12/6/17

Por la India con la Canon EOS M5: prueba de campo



Comiendo en un restaurante callejero en la India con la Canon EOS M5, una buena compañera de viaje. 
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany



La cámara Canon EOS M5 llegó a las tiendas a principios de este año  y un suspiro de alivio se produjo entre los usuarios de esta marca nipona. Tras cuatro años tanteando en la oscuridad parece que el sistema Mirrorless de Canon, el EOS M, emprende el camino correcto. 

La M5 es una cámara atractiva orientada al usuario prosumer, pero que yo no dudaría en usar como complemento en mis trabajos profesionales. Claro que a mí siempre me han gustado las cámaras pequeñitas y discretas. No es esta aún la Canon mirrorless para profesionales que algunos esperábamos, pero se le acerca y por lo menos es una herramienta con la que da gusto realizar fotografías.


¿MIRROLESS O NO?


Nos encontramos en un mercado fotográfico en vertiginosa evolución: las cámaras fotográficas compactas han sido sentenciadas a muerte por las capacidades fotográficas de los teléfonos móviles, y la aparición de las cámaras sin espejo o mirrorless o CSC o ILC (a ver si alguien se pone de acuerdo con la denominación definitiva) les están comiendo terreno a las clásicas réflex.

Debido a mi trabajo como fotógrafo, a que imparto talleres de fotografía y también a que organizo viajes fotográficos, a lo largo del año trato con muchos aficionados a la fotografía. Hace tres años raramente veía a alguien con una Fujifilm, una Olympus, una Sony o una Panasonic. Canon y Nikon dominaban por completo con sus réflex el sector de los fotógrafos de naturaleza y viajes. 


Pero el panorama está cambiando por momentos: tras una efímera explosión de las Sony A7, ahora cada vez veo a más aficionados con cámaras sin espejo Olympus o Fujifilm. Con sus nuevos modelos E-M1 MkII y XT2 respectivamente, ambas firmas han alcanzado unos niveles de calidad y prestaciones envidiables y las fugas de fotógrafos hacia sistemas mirrorless es lenta pero constante. Si yo fuera el dueño de Nikon o de Canon empezaría a estar realmente preocupado... o bien daría un puñetazo sobre la mesa y me pondría a trabajar en un sistema mirrorless serio de verdad que dejara a los otros pasmados.

Pero ambas empresas se han mirado el fenómeno mirrorless desde la barrera. No es que no hayan hecho sus pinitos en él (en 2011 apareció el sistema Nikon 1, y en 2012 el sistema Canon EOS M), pero ambos parecían diseñados por alguien que se ha visto obligado a hacer algo presionado por el mercado, no porque creyera realmente en ello. 


Ahora, tras cuatro años y varios modelos orientados al aficionado básico (EOS M1, M2, M3 y M10), Canon ha dado un paso claro en la buena dirección. A primeros de año llegó  la M5, la primera EOS M con visor integrado. Y luego la M6, una evolución de su modelo básico. El sistema EOS M sin espejo empieza a ser algo a considerar. 

El cuidado diseño es uno de los sellos de la nueva M5
Canon EOS 5D MkIV a ISO 6400, 24-70 mm f:4L IS
© Oriol Alamany


LA CANON EOS M5, CÁMARA VIAJERA

En febrero de este año viajé a la India para un proyecto fotográfico profesional en las montañas del Himalaya en pleno invierno. Mi objetivo era buscar el esquivo Leopardo de las nieves. Para ello contaba con mi propio equipo de réflex (Canon EOS 5D Mark IV y III), pero Canon España me prestó una EOS M5 con unas ópticas para testearla sobre el terreno. 

La cámara llegó el día antes de la partida por lo que marché de viaje sin conocerla. Pero como usuario habitual de Canon me hice a ella muy rápido, ya que mandos y menús me resultaron familiares. 

Al abrir la caja, la primera impresión me sorprendió: se trata de una cámara de bonito diseño y realmente pequeña teniendo en cuenta el tamaño de su sensor APS-C (Factor 1,6x). De hecho es incluso más pequeña y ligera que las Olympus OM-D, que llevan un sensor de imagen bastante menor (Factor 2x). Su peso es de tan sólo 427 gramos, lo cual se agradece al llevarla colgando al hombro todo el día. Con un objetivo del tipo pancake, como el 22 mm f:2 STM, cabe en el amplio bolsillo de una parka o anorak.

