15/9/21

CANON PRO MASTER



Fotografiando pingüinos rey con mi Canon EOS 5D-IV en la isla sub-antártica de South Georgia, un paraje donde el frío y la humedad supone un riguroso test para cualquier equipo fotográfico, 2017.

Hoy escribo esta breve entrada para comunicar que he aceptado la invitación de Canon España para entrar a formar parte de su programa de fotógrafos Canon Pro Master

Los Pro Master son un grupo de reconocidos profesionales, expertos en sus respectivas disciplinas fotográficas (deportes, fotoperiodismo, naturaleza, bodas...), que colaboramos en las publicaciones y redes sociales de Canon con imágenes y ejemplos de cómo usamos su material, a la vez que aportamos nuestros conocimientos y les trasladamos nuestras necesidades para ayudar en el desarrollo de nuevos equipos y firmwares, en base a nuestra experiencia de trabajo diaria.

Por su parte, Canon difunde nuestros trabajos, nos aporta formación especializada, y nos da facilidades para los préstamos o compra de equipo (No, aunque algunos lo crean, no nos regalan las cámaras ni objetivos). 

De esta colaboración entre profesionales y fabricante se benefician, en última instancia, todos los usuarios de la marca.



Buscando tigres en la jungla de la India con un 500 mm y la EOS-1D Mark IV. Frío, polvo a mansalva y traqueteos sin cesar, 2011.

Soy usuario de Canon desde que, en 1980, compré una cámara A1 de su sistema FD, en la ya desaparecida tienda Salvador Serra de Barcelona. A lo largo de cuatro décadas le siguieron unas cuantas cámaras más: Dos de las revolucionarias T90 (la primera me la robaron junto a aquella A1), una AE-1P; ya en el sistema EF tuve una EOS-1n y la fantástica EOS 3. En digital los modelos se suceden más rápido y usé EOS 1D-II, 1Ds-II, 400D, G10, 1D-IV, 5D-III y la 5D-IV, con la que he realizado mis reportajes estos últimos años. Y ahora justo acabo de dar un salto parcial al sistema RF mirrorless, con la compra de una EOS R5.

Ha sido una prolongada relación con los productos Canon y eso me ha aportado un amplio conocimiento sobre la marca. Y soy muy sincero al decir que siempre me he sentido cómodo creando imágenes y reportajes con ellos (aunque también he tenido cámaras Bronica, Fujifilm, Konica-Minolta y Olympus). Mis intentos de estos últimos años usando equipos de otras marcas, de cara a una posible migración a un sistema mirrorless, me han llevado a la conclusión de que trabajo mucho más intuitivamente con las Canon y que la calidad obtenida con sus sensores Full Frame es la más ajustada a mis necesidades. Al no cambiar de marca, la migración al nuevo sistema sin espejo es mucho menos traumática, pudiendo reutilizar la totalidad de mis ópticas EF.




Fotografiando orquídeas mediterráneas con mi primera Canon A1, un FD 100mm F4 Macro y algo más de pelo, 1983.

Los que seguís este blog sabéis que he publicado innumerables artículos y pruebas sobre diferentes cámaras y objetivos, intentando ser siempre justo, honesto, a la vez que crítico en mis opiniones. Aunque ahora tendré una relación más estrecha con Canon, no quiero que esto cambie y seguiré por ese camino. Contándoos sus virtudes y, cuando se tercie, también sus defectos o aspectos mejorables.

Seguimos adelante.



El proyecto más arriesgado y duro, tanto para mí, como para mi equipo: tres años fotografiando al leopardo de las nieves en el Himalaya, en pleno invierno, 2017.

12/7/21

PRODUCCIÓN DEL LIBRO CONMEMORATIVO 25 AÑOS DE NATURALEA




En abril de 2020, cuando todos estábamos confinados en nuestros hogares debido a la pandemia de la Covid-19, la empresa Naturalea me contactó para la realización de un libro con motivo de su 25 aniversario. El objetivo de la obra debía ser divulgar algunos de los proyectos desarrollados y las innovadoras técnicas utilizadas para ello.

NATURALEA está especializada en la restauración del paisaje, y es pionera en el diseño y la ejecución de técnicas de bioingeniería. Con una experiencia de 25 años y con más de un millar de proyectos desarrollados, sus ámbitos de trabajo son la restauración de espacios fluviales, la creación de zonas húmedas, construcción de sistemas de depuración natural, re-vegetación de charcas y lagunas, tratamiento de taludes, restauración ambiental de zonas degradadas, restauración de caminos y senderos, etc.


DESARROLLO DEL PROYECTO EDITORIAL

En este proyecto editorial me he encargado, en primer lugar y como fotógrafo, de la realización de todas las fotografías que ilustran las obras realizadas, así como las plantas y animales que en ellas habitan. Y por otra parte, dada la experiencia de mi empresa en el mundo editorial y del diseño gráfico, también hemos coordinado y supervisado toda la producción. Para ello escogí a dos empresas reconocidas de ese sector: LKC para el diseño editorial (recientemente galardonada con dos premios Laus de diseño), y Nova Era Publications, empresa de Artes Gráficas de reconocida calidad, para realizar los trabajos de impresión offset y encuadernación.

La primera fase, la de obtención de las fotografías, se desarrolló de mayo a septiembre de 2020. Aquella primavera, con casi toda la población del país confinada en sus hogares y las abundantes lluvias, la naturaleza estaba exuberante y fue un respiro poder salir al campo a fotografiar los proyectos de Naturalea.

Mayo 2020, Eulàlia Vicens (de Oriol Alamany-Imágenes Vivas) y Albert Sorolla (de Naturalea), durante una salida de trabajo para ilustrar el libro, en el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i Serra de l'Obac.


Con las fotografías ya realizadas, y mientras yo me enfrasqué en el proceso de selección y postproducción de todas esas imágenes, en octubre de 2020 empezaron los trabajos de redacción por parte de Albert Sorolla y el equipo de Naturalea, así como los trabajos de diseño gráfico y maquetación por parte de LKC.

Tras numerosos ajustes y correcciones (todos los implicados eramos perfeccionistas), el libro entró en imprenta para elaborar sus dos ediciones (una en idioma catalán e inglés, y otra en español e inglés),  que ahora acaban de salir al mercado.











El libro podrá adquirirse a través de la empresa Naturalea (Peticiones a su e-mail info@naturalea.eu) y también en Oryx, la tienda del amante de la naturaleza.


