7/6/18

CANON RENUEVA SU GAMA DE 70-200 MM F:2.8 Y F:4


Fotografiando Mérgulos en las islas Pribilof (Alaska) con el 70-200 mm f:2.8.
© Eulàlia Vicens


El fabricante de equipos fotográficos Canon acaba de renovar de golpe sus dos teleobjetivos de 70-200 mm, tanto la versión de luminosidad f:4 que databa de 2006, como la más luminosa de f:2.8 que databa de 2010. 

Los zoom 70-200 mm son una de las ópticas básicas en la bolsa de todo fotógrafo. Abarcan una gama de teleobjetivos medios de gran utilidad para la fotografía de naturaleza y la de viajes, ya que permiten al fotógrafo encuadrar una zona concreta de un paisaje o elemento y extraerla de su entorno inmediato. Su polivalencia se extiende a otros muchos campos, como el fotoperiodismo, la fotografía de retrato o la de fauna salvaje.

El 70-200 mm ha sido la óptica de uso más frecuente a lo largo de mi carrera fotográfica. Desde el primer modelo que compré en los años 80 hasta el año pasado, en que incorporé a mi equipo Canon el excepcional EF 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II. Ahora, dependiendo del tipo de trabajo o de viaje, me llevo uno u otro. Y en contadas ocasiones los dos. Con uno dispongo de una mayor luminosidad (f:2.8) y con el otro una más extensa gama focal (de 200 a 400 mm). 

Con mi actual Canon EF 70-200 mm f:2.8L IS II hago desde paisaje a arquitectura o personas, pasando por la fauna salvaje cercana o cuando hay poca luz, y también flora. Su calidad óptica es excepcional, y sólo flojea en este último campo, la flora, cuando lo uso a la mínima distancia de enfoque o usando tubos de extensión y a f:2.8 para lograr un buen bokeh. Para fotografía de cerca rinde mejor con la lente de aproximación acromática Canon 500D que con tubos de extensión.

A veces también lo uso con el teleconvertidor 1,4x (280 mm), o incluso con el 2x (400 mm) como teleobjetivo de emergencia, aunque con el duplicador de focal los resultados ya se resienten más.



Estudiando las especificaciones técnicas de las nuevas versiones, me llama la atención la diferencia entre la actualización del modelo f:4 y el 2.8. Mientras que el modelo f:4 II ha sido totalmente rediseñado e introduce notables cambios, a falta de más datos el f:2.8 III parece un clon de su predecesor.

Por ejemplo, como mejoras visibles a primera vista el nuevo Canon EF 70-200 mm f:4L IS II reduce su distancia mínima de enfoque de 1,2 a 1 m, aumenta el número de palas del diafragma de 8 a 9 para mejorar el bokeh, y el estabilizador de imagen IS aumenta su efectividad de 4 a 5 pasos y ofrece el nuevo Modo 3.

Por otra parte aumenta el diámetro de filtro de 67 a 72 mm y el peso sube 20 gramos hasta los 780.





Sin embargo, el nuevo Canon EF 70-200 mm f:2.8L IS III tiene idéntico aspecto que la versión II, mantiene su distancia mínima de enfoque en los 1,2 m del modelo antiguo, su número de palas de diafragma siguen siendo 8 (Muchos objetivos modernos han cambiado a 9), el estabilizador de imagen baja de 4 a 3,5 pasos (!), no ofrece el nuevo Modo 3 y el peso también es idéntico.

Cuidado con las informaciones contradictorias sobre el número de palas de diafragma del nuevo modelo, que aparecen en algunas webs. En algunas aparece como 8 y en otras 9. El anuncio oficial habla de 8.  Respecto a lo de la disminución de la efectividad del IS de 4 pasos a 3,5, creo que debe ser exactamente el mismo estabilizador, simplemente debe ser una variación en los parámetros de valoración de la marca.

El único cambio real en el modelo f:2.8 III parece ser la incorporación de un mejor recubrimiento en las ópticas: ASC, Air Sphere Coating para prevenir la aparición de reflejos, y Fluorine coating para mantener limpios los elementos frontal y trasero.


Fotografiando escenas callejeras en Kathmandú (Nepal) con el 70-200 mm f:2.8.
© Eulàlia Vicens



Los parasoles de los nuevos 70-200 tampoco incorporan la útil ventanilla inferior para poder girar el filtro polarizador que apareció en 2014 con el 100-400 mm L IS II, lástima.

