27/8/14

• Entrevista en Quesabesde: Libro de Jim Brandenburg "White Wolf"


http://www.quesabesde.com/videos/oriol-alamany-el-libro-que-me-marco_12127


Segunda entrevista en Quesabesde, en este caso en la sección: "El libro que me marcó".
En ella relato mi pasión por el libro White Wolf: Living with an Arctic Legend, del fotógrafo estadounidense Jim Brandenburg, quizás mi fotógrafo de naturaleza favorito.

Este libro no tan sólo contiene magníficas imágenes e lobos y la naturaleza ártica, si no que además el autor relata toda la historia tras el proyecto, su vida con los lobos árticos en la isla de Ellesmere, en el Ártico canadiense, y las peripecias para que National Geographic le encargue un reportaje. Plenamente recomendable.




Mi primera entrevista con Quesabesde fue para su sección "Qué lleva en la mochila...", publicada el 2 de julio.

Este White Wolf libro está agotado, pero en este enlace de Amazon hay enlaces a establecimientos y personas que venden ejemplares nuevos o de segunda mano. Con el mío no contéis, que no pienso venderlo ;-)



23/8/14

• Entrevista a Oriol Alamany en el boletín de AFOCER




AFOCER (Agrupació Foto-Cine Cerdanyola-Ripollet) me ha realizado una entrevista para su boletín nº 214 correspondiente a Julio 2014. 

Podéis descargaros la revista para leerla en formato PDF en ESTE ENLACE. El boletín se publica en idioma catalán.




13/8/14

• El sistema fotográfico del futuro - I: Las cámaras sin espejo, Mirrorless o CSC


Una cámara CSC o Mirrorless, la Olympus OM-D E-M10
D-SLR FF, 90 mm f:2.8 Tilt&Shift, trípode
© Oriol Alamany


Durante los últimos cincuenta años las cámaras dotadas del sistema de visión réflex a través del objetivo mediante un juego de espejo móvil y pentaprisma (Single Lens Reflex, SLR y D-SLR) han sido las preponderantes entre los profesionales y aficionados avanzados. Este tipo de visor óptico permite montar objetivos intercambiables en la cámara ofreciendo siempre una visión de calidad, luminosa y precisa.

Pero como reza el dicho, "Los tiempos avanzan que es una barbaridad". Desde hace un tiempo miro de reojo, pero con curiosidad, la rápida evolución de las cámaras fotográficas denominadas CSC (Compact System Camera), EVIL (Electronic viewfinder with interchangeable lens), MSC (Mirrorless system camera), MILC (Mirrorless interchangeable-lens camera)  o simplemente Mirrorless o "Sin espejo"Bueno, para que nos entendamos los simples mortales: siglas y nomenclatura aún no estandarizada aparte, una clase relativamente reciente de cámaras que disponen de objetivos intercambiables, pero que no incorporan el tradicional sistema de visión réflex

En las "Sin espejo" el visor óptico desaparece, por lo que el fotógrafo debe realizar la toma de fotografías a través del monitor LCD trasero de la cámara, o bien por un visor electrónico. Pocos dudan ya de que los visores electrónicos son el futuro, pero aunque la tecnología ha mejorado mucho en los últimos años, la nitidez y limpieza de la imagen aún no es la misma que la de un buen visor réflex.

En la actualidad todos los fabricantes de equipos fotográficos nos ofrecen ya una alternativa mirrorless, pero en cada caso equipadas con sensores de imagen de distintos tamaños, lo que ayuda a la confusión general. Desde el formato 24x36 o Full Frame hasta el diminuto 1/1,7", pasando por diversos formatos intermedios como el APS-C, el Micro Cuatro Tercios, o el 1", cuyas características luego veremos en más detalle para intentar aclarar este galimatías.


Tres opciones encima de la mesa en un bar de la Sierra de la Culebra (Zamora): Réflex Full Frame Nikon D3s, CSC Full Frame Sony Alpha 7R y CSC Micro Fourd Thirds Olympus OM-D E-M10.
D-SLR FF, 17-40 mm f:4
© Oriol Alamany


El pasado mes de abril Olympus Iberia me contactó para ofrecerme la posibilidad de probar sus cámaras Olympus OM-D sin espejo equipadas con sensores de formato Micro Cuatro Tercios o MFT (Micro Four Thirds). Como de manera regular publico en este blog artículos sobre técnica fotográfica, acepté y ello me ha permitido indagar en estos sistemas fotográficos, sacar mis propias conclusiones y poder hablar de ello con cierto conocimiento de causa. Tanto en los artículos que escribo como ahora es el caso, como cuando me preguntan sobre ello en mis talleres y viajes fotográficos.  Sea o no usuario de un determinado tipo de cámaras, un buen profesor debe saber lo que se cuece en el acelerado mundo del material fotográfico.

El mundo de la fotografía actual está dominado casi por completo por Nikon y Canon. Así lo compruebo en los talleres de fotografía que imparto desde hace años, los participantes siempre están divididos entre uno y otro fabricante. Sólo de vez en cuando aparece un solitario usuario de otra marca. Sin embargo las cosas están cambiando con rapidez y empiezo a ver a fotógrafos que también fotografían con mirrorless Fujifilm, Olympus, Sony o Panasonic. Todas ellas son buenas marcas, pero esta vez voy a centrarme en Olympus, que son las que he tenido la oportunidad de usar y voy a explicar cómo se ha llegado a las cámaras mirrorless actuales

El resultado de mis pesquisas serán tres artículos. Este primero que trata sobre las "Sin espejo" en general y el formato Micro Cuatro Tercios en particular. Un segundo sobre el uso de las Mirrorless para la fotografía de naturaleza y fauna salvaje que es mi especialidad profesional. Y un tercero con mis impresiones sobre los dos modelos Olympus que he probado: la E-M10 y la E-M1.