El sensor es de 24 MP Dual Pixel. Se especula con que sería el mismo que el de la réflex Canon EOS 80D, loado por su mejora respecto a la generación anterior en cuanto a aumento del rango dinámico y por la mayor facilidad para abrir las sombras durante el post-procesado. En esta última generación los sensores Canon han dado un paso adelante, aunque a nivel de rango dinámico y ruido aún no alcanzan a los fabricados por Sony. Pero la mejora es evidente. Y si a uno de gustan los colores que proporcionan las Canon, está dispuesto a sacrificar algo por ello. 

El rango de sensibilidades ISO va de los 100 a los 25.600. En mi opinión puede usarse bien hasta los 1.600 - 3.200, aunque también realicé fotografías de noche aceptables a 6.400 (ver imágenes de muestra más abajo).


Olympus OM-D E-M1 (factor 2x), Canon EOS M5 (Factor 1,6x) y Canon EOS 5D MkIV (factor 1x). Realmente sorprendente el pequeño tamaño de la M5 a pesar de su gran sensor de imagen.
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany

A pesar de su pequeño tamaño la M5 se agarra bien gracias a su bien diseñada empuñadura. Los cinco diales son de buen tamaño (excepto el trasero) y están bien dispuestos. Lo único que no me gustó fue que cuesta girar el dial de compensación de la exposición (que uso con mucha frecuencia) con el dedo pulgar debido a la protuberancia en la parte trasera de la cámara que es para facilitar su agarre, pero que dificulta manipular este dial con el ojo pegado al visor.







Con la Canon EOS M5 en el aeropuerto, esperando la salida del vuelo a la India.
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany

Ya en el aeropuerto y durante el viaje empecé a hacer fotos con ella, en especial con el pequeño objetivo EF-M 15-45 mm f:3.5-6.7 IS STM (Equivalente a un 24-72), que se repliega para guardarse y es realmente pequeño y discreto. Una vez en la India fue prácticamente mi única cámara durante los paseos por pueblos y ciudades: tan sólo comparar la M5 y su 15-45 mm, con mi 5D -IV y su 24-70 mm, ya era razón suficiente para dejar la segunda en la habitación del hotel.

Al contrario que la práctica totalidad de cámaras sin espejo actuales, las EOS M no ofrece estabilización de imagen en el sensor. Canon, al igual que con sus réflex, sigue incorporando esta característica en sus objetivos. Eso impide estabilizar objetivos antiguos o adaptados de otras marcas, una de las ventajas de las mirrorless, pero permite ofrecer los mejores parámetros de estabilización para cada óptica en concreto.



Rickshaw corriendo por la calle de Chandigarh, India, fotografía de seguimiento en AF-Servo.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



La M5 es la primera EOS M que dispone de un visor integrado y sólo por eso ya merece toda mi atención. Yo no sé vosotros, pero no me he hice fotógrafo para hacer fotografías aguantando una cámara de manera inestable en el extremo de mis brazos extendidos, intentando encuadrar a través de unas pantallitas en la que si les da el sol o hay mucha luz cuesta discernir algo. Me hice fotógrafo para pegar mi ojo a un ocular, mirando por un visor (ya fuera óptico o electrónico) donde pueda apreciar con claridad y todo lujo de detalles lo que estoy haciendo y encuadrar con mimo mis imágenes. 

Esta era una de las razones principales por las que el sistema EOS M no me atraía hasta ahora, ya que ninguno de sus cinco modelos gozaba de un visor integrado (En honor a la verdad existe un visor accesorio EVF-DC1 adaptable a esas cámaras, pero resulta algo engorroso y cuesta cerca de 250 €, casi el mismo precio de una Canon EOS M10).

Así que el visor electrónico de la M5 me gustó y enseguida me sentí cómodo con él. Además ofrece gran cantidad de información personalizable.



Pareja en el Rock Garden, Chandigarh, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


En lo concerniente a la pantalla LCD, lo más importante es que és táctil, lo que permite manejar con rápidez los menús y funciones de la cámara, al estilo de los smartphones. Además báscula arriba y abajo, algo que prefiero a las que se abren hacia el exterior. De hecho llega a girarse por completo para permitir vernos a nosotros mismos mientras nos encuadramos para disparar uno de estos egocéntricos selfies.

La Canon M5 tiene conexiones Wifi NFC y Bluetooth, lo que permite manejarla a través del teléfono móvil, algo que puede resultar de utilidad en la fotografía de animales salvajes, utilizando el smartphone como control remoto. O también si se quiere pasar rápidamente fotos de la cámara al móvil y mandarlas a los amigos o las redes sociales.