Al contrario que en casos anteriores de renovaciones de lentes, los precios de los nuevos modelos son muy similares a los de sus versiones actuales. El f:4L IS II parece que llegará a las tiendas muy pronto a un precio de unos 1490 € (El modelo actual cuesta 1300-1500 €). Mientras que el f:2.8L IS III llegaría hacia septiembre a un precio de unos 2 440 € (Modelo actual unos 2300-2400 €). 

Lo que es seguro es que los modelos substituidos van a caer de precio al ser liquidados por las tiendas. Y también buen número de ellos van a aparecer en el mercado de segunda mano. Una situación que puede ser aprovechada para obtener unos objetivos que siguen siendo de una muy elevada calidad.

A falta de más datos concretos, gráficos de las fórmulas ópticas y pruebas de rendimiento real, mi conclusión provisional es que nos encontramos ante un remozado total de la versión f:4, que parece haber mejorado en todos sus aspectos, y un simple cambio en el recubrimiento antireflectante del f:2.8. El f:4 II aparenta ser una óptica atractiva de última generación, y el f:2.8 III... pues una magnífica óptica profesional como ya era la versión II. He tenido todos los sucesivos modelos de este zoom, cada uno mejor que el anterior, pero en esta ocasión creo que no voy a cambiarlo.

Por esta vez parece que no tendré mi soñado y revolucionario Canon EF 70-200 mm f:2.8 DO IS Macro. Habrá que esperar al modelo siguiente :-)

25/5/18

PITO NEGRO CONTRA TREPADOR AZUL: OKUPAS EN LA ALAMEDA




Pito negro hembra en la alameda, Pirineos
DSLR full frame a ISO 800, 500 mm f/4 +1.4x, trípode, red de camuflaje
© Oriol Alamany


En un barranco olvidado de los Pirineos crece una arboleda formada por bellos álamos temblones. Gracias a la presencia de una fuente de agua, en primavera y en verano es una isla de sombra y frescor en un valle soleado dominado por bosques de robles, encinas y pinos. Ruiseñores, chochines, carboneros, herrerillos, trepadores, currucas, picos picapinos y otras aves animan con sus voces ese grupo de árboles. Y en otoño el color rojizo de su follaje es una mancha de alegría entre el verde impasible de su entorno. 

Durante años un Pito negro (como le llamamos todos) o Picamaderos negro (como se supone que debemos llamarle oficialmente ahora), o también Dryocopus martius para los científicos, pasó allí los inviernos, instalándose cada anochecer en una de las varias cavidades que a lo largo del tiempo había ido excavado en esos árboles. 


Algunas primaveras los inquietos trepadores azules Sitta europaea escogían alguna de estas cavidades para nidificar, taponando la entrada con barro hasta dejar tan sólo una pequeña abertura justo de su reducido tamaño para protegerse de los predadores, tal y como es su costumbre.


Pero el año 2013 el Pito negro se emparejó y ambos decidieron nidificar allí por vez primera, usando una de sus cavidades para sacar adelante a su familia.


Álamos temblones en otoño, Pirineos
DSLR APS-C a ISO 100, 17-40 mm f/4
© Oriol Alamany


La siguiente Semana Santa regresé a ese enclave y Julià Vidal, un amigo que vive en el pueblo cercano me comentó una curiosidad: llevaba varios días viendo tanto a los trepadores como a los pitos entrar de la misma cavidad donde estos nidificaron la primavera pasada. ¿Qué estaba sucediendo en la alameda?

Tras esconder un hide de lona disimulado con una red de camuflaje entre la vegetación de la vertiente boscosa y con mi teleobjetivo de 500 mm montado en la cámara, me dispuse a pasar unas horas de observación para dilucidar el conflicto. Y así fue: durante la tarde fui testimonio de cómo la pareja de trepadores azules estaban afanados en ir cerrando con bolitas de barro la entrada de la cavidad de los pitos, acondicionándola para poner en ella sus preciados huevos.



Trepador azul taponando la cavidad del Pito negro con barro, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany



Pero con el paso de las horas el sol fue escondiéndose tras las montañas sumiendo el bosque en la sombra. Y de repente se oyó el evocativo grito de vuelo del Pito negro: El dueño del lugar regresaba a sus aposentos. ¿Qué sucedería ahora?

