Los Astazou y el refugio des Espuguettes al anochecer, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 200, 17-40mm f:4L, 15 seg. a f:5.6, trípode
© Oriol Alamany
Tras una primavera repleta de cursos y talleres de fotografía, y también viajes a Marruecos, el Reino de Mustang, Zambia y Kenia, lo cierto es que este pasado mes de septiembre me apetecía mucho realizar un clásico encargo de fotógrafo “normal” y no demasiado lejos de casa. Así que bienvenido fue el encargo de una revista para realizar un reportaje sobre el Circo de Gavarnie, un magnífico entorno de montañas en el Pirineo francés, dentro del Parc National des Pyrénées.
Aunque a algunas personas ir a Francia se les antoje otro viaje más, lo cierto es que para Eulàlia y yo el sur de Francia es un destino muy habitual y cercano al que ni tan siquiera aplicamos el calificativo de "viaje". De hecho nos queda mucho más cerca que lugares como Monfragüe, Doñana o Picos de Europa.
Aunque a algunas personas ir a Francia se les antoje otro viaje más, lo cierto es que para Eulàlia y yo el sur de Francia es un destino muy habitual y cercano al que ni tan siquiera aplicamos el calificativo de "viaje". De hecho nos queda mucho más cerca que lugares como Monfragüe, Doñana o Picos de Europa.
Siniestro
Así pues, un viernes por la mañana me dirigí al parking donde guardamos nuestra “oficina ambulante” (una pequeña autocaravana equipada para el trabajo en el campo) dispuesto a empezar un aparentemente tranquilo encargo más en mi trabajo de fotógrafo.
Pero el destino nos tenía preparadas unas cuantas sorpresas para esa semana. Y la primera de ellas se manifestó en forma de un fuerte estruendo en el techo de la furgoneta al intentar salir del parking. Bajé con sorpresa del vehículo para comprobar con horror que la puerta abatible por la que llevo saliendo diez años sin problema alguno acababa de arrancar de cuajo la claraboya de la autocaravana.
— ¡Es que hace poco la repararon y la dejaron más baja! —, me comentaron los responsables del parking, que no me habían alertado del cambio. Nos llevó más de una hora desencajar la furgoneta de debajo la puerta.
Largo desvío
Tras el disgusto, y fijada de modo provisional la claraboya con cinta americana, emprendimos la larga ruta hacia los Pirineos franceses: Barcelona - Lleida - l'Ainsa - Túnel de Bielsa - Puerto del Tourmalet - Gavarnie... ¡Pues no! "Túnel de Bielsa cerrado por obras hasta diciembre" rezaba un cartel ya camino de l'Ainsa. !Maldición! Eso nos obligaba a un largo rodeo con la autocaravana por sinuosas carreteras de montaña.
No coronamos el puerto de El Portalet en nuestra ruta alternativa hasta la hora de la cena, por lo que decidimos percnoctar allí mismo, con la vista del Midi d'Ossau en primer plano. Al menos el cambio de ruta tenía una compensación.
Alpenglow en el Midi d'Ossau, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II, trípode
© Oriol Alamany
Avería
Pero el tercer traspiés estaba a punto de ponerse de manifiesto. La bomba del agua potable de la autocaravana no funcionaba. Eso significaba que no disponíamos de agua para lavar los platos, ni calefacción, ni ducha en toda la semana. Esa noche, a la luz de un frontal, la fuímos desmontando pieza a pieza para intentar localizar la avería. Un remiendo, algo de Tres-en-Uno y, por fortuna, una vez vuelta a montar funcionó ¡Buff! Agua disponible de nuevo.
La madrugada siguiente las luces rosadas acariciando el Midi d'Ossau nos hicieron olvidar momentaneamente los problemas surgidos. Pero aún nos quedaba un largo rodeo por puertos de montaña hasta alcanzar nuestro destino.
Sin trípode
Tras aprivisionarnos de comida en uno de esos maravillosos supermercados franceses llegamos finalmente a Gavarnie. Tras un primer paseo por el pueblo y fotografiar un salto de agua cercano, nos instalamos para pasar la noche. Fue entonces cuando, al intentar fotografiar la última luz sobre las montañas, descubrí que la palanca de bloqueo de la rótula de bola RRS BH-40 no bloqueaba nada. Su tornillo interno se acababa de pasar de rosca.
No era la primera vez que esta costosa rótula americana me daba problemas (y también he visto y oído otras quejas sobre su carísima hermana mayor, la BH-55, que yo no poseo). Pero ahora era realmente inutilizable y yo tenía una semana de trabajo por delante sin la posibilidad de usar el trípode, cuando para un reportaje de este tipo lo uso en el 90% de las fotografías.
Intenté localizar una llave Allen de medida imperial (el standard americano) para abrirla e intentar repararla. Pero como es lógico en un país civilizado todas las que encontré, incluidas las que yo llevaba en la furgoneta, eran de rosca métrica. Cuando ya estaba pensando si acercarme a la ciudad de Lourdes en busca de un trípode, descubrí que, apretando la ruedecita de regulación de la dureza de la bola hasta deshacerme las yemas de los dedos, conseguía "casi" bloquearla. Así la usé el resto de los días.
Pico y glaciares del Vignemale al amanecer, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II a 1/2 f:11, trípode
© Oriol Alamany
Subida y madrugón
Uno de los temas del encargo de nuestro cliente consistía en fotografiar la excursión hasta el refugio de montaña des Espuguettes. Para ello Eulàlia y yo subimos a pie hasta ese refugio cargados con los sacos de dormir, ropa, agua y comida, además del equipo fotográfico: EOS-1D MKIV, 17-40mm f:4L, 70-200mm f:2.8L, trípode, accesorios diversos, etc.). En esta época del año ya está cerrado, por lo que percnoctaríamos en su parte libre. Para ahorrar peso adicional no llevábamos ningún hornillo ni cacerolas, sino comida fría.
