajo y se sienta en su butaca a descansar. Y al fin se retiró a dormir. Ya a oscuras, con sigilo y un tanto anquilosado tras horas de observación salí del escondite y lo dejé descansar.



Pito negro descansando en su dormidero al anochecer, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany


Álamos negros al anochecer, Pirineos
DSLR APS-H, 70-200 mm f/2.8
© Oriol Alamany

Pero el trabajo del pito no había terminado: al dia siguiente ví otra vez como los trepadores azules volvían a rellenar de barro la abertura del nido. La guerra estaba declarada.



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Al cabo de un par de semanas mi amigo me llamó por teléfono para contarme el desenlace de la historia: un enjambre de abejas había decidido ocupar la cavidad y contra ellas ni los trepadores ni los pitos se habían atrevido. Un final inesperado que nos demuestra que la lucha por conseguir una vivienda también tiene lugar en la naturaleza.




Pito negro macho, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany


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23/4/18

FOTOGRAFIANDO AL QUEBRANTAHUESOS


Quebrantahuesos adulto tirando un hueso al aire para tragárselo entero.
Canon EOS 5D-IV a ISO 1600, 500 mm f:4L IS II, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany


Un fotógrafo de la naturaleza debe saber improvisar y cambiar con celeridad los planes que tiene previstos. Ceñirse a un rígido programa no es recomendable cuando la naturaleza es, en si misma, impredecible. Este era precisamente uno de los temas de conversación que tuvimos el viernes por la tarde cuando, tras encontrarnos todos en el pueblo pirenaico de Gerri de la Sal, ascendimos la carretera estrecha y retorcida que asciende al pueblecito de Buseu, situado a 1.350 metros de altitud.


Buseu eran un grupo de casas deshabitadas cuando el biólogo Jordi Canut inició su idea Buseu Project. Una casa rural bien arreglada proporciona alojamiento a las personas que estén interesadas en el uso de los hides para fotografiar quebrantahuesos y otras aves rapaces carroñeras. Desde hace tres años Pirenalia 
(empresa de Andorra especializada en la observación de la naturaleza) organiza allí un tour fotográfico de fin de semana para fotografiar estas aves, acompañados por mí como instructor de fotografía y naturalista. El viernes por la noche imparto una clase sobre fotografía de aves desde hides, y tanto el sábado como el domingo acompaño a los participantes al interior de los escondites donde puedo asesorarles sobre las dudas fotográficas que me planteen.

El viernes 13 de abril llegamos a Buseu lloviznando. Justo encima del pueblo el agua se convertía en nieve. No mucha, pero nieve. Nada habitual en estas fechas primaverales y una oportunidad fotográfica que no cabía desaprovechar. Así que Edgar Madrenys, nuestro guía de Pirenalia, nos propuso un cambio de planes radical.


El programa normal de un fin de semana en Buseu es que el sábado a media mañana se suben abundantes restos de matadero a un comedero de buitres situado por encima del pueblo. Tan sólo la visión del todo-terreno ya atrae a centenares de buitres leonados conocedores de la que se avecina. Ello a su vez produce un efecto llamada en otras aves carroñeras. Tras la vorágine inicial y al calmarse los buitres empiezan a aparecer los más tímidos quebrantahuesos. El domingo no se pone comida, para así dejar vía libre a los quebrantahuesos que acuden tranquilos al comedero a lo largo de todo el día.



Quebrantahuesos joven andando por la nieve.
Canon EOS 5D-IV a ISO 1600, 500 mm f:4L IS II + 2x-III (1000 mm), trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany



El nuevo plan de Edgar era un tanto arriesgado y pretendía aprovechar la fina pátina de nieve presente el viernes al anochecer y que se iría fundiendo el sábado. En contra de lo habitual el equipo de fotógrafos subiríamos temprano, sin carroña ni coche para no llamar la atención de los centenares de buitres que, en minutos destrozarían la capa blanca. Edgar nos acompañaría en la subida a pie con una mochila cargada con tan sólo patas de cordero. La intención era atraer únicamente a los quebrantahuesos y poderlos fotografiar sobre suelos blancos, sin la interferencia de los buitres. Sin el masivo efecto llamada de la carroña, la aparición de los quebrantahuesos era más aleatoria, pero tanto a Edgar como a mí nos pareció que valía la pena arriesgarse.

Asegurados los quebrantahuesos con nieve, el domingo se subiría la habitual gran carroñada para fotografiar el espectáculo de los buitres.