Libro "Conservació de la natura, L'experiencia de 25 anys treballant per a la millora del paisatge.
Un proyecto editorial de NATURALEA

Textos: Albert Sorolla, con la colaboración de Bet Mota, Inma Rueda i Gina Sorolla, Oriol Alamany.
Fotografías y coordinación editorial: Oriol Alamany
Diseño editorial: LKC Barcelona

Ediciones: Catalán+ Inglés. Castellano + Inglés.
Formato: 24 x 24 cm.
Páginas: 168, en papel estucado mate de 170 gr.
Impresión: Offset.

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Si necesitas a un equipo profesional para tus proyectos editoriales, no dudes en contactar con nosotros en info@alamany.com



26/5/21

MEDFOTO, EL CONCURSO FOTOGRÁFICO DEL MEDITERRRÁNEO





A lo largo de los años he sido requerido como fotógrafo profesional para ejercer de jurado en buen número de concursos, tanto de España como del extranjero. Y también unas cuantas empresas y asociaciones han requerido mis servicios para organizar certámenes de este tipo. Este es el caso ahora con MEDFOTO, donde colaboro en la organización, y donde también formo parte del jurado.

MEDFOTO es un certámen fotográfico de nueva creación, el primer concurso internacional de fotografía que trata exclusivamente del mar Mediterráneo y de las personas que con él se relacionan.

MEDFOTO nace del compromiso del Club Nàutic l'Escala y Alive Fund de trabajar conjuntamente con el objetivo de difundir los valores ambientales y humanos del mar Mediterráneo. Su intención es poner en valor la relación entre el paisaje, la flora y la fauna salvaje, con las personas que se relacionan con el medio marino, ya sea por profesión como por deporte.





El concurso repartirá cerca de 4.000 euros en metálico en premios. Podéis presentar hasta 15 fotografías, hasta el día 31 de mayo de 2021. Las categorías del concurso son: Paisaje, Vida salvaje, Deportes, Oficios del mar, Subacuática, Conservación, y una categoría especial para presentar fotografías realizadas con un teléfono móvil.


Cuarenta y dos de las fotografías finalistas formarán una exposición pública, que abrirá el 31 de julio en l'Escala, y que posteriormente será itinerante.







Desde aquí os animo a participar en este nuevo reto fotográfico. Si queréis ver más información, podéis visitar la página web del concurso.



8/2/21

CANON EOS R5: TOMA DE CONTACTO Y COMPARATIVA CON LA 5D-IV





La Canon EOS R5 vista por la Canon 5D-IV
Canon EOS 5D-IV a ISO 100, EF 50 mm F1.8 STM
© Oriol Alamany


(Artículo revisado y actualizado el 11 de julio de 2021)


– ¿Esta es la nueva cámara? Qué pequeñita es, ¿no?–, me dijo mi compañera Eulàlia cuando llegué de Foto K, donde acababa de recoger una Canon EOS R5 de demostración. Gracias al préstamo de este comercio de fotografía de Barcelona, iba a poder usar este nuevo modelo en una salida a los Pirineos. Q
uería fotografiar la berrea de los ciervos en la alta montaña, para un proyecto en el que estoy trabajando sobre los bosques maduros, y esa me pareció una buena ocasión para ponerla a prueba. 

La R5 es una cámara mirrorless (sin espejo), con un sensor de formato 24x36 mm (Full Frame) de gama profesional y aficionado avanzado (lo que denominan prosumers). Desde su llegada al mercado a finales del verano de 2020, hubo listas de espera en las tiendas de fotografía, debido a la enorme demanda que suscitó. Para una presentación general de la cámara, os remito a mi anterior artículo sobre ella ya que aquí, ahora, no repasaré todas sus características técnicas, si no que comentaré algunas de mis impresiones personales sobre los aspectos que más me han llamado la atención al poder usarla. 

Así que, tras tres días utilizándola sobre el terreno en los Pirineos, y tres días más haciendo pruebas técnicas  y comparativas con mi actual 5D-IV en Barcelona, estas son mis reflexiones. Por cierto, algunas de ellas serían casi igualmente aplicables a su modelo hermano, la también nueva Canon EOS R6.



LA ERGONOMÍA

En una cámara es muy importante la impresión que da al cogerla por vez primera. Que te encaje en las manos y te sientas cómoda con ella. Al fin y al cabo, vais a pasar muchas horas juntos. Y con la R5, aunque presenta muchas innovaciones, me sentí en tierra conocida. Aunque no es una cámara del reducido formato Micro 4/3, ni tampoco la más pequeña de las Full Frame sin espejo del mercado, para un fotógrafo usuario de las réflex de la serie 5D como yo, la R5 se nota pequeña y ligera, pero sin ser incómodamente diminuta. El peso del cuerpo se ha reducido en un 17%, pasando de los 890 gramos de la 5D-IV, a 738. 

Pero, aunque el tamaño disminuye, la ergonomía se mantiene dentro de lo razonable: Por ejemplo, al agarrar algunos modelos de cámaras sin espejo, el dedo meñique de la mano derecha queda suelto por debajo de la empuñadura, sin nada a que agarrarse. Al igual que en las réflex, en las EOS R5 y R6, el dedo ocupa la parte inferior de la empuñadura, justo en el límite, lo que permite un agarre cómodo aunque se usen objetivos de un cierto peso.



Parte posterior de la R5
Canon EOS 5D-IV a ISO 100, TS-E 90 mm F2.8
© Oriol Alamany


Tras ciertos experimentos con el primer modelo de la serie EOS R (ver mi artículo sobre la prueba del la EOS R que hice en Londres), con las R5 y R6 los diseñadores de Canon han regresado a unos controles más tradicionales, pero de eficacia probada. Por fortuna regresa el imprescindible joystick (¡bien!) y también el dial trasero, tan práctico para variar la exposición sin quitar el ojo del visor. Ahora las R tienen nada menos que tres diales para mover parámetros. De hecho, cuatro si contamos el que llevan los objetivos de la nueva gama RF.

