4/8/15

• Test del zoom Canon EF 24-105mm f/3.5-5.6 IS STM


Zoom Canon EF 24-105mm f:3.5-5.6 IS STM, la alternativa económica para las cámaras Canon Full Frame.
© Oriol Alamany


Hace una década (Octubre de 2005) Canon presentó un objetivo zoom standard que sería de los más vendidos de su historia: el Canon EF 24-105 mm f:4L IS. 

Un tanto por sorpresa, en la feria fotográfica Photokina 2014 Canon anunció la comercialización de un modelo distinto, el EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM. Se trata de una versión mucho más económica, construida con materiales más sencillos y de luminosidad variable. Así que algunos clásicos tertulianos de los foros de fotografía de internet se apresuraron a despreciarlo sin tan siquiera haberlo probado. Si no pertenecía a la Serie L no valía la pena, sin tener presente que hay diversos objetivos de la gama Canon que no pertenecen a esta famosa serie y no por ello son malos ni mucho menos. 

Han sido muchos los usuarios de cámaras réflex Canon que han confiado en el Canon EF 24-105 mm f:4L IS original para obtener gran parte de sus fotografías aunque, también es cierto que se trata de un objetivo polémico: mientras que algunos están satisfechos con sus resultados, otros opinan que jamás ha sido un modelo a la altura de la serie L. Al parecer las diferentes opiniones pueden tener su origen en que hay visibles diferencias entre distintos ejemplares del mismo objetivo. Además bastantes de ellos acaban sufriendo la rotura del flexo de uno de sus circuitos internos y terminan dando errores en la cámara. Por suerte este problema ya está solucionado en los objetivos de fabricación más reciente.

Yo lo he usado en algunas ocasiones, pero nunca ha formado parte integrante de mi equipo. En mi experiencia es una buena óptica, tremendamente práctica en su uso, pero no excepcional en su rendimiento. Tras diez años de vida es uno de los objetivos de la gama Canon que más necesita una nueva versión remozada.

¿Puede un objetivo más sencillo pero moderno competir con una de clase superior pero con diez años a sus espaldas?



 De izquierda a derecha, el clásico EF 24-105 mm f:4L IS usm de 2005, el nuevo EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM de 2014 y el antiguo EF 28-105 mm f:3.5-4.5 usm de 1992, todos ellos en sus posiciones granangular y teleobjetivo. No parece que la miniaturización progrese con el paso del tiempo, si no todo lo contrario.
© Oriol Alamany

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Diez años son bastantes en el mundo de la tecnología actual: el nuevo zoom, por ejemplo, incorpora dos lentes asféricas y una UD, así como un estabilizador de imagen IS de cuatro pasos, de la generación más reciente.

Debido a los materiales empleados, su peso es un 22% inferior al modelo L. Su tamaño también es algo menor, en especial más estrecho. Sin embargo, en la posición 105 mm se estira algo más que su predecesor. Es un acierto que el diámetro de filtro sea 77 mm, uno de los más comunes en la actualidad.



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PESO

24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM (2014) ... 525 gr.
24-105 mm f:4L IS (2005) ... 670 gr.
24-70 mm f:4L IS (2012) ... 600 gr.
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Carrizal en el Estany d'Ivars i Vila-Sana, Catalunya
Canon EOS 5D MkIII a ISO 100, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 28 mm, 1 /13 seg a f:13, trípode
© Oriol Alamany


El aro de enfoque manual es muy suave y agradable... debido a que trata de un enfoque manual electrónico. Si la cámara está apagada, no es posible enfocar el objetivo a mano, ya que requiere energía de la batería: cosas del sistema STM (Stepping Motor). Por otra parte, este sistema es especialmente adecuado para video, al enfocar de manera rápida y sin hacer ruido que podría quedar grabado en la banda sonora.

Lamentablemente el aro de enfoque no tiene ninguna indicación de distancia. La distancia minima de enfoque es de 40 cm, cinco menos que su hermano L.

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ENFOQUE

24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM... 0,40 m
24-105 mm f:4L IS... 0,45 m
24-70 mm f:4L IS... 0,38 m + posición macro
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Verduras en una tienda, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 7D MkII a ISO 400, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 58 mm, 1/8 seg a f:6.3, trípode
© Oriol Alamany


La diferencia de precio entre ambas alternativas es realmente notable (440 € contra 1015 €): menos de la mitad, una diferencia que no va a reflejarse en las fotografías. Aunque hoy en día es fácil encontrar el serie L en oferta a precios inferiores (unos 800 € si proviene de un kit). O de segunda mano por unos 500 €.

