Atravesar Australia de norte a sur, por tercera vez, uno de los objetivos del viaje.
Canon EOS 5D MkIII, 70-200mm f:2.8L IS II
Canon EOS 5D MkIII, 70-200mm f:2.8L IS II
1992-2012, veinte años. Hace dos décadas que Eulàlia y yo viajamos por vez primera al continente rojo, Australia. El destino se repetiría ocho años después, en 1999. Esos fueron nuestros dos viajes más largos hasta la fecha y al final del segundo dimos el país por visitado. Estábamos saturados del rojo de sus rocas, del verde de sus selvas y del azul de sus amplios cielos.
De regreso a orillas del Mediterráneo se sucedieron los reportajes en revistas, conferencias, una exposición fotográfica itinerante (Terra Australis)... Durante un buen tiempo Australia fue una parte importante y extremadamente vital de nuestra carrera de fotógrafos y viajeros. Pero un total de casi seis meses recorriéndola y fotografiándola cada día nos pareció que ya era suficiente. Había que dirigir nuestros objetivos hacia otros destinos, vivir nuevas aventuras. Y así lo hicimos.
Pero claro, eso fue hace ya trece años.
EL REGRESO
El mágico (y extremadamente remoto) macizo de Purnululu (Western Australia)
Canon EOS 5D MkIII a ISO 320, 70-200mm f:2.8L IS II
El tiempo pasó, los recuerdos se difuminaron. Pero cuando no estoy fotografiando, en mi estudio cada día removemos fotografías archivadas en el ordenador y, de vez en cuando, una imagen aparecía en mi programa de catalogación de fotografías: la roca roja de Uluru, las marismas tropicales de Kakadu, los salvajes bosques lluviosos de Tasmania... y parecía que el corazón me daba un vuelco: por unas décimas de segundo mi espíritu se iba hasta las antípodas para luego regresar abruptamente a la realidad y proseguir el monótono trabajo de oficina.
El virus del Continente Rojo estaba regresando.
A veces los destinos de nuestros viajes los decidimos por razones muy meditadas. Y otras por corazonadas o hechos meramente circunstanciales. A mediados de 2011 descubrimos en internet que el 14 de noviembre de 2012 se produciría un eclipse total de sol en Cairns, en la costa australiana. Coincidiría ese evento con que se cumplirían veinte años de nuestro primer viaje allí. No nos hicieron falta más razones para decidir volver a ensuciarnos la piel con el polvo rojo de las pistas de Australia. ¿A qué viajero no le habrían bastado?
Cuando hace algo más de un año, el 27 de septiembre de 2011, publiqué en este blog un amplio artículo relatando historias relativos a nuestros dos viajes anteriores a Australia, en realidad era porque ya estábamos trabajando de lleno en la preparación del tercero. Pero en aquel momento aún manteníamos un discreto silencio sobre ese nuevo proyecto profesional.
La idea era regresar de nuevo a algunos de nuestros destinos más queridos, atravesar el continente de norte a sur por tercera vez (la ruta directa Darwin-Melbourne son 3.752 km, algo más que la distancia de Cadiz a Estocolmo), y también indagar nuevas localizaciones que habían quedado fuera de ruta en las dos ocasiones anteriores. Trazando una linea que unía todos estos puntos, surgió un itinerario que cada día que pasaba iba alargándose más y más. Así, nuestra breve ruta inicial acabó prolongándose y exigiendo más y más días de viaje hasta alcanzar los dos meses y medio. ¡Australia no es buen país para pretender verlo en unos pocos días! El nombre Terra Infinita que hemos dado a este proyecto fotográfico viene precisamente dado por la inmensidad de este continente de interminables horizontes.
MAL COMIENZO
Septiembre 2012: En esta ocasión nuestro punto de entrada fue la ciudad de Darwin, en el Top End tropical australiano. Y empezamos con mal pie: la compañía Qantas y/o su concesionaria Jet Airways perdieron nuestras maletas y nos encontramos con casi tres meses por delante sin ropa que ponernos y sin gran parte del equipo necesario para la realización del proyecto fotográfico. El recuento de lo perdido y el cálculo de lo que nos costaría volver a comprar en Australia lo más imprescindible nos hizo pasar dos días de angustias. Por fortuna, y a pesar de la pésima atención recibida por el personal de la compañía aérea, las maletas acabaron apareciendo tras un par de días. Nuestro viaje podía empezar.
Este fue el primero de los dos notorios cambios que notamos en el continente y que luego acabaríamos confirmando a lo largo del resto de viaje: respecto a nuestra estancias anteriores constatamos que (salvo excepciones) la tradicional simpatía de los australianos por el viajero de poco presupuesto parece haber desaparecido. Eso lo constatamos especialmente con el personal de dos grandes compañías, la línea aérea Qantas y la empresa de alquiler de autocaravanas Apollo, que también ofreció un servicio lamentable.