Debido a la disminución general de tamaño, los botones de las diversas funciones son ahora algo más pequeños que en las 5D, y han desaparecido los botones de Equilibrio de blancos, Modo AF y Sensibilidad ISO. Pero uno puede personalizar mucho la cámara y aplicar estas funciones a alguno de los múltiples botones o ruedas de que dispone. Lamentablemente el botón menos útil de todos, el Lock (Bloqueo), que jamás he usado en décadas en mis 5D, ni creo que use jamás en una R5, no es personalizable. ¡Tan bien situado que está al lado del dedo índice y tan adecuado que sería para controlar algún parámetro más indispensable! De hecho, queda tan a mano que en diversas ocasiones lo he bloqueado sin querer. Hola Canon, ¿hay alguien leyendo? ¿Qué tal un cambio en el firmware que permitiera asignar otra función (como el balance de blancos o el cambio de modo AF, por ejemplo) a este botón de tan poca utilidad?

Así que, como en otras cámaras de la serie R se han eliminado varios botones de acceso directo, y ahora la mayoría de funciones se deben operar por el menú de la pantalla LCD trasera (o dentro del visor electrónico) que aparece al presionar el botón Q (de Quick Menu). Hace falta acostumbrarse a ello, pero no es una mala opción, excepto cuando toca trabajar a varios grados bajo cero con unos gruesos guantes. Si, ya sé que existen guantes con parches de tejido conductivo que, se supone, funcionan con teléfonos móviles y pantallas táctiles. Creo que nadie tiene más guantes que yo en su armario (soy adicto a ellos) y puedo asegurar que esos no siempre funcionan correctamente o con precisión. Para trabajar con una cámara en condiciones de frío, no hay nada más práctico y fiable que botones directos para cambiar los parámetros más usuales.

El botón Menú sigue situado en el lado izquierdo del cuerpo por lo que, cuando estamos en pleno trabajo, nos obliga a soltar la mano izquierda con la que habitualmente sujetamos el objetivo, y bajar la cámara a la cintura, para poder movernos por los menús. Por suerte también puede programarse en alguno de los botones accesibles con los dedos de la mano derecha. Durante esos días que usé la R5, probé a programarlo en el botón central del dial posterior y así me resultó mucho más manejable.

Hablando de menús, la cámara sigue la estructura bastante clara y clásica de Canon, aunque ofreciendo bastantes opciones más, fruto del aumento de funciones que una cámara sin espejo ofrece sobre una réflex. Son unos menús que, a base de años, he llegado a conocer bien y su distribución me parece bastante racional. Algo que no sucede con todas las marcas, donde con frecuencia no sabes dónde ir a buscar las cosas.



Oriol Alamany fotografiando ciervos con la R5 en Vall d'Aran, septiembre 2020
© Marc Alonso



Ciervo macho en época de berrea en un bosque de Pirineos, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 800, EF 500 mm F4L IS + 1.4X, 1/250 a F5.6, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany



EL CAMBIO AL VISOR ELECTRÓNICO

El gran cambio respecto a mi réflex 5D-IV es el visor electrónico. El panel 
OLED de 5.760.000 puntos y una velocidad de refresco de 120 fps de la R5 alcanza unos niveles de calidad notables, que no te hacen añorar demasiado el nítido visor de una réflex. El único "pero" es que, en días muy soleados, la imagen dentro del visor no me ha parecido demasiado luminosa y he tenido que aumentar su luminosidad al máximo mediante el menú. Eso debe aumenta algo el consumo de batería.

Cierto que los visores ópticos conservan algunas ventajas, como que siempre que miras a través de él ves algo, incluso con la cámara apagada. En cambio, un visor electrónico debe encenderse y, al darle al interruptor general, la imagen tarda un instante en aparecer. Es por ello que lo primero que hice en la R5, fue desconectar en el menú la opción —que lleva por defecto— de que se haga una limpieza del sensor justo en el momento encender la cámara. Si esta opción está conectada, la imagen tarda un momento en aparecer en el visor electrónico. Creo que con que el sensor se limpie de manera automática al cerrarla, ya resulta suficiente.

Para los críticos de la visión electrónica, basta con intentar fotografiar de madrugada, o al anochecer, o en un lugar oscuro, para constatar que a través de un visor óptico casi no se ve nada. En cambio, por el visor electrónico la imagen es más clara y luminosa incluso que la realidad, lo que facilita mucho la composición y el enfoque. Ojalá hubiera podido usar un visor de este tipo en mi actual proyecto fotográfico sobre la pardela balear, ave marina de tendencias crepusculares y nocturnas, que se reproduce en el interior de oscuras cuevas, en las que me resultaba muy difícil encuadrar con el visor réflex. 

La R5 es la primera cámara fotográfica de gama profesional de Canon cuya pantalla LCD trasera es articulada. Eso facilita las tomas en ángulos inusuales, y es bienvenida, pero no es un elemento que estemos acostumbrados a ver en las cámaras de alta gama por su mayor fragilidad. Los años nos van a decir si el diseño y construcción están a la altura del severo uso profesional.



Árbol y edificos de noche, Poblenou, Barcelona, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 1600, RF 24-105 mm F4L IS, 1/3 a F8 a mano alzada
© Oriol Alamany



EL SENSOR DE CAPTACIÓN DE IMAGEN

Si con la EOS 5D-IV se obtienen fotografías de un tamaño de 6720 x 4480 píxeles (30,1 MP), con la R5 los archivos resultantes son de 8192 x 5464 (44,8 MP). Eso representa un aumento en la resolución del 49%, lo que a algunos fotógrafos les va a encantar. Yo hubiera preferido una resolución algo menor, en torno a los 28-32 MP, a cambio de una reducción más notable del ruido, pero la tendencia actual en este tipo de cámaras se está afianzando en torno a los 50 MP. Desde luego, para la fotografía de paisaje, el resultado es espectacular.

Pero eso conlleva que en las tarjetas de memoria quepan menos fotografías y que el programa de visionado y revelado Canon Digital Photo Professional parezca haberse hecho viejo de repente. En su última versión 4.13.10, mientras que en mi ordenador (un Apple iMac bastante potente) procesa un Raw de la 5D-IV en 17 segundos, para una foto idéntica hecha con la R5, tarda nada menos que 74 segundos. ¡Un 350% más de tiempo! Ahí los programadores de software de Canon deben hacer algo, y pronto. A título comparativo, los mismos Raw revelados en el programa Adobe Lightroom Classic tardan 5,5 y 7,5 segundos respectivamente, una diferencia mucho más asumible. 