Ofrendas de dioses al lado de una carretera, India.
Canon EOS M5 a ISO 200, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


Ya he dicho que la M5 proporciona una buena impresión a pesar de su exterior en material plástico, pero que tiene un acabado agradable que parece de metal. La única duda que me surge es cual es su solidez y fiabilidad real a largo plazo. Este modelo no tiene una construcción sellada a prueba de polvo o lluvia. Pero bueno, tampoco la tenía mi Bronica de formato medio y la paseé durante doce años por todo el mundo. Todo es cuestión de tratar a las cámaras con un cierto respeto.

En el Himalaya estuve usando la M5 en condiciones bastante extremas, a temperaturas bajo cero y bajo alguna nevada, sin ningún problema. No me dio la impresión de ser una cámara especialmente delicada. De todos modos esperemos que un futuro modelo Pro sí que disponga de la protección contra la intemperies, algo que a los fotógrafos de exteriores nunca nos viene mal.


Una cima de más de 6.000 metros de altitud fotografiada sin problemas en un gélido atardecer invernal, Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, filtro polarizador, trípode Benro
© Oriol Alamany




La manejable Canon EOS M5 me sirvió para documentar nuestra búsqueda invernal del Leopardo de las nieves, Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


UN BUEN AUTOENFOQUE

El sistema de enfoque automático ofrece 49 puntos AF (es el mismo de la réflex 80D en modo Live View) y gracias a la tecnología Dual Pixel en AF-One Shot es rápido y eficaz. Tan sólo me titubeó en algunas ocasiones cuando la luz era escasa, y en estos casos recurrí al enfoque manual con la ayuda del práctico Focus peaking

Para desplazar rápidamente el punto AF le hecho en falta un joystick al estilo de las réflex 5D, 7D y 1Dx, aunque existe un modo para cambiar el punto AF moviendo el pulgar por encima el LCD táctil. Sistema que parece efectivo... si uno no mira por el visor con el ojo izquierdo como es mi caso (y el de otros muchos fotógrafos). En ese caso resulta algo difícil mover el AF con el pulgar y el LCD.

Lo que me llamó la atención es el sistema de AF y disparo táctil mediante la pantalla LCD. Un leve toque en el sitio deseado y la cámara enfoca y dispara con suavidad. ¡Muy práctico!

No tuve la oportunidad de probar bien el modo AF-Servo ya que no fotografié animales en rápida acción. El mayor problema para la fotografía de movimiento me pareció el instante en que la imagen desaparece del visor, lo que se denomina black-out. Si disparas en ráfaga rápida no resulta fácil seguir el movimiento de un sujeto debido a los sucesivos intervalos negros en el visor. La M5 dispara 7 fps en modo AF-C y hasta 9 fps con el foco fijo. Pero el buffer de la cámara tampoco es de gran capacidad y si disparas a estas velocidades se bloquea en un par de segundos. 

Las fotografías se graban en una tarjeta SD del tipo UHS-1. Acepta las del estándar UHS-II, pero no aprovecha su potencial rapidez.


Maniquí en el escaparate de una tienda, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany




Antiguo camión oxidado, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



¿Y EL VIDEO?

Los viajeros, blogueros o youtubers podrán realizar sus tomas de video con facilidad y con el añadido del sistema de estabilización electrónico de video que se suma al de los objetivos. Es una lástima que no permita hacer video 4K, un estandar que hoy en día ofrecen muchas cámaras compactas más sencillas o incluso la mayoría teléfonos móviles. Pero para la mayoría de viajeros el Full HD es más que suficiente, y en este caso disponemos incluso de cámara lenta a 60 fps.


EL FACTOR PRECIO

Queda el tema del precio: pienso que aquí Canon debería jugar una estrategia más agresiva, ya que por 1.085 € el cuerpo (1.120 con el adaptador EF a EF-M), la M5 es la más cara entre sus competidoras, las Olympus E-M5 II de 950 €, Fujifilm XT20 de 900 €, Panasonic G80 de 830 € y Sony Alpha 6300 de 1.050 €.  Incluso por muy poco más ya tendríamos a su hermana réflex la 80D (1.200 €).

La gama superior de mirrorless (Olympus OM-D E-M1-II, Fujifilm XT-2 y Sony 6500) sí que queda muy por encima, en la gama de los 1.600 a 1.800 €, pero esas ofrecen unas prestaciones y construcción superiores.