Y eso nos lleva al segundo gran cambio: al hablar de nuestras estancias anteriores en Australia siempre hemos dicho que era un viaje costoso debido al precio del largo desplazamiento en avión, pero que una vez allí el coste de la vida era similar o incluso inferior al de España. Pues bien, a pesar del notable incremento de los precios que hemos sufrido en España, para nosotros ahora la vida diaria allí es extremadamente costosa. Eso lo descubrimos cuando entramos en el primer supermercado dispuestos a cargar de comida el vehículo-vivienda que habíamos alquilado. Con la fruta y verduras a precios rondando los 4-5 € el kilo o incluso los tomates a 6-7 €, vimos que nuestra alimentación en las próximas semanas debería ser de supervivencia. Se habían acabado antes de empezar los restaurantes, bares y otros "lujos" similares.
Además, los precios de los servicios turísticos (vuelos panorámicos, excursiones en barcas, alojamientos, etc) cuestan ahora el doble, el triple o incluso más de lo que costaban hace unos años. Por lo tanto tuvimos que hacer bastantes sacrificios a cambio de poder realizar un viaje tan prolongado.
NUESTRO HOGAR EN LAS ANTÍPODAS
Además, los precios de los servicios turísticos (vuelos panorámicos, excursiones en barcas, alojamientos, etc) cuestan ahora el doble, el triple o incluso más de lo que costaban hace unos años. Por lo tanto tuvimos que hacer bastantes sacrificios a cambio de poder realizar un viaje tan prolongado.
NUESTRO HOGAR EN LAS ANTÍPODAS
Acampados con la autocaravana 4x4 a centenares de kilómetros de la localidad más cercana (Western Australia)
Canon EOS 5D MkIII a ISO 320, 17-40mm f:4L
En un viaje de este tipo los tres gastos principales una vez llegados al país son los desplazamientos, el alojamiento y las comidas. La solución más económica suele ser alquilar una autocaravana que cubre las tres necesidades y, además, te proporciona una libertad inigualable que como fotógrafo valoro mucho.
Para la parte más dura de la ruta a través del interior del continente alquilamos un Toyota 4x4 con un habitáculo añadido encima de una ergonomía terrible debido a un diseño interior que parecía hecho por un aficionado. Por fortuna Eulàlia y yo tenemos la experiencia de años viajando en este tipo de vehículos así que, en unas horas y con unos apaños hechos con unas cajas cogidas de un supermercado nos lo adaptamos a nuestras necesidades.
Para las últimas tres semanas en el más civilizado estado de Queensland, lo cambiamos por una furgoneta Toyota más pequeña y económica, ya que no necesitábamos las características todo-terreno.
Exterior e interior de la furgoneta 4x4 que alquilamos para la primera parte de nuestro tercer viaje por Australia.
CONTINUARÁ
En un viaje tan largo se ven y viven muchas cosas, así que de momento lo dejamos aquí. Pronto os hablaré de la ruta que hicimos, de los aspectos fotográficos del proyecto Terra Infinita y luego de algunas de las localizaciones en las que estuvimos trabajando.
Un macho de King Parrot (Papagayo australiano) coqueteando con Eulàlia en los bosques de montaña del Parque Nacional Lamington (Queensland)
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 70-200 mm f:2.8L IS
Otras entradas del blog sobre Terra Infinita:
• Terra Infinita 6: Notas fotográficas
Otras entradas anteriores del blog sobre Australia:
• Camino de un nuevo proyecto
• Aventuras Down Under
• Otra vision del Down Under
• Navidades blancas
• Aventuras Down Under
• Otra vision del Down Under
• Navidades blancas







Ja estic desitjant veure com continua...Salutacions.
ResponderEliminarEl segundo capítulo mañana mismo ;-)
ResponderEliminarGràcies !!!
ResponderEliminarOriol, tus fotografías son muy buenas, pero la escritura no le va a la zaga. Por favor, sigue escribiendo más cosas! Cuéntanos todos los detalles!
ResponderEliminarEl viaje ha tenido que ser fantástico y la experiencia única.
ResponderEliminarEspero nuevas entregas.
Un saludo
Una descripció de luxe que em recorda el viatge que he tingut l'oportunitat de fer a Austràlia aquest estiu.
ResponderEliminarSalut!
Ya está publicada la segunda entrega.
ResponderEliminarMiquel Àngel, si has estado allí este verano me temo que ya debes ser otro enamorado más de este país tan especial.