Los documentos TIFF de 16 bits resultantes ocupan 172,4 MB (5D-IV) y 256,3 MB (R5). Esta mayor resolución permite realizar ampliaciones de mayor tamaño sin que por ello se resienta la calidad del resultado final. Además, eso permite mayores reencuadres, algo que cada vez es mas frecuente en la fotografía actual (lo de encuadrar bien por el visor en el momento de la toma parece que está pasado de moda). La posibilidad de reencuadrar se usa bastante en la fotografía de los animales salvajes más esquivos, donde a veces no hay tiempo de afinar mucho la composición, o bien nuestro teleobjetivo no nos ha acercado lo suficiente.

Hablando de reencuadres, la R5 ofrece la posibilidad de fotografiar directamente con un recorte APS-C (factor 1,6x), resultando unos archivos de 5088 x 3392 píxeles (17,3 MP). Algo también muy práctico para los fotógrafos de fauna salvaje. De hecho, activando esa función se obtienen fotografías de la misma resolución que con la famosa Canon EOS 7D, que en su día fue la EOS reina del formato APS-C y uno de los modelos preferidos por los fotógrafos de animales. Eso convierte a la R5 en un modelo muy polivalente: 45 MP para paisaje y fauna cercana, 17,3 MP para fauna esquiva.

Con este sensor, la cámara permite disparar hasta 12 fps en obturación mecánica, y hasta 20 fps en obturación electrónica, absolutamente silenciosa. Sin embargo, esas velocidades de rágafa no son 100% ciertas en todas las ocasiones, ya que depende de la tarjeta de memoria, el objetivo, la velocidad de obturación, y otros parámetros. Y hay que tener presente que, al trabajar con el obturador electrónico a 20 fps, la gama de tonalidades de color del sensor disminuye un poquito, de los habituales 14 bits a 12 bits. Realmente nada grave si la fotografía está bien expuesta.

Una pega del obturador electrónico es que sólo funciona a estas fulgurantes 20 fotos por segundo. Lo ideal sería que ofreciera otras opciones, idealmente 5, 10, 15 y 20 fps. O al menos 10 y 20 fps. 



Ciervo macho berreando en Pirineos, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 1600, EF 500 mm F4L IS + 1.4X, 1/1000 a F5.6 con recorte APS-C, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany


Generación tras generación, Canon sigue mejorando sus sensores y según los test más hipertécnicos de laboratorio (los cuales yo ni sé hacer, ni me interesan demasiado) la R5 logra alcanzar al fin el rango dinámico de los mejores sensores del mercado, que hasta ahora eran los fabricados por Sony. En este momento, el sensor de la R5, es el mejor de los desarrollados por Canon.



Pasos de rango dinámico máximo de varias cámaras actuales, normalmente obtenido al ISO base del sensor, según la web Photons to Photos.


Un pequeño detalle a tener en cuenta con este sensor, es que es el primero de una cámara fotográfica Canon con doble ganancia, algo común en las cámaras Sony y en algunas Canon de video. Hasta ahora, los sensores de las cámaras fotográficas Canon ofrecían el mayor rango dinámico y menor ruido a su sensibilidad base, 100 ISO, y como es lógico, su calidad iba degradándose al aumentar la sensibilidad. 

El sensor de la R5 ofrece el mayor rango dinámico y menor ruido a ISO 100, empieza a perder leve y progresivamente a ISO 125, 160, 200, 250, 320... y vuelve a subir de repente a ISO 400. En esta cámara ISO 200 y 400 ofrecen ahora el mismo rango dinámico, mientras que 250 y 320 muestran una leva caída. Evidentemente esto no lo va a notar un usuario normal, pero nos dice que los ISO 400 de esta cámara son especialmente buenos y muy utilizables (Para mayor información al respecto, ver la página Photons to Photos y seleccionar en la columna de la derecha el modelo de cámara 5D-IV y R5, o bien el que quieras comparar. No puedo compartir el interesante gráfico resultante por cuestiones de copyright.

En el siguiente ejemplo podéis ver la anaranjada luna llena saliendo tras las montañas, al crepúsculo, tal y como aparece en el archivo Raw en bruto de la cámara. Se trata de una fotografía difícil, dada la gran diferencia de luminosidad entre la brillante luna y el oscuro bosque. Y luego podéis ver cómo, tras un sencillo ajuste en Adobe Lightroom, bajando las luces y subiendo las sombras, obtenemos la imagen tal y como yo la apreciaba a simple vista en la realidad. Estas son algunas de las cosas que permite hacer un sensor con un amplio rango dinámico. Toda la información está allí, lo único que hay que hacer es extraerla mediante el procesado del Raw para que se asemeje más a lo que nosotros veíamos en realidad.



Luna llena en Pirineos, octubre 2020.
Raw original, directo de cámara.
Canon EOS R5 a ISO 1600, EF 100-400 mm F4.5-5.6L IS, 1/400 a F4.5, a mano alzada.
© Oriol Alamany



Luna llena en Pirineos, octubre 2020.
Fotografía procesada en Adobe Lightroom, bajando algo las luces y subiendo las sombras.
© Oriol Alamany



Bosque de pino silvestre al amanecer en Pirineos, octubre 2020.
Raw original, directo de cámara.
Canon EOS R5 a ISO 800, RF 24-105 mm F4L IS, 1/125 a F8, a mano alzada.
© Oriol Alamany



Bosque de pino silvestre al amanecer en Pirineos, octubre 2020.
Fotografía procesada en Adobe Lightroom, bajando luces y subiendo las sombras gracias al ámplio rango dinámico.
© Oriol Alamany



LA NITIDEZ

En comparación con la 5D-IV, fotografiando el mismo sujeto, a idéntica exposición y con la misma óptica —en mi caso realicé unas fotografías de prueba en ambas cámaras usando el excelente EF 24-70 mm F4L IS—, comprobé que, aparte de su mayor resolución, los archivos Raw de la R5 vistos al 100% en el monitor, ofrecen también un poco más de nitidez. Posiblemente ello sea debido a un tipo distinto de filtro de paso bajo antepuesto al sensor. Es decir, la R5 requiere una chispa menos de máscara de enfoque o nitidez, al menos en la aplicación de revelado Canon Digital Photo Professional que es la que yo uso. Para que la comparación fuera justa, el objetivo lo diafragmé a f:8, una abertura intermedia que ofrece la máxima resolución y aún no resulta afectada por la difracción, que en la prueba podría perjudicar a un sensor de 45 MP como el de la R5.


