18/3/14

• Cuarenta y cinco noches en Omán



Automóvil al crepúsculo en las montañas Al Hajar, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f:2.8L IS II, 1/8 a f:2.8, filtros polarizador y degradado neutro, trípode
© Oriol Alamany

EN BUSCA DE NUEVOS HORIZONTES

Siempre he dicho que es parte de la tarea creativa de un fotógrafo investigar y encontrar sus propios temas, sujetos y localizaciones. Cierto que en la fotografía de naturaleza o viajes hay destinos que parecen ineludibles por más que otros muchos autores los hayan plasmado ya con sus cámaras. Pero nada iguala la satisfacción de descubrir por uno mismo un enclave poco conocido. Y plasmarlo con la cámara basándose tan sólo en la inspiración personal, no en imágenes preconcebidas debido a las que ya habías visto que otros fotógrafos habían realizado antes en aquel mismo lugar.

En los últimos años internet y las redes sociales no han hecho más que magnificar esta cuestión de manera vertiginosa. Cada día vemos más y más fotografías de las mismas rocas, de las mismas montañas, de las misma calas, repetidas con las mismas miradas, técnicas y luces. Parece que no haya nada nuevo por hacer.

Por eso, aunque no quiero dejar de viajar a parajes tan bellos y apasionantes como Kenia, Islandia o Patagonia por más fotografías que haya visto de ellos, de vez en cuando tengo la imperiosa necesidad de indagar destinos menos hollados donde aún pueda experimentar esa sensación de “descubrimiento”. Algunos de los lugares que hemos visitando como la isla de Socotra en 2009, el Reino de Mustang o Zambia en 2011, Zimbabwe en 1997, algunas zonas remotas de Australia o de Canadá, u otros, son fruto de esa inquietud: viajar a un sitio del que lo desconoces casi todo y del que no tienes una idea predeterminada.

DESEANDO OMÁN

Esta fue una de las motivaciones del trabajo que hemos realizado sobre Omán, sultanato de la península arábiga del que Eulàlia y yo regresamos el pasado diciembre tras explorarlo durante un mes y medio.

La primigenia belleza de los paisajes desérticos con sus wadis y djebels (Jabals en Omán), su esquiva pero fascinante fauna adaptada a la aridez, la animación de los souks, el aroma y sabor de las especias, la llamada del muecín al anochecer, la amabilidad de sus gentes… me encantan los países árabes.


Alondra ibis (Alaemon alaudipes) en la isla de Masirah, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 500 mm f:4L IS + 1.4x-III, 1/500 a f:5.6 a mano alzada
© Oriol Alamany

La semilla de fotografiar Omán quedó plantada precisamente en 2009 en Socotra (Yemen), cuando nuestro amigo Ahmed nos habló con admiración del sultanato. Al parecer era el único de las países de la península arábiga que había sabido conservar parte de su patrimonio natural y cultural a pesar de los petrodólares. Al año siguiente la casualidad me llevó a conocer a un biólogo que había viajado varias veces a Omán para realizar estudios de sus reptiles. Sus conocimientos sobre el país nos orientaron en la preparación de este proyecto fotográfico. Tras un primer intento en 2010, finalmente pospuesto, tuve que esperar tres años para que de nuevo se dieran las circunstancias adecuadas.

Para que os hagáis una idea general del país, la población de Omán es de 3,3 millones de personas, una tercera parte de ellos provenientes de la India, Pakistán o Bangladesh. Con 309.500 km2 de extensión es un poco más grande que Italia, pero su densidad de población es veintiuna veces menor (o nueve veces menor que España). Situado a orillas del estratégico Golfo Pérsico, ha sabido mantenerse alejado de las convulsiones bélicas de la zona, siendo un país tranquilo sin conflictos manifiestos.

Su paisaje es principalmente desértico, con interminables llanuras de grava que se extienden hasta el infinito, bellos mares de dunas, muchos kilómetros de atractivas costas, y altas montañas que alcanzan los 3.050 metros de altitud. Al sur, en la frontera con Yemen, se encuentra la peculiar región de Dhofar donde gracias a los monzones abunda el agua y la vegetación.