EL CAMINO HACIA LAS MIRRORLESS: DE LAS OLYMPUS OM AL FORMATO CUATRO TERCIOS

A quienes seáis más jóvenes que yo os diré que a finales del siglo XX Olympus era un serio competidor de Nikon y Canon. Sus cámaras réflex de la serie OM eran una alternativa que los profesionales de la fotografía realmente nos planteábamos a la hora de escoger marca, en especial si te dedicabas a la macrofotografía. Lo que en los años 80 me frenó de decidirme por Olympus fue su escasa oferta en grandes teleobjetivos, algo en que las dos marcas punteras eran superiores. Hoy en día la situación no ha mejorado mucho para los fotógrafos de la vida salvaje. Tan sólo los anunciados pero aún no comercializados M.Zuiko 40-150 mm f/2.8 Pro y 300 mm f/4 Pro aportan luz al final de este largo túnel. Pero de eso ya hablaré en detalle en el segundo artículo.


Las Olympus OM-4 y OM-4 Ti de los años 90 usaban película de formato 135 (24x36).

Las OM originales eran pequeñas, ligeras, de atractivo diseño y sus ópticas Zuiko gozaban de buena fama. El primer modelo fue la Olympus OM-1 presentada en 1972, y la cumbre de la gama fue la OM-4Ti, que se comercializó hasta 2002. 

Pero cuando en 1985 la Minolta 7000 revolucionó el mercado de la fotografía con la visionaria introducción de un sistema de enfoque automático, y aquella innovación fue adoptada rápidamente por el resto de marcas, Olympus no supo reaccionar. La estrafalaria OM707 (1986) fue su única réflex de película autofoco con ópticas intercambiables, lo que le hizo perder gran parte de sus usuarios. La mayoría de réflex de enfoque manual habían desaparecido ya del mercado hacia 1989, exceptuado las Olympus OM que aún medraron hasta 2002.

Pero después de la revolución AF llegó la revolución digital y ello ofreció a Olympus la posibilidad de intentar subirse de nuevo al carro de los líderes. En 2003 intentó hacerlo partiendo de una base absolutamente distinta del resto con el sistema Fourd Thirds. Olympus, Panasonic y Leica fabricarían cámaras fotográficas de ese formato. Pero las réflex dotadas de sensores cuatro veces menores que los sensores Full Frame no tuvieron demasiada aceptación. Una de las promesas del formato Cuatro Tercios era una reducción drástica en el tamaño y peso de las cámaras y ópticas que no resultó suficientemente patente como para atraer al público. 



Bosque y brezo en flor en la Sierra de la Culebra, Zamora
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, 1/50 a f/13, M.Zuiko 17 mm 1/1.8
© Oriol Alamany

EL NACIMIENTO DE LAS MIRRORLESS O CSC

En 2004 Epson y en 2006 Leica comercializarían las primeras mirrorless diseñadas para montar los famosos objetivos Leica de montura M.  Estas primeras cámaras digitales "sin espejo" se basaban en las clásicas Leica de telémetro.


La Olympus OM-D E-M10, claramente inspirada en las cámaras OM de los años 80.


En 2008, en un nuevo intento por recuperar su público, Olympus y Panasonic realizaron una arriesgada huida hacia adelante presentando un estándar digital más: el Micro Cuatro Tercios. En esta evolución de su sistema original D-SLR se eliminaba de las cámaras el mecanismo de visión réflex, la bayoneta era de diámetro menor y la distancia desde la montura del objetivo al sensor se reducía a la mitad. Ahora sí, eso permitía ofrecer cuerpos de cámaras más compactos sin sacrificar prestaciones. 


Diferencias entre el Four Thirds y el Micro Four Thirds

Esta vez las pequeñas Olympus Pen (retomando el nombre y en parte el diseño de su familia de cámaras compactas de los años 50 a 80), y las Panasonic Lumix G sí empezaron a calar entre el público, en especial en el mercado japonés.

A partir de aquel momento a todos los fabricantes les entraron las prisas y los sucesos se precipitaron: en 2010 Sony presentó sus mirrorless NEX. En 2011 Pentax haría lo mismo con su sistema Q (abocado al fracaso por su diminuto sensor) y Nikon con el Sistema 1 (también criticado por la elección de un sensor de tan sólo 1"). Al año siguiente 2012 Pentax lanzó un segundo sistema de mayor tamaño (el K), una Fujifilm renacida de sus cenizas analógicas presentó su exitoso sistema XF, y Canon su sistema EOS M (que de inmediato dejaría prácticamente abandonado). En 2013 Sony rizaría el rizo con sus Alpha 7, mirrorless Full Frame

A verano de 2014 y con la feria Photokina a las puertas la oferta de mirrorless es amplísima. Quizás demasiado. Seremos los usuarios los encargados de ir filtrando entre tanta variedad. Está claro que no todos los sistemas podrán sobrevivir. Empieza la selección natural.