Paisaje alpino en Vall d'Aran, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 200, EF 16-35 mm F4L IS, 1/100 a F11, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany



Gaviota patiamarilla en Barcelona, julio 2020
Canon EOS R5 a ISO 100, EF 500 mm F4L IS, 1/1600 a F4, trípode Benro Mach3
© Oriol Alamany



Recorte al 100% de la fotografía anterior, mostrando la extraordinaria nitidez lograda con el enfoque al ojo.
© Oriol Alamany



EL RUIDO A ALTAS SENSIBILIDADES ISO

La R5 ofrece unas sensibilidades ISO de 100 a 51.200 (con "ampliaciones" a 50 y 102.400). 
La 5D-IV ofrece unas sensibilidades ISO de 100 a 32.000 (con ampliaciones a 50, 51.200 y 102.400). 

He comparado los archivos Raws de ambas cámaras en la aplicación nativa de Canon (DPP) y, sobretodo, poniendo todos los cursores de reducción de ruido en cámara y programa a 0. Así compruebo el rendimiento “real” de ambos sensores, sin aplicarle tapujos ni triquiñuelas de software. Aunque los resultados varían de unas situaciones a otras, en general la 5D-IV tiene un grano más basto, mientras que el de la R5 es más fino y agradable.

La situación cambia si se aplican los parámetros de reducción de ruido que vienen por defecto en la cámara (como suelen hacer la práctica totalidad de personas que publican tests) y cómo haría yo en la vida real. En este caso entra en acción el software de reducción de ruido y el resultado varía: Incluso en un visionado en monitor al 100% (en cuyo caso la ampliación a la que visualizamos el archivo Raw de la R5 es de bastante mayor tamaño que el de la 5D-IV), el ruido se reduce de manera notable gracias al procesado, mientras que en la réflex disminuye algo pero sigue siendo patente. Algo similar ocurre si revelamos el Raw con otros programas como Adobe Lightroom o Adobe Camera Raw. Podríamos decir que el archivo Raw de la R5 acepta o gestiona mejor las posibles técnicas de reducción de ruido.

Y finalmente hay otro factor a tener en cuenta: dado que las fotografías obtenidas con la R5 son de mayor tamaño que las de la 5D-IV, si las imprimiéramos a la misma medida en una copia fotográfica, o bien al publicarlas a doble página en un libro o revista, la mejora en la R5 acaba de ser definitiva, ya que sus archivos requieren de una menor ampliación. Por eso se dice que la R5 ofrece unas imágenes con algo menos de ruido que la 5D-IV. Quizás en torno a un punto menos, me aventuraría a decir. En fin, que si mi límite personal habitual en la 5D-IV suelen ser los 3.200 ISO, en esta cámara estaría dispuesto a subir hasta los 6.400 ISO.



Prueba a sensibilidad muy elevada, ISO 6400
Ánsar común en Barcelona, julio 2020
Canon EOS R5 a ISO 6400, EF 100-400 mm F4.5-5.6L IS, 1/8000 a F16
© Oriol Alamany



POR FIN ESTABILIZADOR INTERNO... Y SINCRONIZACIÓN CON EL IS DEL OBJETIVO

Hace años ya que algunas cámaras sin espejo de otras marcas incorporan un estabilizador de imagen o sistema antivibraciones en el mismo sensor de la cámara. Canon siempre defendió que si hubiera que escoger entre uno u otro, es mejor el sistema de estabilizador personalizado incorporado en cada objetivo, diseñado específicamente para él. Sin embargo, ese razonamiento pierde su sentido cuando resulta que en tu gama óptica ofreces objetivos que no tienen IS, como bastantes de la serie Canon EF, o también los RF 50 mm F1.2L y 1.8 STM; o bien el RF 28-70 mm F2L.

Olympus, en cambio, cuyas cámaras Micro 4/3 sólo llevaban estabilización de imagen en el sensor, es una marca que esgrimió durante años el argumento contrario. Pero en aquellos tiempos Olympus no tenía ningún gran teleobjetivo y, a la que empezaron a fabricarlos, se encontraron con que la reducida capacidad de desplazamientos correctores de un sensor alojado en el interior de la cámara, no era suficiente para compensar las vibraciones de estas ópticas de tanto aumento. 

La verdad es que ambas marcas han acabado aceptando que cada sistema tiene sus ventajas e inconvenientes: con su 300 mm F4 Pro Olympus empezó a diseñar ópticas también con estabilizador y ahora, con las R5 y R6, Canon nos ofrece sus primeras cámaras con estabilización en el cuerpo.

¿Porqué este cambio? Porque ahora lo que se lleva es la estabilización sincronizada. Cuando la imagen pasa por el objetivo, este primer estabilizador equilibra en lo posible la trepidación de nuestras manos, enviando una imagen algo más estable al sensor. Luego esta imagen acaba de ser estabilizada por el sensor, ofreciendo la posibilidad de disparar a mano alzada a velocidades de obturación inusualmente bajas. En muchas ocasiones haciendo superfluo el uso de un trípode. De hecho, y según la distancia focal del objetivo y el pulso del fotógrafo, ahora es posible disparar a mano alzada a tiempos de exposición de medio segundo, un segundo o incluso dos segundos. Con eso puedes fotografiar interiores estáticos con muy poca luz, o bien incluso captar el efecto de agua sedosa sin llevar un trípode, como en las fotos que os pongo aquí debajo. Con según qué objetivos,  la R5 usada a mano alzada puede llegar a estabilizar incluso hasta 8 pasos más respecto a la regla clásica.

La estabilización sincronizada es el camino que ya siguen diversas marcas, con la excepción de Sony y Fujifilm, aunque supongo que nuevos modelos o nuevos firmwares lo permitarán en el futuro.



Playa de Poblenou, Barcelona, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 100, RF 24-105 mm F4L IS, 1/2 a F8 a mano alzada
© Oriol Alamany



Cascada en Vall d'Aran, Pirineos, octubre 2020
Canon EOS R5 a ISO 200, EF 16-35 mm F4L IS con adaptador, 1/4 a F7.1 a mano alzada
© Oriol Alamany



LAS VENTAJAS DEL TIRAJE DE MONTURA ESTRECHO

Debido a la ausencia del voluminoso mecanismo del espejo y pentaprisma réflex, las cámaras mirrorless pueden ser más pequeñas, ligeras y, sobretodo, el tiraje del objetivo (la distancia que hay desde la montura de bayoneta, hasta el sensor) puede ser mucho más corta. Eso ayuda a los diseñadores de objetivos a diseñar ópticas más pequeñas, o bien más luminosas, o de mejor calidad.