Wadi en la región de Dhofar habitado por Leopardo árabe, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 17-40 mm f:4L, 8 segundos a f:11, trípode
© Oriol Alamany

La fauna presenta una curiosa mezcla entre elementos africanos y euroasiáticos: aquí conviven leopardos, hienas  y chacales, con lobos y zorros, ballenas, delfines y tortugas marinas. Además es un paso muy importante para las especies de aves migradoras, una de las razones por las que fuimos allí en octubre-noviembre-diciembre. 

Otra de las razones de nuestro viaje era fotografiar las restos de antiguas civilizaciones que, poco a poco, van aflorando a medida que los arqueólogos se interesan por esa región. Hay bellísimos fuertes que los particulares o la Administración omaní se afanan en restaurar. Algunos lugares son sorprendentes, aunque a veces de acceso extremadamente difícil, como algunas de las bellas torres-tumba datadas en la Edad de Bronce que hay desperdigadas por las montañas y sobre las que espero poder publicar algo más adelante.

Puerta de chapa pintada en el pueblo de Misfat, en las montañas Al Hajar, Omán
Rotulador y acuarela en mi diario de viaje
© Oriol Alamany


DIFICULTADES ORGANIZATIVAS 

Omán ha sido una apuesta fotográficamente arriesgada y que presentaba ciertas dificultades, ya que no es un país preparado para recibir turismo excepto en unas pocas localidades del norte algo más conocidas.

A nivel de alojamiento hay muy pocos hoteles y tan sólo en las ciudades de cierta entidad. Hoteles que, por otra parte, son caros para lo que ofrecen. Tampoco hay cámpings y nadie alquila autocaravanas, el que suele ser nuestro modo de viajar favorito para mantenernos alejados de la civilización y en pleno contacto con la naturaleza.

Exceptuando unas pocas noches en algún hotel urbano, a lo largo de estos cuarenta y cinco días Eulàlia y yo hemos vivido en un automóvil 4x4, durmiendo casi siempre en su interior. Para ello alquilamos un Nissan Pathfinder, el único todo-terreno disponible en Omán cuyo maletero puede albergar a dos personas durmiendo al plegarse las hileras de asientos traseros. También llevábamos una tienda de campaña, pero lo abrupto y rocoso del terreno hizo que la utilizáramos en contadas ocasiones.

Al llegar a la capital Mascate compramos unas cajas de plástico para guardar la comida, bidones para almacenar agua y gasolina, unas sillas y una mesa de camping para disponer de un mínimo de comodidad, y un hornillo para cocinar ya que no encontramos recargas de gas para el que habitualmente usamos y traíamos desde España. Encajarlo todo en el interior del vehículo era como montar un puzzle cada mañana.


Nuestro solitario campamento en el desierto en la región de Ash-Sharkiyah, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 70-200 mm f:2.8L IS II, 1/200 a f:9,filtro degradado neutro
© Oriol Alamany

Cada noche vaciábamos el maletero de todo el equipaje y lo dejábamos en los asientos delanteros (equipo fotográfico y ropa) y en el suelo fuera del coche (Cajas con comida, equipo de acampada, bidones de agua y de gasolina…). Por fortuna los omaníes son gente encantadora, que no se meten con lo que estas haciendo y no tienen intención alguna de robarte nada. La sensación de seguridad en el país es total, dejando en muchas ocasiones el ordenador o incluso el teleobjetivo de 500 mm dentro del coche para irnos de excursión. Tan sólo se acercaban a nosotros cuando nos veían parados en algún lugar remoto en el desierto, preguntándonos enseguida si nos pasaba algo por si necesitábamos ayuda.

