01/02/12

• Para hacer este trabajo deberías pagar


Los Astazou y el refugio des Espuguettes al anochecer, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 200, 17-40mm f:4L, 15 seg. a f:5.6, trípode
© Oriol Alamany

Tras una primavera repleta de cursos y talleres de fotografía, y también viajes a Marruecos, el Reino de Mustang, Zambia y Kenia, lo cierto es que este pasado mes de septiembre me apetecía mucho realizar un clásico encargo de fotógrafo “normal” y no demasiado lejos de casa. Así que bienvenido fue el encargo de una revista para realizar un reportaje sobre el Circo de Gavarnie, un magnífico entorno de montañas en el Pirineo francés, dentro del Parc National des Pyrénées. 


Aunque a algunas personas ir a Francia se les antoje otro viaje más, lo cierto es que para Eulàlia y yo el sur de Francia es un destino muy habitual y cercano al que ni tan siquiera aplicamos el calificativo de "viaje". De hecho nos queda mucho más cerca que lugares como Monfragüe, Doñana o Picos de Europa.

Siniestro
Así pues, un viernes por la mañana me dirigí al parking donde guardamos nuestra “oficina ambulante” (una pequeña autocaravana equipada para el trabajo en el campo) dispuesto a empezar un aparentemente tranquilo encargo más en mi trabajo de fotógrafo.

Pero el destino nos tenía preparadas unas cuantas sorpresas para esa semana. Y la primera de ellas se manifestó en forma de un fuerte estruendo en el techo de la furgoneta al intentar salir del parking. Bajé con sorpresa del vehículo para comprobar con horror que la puerta abatible por la que llevo saliendo diez años sin problema alguno acababa de arrancar de cuajo la claraboya de la autocaravana.

— ¡Es que hace poco la repararon y la dejaron más baja! —, me comentaron los responsables del parking, que no me habían alertado del cambio. Nos llevó más de una hora desencajar la furgoneta de debajo la puerta.

Largo desvío
Tras el disgusto, y fijada de modo provisional la claraboya con cinta americana, emprendimos la larga ruta hacia los Pirineos franceses: Barcelona - Lleida - l'Ainsa - Túnel de Bielsa - Puerto del Tourmalet - Gavarnie... ¡Pues no! "Túnel de Bielsa cerrado por obras hasta diciembre" rezaba un cartel ya camino de l'Ainsa. !Maldición! Eso nos obligaba a un largo rodeo con la autocaravana por sinuosas carreteras de montaña.

No coronamos el puerto de El Portalet en nuestra ruta alternativa hasta la hora de la cena, por lo que decidimos percnoctar allí mismo, con la vista del Midi d'Ossau en primer plano. Al menos el cambio de ruta tenía una compensación.


Alpenglow en el Midi d'Ossau, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II, trípode
© Oriol Alamany

Avería
Pero el tercer traspiés estaba a punto de ponerse de manifiesto. La bomba del agua potable de la autocaravana no funcionaba. Eso significaba que no disponíamos de agua para lavar los platos, ni calefacción, ni ducha en toda la semana. Esa noche, a la luz de un frontal, la fuímos desmontando pieza a pieza para intentar localizar la avería. Un remiendo, algo de Tres-en-Uno y, por fortuna, una vez vuelta a montar funcionó ¡Buff! Agua disponible de nuevo.

La madrugada siguiente las luces rosadas acariciando el Midi d'Ossau nos hicieron olvidar momentaneamente los problemas surgidos. Pero aún nos quedaba un largo rodeo por puertos de montaña hasta alcanzar nuestro destino.

Sin trípode
Tras aprivisionarnos de comida en uno de esos maravillosos supermercados franceses llegamos finalmente a Gavarnie. Tras un primer paseo por el pueblo y fotografiar un salto de agua cercano, nos instalamos para pasar la noche. Fue entonces cuando, al intentar fotografiar la última luz sobre las montañas, descubrí que la palanca de bloqueo de la rótula de bola RRS BH-40 no bloqueaba nada. Su tornillo interno se acababa de pasar de rosca. 

No era la primera vez que esta costosa rótula americana me daba problemas (y también he visto y oído otras quejas sobre su carísima hermana mayor, la BH-55, que yo no poseo). Pero ahora era realmente inutilizable y yo tenía una semana de trabajo por delante sin la posibilidad de usar el trípode, cuando para un reportaje de este tipo lo uso en el 90% de las fotografías.

Intenté localizar una llave Allen de medida imperial (el standard americano) para abrirla e intentar repararla. Pero como es lógico en un país civilizado todas las que encontré, incluidas las que yo llevaba en la furgoneta, eran de rosca métrica. Cuando ya estaba pensando si acercarme a la ciudad de Lourdes en busca de un trípode, descubrí que, apretando la ruedecita de regulación de la dureza de la bola hasta deshacerme las yemas de los dedos, conseguía "casi" bloquearla. Así la usé el resto de los días.