Pero también debido a eso, todos los modelos de cámaras R permiten usar –mediante los correspondientes adaptadores–, no tan sólo su objetivos RF, si no también todos los objetivos de la extensa gama EF conservando todas sus funciones y automatismos. 

 Para ello se requiere uno de los diversos anillos adaptadores Canon que permiten que funcionen, no tan sólo igual de bien que con las réflex para las que estaban diseñados, si no incluso mejor. Algo sobre lo que yo era muy escéptico, pero que he podido comprobar personalmente y que han corroborado diversos otros usuarios. Mis ópticas EF funcionaron de maravilla en la R5, en ocasiones incluso su AF se vuelve más rápido.

El tiraje corto abre la puerta a la fabricación de multitud de adaptadores, con los que pueden usarse ópticas antiguas o de distintas marcas y monturas, en las nuevas cámaras. Por ejemplo, ya tengo ganas de comprar un adaptador FD-RF (como este o este) para mi teleobjetivo Canon FD 300 mm F2.8L de 1991 que tengo guardado en mi armario y sacarlo al campo. Tras unos años de paro, quizás pueda serme útil para fotografiar en situaciones de poquísima luz, como un cantadero de urogallos, o una guarida de tejones, por poner dos ejemplos (P.D. julio 2021: Ya he comprado el adaptador K&F Concept FD-EOS R).

Además, estas antiguas ópticas manuales pueden beneficiarse del enfoque mediante Focus Peaking y de la estabilización de imagen. Una mejora nada desdeñable.



El teleobjetivo Canon EF 100-400 mm, con el adaptador a montura RF, funciona perfectamente bien en las nuevas R5 y R6, Barcelona, julio 2020
© Oriol Alamany



Mi teleobjetivo Canon 300 mm F2.8L de 1991, de la antigua serie de objetivos FD, montado en la R5 mediante un adaptador a montura RF. Este antiguo objetivo no podía utilizarlo en las réflex de la serie EF, pero ahora puede cobrar nueva vida con las mirrorless. Y además aprovecha la estabilización de imagen y el enfoque mediante Focus Peaking. Barcelona, julio 2021
© Oriol Alamany



SISTEMA DE ENFOQUE AUTOMÁTICO CON DETECCIÓN DE ANIMALES

El mecanismo del sistema de enfoque automático en una cámara réflex y en una sin espejo, es 
radicalmente distinto. En nuestras dos competidoras de hoy constatamos que, mientras que la 5D-IV tiene "tan sólo" 61 puntos de enfoque, que cubren un 60% del área del visor, la R5 tiene nada menos que 1053 puntos, que cubren casi el 100% del visor. 

Para mí, que con frecuencia me gusta encuadrar el sujeto lejos del centro de la imagen, eso es una bendición. Poder poner un animal en el margen del encuadre y que siempre haya un punto AF disponible para utilizar allí, me parece una notable mejora respecto a las réflex.



Poder situar el punto de enfoque en esta lagartija tan al extremo del encuadre no es posible con una cámara réflex, cuyos puntos AF se concentran tan sólo en el área central de la imagen. Eso obliga a enfocar y reencuadrar, con los consiguientes pequeños errores de enfoque. Pirineos, julio 2021
Canon EOS R5, EF 100-400 mm F4.5-5.6L IS + EF 1.4x + adaptador EF-R
© Oriol Alamany


La segunda cosa que marca un antes y un después para un fotógrafo de fauna salvaje de Canon, es la introducción de la detección automática de ojos de animales. Ya existía en modelos anteriores la detección de caras humanas, pero poder encuadrar una gaviota y ver cómo un punto rojo AF se pega literalmente a su ojo y no lo suelta por más que se mueva, resulta fascinante. Si el animal gira su cara y los ojos desaparecen de la vista, el sistema cambia de modo automático a la detección de cabeza, pero tan pronto el sujeto se gira y nos muestra de nuevo su cara, el cuadrado se reduce y se clava en el ojo. Eso cambia por completo la técnica de enfoque que hemos utilizado hasta ahora de estar pendiente de mover el punto AF arriba y abajo todo el rato.


Captura de la pantalla del ordenador donde se aprecia como el punto de enfoque ha detectado automáticamente el ojo de un ganso, Barcelona, julio 2020
Canon EOS R5, EF 500 mm F4L IS + adaptador EF-R
© Oriol Alamany


En mis primeras pruebas con gaviotas, patos, palomas y gansos el sistema funcionaba de maravilla, detectando de inmediato sus ojos. En la berrea con los ciervos, en que trabajaba a más distancia y con teles más largos y teleconvertidores de focal, con frecuencia el detector no localizaba el ojo negro en la cabeza marrón oscura del ciervo. Pero de todos modos seleccionaba la cabeza sin dudar. También es verdad que los ciervos no se acercaban mucho. Pero de todos modos este sistema AF es un avance extraordinario para los fotógrafos de fauna salvaje.

Otra diferencia respecto a la 5D-IV es que la réflex tiene la característica típica de Canon de que, al fotografiar un ave en vuelo rápido, a la que esta se ponía sobre un fondo abigarrado, el enfoque saltaba al fondo. He estado años retocando los ajustes AF en el menú y en algo he logrado mejorarlo, pero la mayoría de veces el  enfoque perdía el sujeto. Con la R5 esto ha mejorado mucho y el porcentaje de aciertos es ahora muyo mayor.



El autoenfoque de las cámaras Canon siempre ha tenido muchas dificultades con las aves volando ante un fondo abigarrado. En cambio, con la R5 la mejora es notable.
Joven gaviota patiamarilla en Barcelona, julio 2020
Canon EOS R5 a ISO 320, EF 500 mm F4L IS + adaptador EF-R, 1/5000 a F4
© Oriol Alamany



SENSIBILIDAD AF CON POCA LUZ

Cuando Canon publica sus datos de los niveles lumínicos mínimos a los cuales es capaz de enfocar una cámara de la serie R, lo hace utilizando su objetivo hiper luminoso de 50 mm F1.2. Pero la mayoría de los mortales no poseemos este objetivo así que, para comprobar la capacidad de enfoque he usado el mucho más común RF 24-105 mm F4L IS en la R5 y el similar EF 24-70 mm F4L IS en la 5D-IV, ambos a 70 mm de focal.