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PRECIO

24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM... 440 €
24-105 mm f:4L IS... 1015 € (A veces, 799 € provenientes de kit).
24-70 mm f:4L IS... 867 €
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Un objetivo ideal para la fotografía de paisaje.
© Oriol Alamany



CAPRICHOSA LUMINOSIDAD

La mayor diferencia entre el modelo f:4L y el f:3.5-5.6 STM es la luminosidad máxima constante de f:4 en el primero y la variable en el segundo. Este cambio de luminosidad no es problema ni requiere de atención alguna por parte del fotógrafo, ya que el fotómetro de las cámaras lo tienen en cuenta continuamente. 

A priori resulta atractivo que en su posición gran angular sea incluso más luminoso que su hermano L, pero la dicha se esfuma rápidamente. Probando como cambia la luminosidad al ir girando el zoom comprobé que la pérdida de luz era mucho más rápida de lo que me esperaba.

24 mm f:3.5
28 mm f:4
35 mm f:4
42 mm f:4.5
50 mm f:5.0
67 mm f:5.6
105 mm f:5.6

Es decir, el modelo STM tan sólo es más luminoso que el L a 24 mm. A 28 y a 35 mm ya es igual, y a partir de los 42 hasta los 105 mm ya es más oscuro.

Su escasa abertura hace que a 105 mm f:5,6 resulte difícil lograr unos fondos bien desenfocados. No es esta una óptica para los amantes del bokeh.



Figura de gigante en una fiesta local, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 7D MkII a ISO 200, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 105 mm, 1/200 seg a f:5,6
© Oriol Alamany


Una característica de ciertos zooms es que, al llevarlos colgando, pueden irse desplazando poco a poco, lo que resulta molesto. A veces esto no sucede al principio, si no tras unos meses o años de uso. Este modelo incorpora un práctico bloqueo que lo mantiene replegado si así lo preferimos.





Detalle del botón de bloqueo del zoom.
© Oriol Alamany


Crepúsculo en el Estany d'Ivars i Vila-Sana, Catalunya
Canon EOS 5D MkIII a ISO 100, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 28 mm, 1 seg a f:13, trípode
© Oriol Alamany

RESOLUCIÓN

Quizás el fotógrafo deba asumir ciertos sacrificios en la construcción del objetivo, pero en cambio la calidad óptica del 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM sorprende agradablemente. Gracias a Canon España lo probé durante unos pocos días en mi cámara Full Frame Canon EOS 5D MkIII, comparándolo en ocasiones con un objetivo 24-105 mm f:4L IS usm prestado por una amiga. 

En algunas combinaciones de focal y abertura el modelo STM iguala o supera a su compañero de la serie L. La nitidez es buena, el contraste algo más elevado y el color adecuado. No tendría ningún problema en usarlo en mis trabajos profesionales. 

A 24 mm y abertura f:4, la definición en ambas ópticas es muy similar en el centro de la imagen, pareciendo algo mejor en la periferia del modelo L. A diafragmas cerrados la diferencia desaparece por completo y en general me gustan más los resultados del modelo STM. En el otro extremo, a 105 mm y abertura f:5.6,  la resolución es algo mejor en el modelo STM, como puede verse en este ejemplo:


Detalle de una pared de ladrillos, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM y EF 24-105 mm f:4L IS a 105 mm, 1/100 seg a f:5.6
(Recorte al 100%, haz Clic para ver a mayor tamaño)
© Oriol Alamany


Además, en todas las fotografías comparativas realizadas, a la misma exposición, las imágenes del STM resultaron algo más luminosas que las del L.

He leído en internet diversas pruebas sobre este objetivo y algunas coinciden con mis apreciaciones, mientras que alguna otra no. Quizás sea debido a la variabilidad entre ejemplares del mismo modelo. De todos modos la opinión más generalizada es que es una óptica que sorprende en relación a su precio.

La distorsión es visible, tanto en barrilete a 24 mm como en cojín a 105 mm, aunque tan sólo se aprecia en la fotografía con elementos arquitectónicos y resulta fácilmente corregible con las aplicaciones actuales.

Es esta una óptica que funciona bien con el sol en la imagen, proporcionando una bonita estrella de 14 puntas, al tener un diafragma de 7 láminas. El modelo L, con 8 láminas proporciona una estrella de 8 puntas. Además, como he comprobado en todas las ópticas Canon más recientes (11-24L, 16-35L, 24-70L, 24-105 STM...) la estrella resultante termina en finas puntas, mientras que en las óptica antiguas (17-40L, 24-105L...), estas se abren creando un efecto menos bonito.


Sol al amanecer, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM y EF 24-105 mm f:4L IS a 24 mm, 1/180 seg a f:22
(Haz Clic para ver a mayor tamaño)
© Oriol Alamany



Roble en el Parc Natural de Collserola, Catalunya
Canon EOS 7D MkII a ISO 800, 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM
© Oriol Alamany


Galerías de edificios en Poblenou, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 7D MkII a ISO 100, 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 105 mm, 1/125 f:5.6
© Oriol Alamany



Teatro en Poblenou, Barcelona, Catalunya
Canon EOS 5D MkIII a ISO 400, 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM a 24 mm, 1/40 f:3.5
© Oriol Alamany

PROS:
- Buena calidad óptica, comparable sin complejos a su compañero de serie L.
- Precio reducido.
- Estabilizador de imagen.
- 24 mm de luminosidad f:3.5.
- Abertura de diafragma circular de 7 láminas que proporciona bellas estrellas.
- Escasa aberración cromática y de coma.
- Peso reducido.
- Aro de enfoque manual muy suave.
- Enfoque STM sin ruido, ideal para video.
- Bloqueo de zoom.