El imponente macho se posó en el tronco con su bello plumaje negro ensuciado de tierra, señal de que el conflicto ya se arrastraba desde hacía días. Miró a su alrededor y ascendió hasta su hogar encontrándolo reformado con el barro que los trepadores habían aportado durante todo el día. Molesto por semejante atrevimiento de los okupas la emprendió a picotazos contra la nueva construcción. Acostumbrado a perforar madera dura aquel barro seco era una nimiedad para él, destrozándolo todo en unos instantes. Mientras, los trepadores azules le atacaban indignados al ver desechos sus esfuerzos de todo el día.


Durante un buen rato el pito estuvo ocupado vaciando el fondo de su cavidad de los restos de barro que habían caído al fondo. O bien se los llevaba volando en su pico, o bien los tiraba con desprecio por la ventana. 


Luego, finalizada la tarea, entró y se sentó en la entrada como suele hacer cada crepúsculo. Desde allí observó cómo la oscuridad envolvía la alameda y los sonidos del bosque al anochecer. Me recordó la estereotipada imagen del hombre que regresa a su casa tras un día de trabajo y se sienta en su butaca a descansar. Y al fin se retiró a dormir. Ya a oscuras, con sigilo y un tanto anquilosado tras horas de observación salí del escondite y lo dejé descansar.



Pito negro descansando en su dormidero al anochecer, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany


Álamos negros al anochecer, Pirineos
DSLR APS-H, 70-200 mm f/2.8
© Oriol Alamany

Pero el trabajo del pito no había terminado: al dia siguiente ví otra vez como los trepadores azules volvían a rellenar de barro la abertura del nido. La guerra estaba declarada.



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Al cabo de un par de semanas mi amigo me llamó por teléfono para contarme el desenlace de la historia: un enjambre de abejas había decidido ocupar la cavidad y contra ellas ni los trepadores ni los pitos se habían atrevido. Un final inesperado que nos demuestra que la lucha por conseguir una vivienda también tiene lugar en la naturaleza.




Pito negro macho, Pirineos
DSLR full frame a ISO 1600, 500 mm f/4, trípode, hide
© Oriol Alamany


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23/4/18

FOTOGRAFIANDO AL QUEBRANTAHUESOS


Quebrantahuesos adulto tirando un hueso al aire para tragárselo entero.
Canon EOS 5D-IV a ISO 1600, 500 mm f:4L IS II, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany


Un fotógrafo de la naturaleza debe saber improvisar y cambiar con celeridad los planes que tiene previstos. Ceñirse a un rígido programa no es recomendable cuando la naturaleza es, en si misma, impredecible. Este era precisamente uno de los temas de conversación que tuvimos el viernes por la tarde cuando, tras encontrarnos todos en el pueblo pirenaico de Gerri de la Sal, ascendimos la carretera estrecha y retorcida que asciende al pueblecito de Buseu, situado a 1.350 metros de altitud.


Buseu eran un grupo de casas deshabitadas cuando el biólogo Jordi Canut inició su idea Buseu Project. Una casa rural bien arreglada proporciona alojamiento a las personas que estén interesadas en el uso de los hides para fotografiar quebrantahuesos y otras aves rapaces carroñeras. Desde hace tres años Pirenalia 
(empresa de Andorra especializada en la observación de la naturaleza) organiza allí un tour fotográfico de fin de semana para fotografiar estas aves, acompañados por mí como instructor de fotografía y naturalista. El viernes por la noche imparto una clase sobre fotografía de aves desde hides, y tanto el sábado como el domingo acompaño a los participantes al interior de los escondites donde puedo asesorarles sobre las dudas fotográficas que me planteen.

El viernes 13 de abril llegamos a Buseu lloviznando. Justo encima del pueblo el agua se convertía en nieve. No mucha, pero nieve. Nada habitual en estas fechas primaverales y una oportunidad fotográfica que no cabía desaprovechar. Así que Edgar Madrenys, nuestro guía de Pirenalia, nos propuso un cambio de planes radical.


El programa normal de un fin de semana en Buseu es que el sábado a media mañana se suben abundantes restos de matadero a un comedero de buitres situado por encima del pueblo. Tan sólo la visión del todo-terreno ya atrae a centenares de buitres leonados conocedores de la que se avecina. Ello a su vez produce un efecto llamada en otras aves carroñeras. Tras la vorágine inicial y al calmarse los buitres empiezan a aparecer los más tímidos quebrantahuesos. El domingo no se pone comida, para así dejar vía libre a los quebrantahuesos que acuden tranquilos al comedero a lo largo de todo el día.