Sastre en su taller, al anochecer, India.
Canon EOS M5 a ISO 6400, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Comercios al anochecer, a los pies del Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 6400, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


EL TALÓN DE AQUILES DEL SISTEMA, LAS ÓPTICAS EF-M

Tras la aparición de la atractiva M5, ahora el eslabón más débil del sistema M son sin duda alguna sus objetivos. Sus escasas siete ópticas, la mayoría de ellas zooms con luminosidades tan escasas como f:5.6 o f:6.3 y cuatro de ellas con monturas de bayoneta de plástico, no están a la altura de esta cámara. Son objetivos totalmente orientados a los aficionados.

Pienso que si Canon hubiera lanzado al mercado la M5 acompañada de un par de ópticas pequeñas EF-M de la serie L (un par de zoom 15-60 mm f:4L, 40-150 mm f:4L y alguna focal fija f:2, por ejemplo), muchos fotógrafos prosumers o incluso profesionales estarían pensando ya en adoptar el sistema. 

Pero estos objetivos de construcción plástica y escasa luminosidad resultan poco atractivos, por más que su comportamiento óptico sea aceptable. Al menos el EF-M 15-45 mm que probé. El nuevo modelo EF-M 18-150 mm que me prestaron, sin embargo, ofrecía un rendimiento bastante flojo a distancias focales largas. He leído de usuarios que alaban esta óptica y otros que la critican, lo cual quizás haya que achacar a una variabilidad en su fabricación. El que usé yo no era ninguna maravilla y si lo hubiera comprado lo habría devuelto a la tienda para cambiarlo por otro ejemplar. Desconozco el rendimiento real del resto de objetivos de la gama EF-M y animo a los usuarios que los conozcan a que dejen su opinión en la sección de comentarios. 

Otro inconveniente que demuestra falta de planificación del sistema es que estos 7 modelos de objetivos cuentan con nada menos que 4 diámetros de filtros distintos (43, 49, 52, 55 mm). Un infierno para los usuarios de filtros polarizadores, ND o Degradados neutros. Un poco de estandarización en dos o a lo sumo tres diámetros de filtros sería de agradecer, ingenieros de Canon.



Barcas de recreo en el lago Sukhna, Chandigarh, India
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Ardilla (Funambulus pennantii) en Chandigarh, India
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Desayuno en un chiringuito de carretera en el Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 2000, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



La Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF 500 mm con teleconvertidor 1.4X, Himalaya, India
Canon EOS 5D MkIV a ISO 320, EF 24-70mm f:4L IS
© Oriol Alamany


USANDO ÓPTICAS CANON EF EN LA SERIE M

La razón principal por la que el sistema M me resulta atractivo es por el genial adaptador Mount Adapter EF-EOS M. Este anillo permite montar cualquier objetivo Canon de la serie EF en cualquier cámara de la serie M, manteniendo todas sus características de enfoque automático y estabilizador de imagen. Para alguien como yo, usuario de Canon y que dispongo de una buena gama de objetivos de la serie EF, eso es una bendición. He añadido el adjetivo "genial" al citar este adaptador porque es un accesorio muy bien construido. Nada que ver con ciertos adaptadores que corren por el mercado. Este encaja firmemente y durante su uso en el invierno himalayo cumplió con su labor sin fallo alguno. Además, el adaptador tiene un adaptador de trípode extraible que facilita montar la cámara al usar algunos objetivos algo voluminosos para la M5. ¡Un 10!

Al prestarme el equipo el personal de Canon me alertó sobre el uso este adaptador tan sólo con algunos objetivos, y mejor si eran STM. Se asustaron un poco cuando les dije que iba a usarlo con un 100-400 y con un potente 500 mm y me insistieron en que no estaba diseñado para eso. Pero precisamente una de mis intenciones con la cámara era usarla como si fuera un "teleconvertidor de factor 1,6x" para fotografiar los esquivos animales salvajes del Himalaya.

Y los resultados no pudieron ser mejores. Incluso montando en la M5 mi EF 500 mm f:4L IS II y un teleconvertidor de focal 2X-III (¡Con lo que obtenía una distancia focal equivalente de 1.600 mm!), el enfoque en AF-S era rápido, perfecto y el estabilizador de imagen del teleobjetivo funcionaba correctamente. ¡Sólo por eso ya me habría quedado con la cámara para mis difíciles trabajos con el Oso pardo en los Pirineos o los halcones peregrinos urbanos de la ciudad de Barcelona, que suelen estar siempre a grandes distancias!