Una de las varias mirrorless de Fujifilm, la elegante XT-1, con mandos clásicos en forma de diales y equipado con su peculiar sensor X-Trans. La familia Fujifilm X goza de un diseño y acabado exquisito y está teniendo una gran repercusión entre fotoperiodistas y fotógrafos de calle, fagocitando a muchos usuarios de Leica M.

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SISTEMAS ACTUALES CSC o Mirrorless

Formato 135 o Full Frame (24x36 mm)
Leica M, Sony Alpha 7

Formato APS-C o DX (15,6x23,6 mm o 14,9x22,3 mm en Canon)
Sony NEX, Fujifilm XT, Samsung N, Pentax K, Canon EOS M, Leica T

Formato Micro Cuatro Tercios  (13x17,3 mm)
Olympus, Panasonic

Formato 1" (8,8x13,1 mm)
Nikon 1, Samsung N Mini

Formato 1/1,7" (5,6x7,5 mm)
Pentax Q
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Robles al anochecer en Collsacabra, Catalunya
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, 30 seg. a f/5.6, M.Zuiko 17 mm 1/1.8
© Oriol Alamany

EL FORMATO MICRO CUATRO TERCIOS

Comparación de tamaño entre una D-SLR y una Micro Cuatro Tercios

Dado que este es el sistema que he probado estos meses, voy a detenerme más en él, aunque algunas de sus virtudes y problemáticas pueden ser aplicadas a otros sistemas CSC.

Vamos a por el sensor: El área del captor de imagen de una cámara Micro 4/3 es aproximadamente un 75% menor que la de un sensor FF  y un 40% menor que el APS-C. Pero por otra parte es unas 9 veces mayor que los usados en la mayoría de cámara compactas. Eso conlleva algunas ventajas y también ciertos inconvenientes. 



Para los usuarios habituales de cámaras de formato 24x36, la primera característica que les llamará la atención es que al montar en una cámara Micro Cuatro Tercios un objetivo de determinada distancia focal, su "distancia focal equivalente" será de aproximadamente el doble. Es decir, el encuadre de un objetivo de 25 mm en una Micro 4/3 abarcará lo mismo que un 50 mm usado en la clásica cámara de referencia de película 24x36 o digital Full Frame. En el caso de la fotografía con teleobjetivos eso suele ser una ventaja, ya que las focales se multiplican por dos. Es decir, con un 300 mm encuadraremos como con un 600 mm con un peso, volumen y precio mucho menor ¡genial para la fotografía de fauna!

En la fotografía de paisaje, al tener que usar focales más cortas que las habituales (El encuadre de un clásico gran angular de 24 mm nos lo daría aquí 12 mm) hace que a igual encuadre la profundidad de campo obtenida sea mayor: eso es una ventaja en la fotografía de paisaje y en la macrofotografía cuando deseamos enfocar la totalidad del sujeto. En una cámara Full Frame muchos paisajes se realizan a diafragmas f:11 o f:16, mientras que ello no es necesario en una Micro Cuatro Tercios donde, como mucho se suelen cerrar a f:5.6 o f:8. 

Otra característica diferencial del formato MFT es la proporción de las imágenes obtenidas, que es de 4:3 en lugar de la más habitual 3:2. Esa es la relación de aspecto de las cámaras de película de formato medio como las 4,5x6 o 6x7, pero personalmente me gusta más la relación 3:2 del formato 24x36. Por fortuna puede programarse que las cámaras fotografíen con esta relación, aunque desperdiciando algo de la resolución original del sensor.


Amapolas en un campo de cereal, Lagunas de Villafáfila, Zamora
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, Zuiko 17 mm 1/1.8
© Oriol Alamany

El primer problema del Micro Cuatro Tercios es que, a igual número de megapíxeles sus píxeles son bastante más pequeños que los de cámaras FF o APS-C. Eso conlleva la aparición de mayor ruido a las mismas sensibilidades ISO. Se dice que la pérdida podría ser en torno a 0,5-1 pasos ISO respecto al formato APS-C y entre 1,5 y 2 puntos respecto a las FF. De todos modos la mejora en la tecnología permite que los resultados actuales del Micro Cuatro Tercios estén dentro de unos parámetros muy aceptables. Mucho más que los de las pequeñas cámaras compactas, desde luego. En el próximo artículo que publicaré sobre las OM-D pondré ejemplos concretos.

El pequeño tamaño de los píxeles es también el responsable de la pérdida de nitidez al utilizar diafragmas cerrados, como f:11, 16 o 22, debido al fenómeno de la difracción. Basta con no utilizarlos y ya está.

En segundo lugar resulta más difícil obtener fondos desenfocados: para gozar de desenfoques similares a los que estábamos acostumbrados en una réflex FF deberíamos trabajar a aberturas de diafragma dos puntos mayores. Es decir, para obtener un encuadre y un desenfoque del fondo que se pareciera al obtenido con un 100 mm  a diafragma f/2.8 en una cámara Full Frame, en una Micro Cuatro Tercios deberíamos usar un 50 mm a f/1.4. Si nos gusta jugar con los desenfoques, deberemos adquirir objetivos luminosos que por fortuna ni escasean en los catálogos de Olympus y Panasonic, ni son caros.

