15/8/19

¿VALE LA PENA REVELAR DE NUEVO UN RAW AÑOS DESPUÉS?



Halcones peregrinos urbanos en el templo de la Sagrada Familia de Gaudí, Barcelona, febrero 2004.
Primer día de mi vida fotografiando con una cámara réflex digital: una Canon EOS 10D de 6 MP equipada con un EF 500 mm f:4.5 y teleconvertidor 1.4X. Archivo Raw re-procesado quince años después, en 2019.
© Oriol Alamany


Aunque algunos aún tengamos a nuestras espaldas más años fotografiando con película que en fotografía digital (en mi caso y ahora mismo exactamente el doble: 30 años contra 15), la fotografía digital ya está absolutamente asentada en el sector.  De hecho, leyendo las redes sociales en ciertos momentos parece que jamás hubiera existido otra tecnología. En mis cursos y viajes fotográficos me encuentro con muchas personas que jamás llegaron a fotografiar con película. Incluso los inicios de la fotografía digital allá por el cambio de siglo, les parece ya la prehistoria.

Yo en concreto realicé mis primeras fotografías digitales en febrero del año 2004, con una Canon 10D prestada. Y fue con mis queridos halcones peregrinos de Barcelona, un proyecto fotográfico que se ha dilatado a lo largo de veinte años.

Desde aquellos años iniciales de la fotografía con sensores la tecnología (que no la estética) de las cámaras DSLR ha cambiado bastante. Básicamente han sido mejoras en el sensor de imagen: mayor resolución, mayor rango dinámico, mejor cromatismo, menor ruido, etc. Cuando ahora encontramos en nuestros discos duros un archivo raw de dos décadas atrás, con tan sólo 6 u 8 megapixeles, parece que poco se pueda hacer ya con él, cuando el estándar actual es de 24 MP para arriba alcanzando ahora mismo máximos de 61 en las réflex Full Frame.







Canon EOS 10D de 6 MP (2003), en comparación al actual modelo EOS 80D (2016) de 24 MP. Parece que las tendencias estéticas no han cambiado nada en esos trece años. De hecho ambos son muy parecidas al modelo original EOS D30 de 3 MP del año 2000, la primera réflex digital de Canon para el gran público, a su vez inspirada en la Canon T90 de 1986 creada por el diseñador Luigi Colani.


Pero hay un elemento en la fotografía digital que también ha evolucionado con el paso de estos años. De hecho serían dos.

El que quiero citar primero es el software de revelado de los archivos Raw. Estos software han evolucionado un montón en  quince años y ahora son capaces de extraer mucha más calidad de aquellos archivos primitivos si los procesamos de nuevo. En aquellos momentos, antes de que se impusiera el casi-monopolio actual de Adobe Lightroom que apareció en 2007, existían unos pocos programas para procesar los Raw. Básicamente los originales de cada marca de cámara.

Yo convertía los Raw a Tif 16 bits mediante el programa original Canon Digital Photo Professional  y terminaba de ajustarlos en Adobe Photoshop, exactamente el mismo proceso que suelo realizar hoy en día, ya que no soy un entusiasta de ciertos aspectos de Lightroom. Pero claro, hablamos de versiones ya antiguas de estas aplicaciones. Hoy en día existen versiones actualizadas muy mejoradas de todas estas aplicaciones. El Lightroom actual, por ejemplo, se parece poco a aquellas versiones iniciales tan descaradamente inspiradas en los ya desaparecidos Apple Aperture y iView Media Pro.

Pero hay otro segundo factor que también ha evolucionado y es el mismo fotógrafo. En aquellos primeros momentos de la fotografía digital todo era nuevo, todos (incluso los profesionales) nos convertimos de repente en novatos. Casi todo estaba por aprender. A base de años hemos aprendido a sacarle más partido a estos programas, a "rawelar" mejor. Y eso también se nota.


RE-PROCESANDO VIEJOS ARCHIVOS

¿Y a qué viene todo eso? Pues a un simple momento de sorpresa que he tenido hoy cuando estaba seleccionando unas fotografías para un próximo libro sobre los halcones peregrinos urbanos de la ciudad de Barcelona. Tenía ante mí el archivo Tif procesado de una foto que hice en 2004, justo el primer día que empuñé una cámara digital. A pesar de su escasa resolución (6 MP), aquella imagen acabó publicada a doble página en la revista National Geographic.

Pero mirándola hoy, acostumbrado a los actuales archivos de mi Canon EOS 5D IV de 30 MP, ni los colores ni la resolución me han parecido nada buenas. Y he vuelto al Raw original para revelarlo de nuevo. Los mejores colores me los esperaba, pero lo que más me ha sorprendido es la diferencia de resolución de los datalles. Fijaros en las ampliaciones siguientes:



Detalle ampliado al 500% de la fotografía que encabeza este artículo, revelada hace años con una versión antigua y hoy mismo con la actual (4.10.20.1) de Canon Digital Photo Professional (Clicar en la fotografía para ver al tamaño original).


Jamás miro las fotografías al 500 % (ni ta siquiera al 200 %), eso que los ingleses denominan pixel-peeping. Pero en este caso lo he hecho para que quede patente la mejor interpolación cromática (demosaicing) del sensor Bayer y el mayor detalle extraído, en especial en la cara y ojos, y también en las patas de la rapaz. ¡Menuda diferencia!

¿La conclusión? Que por más que trabajes hoy en día una fotografía, si la necesitas de aquí a unos años, probablemente deberás volver a revelarla. Tanto por la evolución de las aplicaciones de revelado, como porque tú mismo habrás también aprendido y evolucionado.




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