Habitación doble en el hotelito Nissan Pathfinder, tras vaciarlo de equipaje y material: dos colchonetas autoinchables Therm-A-Rest, dos sacos de dormir The North Face emparejables... ¡y a la cama!, Oasis de Muntasar, Omán
© Oriol Alamany

Acampados en una glorieta en una playa de la costa de Dhofar, Omán
© Oriol Alamany

Otro problema era la comida: un mes y medio viviendo en un automóvil sin disponer de nevera nos obligó a una dieta un tanto espartana de arroz, pasta, latas de ensaladilla de verduras, de atún, de salchichas de Frankfurt, quesitos en porciones, etc. Los días que pasábamos por algún supermercado comprábamos comida fresca para un día, pero a temperaturas de 35-40º nada se conservaba por muchas horas. Algunos días de carretera o urbanos recurríamos a los pequeños restaurantes hindúes que abundan por todo el país. Una opción económica si nuestro estómago resiste el picante de sus platos: básicamente grandes raciones de arroz biryani con pequeñas trozos de pollo, cordero o pescado aderezado con chile. No apto para estómagos delicados.


Nada como una opípara cena de sopa de noodles y salsichas de frankfurt (¡de pollo, que estamos en un país musulmán!) tras un árduo día recorriendo las montañas Al-Hajar, Omán
© Oriol Alamany

En los años 70 Omán tenía menos de diez kilómetros de carreteras asfaltadas, pero desde que el Sultán Qaboos subió al poder su red de carreteras se extendió con gran rapidez. Hoy en día una buena parte del país podría visitarse en un vehículo normal. Pero un 4x4 resulta indispensable para recorrer las arenosas pistas en los desiertos, o llenas de piedras y enormes agujeros en las montañas. Eulàlia y yo llevamos muchos años recorriendo pistas en malas condiciones en lugares remotos, pero ambos coincidimos en que jamás habíamos conducido por pistas tan terribles como en las montañas de Omán. Algunas veces acabamos pasando porque no había vuelta atrás y proseguir adelante era la única opción. Por fortuna el Pathfinder se comportó de maravilla.


Imposible continuar en una carretera devorada por las dunas de arena, Omán
© Oriol Alamany

En otros viajes hemos tenido que enfrentarnos a inundaciones en parajes aparentemente áridos (ver esta entrada sobre Australia). En Omán nos sucedió algo parecido: un día de lluvias en las montañas fue suficiente para inundar wadis, llevarse coches por delante, provocar varias víctimas y destrozar las carreteras con su fuerza inusitada. Y eso que no era la temporada de los Monzones. Una pista de alta montaña al límite de lo aceptable que habíamos recorrido un día con gran cuidado, se convirtió en un infierno tras esa tormenta y fuimos los únicos que circulamos por ella. Y eso porque no teníamos más remedio si no queríamos quedarnos aislados en las montañas durante días.


Salamanquesa (Ptyodactylus orlovi) en las ruinas de un antiguo fuerte en las montañas, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 70-200 mm f:2.8L IS
© Oriol Alamany


FOTOGRAFIAR EN OMÁN

Omán cuenta con paisajes de gran belleza, pero la intensa luz o la calima no le ponen la tarea fácil al fotógrafo. Y eso que viajamos allí en la época “fría” de octubre a diciembre. Tan sólo durante una hora por la mañana y otra por la tarde la luz proporcionaba unos colores y sombras agradables para trabajar. El resto del día el paisaje se desdibujaba en el sofocante calor y en la densa calima. A lo largo de este mes y medio pasamos por lugares impresionantes, pero muchas veces a horas inadecuadas. El reto era recalar en alguno de ellos al atardecer y pernoctar allí para aprovechar las luces.