El tercer problema es la desaparición del visor réflex. Por completo, o siendo substituido por uno electrónico como en las Olympus OM-D y las Panasonic GH y GX. Los visores ópticos aún son los más nítidos y luminosos, y los electrónicos consumen batería. Pero también permiten visualizar el histograma en directo, la profundidad de campo, diferentes formatos, múltiples informaciones, ampliar una zona para afinar el enfoque o aplicar otras ayudas al enfoque como el Focus Peaking. O sea que tienen sus inconvenientes, pero también aportan algunos beneficios.

Una última desventaja es que los sistemas de enfoque automático con seguimiento aún no están a la altura de las mejores réflex tradicionales. Aunque han mejorado mucho en los últimos modelos, hay campo para mejorar aquí.

Campo y nubes en el Plà de l'Estany, Catalunya
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, 1/50 a f/13, Zuiko 17 mm 1:1.8
© Oriol Alamany

Y si nos dejamos de los posibles inconvenientes de las CSC Micro cuatro Tercios, ¿cuales son las ventajas? 

La principal es que cámaras y objetivos pueden ser diseñados de menor tamaño y peso. Y eso sí se cumple ahora, aunque con gran diversidad de matices que van desde la diminuta Panasonic GM-1 a las mayores Olympus OM-D o Panasonic GH4. Cámaras más pequeñas también significa cámaras más discretas, ideales para fotografía callejera.


Mujeres en Kigali, Ruanda
Olympus OM-D E-M10 a ISO 500, M.Zuiko 14-42 mm 1:3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany


Por ejemplo, para una buena cámara réflex Full Frame (Canon EOS 5D MkIII con zoom 24-70 mm f:2.8L II) estaríamos hablando de 1,76 kg de peso y unos 4.700 € de coste. Y para un equipo comparable en Micro 4/3 (Olympus OM-D E-M1 con zoom 12-40 mm f:2.8 Pro) de unos 0,88 kg y unos 2.190 €. Es decir, aproximadamente la mitad de peso y de precio. Y eso sin irnos a las grandes Canon EOS 1Dx o Nikon D4 que aún pesan mucho más.

Si nos vamos al equipo más reducido existente en réflex APS-C (Canon EOS 100D con zoom 18-50 mm f:3.5-5.6) nos iríamos a 612 gr y 552 €. Y en Micro 4/3 (Panasonic Lumix GM1 con 12-32 mm f:3.5-5.6) a unos 274 gr y 555 €.


Diferencia de tamaños entre una réflex Full Frame Canon EOS 5D MkIII, una CSC Micro Cuatro Tercios Olympus OM-D E-M10 y una compacta de sensor 1/1,7" Canon Powershot G10.


La bonita Panasonic GM-1, una joya de la ingeniería, de menor tamaño que muchas cámaras compactas de sensores diminutos.

Una segunda ventaja de muchas CSC es que incorporan un mecanismo de estabilización de imagen en la cámara, no en el objetivo como suele ser más usual en las réflex. Eso permite disparar a velocidades de obturación muy lentas incluso con ópticas no estabilizadas o antiguas. Por ello el uso del trípode es menos necesario en las Mirrorless.

Y hablando de ópticas antiguas... ¿Sabéis que todas las Mirrorless pueden montar prácticamente cualquier objetivo de cualquier marca que exista o haya existido? Eso es debido a la escasa distancia entre la montura y el sensor, que permite añadir el grosor de un número increíble de adaptadores. Yo personalmente estoy probando con adaptadores para Canon EF e incluso para los antiguos objetivos Canon FD. De eso hablaré extensamente en el segundo artículo de la serie. Las "sin espejo" dan nueva vida y permiten experimentar con todo tipo de objetivos.

Para terminar, hay que decir que tanto cámaras como ópticas suelen ser más económicas que las del formato 24x36, aunque en eso hay gran variedad de precios. Tal y como hemos visto antes, un buen equipo completo de Micro 4/3 suele resultar no tan sólo más pequeño y ligero, si no también mucho más económico que un buen equipo D-SLR.

LA DISYUNTIVA ACTUAL

Arrozales inundados al amanecer, Delta de l'Ebre, Catalunya, 2014
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, Zuiko 17 mm 1/1.8
© Oriol Alamany

Así que ahora los fabricantes nos han liado. ¡Tan tranquilos y contentos que estábamos con nuestras grandes réflex!

Tras tres décadas trabajando como fotógrafo profesional, primero con cámaras de película de formato 24x36, luego en formatos medios 4,5x6 y 6x9, y finalmente con réflex digitales Full Frame, soy consciente de que uno de los principales engorros en la fotografía de naturaleza y viajes actual es el volumen y peso del equipo. Mi mochila Lowepro suele ir a reventar y su peso habitual ronda los 15 kilogramos, cuando muchas compañías aéreas no permiten llevar como equipaje de mano más de 7, 8 o 10 kilos. Y cuando viajo a un paraje remoto al que haya que llegar en una pequeña avioneta el problema se recrudece. Y aunque no vaya en avión, en las excursiones a pie por la montaña o largos trekkings resulta agotador transportar tanto material a la espalda. Por lo tanto, lograr reducir el peso del equipo a la mitad sería una bendición.

Jamás he sentido la necesidad de  impresionar a nadie con cámaras grandes ya que prefiero ser discreto fotografiando. Quizás por ello siempre me han gustado las cámaras pequeñas. Además de mis voluminosas DSLR también uso esporádicamente una pequeña compacta con la que he publicado fotografías incluso en revistas de renombre.