El adaptador Canon Mount Adapter EF-EOS M



Otros objetivos que probé con el adaptador y la M5 fueron unos EF-S 10-18 mm f:4.5-5.6 IS STM y EF 100-300 mm F.4-5.6 IS II prestados por Canon, además de mis 16-35 mm f:4L IS, 24-70 mm f:4L IS y 28 mm f:1.8. Todos ellos funcionaron perfectamente bien. Eso resulta una ventaja notable para los tradicionales usuarios de Canon que piensan pasarse a un sistema mirrorless. El cambio de sistema puede ser gradual y menos traumático. Y para los fotógrafos de fauna, llevar un pequeño cuerpo de M5 en la mochila les permitirá obtener mayores aumentos con sus teleobjetivos, al menos para los sujetos relativamente estáticos.



La Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF-S 10-18 mm, Pirineos, España
Canon EOS 5D MkIV a ISO 400, EF 24-70mm f:4L IS
© Oriol Alamany





Usando Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF 500 mm a varios grados bajo cero durante una leve nevada, Himalaya, India
Canon EOS 5D MkIV a ISO 400, EF 24-70mm f:4L IS

© Oriol Alamany



Íbices del Himalaya bajando a comer desde las montañas al atardecer, Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF 500mm f:4L IS II + teleconvertidor 1,4x, trípode Benro
© Oriol Alamany



IMPRESIONES FINALES

Tras las semanas en el Himalaya, y antes de devolverla a Canon, pude usar la M5 un último fin de semana en los Pirineos. Allí la utilicé como única cámara, para explorar todas sus posibilidades. Una vez más los pequeños fallos en la calidad de algunas de las imágenes fueron achacables a alguna de las ópticas EF-M. Al usarla con el adaptador con buenos objetivos EF los resultados eran perfectos. 

La Canon EOS M5 resulta un esperanzador y notable paso adelante para la serie M. Es una cámara seria, de uso agradable y que ofrece una buena calidad de imagen, en especial a sensibilidades bajas. Por fin nos olvidamos del problemático AF de la serie M y, si eres un usuario de ópticas Canon EF, el fantástico adaptador te permite integrarla en un equipo réflex dotado de buenas ópticas. 

Equipada con el 15-45 mm es una cámara excelente para viajeros que se preocupan de sus fotografías, pero quieren ir ligeros de equipaje. Pero tampoco hay que desdeñarla como cuerpo complementario para el usuario de cámaras réflex de la serie EOS.

Canon, por favor, ofrécenos una gama de pequeñas ópticas serie L para esta pequeña joya. ¡La Canon EOS M5 se las merece!




Cimas nevadas un amanecer invernal en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, filtro polarizador, trípode Benro
© Oriol Alamany



El torrente de Cabanes en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 200, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, trípode Benro
© Oriol Alamany



Corteza de un Abeto (abies alba) en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, trípode Benro
© Oriol Alamany


10/6/17

Entrevista sobre la gran migración en Kenia en Radio Euskadi


Cebras durante un cruce del río Mara, Kenia, agosto 2016
© Oriol Alamany

Ayer 9 de junio 2017, el periodista Roge Blasco me entrevistó en su programa "La casa de la palabra" de Radio Euskadi, y hablamos sobre la gran migración anual de los herbívoros en Kenia, en el ecosistema del Massai Mara.





3/6/17

Viaje fotográfico a Kenia 2017




PREDADORES Y HERBÍVOROS DURANTE LA GRAN MIGRACIÓN
Esta será nuestra sexta vez fotografiando en Kenia (Reservas de Masai Mara, Nakuru y Samburu). Nuestro denominador común es siempre la observación y captación de la Naturaleza en estado puro, nos organizamos en pequeños grupos para poder captar las mejores instantáneas, la puesta en común del trabajo realizado, el asesoramiento y aprendizaje del equipo...

Las sorpresas imprevisibles que nos ofrecen estos viajes son cada vez distintas, hasta ahora hemos disfrutado con cruces de herbívoros en el río Mara, cacerías de leones, observación de leopardos incluso con sus crías, guepardos, licaones, etc...

¡INSCRIPCIONES LIMITADAS HASTA EL 15 DE JUNIO!

¿Leíste nuestro último artículo sobre fotografiar en Kenia?

Y AQUÍ tienes la información sobre este viaje fotográfico de agosto-septiembre 2017.

30/5/17

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA WILD CLOUDS - NUBES SALVAJES





Hace ya unos años que no realizaba una exposición de mi obra fotográfica. Así que el proyecto Wild clouds / Nubes salvajes ha hecho renacer en mí el placer de mostrar mis fotografías impresas sobre papel, algo más sensorial que visualizarlas en la pantalla de un ordenador, tableta o teléfono móvil.