Eclipse parcial de sol al atardecer en el desierto de Rub' al-Khali, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 500 mm f:4L IS + Extender 2x-II
© Oriol Alamany


Mi caballo de batalla ha sido la cámara Canon EOS 5D MkIII, que ha trabajado sin problemas en condiciones de mucho calor, polvo y baches, en combinación con mis habituales Canon EF 17-40 mm f:4L y 70-200 mm f:2.8L IS II. Al contrario de lo que me esperaba, la fauna no es abundante ni nada confiada en ese país y hace necesario el uso de un potente teleobjetivo. Yo utilicé el EF 500 mm f:4L IS casi siempre con teleconvertidores 1,4x-III o 2x-II. Para fotografía nocturna recurrí al Samyang 14 mm f;2.8 y el Canon EF 28 mm f:1.8. La cámara EOS-1D MkIV con su factor de reencuadre 1,3x y ráfagas de 10 img/segundo la reservé para algunas fotografías de fauna. El equipo que usaba habitualmente lo tenía a mano, bien protegido de polvo y baches, dentro de una mochila fotográfica Lowepro Pro Runner 450 AW.


Oriol fotografiando una tortuga marina al amanecer en una playa, Omán
Teléfono HTC Desire
© Eulàlia Vicens

En fotografía digital es difícil sobrevivir un mes y medio sin disponer prácticamente de tomas eléctricas. Pero el Pathfinder disponía de multitud de tomas de encendedor, a las que siempre teníamos conectados los cargadores de 12 v. de los teléfonos móviles o de la 5D MkIII. Para la 1D MkIV o el MacBook Pro utilizaba sus cargadores convencionales conectados a un Convertidor de corriente CC (12 v) a CA (220 v). Aunque llevaba un panel solar de 14 w y una batería tampón PowerGorilla, en este viaje los usé en contadas ocasiones.


Tortuga verde tapando su nido con arena al amanecer, Omán
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 17-40 mm f:4L, trípode
© Oriol Alamany


Un problema adicional fueron la obtención de algunos permisos para fotografiar en ciertas reservas. Tras semanas enviando e-mails y llamadas telefónicas y no obtener respuesta (algo que también nos sucedió con la empresa de alquiler de coches), algunas veces obtuvimos el permiso para fotografiar justo el día anterior a llegar al lugar en cuestión. Algo como para poner de los nervios al fotógrafo más relajado. Al parecer a los musulmanes no les gusta demasiado el frío trato por e-mail.

OTROS ARTÍCULOS SOBRE OMÁN

- Las torres olvidadas de Omán en National Geographic 


PROGRAMAS DE RADIO SOBRE OMÁN

- Entrevista sobre el viaje a Omán en Radio Euskadi (Castellano, 7 febrero 2014)

- Primer programa sobre el viaje a Omán, de Muscat a l'oasi de Muntasar, en Catalunya Radio (Catalán, febrero 2014)

- Segundo programa sobre el viaje a Omán, de Muntasar a Salalah i el Jabal Samhar, en Catalunya Radio (Catalán, marzo 2014)

- Tercer programa sobre el viaje a OmánDe Jabal Samhar a l'illa de Masirah, en Catalunya Radio (Catalán, abril 2014)

- Cuarto programa sobre el viaje a Omán , de Masirah a les Wahiba Sands i Ras al Jinz, en Catalunya Radio (Catalán, mayo 2014)

- Quinto programa sobre el viaje a Omán, de Ras al Jinz a les muntanyes Al Hajar i la península de Musandam, en Catalunya Radio (Catalán, junio 2014)



11 comentarios:

  1. Un magnifico articulo! Me ha resultado especialmente interesante la reflexión sobre la globalización de los temas a fotografiar, es algo que he visto en publicaciones, pero que también está pasando en webs destinadas a un público más aficionado –el año pasado casi aborrezco al picogordo-. Por eso resulta especialmente refrescante (no es ironía, se que sudasteis lo vuestro) un articulo como los de antaño, de un lugar lejano y con imágenes que le quiten las telarañas la retina y la salamanquesa es de esas!
    Solo un pero… el articulo se hace corto, asi que no nos hagas esperar demasiado con las próximas entregas ;-).

    Un abrazo,

    Victor Escuin Borras.

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  2. Jo també l'he trobat molt interessant. I m'ha fet molta gràcia el vostre muntatge de convertir un 4x4 en autocaravana. Senzillament genial!