Pero por otra parte también soy puntilloso con la calidad de imagen y por ello soy usuario convencido de las DSLR Full Frame que (obviando a los formatos medios) ofrecen el tope de calidad actual: mínimo ruido, mayor rango dinámico (en teoría), más megapíxeles, mejores desenfoques o bokeh, etc. Eso me hace mirar con reticencia cualquier cámara dotada de un sensor demasiado pequeño. Tampoco quiero que la comodidad perjudique mis resultados y por ello no me veo usando como cámara principal una con sensor 1/1,7" o 1". Tras estos meses de prueba es probable que el Micro 4/3 fuera el tamaño mínimo que estaría dispuesto a aceptar en un futuro, un compromiso entre calidad y portabilidad.


La gama alta de las Olympus OM-D, la E-M1 con el objetivo 12-40 mm 1:2.8 Pro 


Tanto Olympus como Panasonic, Fujifilm y Sony mantienen estrategias valientes e innovadoras que podrían darles futuros réditos. ¿Porqué tanto Nikon como Canon tardaron en diseñar sistemas CSC y justo tras su aparición los dejaron medio abandonados? Los expertos dicen que es para no perjudicar las ventas de sus propias réflex de gama baja o media. ¿No ven lo que se les viene encima? Quizás los profesionales vamos a tardar, pero en lo que va de año varios conocidos míos han complementado (o incluso abandonado) sus equipos réflex con sistemas sin espejo Micro Cuatro Tercios. 

EOS M del sistema CSC de Canon, prácticamente abandonado por la marca desde el mismo momento de su comercialización en 2012. Si Canon ofreciera un modelo con visor y prestaciones pro y una gama óptica interesante es probable que arrasara en ventas. El sistema M es compatible con el actual sistema de objetivos EOS EF y los numerosos usuarios de Canon seguro que preferirían hacer una migración progresiva al nuevo sistema que irse a otra marca con el gasto que ello representa.


Ramas sobre un río en Vall d'Aran, Catalunya, 2014
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, 1/8 a f/14, M.Zuiko 12-50 mm F/3.5-6.3, trípode
© Oriol Alamany

Entre los fotógrafos de naturaleza justo ahora se empieza a plantear la disyuntiva, pero entre los fotógrafos de viajes el debate sobre las mirrorless está ya claramente abierto: me han contado que es un tema habitual en las reuniones de los fotógrafos de National Geographic y algunos de ellos ya han realizado trabajos profesionales con estas cámaras. David Alan Harvey, por ejemplo, usó una Panasonic Lumix GX7 para uno de sus reportajes y Nevada Wier está probando desde hace un tiempo una Olympus OM-D E-M5. Nuestro Tino Soriano también realiza algunas de sus imágenes desde hace poco con una E-M1.

¿Reaccionaran a tiempo Nikon y Canon o va a escapárseles el tren de la evolución? Que la calidad de una DSLR FF sea superior no significa que la de una cámara Micro Cuatro Tercios no sea buena o suficiente. En el estado actual de la tecnología estas cámaras permiten publicar fotografías a doble página en cualquier revista de prestigio, a un coste y peso mucho menor. Y recordemos que existen "Sin espejo" de formatos mayores APS-C y FF cuya calidad es indiscutible.


Luna sobre el pueblo de Rupit, Catalunya
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, 30 seg. a f/5.6, M.Zuiko 17 mm 1/1.8
© Oriol Alamany

Yo por el momento voy a seguir trabajando profesionalmente con mis grandes y pesadas réflex Canon. Para mi tipo de fotografía me gusta disponer de sensibilidades ISO muy elevadas para trabajar con poca luz o realizar fotografía nocturna, definición para realizar grandes ampliaciones para mis clientes, y también me gusta trabajar a grandes aberturas para obtener fondos desenfocados, dos características en que el FF excele. Mientras el futuro se aclara, dedicaré una Olympus OM-D E-M1 a fotografía de alta montaña, de calle u otras ocasiones donde no quiera o pueda cargar peso o desee pasar más desapercibido. 

Pero claro, yo soy un profesional que trabajo en el exigente mundo de las artes gráficas. Si el fin último de mis imágenes fuera ser compartidas en Facebook o Flickr, proyectarlas a mis amigos durante una cena o en una conferencia, o hacer ampliaciones sobre papel hasta cierto tamaño, tendría serias dudas sobre si ir cargado con kilos de metal y cristal como hago ahora. Con un pequeño equipo de mucho menor tamaño creo que podría ser plenamente feliz. 


El futuro inmediato de los equipos fotográficos se presenta excitante. ¿Qué pensáis de ello? ¿Con qué estaremos fotografiando de aquí a 5 o 10 años? Usuarios de cámaras réflex, ¿os habéis planteado en algún momento la migración? Usuarios de Mirrorless, ¿os arrepentís del cambio?

¿Quien se anima a debatir sobre ello? ¡Dejad vuestras opiniones en los comentarios!



    




(Continuará)

Próximos capítulos:
• El sistema fotográfico del futuro - II: Las Mirrorless para fotografia de naturaleza y vida salvaje
• El sistema fotográfico del futuro - III: Probando las Olympus OM-D



AVISO: Olympus España me ha prestado material fotográfico pero sin pedirme nada a cambio. Este texto y conclusiones no están en absoluto impuestos por la marca. Son mis observaciones personales y las publico porque pienso que pueden ser de utilidad a los aficionados a la fotografía. 