Fotocinecolor es un comercio fotográfico de Andorra que cada año colabora en este tour fotográfico aportando material de préstamo. Esta vez trajo trípodes y rótulas tipo gimbal de Benro, cámaras Canon y Olympus, algunas ópticas Olympus y el nuevo Sigma 100-400 mm f:5-6.3 DG OS Contemporary. Varios de los asistentes pudieron usar este material durante el fin de semana.



SÁBADO LLUVIOSO

Tras mi clase teórica y la sabrosa cena del viernes (En Pirenalia son conocidos por no dejarte morir de hambre precisamente), el sábado nos levantamos temprano, ansiosos por iniciar la actividad fotográfica. El cielo estaba bien cubierto, lloviznaba a ratos y hacía frío.


Para acceder al comedero de carroñeras de Buseu hay que ascender unos veinte minutos a pie, con un par de repechones que te hacen resoplar bajo el peso del teleobjetivo y el trípode. Una vez allí hay tres hides para escoger: uno grande de hasta cuatro plazas y dos más pequeños dobles. Cada uno tiene su punto de vista y por ello los participantes al tour hacen un día en uno y el otro día en otro para obtener imágenes variadas.



Sábado y domingo en Buseu, dos días bien distinto, pero complementarios.
Panorámicas con teléfono Huawei P10
© Oriol Alamany



Una vez escondidos, Edgar distribuyó por el comedero las patas que había subido. Aunque no había coche, su simple presencia atrajo la atención de algunos buitres leonados, que a los diez minutos se posaron en unas rocas cercanas un tanto sorprendidos de que no hubiera la comilona habitual de los sábados. El primer quebrantahuesos no se hizo esperar y se posaba en las mismas rocas pasados cinco minutos más. Era un adulto precioso, con su característico plumaje naranja que con la neblina y la luz tamizada del lluvioso día destacaba aún más si cabe. Los obturadores de las cámaras empezaron a funcionar intentando captar ese momento tan especial. Quien no haya visto un quebrantahuesos adulto posado a escasa distancia, no tiene ni idea de la sensación que te embarga al estar ante un animal tan insólito.

El primer día compartí hide con José Manuel Azcona venido desde Logroño, y con Soledad Guardiola y Toni Cánovas de Vilafranca del Penedès. Fue un día fotográficamente complicado por la escasa luz y el frío, pero muy satisfactorio. Como resulta habitual en la mayoría de hides comerciales que existen hoy en día, los escondites de Buseu disponen de cristal-espía para poder fotografiar sin que los animales salvajes te vean. El problema del cristal es que cuando hace frío se empaña continuamente, difuminando la nitidez y el contraste de las fotografías. Con sumo cuidado íbamos secándolo continuamente con unas bayetas para no perder la transparencia. 
El caldo caliente en los termos que nos había dejado Edgar servía para calentarse las manos y reconfortar el espíritu.


Tres fases del plumaje del quebrantahuesos: el adulto en primer plano, el subadulto a la derecha y el joven a la izquierda.
© Soledad Guardiola



Quebrantahuesos subadulto atacando a un adulto.
Canon EOS 5D-IV a ISO 800, 500 mm f:4L IS II + 1.4X-III (700 mm), trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany


La postura de este quebrantahuesos joven fue muy comentada en relación a su similitud con los dragones de la serie de TV "Juego de tronos".
© Raúl Santos





Tras más de ocho horas de inmovilidad al atardecer salimos de los hides un tanto agarrotados, pero satisfechos, con una buena cantidad de fotografías de quebrantahuesos adultos, jóvenes y sus constantes altercados. También de buitres leonados, de alimoches y algunos bonitos zorros en la nieve. Bajamos lloviznando hasta la casa rural. Tras un rato de descanso rememorando las mejores escenas del día y descargando tarjetas de memoria en los ordenadores, gozamos de una puesta de sol bien colorida y luego atacamos con ganas la ensalada y el estofado de buey que nos hizo recuperar todas las calorías quemadas.



Raul, Jonathan y José Manuel durante un rato de descanso en la casa rural, descargando tarjetas tras la larga y fría jornada.
Teléfono Huawei P10
© Oriol Alamany



Ovejas pastando en Buseu, con el último rayo de sol.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II, trípode Benro
© Oriol Alamany



Eulàlia, Sole y Toni disfrutando del atardecer en Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II, trípode Benro
© Oriol Alamany



DOMINGO SOLEADO

Tras una noche reparadora, el cielo despejado prometía una jornada bien distinta. Tan sólo levantarnos un par de buitres leonados se posaron en los tejados cercanos a la casa, como exigiendo la comida que no había llegado el sábado, y algunos los fotografiamos con los primeros rayos de sol aún vestidos en pijama.