Una exposición permite al autor seleccionar una parte de su obra y darle una unidad temática. En este caso un proyecto personal en el que llevo trabajando un tiempo. Al enmarcarla y exponerla, cada una de las imágenes se individualiza a la vez que forma parte del conjunto. 

La presentación será el próximo viernes 9 de junio de 2017, a las 19h30, en el Casal Pere Quart de Sabadell. Me encantaría que acudierais a verla, y que la comentáramos picoteando algo y tomándonos una copa de cava.

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Leona al acecho en la sabana de Masai Mara, Kenia, 2015


Desde pequeño me apasionan los animales, la fotografía y soy un amante de la naturaleza y sus espacios abiertos. No hay lugar donde me sienta más a gusto que caminando por una vasta llanura, un desierto, unos prados alpinos, la tundra ártica ... un lugar donde no tenga más techo que el inmenso cielo azul rematado por unas nubes. Y si hay animales salvajes, mucho mejor.

En contra de la tendencia mayoritaria a fotografiar la fauna salvaje mediante primeros planos impactantes, para mí es tan importante mostrar el animal como el paisaje donde se encuentra, allí donde desarrolla su vida diaria. Haciendo este tipo de fotografías me di cuenta que si en el encuadre incluía no sólo parte del paisaje, sino también el cielo y unas nubes, la sensación de espacio, de inmensidad, de libertad, crecía, se magnificaba.

A menudo los fotógrafos nos quejamos de los días de cielo claro de monótono color azul. Preferimos tener unas nubes vistosas que nos ayuden en las composiciones. ¡Claro que también nos quejamos de los días cubiertos, de cielo blanco! Los fotógrafos somos unos insatisfechos natos, todo nos aleja de la fotografía perfecta.

En la vida diaria no prestamos mucha atención a las nubes, pero son imprescindibles para la vida en la Tierra. Y es que están formadas por cristales de hielo o gotitas de agua, el elemento básico de la vida en el planeta. Por lo tanto, la relación entre nubes y seres vivos es bien patente, y esto es lo que quiero plasmar en este trabajo fotográfico.

Fue un día oscuro, fotografiando un Elefante africano bajo un cielo bien nublado en Kenia, cuando decidí crear esta serie: un conjunto de fotografías donde los animales salvajes aparecieran en íntima conexión composicional con un cielo donde aparecieran nubes o nieblas. Nubes que fueran interesantes por su apariencia, color o textura e incrementaran la sensación de naturaleza primigenia y de libertad de los animales.

Siempre cambiantes, de belleza efímera, las nubes son expresiones del estado de ánimo de la atmósfera, son la poesía de la naturaleza.


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Colonia de Cigüeña blanca en Los Barruecos, España, 2007



WILD CLOUDS

Exposición fotográfica de Oriol Alamany
Del 9 al 21 de junio 2017

Casal Pere Quart, Rambla, 69, Baixos, 08202 SABADELL

PRESENTACIÓN A CARGO DEL AUTOR
EL VIERNES 9 DE JUNIO, A LAS 19H30.

Se servirá una copa de cava



Albatros de ceja negra, Islas Malvinas, 2010



CON LA COLABORACIÓN DE:

    





29/5/17

Entrevista en el podcast Destino Sifakka




Nunca me habían calificado como un "buscador de bellezas perdidas", pero me gusta la definición que me ha aplicado Sandra Vallaure. Su último Podcast de Destino Sifakka, es la entrevista sobre fotografía en la que he hablado menos de fotografía de toda mi vida. ¿O quizás sí? Júzgalo tu mismo...




En Destino Sifakka encontrarás multitud de interesantes entrevistas realizadas por Sandra a reconocidos fotógrafos. Si te gustan sus trabajos, puedes colaborar con ella AQUÍ.

26/5/17

Kenia, escenas de África


Una de nuestras furgonetas 4x4 recorriendo la sabana de Masai Mara al amanecer, en busca de fotografías.
© Oriol Alamany



ESCENA 1 - MASAI MARA - CROSSINGS

¡Vaya descarga de adrenalina!– me dice File tras ver y fotografiar su primer crossing. Y no me extraña en absoluto. A pesar de haber disfrutado de 24 de ellos a lo largo de cinco viajes, los crossings siguen siendo algo que siempre me impacta y entusiasma, una manifestación de la naturaleza más salvaje y primigenia. Y si, un auténtico subidón para cualquier amante de la fotografía o de la observación de la naturaleza.