5/8/14

• En tierra de gorilas, viaje fotográfico-etológico a Uganda y Ruanda


Los dominios del Gorila de montaña en la selva de Bwindi Impenetrable Forest, Uganda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany

Hay personas que sienten fascinación por los primates, posiblemente porque son tan parecidos a nosotros mismos, los hombres. Pero supongo que precisamente por esta razón (en ocasiones no le tengo muchas simpatías a la especie humana), como fotógrafo de la naturaleza no habían sido los animales que más me llamaban la atención, aunque en mi juventud leyera los clásicos libros de Jane Goodall y Dian Fossey. ¡Bueno, y también el cómic Espiru i els goril·lesdel genial ilustrador André Franquin!


Espiru i els goril·les, álbum de André Franquin (1959)

Como fotógrafo de la vida salvaje soy más fan de animales como los felinos, los cánidos u otros carnívoros. O de aves como las rapaces y los búhos, por ejemplo. Sin embargo, las circunstancias nos llevaron a Eulàlia y a mí a organizar uno de nuestros viajes fotográficos a Uganda y Ruanda específicamente orientado a la observación y fotografía de primates. ¿Por qué razón?

Hace ya muchos años conocimos a Montserrat Colell, primatóloga y profesora de Etología de la Universidad de Barcelona, quien asistió a algunos de mis primeros cursos de fotografía. Luego fuimos nosotros quienes asistimos como oyentes a sus clases de comportamiento animal en la universidad. Y hace un tiempo nació la idea de organizar un viaje conjunto, donde ella aportara a los participantes sus conocimientos sobre comportamiento animal, yo los míos sobre fotografía de la naturaleza y Eulàlia sus capacidades organizativas. Así se gestó En tierra de gorilas, un viaje fotográfico-etológico a través de las reservas naturales de Uganda y Ruanda en busca de los chimpancés, los babuinos, los monos dorados, diversas especies de pequeños primates y, por supuesto, los míticos gorilas de montaña de los volcanes Virunga. 



Algunos de los participantes en el viaje junto a Jane Goodall, en compañía de Eulàlia, yo, Montserrat Colell, así como Tina y Eugeni de Tabia Safaris en un acto en Barcelona el pasado mes de mayo, durante los preparativos.

Tras algunos actos previos a la partida, como las conferencias de los eminentes primatólogos Frans de Waal y Jane Goodall, el pasado 18 de julio el avión partía hacia Entebbe vía Estambul y Kigali. Los largos preparativos se habían convertido en un viaje real y no había ya vuelta atrás. Volaban con nosotros nueve entusiastas de la fotografía, la mayoría de los cuales ya habían viajado varias veces con nosotros en años anteriores.


Llegada al aeropuerto de Entebbe a las 2h30 de una noche de julio, Uganda
Olympus OM-D E-M10 a ISO 3200, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany


"Uganda es un país de países"

Eso decía mi amiga Elena Martí mientras la furgoneta saltaba por las pistas de tierra de ese país. Masaje africano— nos dijo el conductor, mientras esquivaba por centímetros a un ciclista cargado de enormes racimos de plátanos a la vez que una cabra cruzaba ante nosotros. Uganda ofrece al viajero sabanas, selvas, cráteres, lagos, ríos, cultivos, montañas... un poco de todos los paisajes africanos se encuentran en ese país. Y emociones sin fin en sus abarrotadas carreteras.


Fotografiando impalas en la primera tarde de safari en el Parque Nacional Lake Mburo, Uganda
Canon EOS 5D MkIII a ISO 800, 70-200mm f:2.8L IS II
© Oriol Alamany


Eulàlia supervisando la ruta hacia la selva de Kibale con Mark y Eddy, Uganda
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany

Cráter volcánico Bunyaruguru con su lago, visto desde nuestro lodge al anochecer, Uganda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany

Turaco gigante (Corythaeola cristata) bajo la lluvia en la selva de Kibale, Uganda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 800, 70-200 mm f/2.8L IS II + 2x-II
© Oriol Alamany



 El raro Cercopiteco de L'Hoest (Cercopithecus lhoesti) bajo la lluvia en la selva de Kibale, Uganda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f/2.8L IS II + 2x-II
© Oriol Alamany


En Uganda visitamos diversos espacios naturales en un itinerario que habíamos afinado durante meses con el objetivo de la variedad, pero también con la mente puesta en la observación de primates. Con cada especie Montserrat nos explicaba su vida y milagros con todo lujo de detalles. En el Bigodi Swamp Sanctuary, bajo una lluvia inmisericorde, pudimos observar numerosas especies de ellos, incluido el raro Cercopiteco de l'Hoest. Y en la selva de Kibale logramos contemplar a los chimpancés en estado salvaje. El corazón se me encogió al asistir a una disputa a gritos que resonaban en la bóveda de la selva. Ninguna fotografía muda puede transmitir las sensaciones vividas. Son recuerdos que se quedan en el corazón, para compartir tan sólo con uno mismo. O con quienes compartieron ese momento.