Al amanecer varios buitres se acercaron al pueblo de Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II
© Oriol Alamany


Hacia las nueve ya estábamos en los hides. Hoy me tocaba compartir el reducido espacio con Raul Santos de Madrid y Jonathan Albo de Miranda de Ebro. Y a nuestro grupo se habia unido una sexta persona, Martí venido de Andorra.


Tras fotografiar algunos jóvenes quebrantahuesos en vuelo, esperamos hasta las 11h a que Jordi y Edgar subieran la carroña cuando las corrientes térmicas ya favorecían la aparición de gran número de buitres. Este año teníamos algo especial: se había encontrado a un ciervo atropellado en la sierra y, además de los habituales despojos de matadero pondríamos su cuerpo en el centro del muladar, lo que auguraba buenas e interesantes fotografías. Como cada año, el sarao que se montó en segundos fue impresionante. Lamentablemente los cientos de buitres leonados ¡no nos dejaron ver ni un centímetro cuadrado de la piel del ciervo! Lo siguiente que vimos de él al cabo de un buen rato fueron sus huesos mondos y lirondos.







Pasado el máximo frenesí empezaron a aparecer los quebrantahuesos... a decenas. Hasta doce a la vez tuvimos posados, veinticinco de ellos se contaron sobrevolando el muladar. Durante toda la mañana y hasta bien entrada la tarde la actividad fue frenética: también aparecieron diversos zorros, poco amigos de los buitres y con quiene tuvieron diversos altercados. Vinieron los primeros buitres negros, los nuevos habitantes de los Pirineos reintroducidos hace ahora diez años, volvieron los alimoches, fotografiamos a un milano negro y a tres preciosos milanos reales haciendo sus piruetas, cuervos y cornejas negras se dedicaron a incordiar a los quebrantahuesos. Incluso pudimos ver a una insólita corneja leucistica, con grandes manchas blancas en las alas. El cielo azul nos permitía fotografiar las peleas que se sucedían en el cielo sobre nosotros, y las largas horas nos permitieron experimentar con velocidades lentas.

Los zorros acuden al muladar en busca de restos de comida, y allí interactúan con los buitres.
© Jonathan Albo



Las peleas entre quebrantahuesos son continuas y es un reto fotografiarlas.
© Antonio Cánovas



Tras un siglo de ausencia los buitres negros, sobrevuelan de nuevo las montañas de los Pirineos. Este ejemplar lleva un emisor para su seguimiento por parte de los ornitólogos.
© José Manuel Azcona



Cuervo incordiando a un quebrantahuesos adulto.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II
© Oriol Alamany


Experimentando con barridos de quebrantahuesos en vuelo
Canon EOS 5D-IV a ISO 100, 500 mm f:4L IS II, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany

Fotografiar en Buseu permite no tan sólo hacer fotografías, si no también colaborar en el estudio científico de la dispersión de los quebrantahuesos y buitres negros. Algunos de ellos llevan marcas alares o grandes anillas de colores y yo iba mandando a Jordi Canut por WhatsApp las identificaciones que llevaban. Al cabo de un rato él me devolvía la información que quienes eran: los quebrantahuesos Jara, Caspe, Paúl, Ibón, Formiga... o el buitre negro Foga nacido hacia dos años en la Serra de Boumort. Eso añadía un aliciente a la actividad.



José Manuel, Eulàlia, Sole, Toni, Jordi, Jonathan, Martí, Edgar, Oriol, Raúl y los propietarios de Fotocinecolor. en Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 24-70 mm f:4L IS, trípode Benro
© Oriol Alamany


Tras nueve horas de encierro y sin animales ya en el comedero, Edgar, Eulàlia, Jordi y su ayudante Iván nos vinieron a sacar de los hides. Estábamos cansados pero con centenares (algunos con miles) de fotografías en las tarjetas de memoria y con grandes observaciones grabadas en nuestras mentes. ¡Qué privilegio ver los cuatro buitres ibéricos a la vez!, las peleas, los comportamientos naturales de los animales ajenos a nuestra presencia. Es la grandeza de la fotografía de la vida salvaje desde escondites fotográficos.


En los días siguientes, cada uno ya de regreso a su lugar de residencia, intercambiamos algunas fotografías para comentarlas y aprender, que también de eso se trata. Gracias a Pirenalia por la organización, a Buseu Project por la experiencia, a Fotocinecolor por el préstamo de equipos, y a todos los asistentes por venir (a veces de muy lejos) para gozar con nosotros de esta experiencia en las montañas de los Pirineos (Y por dejarme compartir algunas de sus imágenes en este blog).



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