Quebrantahuesos joven andando por la nieve.
Canon EOS 5D-IV a ISO 1600, 500 mm f:4L IS II + 2x-III (1000 mm), trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany



El nuevo plan de Edgar era un tanto arriesgado y pretendía aprovechar la fina pátina de nieve presente el viernes al anochecer y que se iría fundiendo el sábado. En contra de lo habitual el equipo de fotógrafos subiríamos temprano, sin carroña ni coche para no llamar la atención de los centenares de buitres que, en minutos destrozarían la capa blanca. Edgar nos acompañaría en la subida a pie con una mochila cargada con tan sólo patas de cordero. La intención era atraer únicamente a los quebrantahuesos y poderlos fotografiar sobre suelos blancos, sin la interferencia de los buitres. Sin el masivo efecto llamada de la carroña, la aparición de los quebrantahuesos era más aleatoria, pero tanto a Edgar como a mí nos pareció que valía la pena arriesgarse.

Asegurados los quebrantahuesos con nieve, el domingo se subiría la habitual gran carroñada para fotografiar el espectáculo de los buitres.

Fotocinecolor es un comercio fotográfico de Andorra que cada año colabora en este tour fotográfico aportando material de préstamo. Esta vez trajo trípodes y rótulas tipo gimbal de Benro, cámaras Canon y Olympus, algunas ópticas Olympus y el nuevo Sigma 100-400 mm f:5-6.3 DG OS Contemporary. Varios de los asistentes pudieron usar este material durante el fin de semana.



SÁBADO LLUVIOSO

Tras mi clase teórica y la sabrosa cena del viernes (En Pirenalia son conocidos por no dejarte morir de hambre precisamente), el sábado nos levantamos temprano, ansiosos por iniciar la actividad fotográfica. El cielo estaba bien cubierto, lloviznaba a ratos y hacía frío.


Para acceder al comedero de carroñeras de Buseu hay que ascender unos veinte minutos a pie, con un par de repechones que te hacen resoplar bajo el peso del teleobjetivo y el trípode. Una vez allí hay tres hides para escoger: uno grande de hasta cuatro plazas y dos más pequeños dobles. Cada uno tiene su punto de vista y por ello los participantes al tour hacen un día en uno y el otro día en otro para obtener imágenes variadas.



Sábado y domingo en Buseu, dos días bien distinto, pero complementarios.
Panorámicas con teléfono Huawei P10
© Oriol Alamany



Una vez escondidos, Edgar distribuyó por el comedero las patas que había subido. Aunque no había coche, su simple presencia atrajo la atención de algunos buitres leonados, que a los diez minutos se posaron en unas rocas cercanas un tanto sorprendidos de que no hubiera la comilona habitual de los sábados. El primer quebrantahuesos no se hizo esperar y se posaba en las mismas rocas pasados cinco minutos más. Era un adulto precioso, con su característico plumaje naranja que con la neblina y la luz tamizada del lluvioso día destacaba aún más si cabe. Los obturadores de las cámaras empezaron a funcionar intentando captar ese momento tan especial. Quien no haya visto un quebrantahuesos adulto posado a escasa distancia, no tiene ni idea de la sensación que te embarga al estar ante un animal tan insólito.

El primer día compartí hide con José Manuel Azcona venido desde Logroño, y con Soledad Guardiola y Toni Cánovas de Vilafranca del Penedès. Fue un día fotográficamente complicado por la escasa luz y el frío, pero muy satisfactorio. Como resulta habitual en la mayoría de hides comerciales que existen hoy en día, los escondites de Buseu disponen de cristal-espía para poder fotografiar sin que los animales salvajes te vean. El problema del cristal es que cuando hace frío se empaña continuamente, difuminando la nitidez y el contraste de las fotografías. Con sumo cuidado íbamos secándolo continuamente con unas bayetas para no perder la transparencia. 
El caldo caliente en los termos que nos había dejado Edgar servía para calentarse las manos y reconfortar el espíritu.