Con la mirrorless R5 he logrado enfocar en una habitación considerablemente oscura en que la exposición, a una sensibilidad de 1600 ISO, era de 20 seg a f:4. Cuando oscurecía algo más la habitación para que la exposición fuera de 30”, el AF ya era incapaz de fijar el sujeto.

Con la réflex 5DIV funcionando en modo Live View (lo que sería similar al funcionamiento de una mirrorless), he obtenido resultados peores, no habiendo sido capaz de fijar el enfoque ni a 30” ni a 20”, aunque sí a 10”, dejando entrar algo más de luz a la habitación.

Pero lo más sorprendente ha sido que con la 5D-IV utilizando los puntos AF del visor óptico no tan sólo logro enfocar con la luminosidad de 20” igual que la R5, si no que también logró hacerlo incluso a 30”. Mi sorpresa viene de que siempre se dice que los sistemas AF de las réflex son menos sensibles que los de las sin espejo. Y en este caso en concreto mi sencillo test obtiene un resultado contrario. De todos modos no me atrevo a afirmar esto rotundamente ya que utilicé objetivos distintos y que hay muchas opciones de AF programables en ambas cámaras (aunque en ambas usé el ModoAF 1) y quizás no sean muy comparables.



La Canon EOS R5 trabajando en Pirineos, con un RF 24-105mm F4L IS. Octubre 2020
© Oriol Alamany



¿Y EL CONSUMO?

Un inconveniente de las cámaras sin espejo en general, y de la R5 en particular, es el mayor consumo de batería, dado que el visor es electrónico y el monitor LCD consumen energía continuamente aunque no estemos disparando. Por ello Canon comercializó la R5 con una nueva batería (aunque compatible con las anteriores), la LP-E6NH, de mayor capacidad. 

De todos modos, mis pocos días con la R5 obtuve muchas más fotografías por carga (entre 600 y 1.900) de lo que estipula Canon oficialmente (Tan sólo 320). Y eso que en FotoK me la prestaron con una batería del modelo antiguo, no la LP-E6NH de mayor capacidad que debería venir con la cámara. El fotógrafo Eduardo Blanco, compañero de profesión y usuario de una R5 desde hace unos meses, me contaba que había llegado a hacer casi 8.000 fotografías con una carga de batería, lo cual es realmente inusitado. Es cierto que si disparas a ráfagas muchas imágenes en un breve espacio de tiempo, el número de disparos se incrementa de manera considerable, ya que son el visor electrónico y la pantalla LCD lo que más consume.  Seguro que haciendo paisajes con calma, mirando mucho por el visor o la pantalla, manoseando menús y revisando fotografías, acabas consumiendo mucha más energía.

Llevar una segunda batería en la mochila, por si acaso, es el peaje que debemos pagar por los beneficios que aportan las cámaras sin espejo. De hecho, incluso con mis réflex, yo siempre llevo una batería extra encima.



No está mal haber realizado 1898 disparos realizados en una R5 con una batería LP-E6N ya antigua (ved su mal rendimiento de recarga), julio 2020
© Oriol Alamany



CONCLUSIÓN: LA R5 PARA FOTOGRAFÍA DE NATURALEZA Y VIAJES

La Canon EOS R5 inauguró en 2020 un tipo de cámara todo-terreno inexistente hasta ahora. Lo habitual es que las marcas ofrezcan en su gama distintos modelos, para las distintas necesidades de sus usuarios: Por una parte sensores de resolución baja o media que permiten AF ultrarrápido y altas velocidades de ráfaga, para fotografía de deportes, fauna u otra fotografía de acción; y por otra,modelos de elevada resolución con menor velocidad de ráfaga y AF para paisaje, retrato, estudio, etc. La R5 es la primera cámara que combina un sensor de alta resolución (45 MP), con unas impresionantes ráfagas de alta velocidad (hasta 20 fps), y un AF rapidísimo. Y además un video de elevada calidad. Precisamente el camino que, hace pocos días, también ha seguido la recientemente anunciada Sony Alpha 1, aunque esta corresponde a una gama superior debido a su elevadísimo precio (un 70% más cara que la R5) y prestaciones aún más elevadas (50 MP, hasta 30 fps).

La Canon EOS R5 es una cámara que creo que puede satisfacer prácticamente todas las necesidades de un profesional de la fotografía de la naturaleza y viajes de la década de los 20: 

- Tamaño y peso reducido, ideal para cargar en la mochila y para viajar ligero.

- Alta resolución (45 MP) para paisajes nítidos y detallados, o también para poder reencuadrar las tomas de acción en la fotografía de fauna salvaje.

- Reencuadre opcional de 17,4 MP a formato APS-C para un mayor aumento de los teleobjetivos para fotografiar fauna esquiva.

- Velocidades de hasta 12 fps (Obturador mécánico) o hasta 20 fps (Electrónico y silencioso para fotografía de fauna asustadiza).

- Sorprendente AF con detección de ojos o caras de animales y de personas.

- Sensibilidades elevadas y excelente rango dinámico.

- Pantalla LCD articulada, ideal para fotografía macro y para video.

- Buena protección contra la intemperie, algo que nunca está de mas para trabajar en la naturaleza.

- Variadas opciones para un uso no intensivo de video, por ejemplo 4K a 120 fps.

- Y si ya eres usuario de un sistema Canon EF, un simple pero efectivo adaptador que permite usar tus objetivos como si fueran nativos. 

Vamos ahora a los dos principales problemas. Sí, el precio de 4.595 € (Febrero 2021) es considerablemente elevado para un modelo de la serie 5. Pero son muchas las novedades que ofrece. Y aún queda bastante por debajo de los que cuestan las cámaras de gama más alta como la Canon EOS-1DX-III (7.000 €), la Nikon D6 (7.295 €) o la nueva Sony A1 (7.300 €). Si no llegas al precio de la R5, siempre está la R6, que ofrece la mayoría de prestaciones con un precio muy inferior (2.795 €).

(P.D.: En julio 2021 el precio ya ha bajado a los 4.369 €, se estan haceindo ofertas agresivas de hasta 3.932 € incluyendo regalo de adaptador EF a RF y tarjetas de memoria, etc).