CONTRAS:
- Construcción en materiales plásticos, no a prueba de intemperie.
- El aro de enfoque no indica las distancias.
- Focales de 50 a 105 mm poco luminosas.
- Viñeteo y distorsión a 24 mm.
- No incluye su parasol EW-83M de serie.
- No incluye funda de serie.
- El enfoque manual no funciona con la cámara apagada.
- A 105 mm no se logran fondos desenfocados.

Hoy en día la gama de focales medias para cámaras Full Frame de Canon ofrece numerosas alternativas a sus usuarios: el fantástico 24-70 mm f:2.8L II, el más económico 24-70 mm f:4L y el clásico 24-105 mm f:4L. A ellos se unió el año pasado este 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM que os presento hoy. Y eso sin contar las opciones de otras marcas como Tamron, Sigma o Tokina.

Dado que cubre las focales habitualmente más utilizadas en fotografía, el Canon EF 24-105 mm f:3.5-5.6 IS STM es adecuado para numerosos usos, menos para los que requieran de una elevada luminosidad o fondos desenfocados (fotografía de retrato). Por su ligereza pienso que es una buena óptica para viajar, y también una buena alternativa económica para el fotógrafo de paisaje que usa una cámara Full Frame, un tipo de fotografía que se hace casi siempre con trípode y a diafragmas cerrados. A la hora de decidirse por la compra de un objetivo de esta gama focal, no hay que desdeñarlo por el simple hecho de no pertenecer a la serie L.








   







10/7/15

• Nature Photo Blog - 10 julio 2015



Esta fotografía es es mi imagen del día en Nature Photo Blog. Mis fotografías aparecen en esta web de fotógrafos europeos el día 10 de cada mes. Estas son las publicadas hasta ahora. No todas las voy comunicando en mi blog. Tan sólo de vez en cuando para recordaroslo.

Si quieres leer sobre fotografía de naturaleza y viajes, lee mi libro: Fotografia en tus viajes - inspiracion y tecnica para conseguir fotos espectaculares (Foto-Ruta)

6/7/15

• El mundo a través del visor


Turistas fotografiando en el puerto de Sidney, Australia, 2012
© Oriol Alamany

(Este artículo fué publicado originalmente en la revista ALTAÏR num. 30, de Enero de 1997. Lo recupero ahora con motivo del inicio del periodo de vacaciones estivales).


Todos nos hemos topado en algún viaje con uno de estos grupos de turistas que aparecen de repente armados de todo tipo de cámaras fotográficas o de vídeo, lo inmortalizan todo de la forma más irreverente en poco menos de dos minutos y desaparecen dejando un eco de griterío y motorcillos electrónicos (* ver nota a pie de página). Por eso, a los aficionados a la fotografía se nos acusa con frecuencia de ver el mundo a través del visor de nuestra cámara. Parece como si hacer fotografías nos impidiera disfrutar de los viajes en toda su plenitud, al igual que hacen el resto de mortales. Creo que la diferencia radica entre quienes "hacen" y quienes "toman" fotografías. Es decir, "crear" nuevas imágenes con los motivos que nos ofrece el mundo, en contraposición a "tomar" imágenes en las que el autor no aporta nada nuevo. Un buen fotógrafo suele ser una persona extremadamente atenta al mundo que le rodea, de tal modo que no tan solo no se priva de nada en comparación a otro viajero, sino que incluso puede ser que "vea" bastante más.

A veces a la gente le sorprende la capacidad de un fotógrafo para descubrir una atractiva composición de formas, texturas o colores en un entorno aparentemente anodino o en un paraje mil veces fotografiado. Personalmente, el hecho de colgarme la cámara al cuello y poner en marcha mis "sentidos fotográficos", me ayuda a apreciar en toda su belleza un rayo de sol dorado brillando en unas hierbas húmedas, la complejidad de texturas y matices en una pared de adobe del norte de África, la variedad de colores de la arena en los desiertos que he visitado (¡ninguno tan intenso como el del Red Center australiano!), la penumbra sutilmente azulada del interior de un bosque pirenaico, la fosforescencia rojiza que ilumina las montañas después de ponerse el sol... Son matices que una mirada superficial no puede captar en toda su importancia. El hecho de escudriñar un paraje en busca de una fotografía interesante fuerza a la mente a fijarse en este tipo de sutilezas y, poco a poco, se aprende a ver más y mejor.