Tres fases del plumaje del quebrantahuesos: el adulto en primer plano, el subadulto a la derecha y el joven a la izquierda.
© Soledad Guardiola



Quebrantahuesos subadulto atacando a un adulto.
Canon EOS 5D-IV a ISO 800, 500 mm f:4L IS II + 1.4X-III (700 mm), trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany


La postura de este quebrantahuesos joven fue muy comentada en relación a su similitud con los dragones de la serie de TV "Juego de tronos".
© Raúl Santos





Tras más de ocho horas de inmovilidad al atardecer salimos de los hides un tanto agarrotados, pero satisfechos, con una buena cantidad de fotografías de quebrantahuesos adultos, jóvenes y sus constantes altercados. También de buitres leonados, de alimoches y algunos bonitos zorros en la nieve. Bajamos lloviznando hasta la casa rural. Tras un rato de descanso rememorando las mejores escenas del día y descargando tarjetas de memoria en los ordenadores, gozamos de una puesta de sol bien colorida y luego atacamos con ganas la ensalada y el estofado de buey que nos hizo recuperar todas las calorías quemadas.



Raul, Jonathan y José Manuel durante un rato de descanso en la casa rural, descargando tarjetas tras la larga y fría jornada.
Teléfono Huawei P10
© Oriol Alamany



Ovejas pastando en Buseu, con el último rayo de sol.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II, trípode Benro
© Oriol Alamany



Eulàlia, Sole y Toni disfrutando del atardecer en Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II, trípode Benro
© Oriol Alamany



DOMINGO SOLEADO

Tras una noche reparadora, el cielo despejado prometía una jornada bien distinta. Tan sólo levantarnos un par de buitres leonados se posaron en los tejados cercanos a la casa, como exigiendo la comida que no había llegado el sábado, y algunos los fotografiamos con los primeros rayos de sol aún vestidos en pijama.




Al amanecer varios buitres se acercaron al pueblo de Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II
© Oriol Alamany


Hacia las nueve ya estábamos en los hides. Hoy me tocaba compartir el reducido espacio con Raul Santos de Madrid y Jonathan Albo de Miranda de Ebro. Y a nuestro grupo se habia unido una sexta persona, Martí venido de Andorra.


Tras fotografiar algunos jóvenes quebrantahuesos en vuelo, esperamos hasta las 11h a que Jordi y Edgar subieran la carroña cuando las corrientes térmicas ya favorecían la aparición de gran número de buitres. Este año teníamos algo especial: se había encontrado a un ciervo atropellado en la sierra y, además de los habituales despojos de matadero pondríamos su cuerpo en el centro del muladar, lo que auguraba buenas e interesantes fotografías. Como cada año, el sarao que se montó en segundos fue impresionante. Lamentablemente los cientos de buitres leonados ¡no nos dejaron ver ni un centímetro cuadrado de la piel del ciervo! Lo siguiente que vimos de él al cabo de un buen rato fueron sus huesos mondos y lirondos.







Pasado el máximo frenesí empezaron a aparecer los quebrantahuesos... a decenas. Hasta doce a la vez tuvimos posados, veinticinco de ellos se contaron sobrevolando el muladar. Durante toda la mañana y hasta bien entrada la tarde la actividad fue frenética: también aparecieron diversos zorros, poco amigos de los buitres y con quiene tuvieron diversos altercados. Vinieron los primeros buitres negros, los nuevos habitantes de los Pirineos reintroducidos hace ahora diez años, volvieron los alimoches, fotografiamos a un milano negro y a tres preciosos milanos reales haciendo sus piruetas, cuervos y cornejas negras se dedicaron a incordiar a los quebrantahuesos. Incluso pudimos ver a una insólita corneja leucistica, con grandes manchas blancas en las alas. El cielo azul nos permitía fotografiar las peleas que se sucedían en el cielo sobre nosotros, y las largas horas nos permitieron experimentar con velocidades lentas.