Una de nuestras furgonetas sorteando dos camiones encallados en el barro que bloqueaban la carretera a través de la selva de Kibale, Uganda
Canon EOS 5D MkIII a ISO 800, 70-200 mm f/2.8L IS
© Oriol Alamany



Pep Prats observando las peleas de los chimpancés en la bóveda de la selva de Kibale, Uganda. 
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f/2.8L IS II
© Oriol Alamany





Chimpancé (Pan troglodytes) en la selva de Kibale, Uganda
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f/2.8L IS + 1.4x-III
© Oriol Alamany



Tras Kibale nos fuímos hasta el Parque Nacional Queen Elisabeth, donde pasaríamos unos días prospectando, observando y fotografiando la típica fauna africana: leones, elefantes, hipopótamos, cocodrilos, antílopes, aves... Especialmente interesante fue un safari en barca por el Kazinga Channel donde pudimos fotografiar gran número de aves. Sin embargo se nos escaparon los leones trepadores de Isasha, ¡todo no pudo ser!


Uno de los múltiples cráteres en el Parque Nacional Queen Elisabeth, Uganda
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 17-40 mm f/4L IS, panorámica de 7 imágenes
© Oriol Alamany


Hipopótamo entre aves acuáticas en el Kazinga Channel, en el Parque Nacional Queen Elisabeth, Uganda
Canon EOS 5D MkIII, 500 mm f/4L IS
© Oriol Alamany


Leones en el Parque Nacional Queen Elisabeth, Uganda
Canon EOS 5D MkIII, 500 mm f/4L IS + 1.4x-III
© Oriol Alamany



Josep, Àngels y Tona observando un grupo de hipopótamos en la frontera con Congo, Parque Nacional Queen Elisabeth, Uganda
Canon EOS 5D MkIII a ISO 200, 70-200 mm f/2.8L IS II
© Oriol Alamany

Salinas en el fondo de un cráter volcánico el Parque Nacional Queen Elisabeth, Uganda
Canon EOS 5D MkIII, 500 mm f/4L IS + 1.4x-III
© Oriol Alamany



 Higueras al atardecer en la sabana de Isasha, Queen Elisabeth National Park, Uganda
Olympus OM-D E-M10 a ISO 200, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany

"Bwindi es un bosque que siembra lluvia"

me dijo nuestro guía Mark mientras ascendíamos por las neblinosas montañas del Bwindi Impenetrable Forest en Uganda. ¡Qué nombre tan evocador! Esa misma tarde una fuerte tormenta tarde nos hizo temer por nuestro primer tracking de los gorilas de montaña. Todos permanecimos en el lodge algo inquietos por los rayos, truenos y la cantidad de agua que se veía caer por la ventana a pesar de encontrarnos en la época seca.


Diluvio sobre el Bwindi Impenetrable Forest visto desde una ventana del lodge, Uganda. Mientras llovía, realicé este dibujo a rotulador sanguina en el diario de viaje de Víctor Escuín.


Niña bajo la lluvia en Bwindi, Uganda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f/2.8
© Oriol Alamany


Por fortuna, al día siguiente y tras una inquietante llovizna inicial, el tiempo se estabilizó permitiéndonos ascender por la selva mientras las nieblas se agarraban a las montañas. Y allí, tras unas horas de ascensión, tuvimos el privilegio de establecer contacto con nuestros primeros gorilas en la densa y húmeda vegetación. Ver a estos imponentes animales en su hábitat natural es una experiencia impactante y difícil de explicar, poco más puedo decir. 


Un macho silverback de gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) en Bwindi Impenetrable Forest, Uganda.
Canon EOS 1D MkIV a ISO 1600, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany



Joven gorila de montaña jugando ante nosotros en Bwindi Impenetrable Forest, Uganda.
Canon EOS 1D MkIV a ISO 800, 70-200 mm f/2.8L IS II
© Oriol Alamany



Tras terminar la hora de tiempo concedida, varios miembros del grupo no pudieron reprimir las lágrimas de emoción por haber tenido la fortuna de ver a los gorilas de montaña en Bwindi Impenetrable Forest, un auténtico privilegio, Uganda.
Canon EOS-5D MkIII a ISO 800, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany

Los Virunga, donde Schaller y Fossey estudiaron a los gorilas

Se ha hablado mucho de Dian Fossey, pero el primero que estudió los gorilas de montaña y los habituó a la presencia humana no fue ella, si no el gran naturalista George Schaller. Antes del viaje obtuvimos un ejemplar de su libro La vida del gorila, ya agotado, y me lo reservé para leer "in situ".

Hollar las mismas montañas que estos dos míticos naturalistas es de por si ya motivo suficiente para viajar a los montes Virunga en Ruanda. Y la fenomenal experiencia de estar observando y fotografiando a una familia de los amenazados gorilas de montaña hace que se te olviden las largas horas de vuelo, las pistas, las caminatas y, en especial, el montón de dólares que cuesta el permiso para una hora exacta de observación.


Leyendo "La vida del gorila" de Georges Schaller durante el vuelo hacia Uganda.
Samsung Tab Pro a ISO 200
© Eulàlia Vicens

Tras el complejo cruce de fronteras con Ruanda (las fronteras africanas nunca son fáciles), nos dirigimos hacia la localidad de Ruhengeri. Antes de nuestra partida habíamos conseguido un permiso especial para visitar el centro de la Dian Fossey Gorilla Fund. Allí nos explicaron cómo los investigadores realizan su trabajo y nos mostraron su colección de esqueletos de gorilas, la más completa del mundo. 