Mirar con ojos de fotógrafo nos permite encontrar la belleza en las escenas cotidianas, Bharatpur, India, 2011
© Oriol Alamany


En oposición a la idea de persona apresurada y que no penetra en el viaje, hacer fotografías es una excusa perfecta para viajar con más calma. Una vez visto un lugar, tendremos motivos para permanecer en él, esperando a que el movimiento del sol dé color y relieve a unas ruinas que se quiere fotografiar. Si encontramos un animal interesante, quizás nos quedemos unas horas intentando captar detalles de su comportamiento que el viajero normal no tendrá la oportunidad de observar. Si vemos a un personaje sugestivo, nos forzaremos a entablar conversación con la intención de, después, pedirle permiso para hacerle un retrato...

Es cierto que tomar fotografías puede llegar a convertirse en una obsesión descontrolada por llevarse a casa un poco de todo lo que vemos. Hay que evitar caer en el ametrallamiento sistemático de todo lo que se ve. La clave está en preguntarse: ¿valdrá realmente la pena la nueva fotografía que voy a crear? Es importante saber dosificarse y prever cuando el motivo va a proporcionar una buena imagen, o cuando más vale olvidarse de la cámara.

Además de ser un arte, la fotografía tiene un interés crucial para el recuerdo. Las imágenes nos permiten recordar luces, formas, colores, amistades y, sorprendentemente, lo menos gráfico de todo: olores o sensaciones. ¡Cuantas veces, recorriendo mi archivo en busca de una fotografía, me he detenido en ciertas imágenes y han acudido a mi mente aromas o situaciones vividas! Para mí, la cámara es el bloc de notas, un diario personal en imágenes. Al igual que otros viajeros sienten la necesidad de plasmar sus impresiones en forma de signos de tinta sobre un papel, los fotógrafos registramos la luz de nuestras impresiones en el haluro de plata de la película (*). Y allí queda escrito para toda nuestra vida, fielmente registrado. Al igual que los escritores, los fotógrafos también tenemos nuestras manías. Ernest Hemingway o Bruce Chatwin solo escribían en libretas de la marca Moleskin. Los fotógrafos acabamos cogiéndole cariño a nuestra fiel Canon o Nikon, que nos ha acompañado en tantas y tantas peripecias.



Hindú fotografiando a los amigos en el Taj Mahal, Agra, India, 2001
© Oriol Alamany


A veces, cuando acabada la jornada rememoro los acontecimientos del día ante una reconfortante cena, observo como otros viajeros escriben ensimismados en sus libretas. ¡La obsesión por "llevarse" algo a casa es universal! Cada cual expresa sus emociones del modo que más le apetece: escribiendo, dibujando, componiendo música, comprando recuerdos, haciendo fotografías...

La fotografía no es el fin último. Viajamos porqué nos gusta viajar. Deseamos conocer parajes nuevos, aprender de otras culturas, vivir nuevas experiencias, enamorarnos cada vez más de este maravilloso planeta. Si la fotografía nos sirve de excusa para disfrutar más intensamente de todas estas experiencias, bienvenida sea.



© 1997, Oriol Alamany, Prohibida la reproducción
(Este artículo fué publicado originalmente en la revista ALTAÏR num. 30, de Enero de 1997)


(* Cuando escribí este artículo, hace 18 años, todas las cámaras iban con película fotográfica, y la mayoría de ellas adelantaban cada fotograma mediante un ruidoso motor de avance).

26/6/15

• Canon EF 11-24 mm f:4L, el gran angular más extremo


Una enorme lente frontal domina el aspecto del nuevo 11-24mm f:4L
© Oriol Alamany


El pasado mes febrero Canon añadió a su ya extensa gama de objetivos para cámaras réflex un nuevo zoom ultra gran angular: el Canon EF 11-24mm f:4L USM.

Desde que en el año 2007 Nikon comercializó el AF-S Nikkor 14-24 mm f:2.8G ED ese afamado zoom fue adoptado por gran número de fotógrafos de paisaje diurno y nocturno. Incluso algunos usuarios de cámaras Canon EOS o Sony A7 lo acoplaron a sus cuerpos mediante adaptadores para aprovechar sus buenas cualidades. Las peticiones a Canon para que desarrollara una óptica similar no han cesado y al fin la respuesta se ha producido... aunque con algunas sorpresas y quizás alguna decepción.

Y es que, aunque aparentemente parecidos, ambos objetivos son notablemente distintos. Tanto en la gama de distancias focales abarcada, como en su luminosidad máxima, lo que cambia bastante el perfil de su usuario de destino. En un golpe de efecto los ingenieros de Canon han optado por demostrar sus habilidades extendiendo el zoom hasta una focal de nada menos que 11 mm rectilínea. Eso significa que abarca sin distorsión un ángulo de 126º cubriendo el formato completo de 24x36 mm, una proeza óptica jamás antes lograda. Hasta el momento el más amplio gran angular rectilíneo para formato Full Frame era el Sigma 12-24 mm f:4.5-5.6 DG II HSM, más pequeño y económico pero también menos luminoso y no de igual calidad. 