¿Y qué es un crossing pensaréis? Pues es el nombre que en la Reserva Nacional de Masai Mara se da al fenómeno del cruce del río Mara por parte de centenares o miles de herbívoros durante su migración anual entre las sabanas de Masai Mara y el Serengeti. Normalmente se trata de manadas de ñus, pero a veces estos van acompañados de grupos de cebras, topis o incluso de las pequeñas y delicadas gacelas de Thomson.

File era uno de los participantes en el viaje fotográfico a Kenia “Predadores y herbívoros en la gran migración” que Eulàlia y yo organizamos desde hace ya varios años. A pesar de que escogemos cuidadosamente las fechas del viaje en función de nuestra experiencia en Kenia, cada año el fenómeno de la gran migración se nos muestra de manera distinta. Hay años que lo pillamos al final, con parte de las inmensas llanuras del Mara más vacías de animales, pero concentrados en grandes masas en los límites con el Serengeti tanzano. Si la migración está tocando a su fin, centenares de cadáveres de ñus jalonan las orillas del río y buitres y marabúes se hartan de comer. Otras veces la temporada acaba de empezar y, si ha habido pocos cruces, los imponentes cocodrilos del Nilo están hambrientos y se lanzan a cazar de manera despiadada cualquier animal que se atreva a cruzar. Cada vez distinto, cada vez igual de emocionante. Pero hasta el momento cada año hemos podido disfrutar del espectáculo, algo que no siempre está garantizado. 

En las llanuras alrededor del río los grupos de ñus se entremezclan con jirafas, elefantes, elands, algún escaso rinoceronte negro… todos ellos vigilados por los penetrantes ojos de los otros actores del drama: leones, guepardos, leopardos, hienas… los cazadores implacables, bellísimos depredadores.

En Masai Mara los días vuelan y, de sol a sol, el fotógrafo intentamos captar ni que sea una ínfima parte de toda esta belleza, de toda esta vida que fluye sin cesar.



Unos dos millones de ñus se van concentrando en el Mara Triangle, en su camino anual hacia el Serengeti.
© Oriol Alamany


Los guepardos, siempre elegantes y alerta, en busca de presas.
© Oriol Alamany



En Kenia no es imprescindible la utilización de sofisticados equipos fotográficos para disfrutar de la naturaleza.
© Oriol Alamany



León macho con los últimos rayos de luz del día. Las llanuras del Mara ofrecen luces magníficas.
© Oriol Alamany



Empieza uno de los míticos crossings del río Mara por parte de miles de herbívoros. LAs cámaras fotográficas empiezan a sonar...
© Oriol Alamany


Las vistosas cebras en un crossing polvoriento, y jugando luego con el procesado de la imagen. El tratamiento en blanco y negro resulta especialmente efectivo para estos motivos africanos.
© Oriol Alamany


Ñus agolpándose a orillas del río Mara, jugando con el procesado de la imagen.
© Oriol Alamany


A inicios de la migración los enormes cocodrilos del Nilo atacan con furor a los herbívoros que cruzan el río Mara, concentrándose en atacar a los jóvenes ñus y cebras.
© Oriol Alamany


Fin de jornada en uno de los lodges en el interior de la Reserva Nacional Masai Mara, agotados pero contentos y comentando las vivencias del día frente a una cerveza fresquita.
© Oriol Alamany



ESCENA 2 - SAMBURU - EL RÍO

Una de las razones por las que en Samburu la vida bulle es gracias al río Ewaso Nyiro. Esa arteria liquida recorre los áridos terrenos de la reserva natural promoviendo el crecimiento de la vegetación de ribera, hábitat de multitud de aves, cocodrilos y donde se alimentan mamíferos como las jirafas, los elefantes o los antílopes. Es por ello que en nuestros viajes nos alojamos en un lodge con unas vistas magníficas sobre el río. Año tras año los safaris alrededor del Ewaso Nyiro son uno de los puntos destacados de nuestra estancia en Kenia.

Samburu es para mi el complemento perfecto a una estancia en el Mara. El paisaje es distinto, mucho más árido, caluroso, con una vegetación a base de arbustos espinosos con algunas colinas donde se esconden animales esquivos como los licaones y el leopardo. Aquí se encuentran diversas especies distintas de las del Mara: la Cebra de Grevy en lugar de la común, la Jirafa reticulada en lugar de la masai, el Avestruz somalí en lugar del vulgar, abunda más la Gacela de Grant que la de Thomson, y hay otras especies que no habitan el Mara como el Gerenuk, o son escasos, como el Órice y el Dik dik. Y para rematarlo Samburu es el mejor lugar de Kenia para observar al elegante y esquivo Leopardo, uno de mis animales favoritos, pura fuerza y elegancia.