Los zorros acuden al muladar en busca de restos de comida, y allí interactúan con los buitres.
© Jonathan Albo



Las peleas entre quebrantahuesos son continuas y es un reto fotografiarlas.
© Antonio Cánovas



Tras un siglo de ausencia los buitres negros, sobrevuelan de nuevo las montañas de los Pirineos. Este ejemplar lleva un emisor para su seguimiento por parte de los ornitólogos.
© José Manuel Azcona



Cuervo incordiando a un quebrantahuesos adulto.
Canon EOS 5D-IV, 100-400 mm f:4.5-5.6L IS II
© Oriol Alamany


Experimentando con barridos de quebrantahuesos en vuelo
Canon EOS 5D-IV a ISO 100, 500 mm f:4L IS II, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany

Fotografiar en Buseu permite no tan sólo hacer fotografías, si no también colaborar en el estudio científico de la dispersión de los quebrantahuesos y buitres negros. Algunos de ellos llevan marcas alares o grandes anillas de colores y yo iba mandando a Jordi Canut por WhatsApp las identificaciones que llevaban. Al cabo de un rato él me devolvía la información que quienes eran: los quebrantahuesos Jara, Caspe, Paúl, Ibón, Formiga... o el buitre negro Foga nacido hacia dos años en la Serra de Boumort. Eso añadía un aliciente a la actividad.



José Manuel, Eulàlia, Sole, Toni, Jordi, Jonathan, Martí, Edgar, Oriol, Raúl y los propietarios de Fotocinecolor. en Buseu.
Canon EOS 5D-IV, 24-70 mm f:4L IS, trípode Benro
© Oriol Alamany


Tras nueve horas de encierro y sin animales ya en el comedero, Edgar, Eulàlia, Jordi y su ayudante Iván nos vinieron a sacar de los hides. Estábamos cansados pero con centenares (algunos con miles) de fotografías en las tarjetas de memoria y con grandes observaciones grabadas en nuestras mentes. ¡Qué privilegio ver los cuatro buitres ibéricos a la vez!, las peleas, los comportamientos naturales de los animales ajenos a nuestra presencia. Es la grandeza de la fotografía de la vida salvaje desde escondites fotográficos.


En los días siguientes, cada uno ya de regreso a su lugar de residencia, intercambiamos algunas fotografías para comentarlas y aprender, que también de eso se trata. Gracias a Pirenalia por la organización, a Buseu Project por la experiencia, a Fotocinecolor por el préstamo de equipos, y a todos los asistentes por venir (a veces de muy lejos) para gozar con nosotros de esta experiencia en las montañas de los Pirineos (Y por dejarme compartir algunas de sus imágenes en este blog).



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1/4/18

LOS HALCONES DE BARCELONA, EN EL DIARIO ARA



Este domingo 1 de abril de 2018, día de Pascua, mi trabajo sobre los halcones urbanos de Barcelona sale publicado en un reportaje de siete páginas y ocupa también la portada del suplemento dominical Ara Diumenge, del periódico catalán Ara, además de aparecer en su versión online.



Otros artículos en este blog sobre los halcones peregrinos urbanos de Barcelona: 

5.04.2014: Los halcones peregrinos cumplen diez años nidificando en Barcelona
4.03.2014: Diez años de fotografia digital
30.04.2013: Canon EOS 5D Mark III nuevo firmware 1.2.1.
5.05.2009: Nuevas imágenes: Halcones 2009.
22.10.2008: Halcones urbanos.
29.5.2008: Nuevas imágenes: Halcones urbanos de Barcelona.


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31/3/18

EL LEOPARDO IRROMPIBLE



Leopardo de las nieves saltando desde lo alto de un acantilado persiguiendo a un grupo de íbices del Himalaya, India, invierno 2017
Canon EOS 5D Mark IV a ISO 1600, 500 mm + 2X, 1/1250 f:8.
© Oriol Alamany



Hace un par de días la productora Wilderness Films India colgó en su canal de YouTube un video absolutamente impactante. Cada  vez estamos más acostumbrados a ver escenas sorprendentes en las redes sociales, pero probablemente esta sea la escena de caza más dramática jamás grabada, o al menos que yo haya visto en mi vida. Felicitaciones al equipo de filmación por mostrarnos este escena de la naturaleza más salvaje del Himalaya. Para quien aún no crea que el leopardo de las nieves es uno de los seres más increibles de este planeta, que la mire en una pantalla de ordenador, a gran tamaño, subiendo la resolución de YouTube a 1080p HD. 

A una escena inicial en que un leopardo de las nieves persigue a un grupo de machos de íbices del Himalaya, le sigue otra distinta donde el felino se abalanza sobre un carnero azul o bharal. No se sabe bien si debido a la poderosa inercia de su carrera, o bien de manera intencionada, el leopardo se despeña por un acantilado con su presa bien agarrada. Tras la dura caída, el carnero azul aún intenta huir con el felino agarrado a su grupa. Siguen las pavorosas caídas por una fuerte pendiente hacia el fondo del barranco durante las cuales el leopardo jamás suelta a su presa, a pesar de los terribles golpes que ambos reciben. Por fortuna, tras una caída de unos 120 metros, el leopardo de las nieves salió ileso y consiguió su alimento. Lo sabemos porque el equipo de filmación lo observó alimentándose de la presa durante los días siguientes. El bharal no salió tan bien parado.