Y luego está el problema del calentamiento al grabar video a 8K y a 4K 120 fps, debido a la gran cantidad de datos procesados, del que ya hablé en mi primer artículo. En mis seis días con la R5, tomando fotos y realizando algunos clips de video en 4K 30fps, no tuve ningún problema de calentamiento. Pero no podía grabar a mayor resolución ni velocidad, porque no disponía de una tarjeta CFExpress, que resulta imprescindible para hacerlo. Este es un tema que no me preocupa demasiado para el uso que yo le daría a la cámara. Sí que no parece una cámara ideal para dedicarse intensivamente al video. En el fondo, no olvidemos que estamos hablando de una cámara de fotos que, de manera adicional, puede grabar video.

Personalmente, la R5 está ya en mi lista de deseos y es probable que acabe trabajando con ella. Conozco a algunos compañeros que ya han dado el paso y están encantados. Pero cuidado, incluso si vienes de un sistema réflex Canon, el cambio al sistema RF es algo que no debe hacerse a la ligera. Aunque puedas aprovechar las ópticas EF que ya tengas, el hecho de comprar un cuerpo de R5, con su adaptador para objetivos EF, una segunda batería de recambio (ahora más caras que las anteriores), una carísima tarjeta CFexpress para aprovechar todas sus funciones, un lector de tarjetas de este nuevo tipo de tarjetas, y quizás alguna de las magníficas ópticas RF, es una elevada inversión. Y tal y como está la economía y la fotografía profesional ene stos momentos, hay que medir mucho estas inversiones.

Aunque está más claro que nunca que los sistemas sin espejo son el futuro, el cambio no es obligatorio, ya que siguen fabricándose estupendas cámaras réflex, que cubren las necesidades de la mayoría de fotografías. Yo mismo sigo encantado con mi 5D-IV, aún con sus puntuales flaquezas. Hay que valorar también la opción de la Canon EOS R6, que a un precio inferior es una cámara excelente. Aunque personalmente encuentro sus 20 MP un poco justos para fotografía de fauna salvaje, para fotografía de viaje son tremendamente adecuados.

En fin, cada uno conoce sus necesidades particulares, sus ingresos económicos y sus posibilidades. Yo os acabo de exponer mi punto de vista sobre esta cámara, pero cada persona es un mundo. Nosotros, los profesionales de la fotografía, debemos reflexionar muy bien antes de un cambio de este calibre. Pero las nuevas posibilidades creativas que ofrecen el binomio EOS R5 y R6 son muchas y atractivas. Desde luego, son cámaras a tener muy presentes si tu idea es renovar el equipo con el que creas tus imágenes. 

(Artículo revisado y actualizado el 11 de julio de 2021)

(Gracias a FotoK y, en especial a Esteve Llanes, por prestarme una R5 para realizar esta prueba.)

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Escribir estos artículos y realizar pruebas de material fotográfico, es un proceso laborioso, que me lleva muchas horas de documentación y trabajo. Si este artículo te ha gustado, te ha entretenido un rato, o te ha sido de utilidad, puedes invitarme a un café.


23/12/20

EL OCASO DE LAS ÁGUILAS AFRICANAS


Águila volatinera al atardecer en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica, 2008.
DSLR FF a ISO 200, 500mm F4, con beanbag desde automóvil.
@Oriol Alamany


El pasado 15 de diciembre de 2020 se comunicaron los nuevos cambios introducidos en la clasificación de especies amenazadas a nivel mundial (la conocida como "Red List" de la IUCN, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). 

Entre los numerosos cambios, uno de los más destacados es que tres de las más emblemáticas rapaces de la sabana africana, hasta ahora relativamente comunes, han tenido el lamentable privilegio de ver cómo ha aumentado su riesgo de extinción. A partir de ahora han sido ascendidas a la Categoría de "Vulnerables" debido al alarmante ritmo de descenso de sus poblaciones. 


Águila marcial levantando el vuelo en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica, 2008.
DSLR FF a ISO 200, 500mm F4, con beanbag desde automóvil.
@Oriol Alamany

La primera de ellas es la águila marcial (Polemaetus bellicosus), una de las rapaces más bellas e imponentes del planeta. Es un depredador oportunista, cuyas presas pueden ser mamíferos, aves o reptiles. Se considera una de las aves más perseguidas del mundo, tanto por granjeros como por guardas de caza. Su envergadura puede superar los dos metros.


Secretario cazando una rana en la Reserva Nacional de Masai Mara, Kenia, 2015.
DSLR APS-H a ISO 400, 500mm F4, con beanbag desde automóvil.
@Oriol Alamany


La segunda es el estrafalario secretario (Sagittarius serpentarius), una rapaz de patas largas y de hábitos inhabitualmente terrestres, que más bien parece un cruce entre un águila y una grulla. Su alimento se basa en insectos y pequeños vertebrados que rebusca en el suelo. És una de las aves de presa que tiene más éxito entre los participantes en nuestros safaris fotográficos, en especial si lo encontramos en actividad cazadora.


Águila volatinera en vuelo en la Reserva Nacional de Samburu, Kenia, 2011.
DSLR APS-H a ISO 400, 500mm F4.
@Oriol Alamany


La tercera especie ahora también amenazada es la colorida águila volatinera (Terathopius ecaudatus), también conocida con el nombre de Bateleur. Esta rapaz de tamaño medio tiene un vuelo inestable extremadamente característico, girando a trompicones debido al reducido tamaño de su cola. Esta emparentado con las águilas culebreras. Su contrastado patrón de plumaje lo hace inconfundible cuando sobrevuela la sabana. Su alimentación se basa en pequeños animales y en carroña.


Águila marcial en el Área de Conservación del Ngorongoro, Tanzania, 2020.
DSLR FF a ISO 100, 500mm F4, con beanbag desde automóvil, flash de relleno.
@Oriol Alamany


Entre las diversas causas de la alarmante disminución de estas tres especies en los últimos tiempos están la progresiva pérdida de su hábitat natural, la caza furtiva, y la muerte por envenenamiento, que ya tiene en jaque desde hace un tiempo a las poblaciones de buitres africanos y los está llevando al límite de la extinción.

A lo largo de los años, con una veintena de viajes al África subsahariana, he tenido la fortuna de observar y fotografiar a estas tres especies en numerosas ocasiones (la marcial la que menos, ya que es la más difícil de ver). Si estas rapaces desaparecen de los cielos de la sabana, no será tan sólo una gran pérdida para nosotros, como observadores de la naturaleza o fotógrafos, si no también para el equilibrio de todo el ecosistema natural africano en el que ellas juegan un papel primordial.

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