Al día siguiente realizamos una segunda visita muy exitosa a otra familia de gorilas en la zona del Parc National des Volcans y el último día una visita a un grupo de los elegantes Monos dorados (Cercopithecus kandti) que viven en los bosques de bambú. Luego fuímos hasta Kigali para regresar a Europa, fatigados por el ritmo de actividades y madrugones, pero satisfechos por las experiencias vividas.



El volcán Gahinga de 3474 metros de altitud, Parc National des Volcans, Ruanda
Olympus OM-D E-M10, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany


Una hembra de gorila de montaña con su cría en la selva de los Virunga, Parc National des Volcans, Ruanda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 800, 70-200 mm f/2.8
© Oriol Alamany

Una hembra de gorila de montaña junto a Eulàlia en Parc National des Volcans, Ruanda.
Canon EOS 5D MkIII, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany

Una hembra de gorila de montaña pasa con su hijo entre Pep Prats, yo y Eulàlia en el Parc National des Volcans, Ruanda. Justo en este momento captado por Josep Domingo realicé la fotografía anterior, Ruanda.
© Josep Domingo


Una macho de Mono dorado en el interior del bosque de bambú, Parc National des Volcans, Ruanda.
Canon EOS 5D MkIII a ISO 1600, 70-200 mm f/2.8
© Oriol Alamany

Fotografiando los gorilas de montaña

Para fotografiar a los gorilas de los Virunga no es necesario un gran equipo fotográfico. Basta con una cámara capaz de aguantar bien los 800-1600 ISO y un teleobjetivo corto del tipo 70-200 mm. De hecho, debido a la escasa distancia a la qué pueden observarse muchas personas los fotografían con sus teléfonos móviles o tabletas. 

Las complicaciones para fotografiarlos son más bien los caminos de la selva que hay que subir, la climatología inestable, el elevado precio de los permisos (650 USD en Uganda y 750 en Ruanda), las estrictas limitaciones de una hora de visita, o el hecho de tener que dejar la mochila, bastones, trípodes, etc, justo antes de llegar a las familias.


Recargando baterías de las cámaras y teléfonos en un lodge, Uganda
Olympus OM-D E-M10 a ISO 2000, M.Zuiko 17 mm f/1.8
© Oriol Alamany

Si se piensa fotografiar más en serio, es recomendable completar el equipo con un segundo cuerpo de cámara para llevar montado un zoom del tipo 24-105 mm o 17-35 mm para tomas más amplias. Si las cámaras aguantan la humedad mucho mejor ya que las lluvias no son raras incluso en época seca. Una funda de lluvia, un teleconvertidor y una batería de recambio completan el escaso equipo necesario. Los flash y trípodes están prohibidos.

Quienes me conocen saben que soy terriblemente reacio a los chalecos fotográficos (el típico "disfraz" de fotógrafo-viajero), pero con los gorilas sus amplios bolsillos resultan muy útiles al no poder llevar encima ninguna bolsa o mochila. Así que esta vez pequé y me vestí de turista en aras de la comodidad. Los gorilas pueden moverse rápido y conviene estar listo.

Quizás la mayor complicación sea la vegetación, que siempre está en medio. Me resultaron especialmente útiles los sensores AF "puntuales" de la 5d MkIII, capaces de enfocar entre la hojarasca.

¿Y porqué en las fotos llevamos guantes os preguntaréis? Pues para proteger las manos de las ortigas urticantes que abundan en algunas zonas. Por cierto, también hay hormigas-safaris que dan unos buenos picotazos. Para evitarlo y para el barro de la montaña también llevábamos polainas.

Marina y Pedro con sus 70-200 mm f:2.8 de Canon y de Nikon en acción, Ruanda
Canon EOS 5D MkIII, 17-40 mm f/4L
© Oriol Alamany


Personalmente las fotografías las realicé con dos cámaras DSLR Canon EOS: la 5D MkIII con un 70-200 mm f:2.8 (en unas algún momento con un teleconvertidor 1.4X) y la 1D MkIV con un 17-40 mm f/4. El 500 mm que usé durante el resto del viaje esta vez se quedó en el hotel.

También llevaba una CSC más pequeña y ligera, la Olympus OM-D E-M10  con un zoom M.Zuiko 14-42 mm f:3.5-5.6 EZ en modo Monocromo, ideal por su portabilidad.


 Gorila de montaña en la selva de los Virunga, Parc National des Volcans, Ruanda.
Olympus OM-D E-M10 a ISO 320, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Eulàlia Vicens


Los participantes en el viaje "En tierra de gorilas" frente a los volcanes Virunga, Ruanda
Olympus OM-D E-M10, M.Zuiko 14-42 mm f/3.5-5.6 EZ
© Oriol Alamany

Gracias a Elena, Marina, Pep, Josep, Pedro, Victor y Carmen, Ángels y Tona por depositar vuestra confianza en nosotros para vuestras vacaciones por las tierras del África verde y dejaros llevar con una sonrisa en la boca por lugares maravillosos pero también difíciles en ocasiones. Eulàlia, Montse y yo, así como Tabia Safaris os estamos agradecidos.


(TODAS LAS FOTOGRAFÍAS PUEDEN VERSE A MAYOR TAMAÑO HACIENDO CLIC EN ELLAS)

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Ahora toca ponerse a trabajar a tope en los destinos de nuestros viajes fotográficos para el 2015: en marzo-abril estrenaremos un viaje otoñal a Patagonia, y en verano planeamos repetir nuestros clásicos viajes a Svalbard en julio y a Kenia en septiembre.