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    1. Hola Sus, viajar un mes y medio acampando sobre rocas parecía mala idea, así que dada la imposibilidad de alquilar una autocaravana y también la necesidad de disponer de un 4x4 decidimos volver a nuestros orígenes. En nuestros primer viaje solos (un mes y medio en Noruega-Suecia en 1985), Eulàlia y yo dormíamos así... pero en un diminuto Seat Panda.

      En un país lleno de escorpiones y diversas especies de víboras nocturnas, dormir dentro del coche a un metro sobre el suelo daba una cierta tranquilidad espiritual ;-)

      Lo único fue averiguar en qué modelo se podía hacer eso. En Omán se alquilan habitualmente Toyota Land Cruiser y en ellos no puede dormirse.

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    2. hola,
      respondiendo un poco a este, y a otro post anterior tuyo del 22 de enero de 2014 en FB, incluiste un post que titulabas: "Algunos me preguntan porqué siendo fotógrafo de la naturaleza tengo una autocaravana en lugar de un 4x4. Las fotos de Alessandro Puccinelli Photography os dan mi respuesta.", adjunto enlace a mi blog donde se puede ver la 1a parte de la transformación de nuestro Toyota "land cruisser" en habitación "urbe et orbe"…
      http://magmussol.blogspot.com.es/2014/03/camperitzar-un-kdj95.html

      s@lut

      dedicado a Xabier Armendariz, que se interesó de manera especial

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  3. Grácias Victor por aportar tu punto de vista. El tema de las localizaciones repetidas "ad nauseum" es de los que menos me gusta de la fotografía actual, creo. Otras veces ya lo he expresado en algunas entrevistas que se me han hecho, o artículos sobre fotografía.

    Respecto a lo de que el artículo se hace corto... siempre me acusan de que, siendo un blog para internet, los hago demasiado largos. Hoy en día en internet se suelen dar las cosas en cómodas pastillitas que no cuesten de tragar (la máxima expresión es Twitter). ¡Piensa que estuve dudando si partirlo en dos partes!

    Ahora trabajo en un artículo muuuy largo sobre el 200-400mm de Canon que he estado testeando.

    Si te interesa Omán piensa que en el programa "Els viatgers de la Gran Anaconda" de Catalunya Radio estoy dedicando cuatro programas a este viaje (Cada último domingo de mes, de 4 a 5h de la tarde). El primero ya salió en antena a finales de febrero.

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  4. Hola Oriol! Felicidades por tu trabajo y sobre todo por todo lo que transmites. Cada día que leo algo de lo que escribes siento más atración por tu trabajo como fotógrafo de naturaleza. Y eso que hace unos cuantos años que te sigo, desde que compré tu primer libro Fotografiar la naturaleza. Un placer leerte.

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    1. Hola Manel, pienso que en la fotografía de la naturaleza lo importante no es tan sólo apretar el botón disparador, el ISO que se utilizó y si el objetivo utilizado da aberración cromática o no, si no todo lo que conduce hasta la creación de la imagen. Sin estas vivencias y emociones no creo que se llegara al mismo resultado final. Han pasado ya muchos años (¡17!) desde "Fotografiar la naturaleza". En mi nuevo libro "Fotografía en tus viajes" trato de combinar esta mezcla de experiencias vividas+técnicas fotográficas.

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  5. Excelente, muchas gracias por compartir, inspirador, un abrazo Ricardo Carrasco S desde el largo Chile

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  6. gracias por enseñarnos tu forma de trabajar!, saludos

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  7. Hola Oriol,
    Acabo de leer tu excelente artículo que me ha ayudado a ver una nueva posibilidad de alojamiento.
    Pensamos ir a Omán unos días del 23 de Nov a 8 Dic y he estado buscando por internet oficinas de alquiler de vehículos.
    ¿Cual nos recomiendas? y ¿Es mejor hacerlo directamente en el país?
    Enhorabuena y gracias.

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