Dramática cacería de un carnero azul por parte de un leopardo de las nieves, grabado por la productora Wild Films India, en el invierno 2018. Mejor ver a toda pantalla.



Esta es una versión enlentecida cinco veces, para apreciar algo mejor los detalles.



SIETE VIDAS
Pero, ¿cómo puede sobrevivir un ser vivo a estas caídas? En la cultura popular es bien conocida la capacidad de los gatos para caer casi siempre de pie, sin hacerse daño. También existe el dicho de que  tienen siete vidas. De hecho en Reino Unido o la India van más allá ¡y les conceden nada menos que nueve vidas!

En general todos los felinos son animales extremadamente ágiles y ello les permite salir indemnes de situaciones que para otros animales podrían ser letales. Una de las razones es que su espina dorsal es muy flexible y además no poseen clavícula, lo que les permite una gran movilidad, capacidad de torsión y pueden girar el cuerpo sobre si mismo para enderezarse durante una caída. Para ello usan la información de orientación que reciben de su sensible oído interno. Además los discos intervertebrales son proporcionalmente más gruesos que los del hombre, aportando mayor elasticidad. El grueso pelaje y la flexibilidad de todo su cuerpo ayudan a absorber el impacto de las caídas.

Este video nos ha impactado tanto a Eulàlia como a mí por su extrema dureza y la capacidad de recuperación del felino. El invierno de 2017 observamos una escena de caza algo parecida; tras casi media hora de meticuloso rececho, un macho de leopardo de las nieves se lanzó a perseguir a un grupo de íbices del Himalaya. Tras una prolongada persecución por una ladera nevada, íbices y leopardo fueron saltando acantilados de diversas alturas hasta tirarse hacia el fondo de un profundo cañón donde les perdimos de vista. En aquel momento recuerdo que le dije a Eulàlia: –Se han matado todos cayendo al vacío. Sin embargo, al cabo de unos minutos aparecieron los íbices sanos y salvos y luego también el leopardo de las nieves, que hizo dos amagos de caza más, ya más breves.


Cansados tras una larga persecución, este grupo de íbices del Himalaya vigila los alrededores preocupados por la presencia de un macho de leopardo de las nieves, India, invierno 2017
Canon EOS 5D Mark IV a ISO 1600, 500 mm
© Oriol Alamany


Este escaso y esquivo animal nos tiene el corazón robado y Eulàlia y yo seguimos trabajando en nuestro proyecto personal Tras las huellas del leopardo de las nieves, ahora preparando ya nuestro tercer viaje a la zona (sexto al Himalaya). Pronto tendremos también elaborada una conferencia sobre este trabajo para presentarla en asociaciones, ONGs y otros centros, así como otras novedades que iremos anunciando.



Este es un video distinto de una caída accidental de otro leopardo de las nieves, aparentemente sin consecuencias para su integridad. En este caso la autoría es de Mowgli Productions.




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23/3/18

LA ISLA DE LORD HOWE EN MAPTIA




Lord Howe es una pequeña isla del Pacífico en la que Eulàlia y yo estuvimos trabajando en el tercero de nuestros viajes a Australia, durante el proyecto personal Terra Infinita

Cuando publiqué en este blog la serie de artículos sobre aquel proyecto, en el tercero de ellos escribí

"Mucho tengo que contar sobre lo que vivimos en aquella diminuta joya del Pacífico —10 km de largo por un máximo de 2 km de ancho— así que de momento me la salto y mejor que un día le dedique un artículo entero en este blog".

Y jamás lo hice en este blog (lo siento), aunque sí en alguna revistas extranjeras. 



Ahora acabo de publicar un reportaje sobre la isla de Lord Howe y su patrimonio natural en MAPTIA, un portal de internet dedicado a contar historias, lo que ahora se ha dado en llamar storytellling.



Y si os apetece leer más cosas sobre Australia, aquí está la relación de artículos que he publicado en el blog:

• Navidades blancas

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