Alguien pensará que existen focales rectilíneas más cortas, como los Canon EF-S 10-18 y 10-22 mm, o el Tokina 11-16 mm f:2.8 AT-X Pro DX II. Pero sus círculos de imagen tan sólo cubren el formato  más pequeño APS-C, por lo que en realidad encuadran como un gran angular de 16 o 17 mm y no son comparables a la nueva óptica.

Este impactante objetivo incorpora numerosas características técnicas para ofrecer al profesional un rendimiento óptico de alta gama: dos lentes asféricas, cristales Super UD y UD, modernos revestimientos antireflejos y antimanchas, protección todotiempo, motor ultrasónico, etc. Pero para lograr mantener el objetivo dentro de un precio y volumen relativamente comedido (¡3.220 € y 1,18 kg de peso!), Canon ha debido sacrificar su luminosidad máxima reduciéndola a f:4. Eso limita bastante su utilización en uno de los campos en que la versión Nikon f:2.8 excele: la fotografía nocturna. Sin duda eso va a desanimar a buen número de usuarios potenciales.





La pregunta que se me ocurre es: ¿a cuantos fotógrafos los 14 mm existentes les parecían insuficientes y habían tenido la necesidad imperiosa de poseer o habían pedido a Canon un 11 mm rectilíneo? ¿Era esta una carencia real en el mundo de la fotografía? Para la fotografía de naturaleza mi opinión personal es que no. Su escasa luminosidad, peso elevado, y dificultad para montar filtros debido a la ausencia de rosca y su enorme lente frontal bulbosa, le hacen poco adecuado para nuestra disciplina en concreto. 

Pienso que esta es una herramienta notable, muy especializada, que destacará en otros usos específicos, como la fotografía industrial, de arquitectura o de interiores. 


Interior de la enorme central térmica del Besòs
Canon EOS 5D MkIII, EF 11-24 mm f:4L a 11 mm
© Oriol Alamany

El 11-24 mm f:4L en la fotografía de naturaleza

Cuando empecé a hacer fotos en los años 70 se consideraba un gran angular fuerte a un 24 o a un 20 mm. Mi focal gran angular extrema ha sido casi siempre un 17 mm de luminosidad f:4. Y en bien pocas ocasiones he sentido la necesidad de ir más allá trabajando con una cámara de película de 35 mm o una digital de Formato Completo. Tan sólo en 2013 incorporé al equipo el más amplio Samyang 14 mm f:2.8, casi exclusivamente para hacer fotografía nocturna debido a su mayor luminosidad, a la calidad en los bordes y a la nula aberración de coma, cualidades necesarias para captar cielos estrellados.

Pero durante el día uso el 14 mm en contadas ocasiones, ya que en fotografía de paisaje es frecuente que en el encuadre aparezca mi propia sombra, en especial al amanecer o al atardecer. Tan sólo en días nublados, en fotografías a la sombra, en interiores o en imágenes a contraluz se mitiga este inconveniente. 

Otra contrariedad es la frecuente aparición en la parte baja del encuadre de alguna de las patas del trípode, en especial en las tomas verticales. Eso obliga a montarlo en posiciones un tanto acrobáticas, con una pata más extendida dirigida hacia el fotógrafo y las otras dos más cortas, inclinadas hacia delante. Con el 11 mm he comprobado que el problema se recrudece.

La propia sombra del fotógrafo acaba siendo un problema muy frecuente en los encuadres a 11 mm, isla de Formentera
Canon EOS 5D MkIII, EF 11-24 mm f:4L a 11 mm
© Oriol Alamany

Así que si un 14 mm tiene poco uso para mí en la fotografía de naturaleza y viajes que normalmente realizo, la idea de un 11 mm debo reconocer que no me apasiona. Por ello, cuando abrí la caja que Canon España me envió para realizar esta prueba y saqué la "bestia" de 11-24 mm ya vislumbré que aquel pesado gran angular que me prestaban por unos días no iba a ser objeto de mis deseos (Al contrario de lo que sucedió con mi test del 16-35 mm f:4L IS, que acabé comprando tan sólo terminar mi prueba). Tan sólo montar el 11-24 en la cámara EOS 5D MkIII el conjunto queda tan descompensado de peso que ya se ve que es una óptica para fotografía predominantemente reposada y con trípode.

Hay que tener presente que en cámaras de formato de sensor más reducido APS-C este objetivo cubre el campo equivalente a un 18-40 mm. Pero sería una pena usar una herramienta tan poderosa en cuanto a focales y distorsión en una cámara así.

Aproveché mi participación en el festival de fotografía Formentera Fotográfica 2015  para probar el objetivo en los amplios paisajes de esta isla mediterránea. 