La subida al refugio es intensa, más si la haces a mediodía y cargado. Entre resoplido y resoplido, mi conversación con Eulàlia giraba en torno a cuantos fotógrafos de nuestro país pueden asumir encargos de este tipo. Trabajos en los que se mezcla la fotografía con el montañismo y la dura tarea de cargar todo el equipo fotográfico y de acampada a la espalda. Es un hecho que hoy en día abunda más el fotógrafo de la naturaleza que anda más bien poco, acercándose lo máximo posible a su destino en su vehículo, sin requerir cargar la mochila a la espalda por mucho tiempo. Uno de los pocos fotógrafos que nos vino a la cabeza fue Francesc Muntada y, en aquel mismo instante, unos metros por encima de nosotros apareció él. Fue una de esas inexplicables coincidencias cósmicas con las que te sorprende la vida de vez en cuando. Curiosamente, Francesc también estaba haciendo un reportaje para otra revista.
Alcanzar Espuguettes nos requirió un cierto esfuerzo, pero las vistas al atardecer y al amanecer desde allí eran fantásticas. Pasada la noche y tras un gélido madrugón para captar el refugio con las primeros rayos de sol en la brecha de Rolando y el Taillon, emprendimos un camino cortado a tramos en un acantilado hacia la famosa cascada de Gavarnie. Una vez en el circo ascendimos al pie del salto de agua más alto de Europa.
Alcanzar Espuguettes nos requirió un cierto esfuerzo, pero las vistas al atardecer y al amanecer desde allí eran fantásticas. Pasada la noche y tras un gélido madrugón para captar el refugio con las primeros rayos de sol en la brecha de Rolando y el Taillon, emprendimos un camino cortado a tramos en un acantilado hacia la famosa cascada de Gavarnie. Una vez en el circo ascendimos al pie del salto de agua más alto de Europa.
La grande cascade, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 400, 70-200mm f:2.8L IS II a 1/4 f:16, trípode
© Oriol Alamany
Lesión y sarpullido
Hacia frío
y, tras permanecer sentado en el suelo en una posición un tanto forzada haciendo unas fotografías, al levantarme noté
un dolor en el gemelo de una pierna. Aquella molestia inicial fue transmutándose poco a poco en un dolor agudo hasta que casi me imposibilitaba
andar. El regreso hasta el pueblo fue un verdadero calvario, debiendo contener
las lágrimas del dolor en ocasiones. Cuando logramos alcanzar el pueblo de
Gavarnie ví de reojo un gran rótulo con una sola palabra escrita en grandes letras: “PAIN”. En mi mente lo traduje instintivamente como “Dolor”. Un segundo más tarde comprendí que anunciaba una panadería (Pain significa Pan en Francés, pero es Dolor en inglés).
¿Como iba a proseguir el trabajo
si no podía andar? De hecho ni tan siquiera podía conducir para regresar a
casa. Una noche de descanso, una bolsa de verduras congeladas en el gemelo (¡por suerte la nevera aún funcionaba!), un
relajante muscular y otro día completo de inmovilidad aparcados en la montaña
hicieron decrecer el dolor. Pero entonces a Eulália le empezó a escocer todo el cuerpo, que se le cubrió de un molesto sarpullido debido a una reacción
alérgica a quien sabe qué.
Pero el trabajo no estaba acabado y no era cuestión de regresar a Barcelona para tener que volver aquí una segunda vez. El dispendio en horas y dinero sería demasiado considerable en relación al pago ofrecido por el reportaje. Así que aguantamos como pudimos un par de días más en la montaña, completando el encargo de nuestro cliente. Y luego regresamos a Barcelona dando otro rodeo debido al cierre del Túnel de Bielsa.
Epílogo
Percnoctando en nuestra oficina portátil, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 1600, 28mm f:1.8, 30 seg. a f:2.8, trípode
© Oriol Alamany
Pero el trabajo no estaba acabado y no era cuestión de regresar a Barcelona para tener que volver aquí una segunda vez. El dispendio en horas y dinero sería demasiado considerable en relación al pago ofrecido por el reportaje. Así que aguantamos como pudimos un par de días más en la montaña, completando el encargo de nuestro cliente. Y luego regresamos a Barcelona dando otro rodeo debido al cierre del Túnel de Bielsa.
Rebaño de ovejas, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II, 1/160 seg. a f:5.0
© Oriol Alamany
Epílogo
Tras la accidentada semana, una vez en casa aún nos quedaba ir a nuestros respectivos médicos, reparar la furgoneta, la rótula del trípode, así como editar, revelar y preparar para el cliente el material obtenido. Todos estos gastos y días de trabajo a sabiendas de que el reportaje no lo cobraríamos hasta bien entrado el año siguiente, una vez se publicara en la revista.
A nuestro regreso, y al preguntarnos clientes y amigos donde habíamos estado, sabíamos que los comentarios volverían a ser los habituales:
— Unos días en la montaña... ¡Vosotros si que vivís bien! —
Y también:
— ¡Deberíais pagar en lugar de cobrar, por hacer vuestro trabajo! —
— ¡Deberíais pagar en lugar de cobrar, por hacer vuestro trabajo! —
O, últimamente, uno de los más habituales y temidos:
— La editorial ha bajado sus tarifas de fotografía un 20%. —
Luna y estrellas sobre una cabaña, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 400, 17-40mm f:4L, 30 seg. a f:5.6, trípode, pintado con linterna
© Oriol Alamany






