Sin embargo, el año 2015 llegamos a Samburu y tuvimos la desagradable sorpresa de que el río estaba absolutamente seco. Llegamos al lodge e incluso los cocodrilos habían desaparecido, el viento levantaba el polvo del lecho seco y la fauna ya no se concentraba en sus orillas. El personal del lodge nos dijo que llevaban un mes así. Preocupados, sin el agua nos imaginamos por delante unos días aburridos y faltos de buenas observaciones.

Aquella tarde hicimos un game-drive llevando el grupo de fotógrafos y lo cierto es que aún nos lo pasamos bien fotografiando a una manada de elefantes excavando pozos en el centro del río en busca de agua cenagosa, con el trasfondo de las características y bellas palmeras de Samburu a la luz cálida del atardecer. 

A última hora de la tarde vislumbramos un reflejo en la lejanía. —Será una reverberación producida por el calor—, dijimos. Pero más tarde el brillo se hizo más patente. — ¿Qué es eso?— le preguntó Eulália a Frank, uno de nuestros guías-conductores. — ¡Es un milagro! — respondió él. Era el agua que se deslizaba perezosamente río abajo, rellenando el lecho de orilla a orilla. Jamás había visto algo parecido excepto en los documentales de la BBC o de National Geographic. Por la noche, visto desde la terraza del lodge que cuelga sobre el Ewaso Nyiro, el río bajaba lleno a rebosar, aportando nueva vida a Samburu. Las lluvias caídas recientemente en el Monte Kenya habían obrado el milagro. 

Al día siguiente elefantes, jirafas y otros animales se reunían alegres alrededor del río a disfrutar del agua. Samburu, de nuevo, volvía a enamorarnos.



Elefantes hurgando en busca de agua en el lecho seco del río Ewaso Nyiro, bajo las características palmeras de Samburu.
© Oriol Alamany




Tras un mes sin agua, un atardecer el agua inunda poco a poco el río Ewaso Nyiro en Samburu.
© Oriol Alamany


Nuestro Lodge en Samburu, con el río Ewaso Nyiro con su caudal habitual.
© Oriol Alamany


Samburu ofrece especies distintas del Mara, como la Cebra de Grevy.
© Oriol Alamany


El Leopardo, la estrella de la Reserva Nacional de Samburu.
© Oriol Alamany


NUESTRO VIAJE FOTOGRÁFICO A KENIA

Olvídate de los zoos y de los documentales de televisión y ven a fotografiar animales salvajes de verdad. Lo que os he relatado son tan sólo dos de las escenas vividas a lo largo de los años que hemos viajado a Kenia. El número de observaciones y experiencias inolvidables es muy larga, lo mismo que la cantidad de fotografías realizadas.

Este verano, del 28 de agosto al 11 de septiembre 2017, vamos a regresar de nuevo, visitando las reservas naturales de Masai Mara, Nakuru, Samburu y Buffalo Springs, guiando a un nuevo grupo de fotógrafos en busca de las mejores escenas y fotografías.

Todos los detalles de nuestro viaje los puedes ver en ESTE ENLACE., y nos encantaría que nos dejaras guiarte por las tierras africanas, mostrándote los mejores lugares para fotografiar su fauna salvaje. Las inscripciones están abiertas.



Con la colaboración de Foto K




Fotografiando un Guepardo desde las furgonetas con techo elevable, el mejor vehículo para fotografiar en la Reserva Nacional de Masai Mara.
© Oriol Alamany



Fotógrafo en la Reserva Nacional de Masai Mara, siguiendo a un Guepardo.
© Oriol Alamany


Un espectacular grupo de pelícanos acicalándose en el Parque Nacional Nakuru.
© Oriol Alamany




Nuestras furgonetas ofrecen amplio espacio para tres participantes y su equipo fotográfico, Parque Nacional Nakuru.
© Oriol Alamany


Desayuno en plena sabana tras una productiva madrugada fotográfica, en la Reserva Nacional de Masai Mara.
© Oriol Alamany

El amenazado Rinoceronte blanco, hembra con su cría en el Parque Nacional Nakuru.
© Oriol Alamany