Lo primero que constaté es la imposibilidad de montarle filtros convencionales de rosca debido a la ausencia de la misma y a su enorme lente frontal bulbosa. Pueden usarse filtros de gelatina en su ranura para filtros trasera, pero Canon nos avisa de que ello tampoco es posible a su mínima focal, ya que la lente posterior es móvil y al desplazarse a 11 mm toca el filtro. El uso de un polarizador de rosca para eliminar reflejos, saturar los colores o oscurecer los cielos no es posible, aunque este tipo de filtro plasma efectos molestos si incluimos el cielo en el encuadre con cualquier gran angular extremo. 

LucrOit acaba de presentar una versión de portafiltros para este objetivo que usa enormes filtros rectangulares de 165 x 200 mm (165 Pro L) y está desarrollando un polarizador. Y al parecer la firma Lee está trabajando en adaptar su gran portafiltros SW150 de 150 mm a esta óptica. Benro también tiene su portafiltros FH-150 para gran angulares extremos y no sería extraño que acabara con un adaptador para utilizarlo en el 11-24 mm.

Dado el gran tamaño de los filtros capaces de cubrir el ángulo de un 11 mm, ninguna de estas soluciones será ni especialmente portátil ni económica, pero al menos será posible modelar la luz a estas focales extremas.


Portafiltros LucrOit 165 Pro L adaptado al 11-24 mm, hasta la fecha el único sistema de filtros disponible para esta lente.
© Oriol Alamany

Una precaución que destaca Canon en el manual de instrucciones es que hay que tener mucho cuidado con el polvo o la suciedad en la lente frontal, ya que debido a la enorme profundidad de campo, esta será visible en la fotografía final. Esto lo he podido comprobar en la práctica, ya sea polvo o una salpicadura de agua, por lo que hay que ser meticuloso con la limpieza.

Pero estas pegas en su uso no pueden esconder que el objetivo tiene una fabricación espectacular característica de la serie L, a prueba de entrada de polvo y salpicaduras, excepto en su lente frontal, que se mueve al enfocar. La distancia mínima de enfoque varia según la focal utilizada: 32 cm en la posición 11 mm y 28 cm en la de 24 mm. Y el rendimiento óptico es de elevadísimo nivel, con excelente resolución, una leve aberración cromática en los extremos de la imagen, aberración en coma no apreciable y la distorsión geométrica muy bien corregida. Sorprende fotografiar en estos angulos extremos, aunque al fotografiar edificios hay que nivelar bien la cámara para evitar la fuga de lineas.  


Sabina en la isla de Formentera
Canon EOS 5D MkIII, EF 11-24 mm f:4L a 11 mm
© Oriol Alamany

Tal y como he constatado en cada una de sus nuevas ópticas comercializadas en los últimos tiempos, en el 11-24 mm Canon ha mimado un aspecto tan sutil como el número y forma de las hojas del diafragma. Como resultado, el 11-24 mm plasma el sol como una preciosa estrella de 18 puntas que da gusto incluir en el encuadre. Y los nuevos revestimientos limitan en gran medida la aparición de flares.


Captando el amanecer en la isla de Formentera
Olympus OM-D E-M1, 40-150 mm f:4-5.6R
© Oriol Alamany



Antigua torre en la isla de Formentera
Buscando encuadres similares con el 11-24 mm y con el 16-35 mm, resituando la cámara. Obsérvese la pequeña variación de la perspectiva entre el primer plano y la torre del fondo según la focal utilizada.
Canon EOS 5D MkIII, EF 11-24 mm f:4L a 11 mm y 16-35 mm f:4L IS a 16 mm
© Oriol Alamany



En resumen, estamos ante una óptica excelente, pero de uso muy especializado, no apta para todos los públicos. En mi opinión el reciente Canon EF 16-35 mm f:4L IS (ver amplio test en este mismo blog) resulta muchísimo más versátil, ya que ofrece la misma luminosidad y también una calidad óptica sobresaliente, pero a una cuarta parte del precio, la mitad de peso, permite montar filtros estándar de 77 mm y, como colofón, permite realizar fotografías a mano alzada a velocidades de obturación lentas debido a su estabilizador de imagen IS. La única ventaja del 11-24 mm se reduce a la gama focal de los 11 a los 15 mm, inexistente en el modelo 16-35 mm.

Eso si, si eres un fotógrafo de arquitectura o de interiorismo ya puedes empezar a poner euros en una hucha, ya que allí sí que vas a sacarle un buen partido al 11-24 mm.

Como colofón diré que es un placer constatar un hecho incuestionable: Canon ha hecho los deberes con sus nuevos objetivos gran angulares, que siempre habían sido el eslabón flojo de la marca. Los recientes 24-70 mm f:2.8L II, 24-70 mm f:4L IS, 16-35 mm f:4L IS y este 11-24 mm f:4L comparten una calidad altísima, ya que no cabe duda de que fueron diseñados pensando en los nuevos sensores de 51 MP de resolución y en quien sabe que futuros avances de la fotografía digital. Ojalá el 16-35 mm f:2.8L II y el polivalente pero algo añejo, 24-105 mm f:4L IS vean pronto nuevas versiones que les pongan también a la altura de sus hermanos y el círculo se habrá completado.



Amanecer en la isla de Formentera
Canon EOS 5D MkIII a ISO 100, EF 11-24 mm f:4L a 11 mm
© Oriol Alamany



Una imponente lente frontal domina el aspecto del nuevo 11-24mm f:4L
© Oriol Alamany


Amanecer en la isla de Formentera
Canon EOS 5D MkIII a ISO 100, EF 11-24 mm f:4L a 18 mm
© Oriol Alamany



P.D. 17 julio 2015: Test de Photozone

P.D. 20 julio 2015: Test de The Digital Picture

Test de Northlight Images

Test de PetaPixel

Test de SLRGear

P.D. 22 julio 2015: Test de DXOMark, comparándolo con el Sigma 12-24mm f:4-5.6 y el Nikon 14-24mm f:2.8


13/5/15

• Viaje fotográfico a Kenia 2015


Una de nuestras furgonetas navegando por la sabana en busca de fauna al amanecer, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany

Desde bien pequeño devoré con pasión libros, revistas, álbumes de cromos y documentales sobre los animales salvajes de África oriental. Así que cuando a cierta edad empecé a viajar de verdad tenía la idea de que ya había visto suficientes imágenes del Serengeti, de sus leones, elefantes, guepardos, gacelas o jirafas sin haber visto tan siquiera ninguno de ellos en la vida real. 

Por ello, cuando en 1994 Eulàlia y yo realizamos nuestro primer viaje al África subsahariana, evitamos de manera consciente los clásicos destinos de safari como Kenia y Tanzania, y nos fuimos a Sudáfrica, un país aún poco visitado en aquellos tiempos. En los años siguientes vendrían otros viajes a Zimbabwe, a Botswana y a Namibia, países de África meridional donde la presencia de turistas y fotógrafos era aun escasa y podíamos movernos a nuestro antijo, algo que ambos valoramos en extremo.

No fue hasta 2006 (y ahora, sinceramente, no recuerdo cual fue el detonante), que finalmente decidimos visitar Kenia con unos amigos. Y fue un viaje revelador. Es cierto que en Masai Mara o en Samburu hay más gente y vehículos que en los parques de África meridional. Es cierto que aquí resulta prácticamente ineludible viajar con una agencia y un guía-conductor local. Es cierto que en algunos momentos desearías que no se reunieran diez automóviles a tu alrededor cuando estás ante un bellísimo leopardo. Pero también es cierto  que en Kenia la calidad y la cantidad de observaciones de fauna es superior a otros destinos africanos. Y dos hechos importantes para un fotógrafo: los animales se dejan fotografiar a distancias mucho más cercanas, y la vegetación suele ser más abierta, lo que redunda en imágenes de mayor impacto y calidad. 



Una leona con sus cachorros devora un ñu, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany

Además, la gran migración de millones de herbívoros a través de las sabanas de Kenia y Tanzania es uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta y tan sólo puede verse aquí, en el Serengeti o en Masai Mara. No, por más fotografías o documentales que hayas visto de aquellas tierras, nada te prepara para la emoción que te recorre el cuerpo en un encuentro en la sabana con una manada de leones, un grupo de miles de ñus cruzando el río Mara, o encuadrar por el visor de la cámara a un esquivo leopardo acechando a su presa. Es algo que ningún fotógrafo de la naturaleza se puede perder. En Kenia aún puede vivirse el África primigenia.

Atascados entre animales salvajes en la sabana del Mara, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany

Predadores y herbívoros durante la gran migración

Así que una vez ya conocido el país, en 2010 y 2011 organizamos sendos viajes fotográficos a Kenia especialmente diseñados para aficionados a la fotografía. Ambos en la primera quincena de septiembre, el momento culminante para observar el fenómeno de la gran migración. Y la fortuna o quizás la buena planificación nos acompañó, pudiendo observar y fotografiar diversos cruces de herbívoros en el río Mara, el suceso culminante de esa migración, además de muchísimas otras cosas.

Para el verano de 2015, del 28 de agosto al 11 de septiembre, Eulàlia y yo hemos decidido ofrecer de nuevo este viaje a través de la agencia especializada Tabia Safaris. La salida ya está confirmada debido a que a fecha de hoy ya tenemos cubiertas las seis plazas del grupo mínimo. El número máximo de participantes es de doce.

Participantes en el viaje fotográfico entre cebras en la sabana del Mara, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany


En este viaje fotografiaremos en Masai Mara Game Reserve, en Nakuru National Park y en Samburu National Reserve y su reserva hermana adyacente Buffalo Springs. 

¿Porqué esos sitios en concreto? Pues porque cada uno de ellos alberga unos paisajes y especies animales bien distintas para proporcionar variedad al trabajo fotográfico. Masai Mara es el genuino ejemplo de la sabana abierta con acacias dispersas y ofrece una enorme variedad de los animales clásicos de la fauna africana. Y es el escenario donde se desarrolla el fenómeno de la gran migración, con la posibilidad de ver los espectaculares cruces del río, conocidos como crossings. El interludio verde y azul de Nakuru nos permite variar por completo de registro y fotografiar a enormes grupos de flamencos, pelícanos y otras aves. Además tiene la mejor población del país de los tan amenazados rinocerontes. Y los más áridos Samburu y Buffalo Springs son el contrapunto ideal y fin de fiesta. Albergan especies distintas propias de zonas más cálidas como el Órice, el Antílope jirafa, la Cebra de Grevy, la Jirafa reticulada y el Avestruz somalí entre otras, siendo sin duda el mejor lugar de Kenia para la observación del elegante Leopardo y el esquivo Licaón.

Sin duda puedes hallar safaris fotográficos no especializados más económicos en agencias de viajes organizados. Pero este no es tan sólo un viaje, sino también un taller de fotografía donde contaras con mi asesoramiento como fotógrafo profesional. Y además te ofrecemos tres características destacadas. 

En primer lugar y de vital importancia: ponemos a tan sólo tres participantes en cada furgoneta de nueve plazas para que dispongas siempre de sitio para tener a mano tu mochila fotográfica y poder disparar hacia ambos lados del vehículo. Somos conscientes de que esto encarece el coste, pero cuando tienes a un leopardo a escasa distancia valoras el disponer de buenos ángulos de tiro y no tener que esperar turno para poder disparar.

En segundo lugar, siempre nos alojaremos en lodges en el interior de los parques y reservas. Nuestra experiencia nos dice que eso es primordial para empezar a fotografiar con las mejores luces al amanecer y al atardecer. Las agencias que te alojan en establecimientos en la periferia de los parques se ahorran dinero, pero cada día deben recorrer las distancias que les separan de los límites y, una vez realizados los trámites de entrada, desplazarse hasta los puntos clave en el interior que suelen estar a cierta distancia. Los lodges que hemos escogido están a escasos minutos de la acción. ¡O incluso la acción se produce en su interior!

Y por otra parte nuestro viaje no tiene costes añadidos. Nos gustan las cuentas claras de lo que está incluido y lo que no. Por ejemplo, en Kenia no vas a tener que pagar ninguna comida ya que todas ellas están incluidas.

Quienes nos conocen y han viajado con nosotros ya saben que tanto Eulàlia como yo ponemos todo nuestra experiencia personal, empeño y conocimientos para que quienes nos acompañen disfruten al máximo del viaje y regresen con buenas fotografías.


Fotografías de Masai Mara

 Composición de acacias, elefantes y cebras en la sabana, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany


 Un León macho marca su territorio orinando sobre un arbusto, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany


 Grupos de cebras y ñus enre acacias en la sabana, Masai Mara, Kenia
© Oriol Alamany


Árbol solitario bajo una tormenta de tarde, Masai Mara, Kenia
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Guepardo con la cara ensangrentada, Masai Mara, Kenia
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Manada de ñus durante uno e los dramáticos cruces del río Mara, Masai Mara, Kenia
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Difícil de captar la imagen de un Impala a la carrera, Masai Mara, Kenia
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Buitre sobrevolando el río Mara, Masai Mara, Kenia
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Fotografías de Nakuru

Nubes de tormenta sobre grupos de flamencos y pelícanos, PN Nakuru, Kenia
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Grupo de pelícanos a orillas del lago Nakuru, PN Nakuru, Kenia
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Familia de leones entre la niebla matinal, PN Nakuru, Kenia
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Rinocerontes blancos en el bosque del lago Nakuru, PN Nakuru, Kenia
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Fotografías de Samburu-Buffalo Springs

Pelea ritual de jirafas reticuladas, Buffalo Springs, Kenia
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Manada de elefantes dirigiéndose al río para beber, Samburu, Kenia
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 La imponente Águila marcial con las últimas luces crepusculares, Samburu, Kenia
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El esbelto Gerenuk o Antílope jirafa, especialidad de Samburu, Kenia
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Leopardo cazando un antílope Dik-dik al crepúsculo, Samburu, Kenia
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Arco iris sobre una manada de licaones, Samburu, Kenia
© Oriol Alamany


Así que si te interesa acompañarnos a nuestro catorceavo viaje a África, sentir el calor vibrante de la sabana, llenar tu cámara del polvo de las pistas africanas, aprender fotografía y estremecerte observando y fotografiando algunos de los animales más impresionantes del planeta, aprovecha esta oportunidad y únete a nuestro grupo:

VIAJE FOTOGRÁFICO A KENIA 2015

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