Pico y glaciares del Vignemale al amanecer, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II a 1/2 f:11, trípode
© Oriol Alamany

Subida y madrugón
Uno de los temas del encargo de nuestro cliente consistía en fotografiar la excursión hasta el refugio de montaña des Espuguettes. Para ello Eulàlia y yo subimos a pie hasta ese refugio cargados con los sacos de dormir, ropa, agua y comida, además del equipo fotográfico: EOS-1D MKIV, 17-40mm f:4L, 70-200mm f:2.8L, trípode, accesorios diversos, etc.). En esta época del año ya está cerrado, por lo que percnoctaríamos en su parte libre. Para ahorrar peso adicional no llevábamos ningún hornillo ni cacerolas, sino comida fría.

La subida al refugio es intensa, más si la haces a mediodía y cargado. Entre resoplido y resoplido, mi conversación con Eulàlia giraba en torno a cuantos fotógrafos de nuestro país pueden asumir encargos de este tipo. Trabajos en los que se mezcla la fotografía con el montañismo y la dura tarea de cargar todo el equipo fotográfico y de acampada a la espalda. Es un hecho que hoy en día abunda más el fotógrafo de la naturaleza que anda más bien poco, acercándose lo máximo posible a su destino en su vehículo, sin requerir cargar la mochila a la espalda por mucho tiempo. Uno de los pocos fotógrafos que nos vino a la cabeza fue Francesc Muntada y, en aquel mismo instante, unos metros por encima de nosotros apareció él. Fue una de esas inexplicables coincidencias cósmicas con las que te sorprende la vida de vez en cuando. Curiosamente, Francesc también estaba haciendo un reportaje para otra revista. 


Alcanzar Espuguettes nos requirió un cierto esfuerzo, pero las vistas al atardecer y al amanecer desde allí eran fantásticas. Pasada la noche y tras un gélido madrugón para captar el refugio con las primeros rayos de sol en la brecha de Rolando y el Taillon, emprendimos un camino cortado a tramos en un acantilado hacia la famosa cascada de Gavarnie. Una vez en el circo ascendimos al pie del salto de agua más alto de Europa.


La grande cascade, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 400, 70-200mm f:2.8L IS II a 1/4 f:16, trípode
© Oriol Alamany

Lesión y sarpullido
Hacia frío y, tras permanecer sentado en el suelo en una posición un tanto forzada haciendo unas fotografías, al levantarme noté un dolor en el gemelo de una pierna. Aquella molestia inicial fue transmutándose poco a poco en un dolor agudo hasta que casi me imposibilitaba andar. El regreso hasta el pueblo fue un verdadero calvario, debiendo contener las lágrimas del dolor en ocasiones. Cuando logramos alcanzar el pueblo de Gavarnie ví de reojo un gran rótulo con una sola palabra escrita en grandes letras: “PAIN”. En mi mente lo traduje instintivamente como “Dolor”. Un segundo más tarde comprendí que anunciaba una panadería (Pain significa Pan en Francés, pero es Dolor en inglés).

¿Como iba a proseguir el trabajo si no podía andar? De hecho ni tan siquiera podía conducir para regresar a casa. Una noche de descanso, una bolsa de verduras congeladas en el gemelo (¡por suerte la nevera aún funcionaba!), un relajante muscular y otro día completo de inmovilidad aparcados en la montaña hicieron decrecer el dolor. Pero entonces a Eulália le empezó a escocer todo el cuerpo, que se le cubrió de un molesto sarpullido debido a una reacción alérgica a quien sabe qué. 


Percnoctando en nuestra oficina portátil, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 1600, 28mm f:1.8, 30 seg. a f:2.8, trípode
© Oriol Alamany

Pero el trabajo no estaba acabado y no era cuestión de regresar a Barcelona para tener que volver aquí una segunda vez. El dispendio en horas y dinero sería demasiado considerable en relación al pago ofrecido por el reportaje. Así que aguantamos como pudimos un par de días más en la montaña, completando el encargo de nuestro cliente. Y luego regresamos a Barcelona dando otro rodeo debido al cierre del Túnel de Bielsa.


Rebaño de ovejas, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS II, 1/160 seg. a f:5.0
© Oriol Alamany

Epílogo
Tras la accidentada semana, una vez en casa aún nos quedaba  ir a nuestros respectivos médicos, reparar la furgoneta, la rótula del trípode, así como editar, revelar y preparar para el cliente el material obtenido. Todos estos gastos y días de trabajo a sabiendas de que el reportaje no lo cobraríamos hasta bien entrado el año siguiente, una vez se publicara en la revista.

A nuestro regreso, y al preguntarnos clientes y amigos donde habíamos estado, sabíamos que los comentarios volverían a ser los habituales:

— Unos días en la montaña... ¡Vosotros si que vivís bien! 

Y también:


— ¡Deberíais pagar en lugar de cobrar, por hacer vuestro trabajo! —

O, últimamente, uno de los más habituales y temidos:

— La editorial ha bajado sus tarifas de fotografía un 20%. —


Luna y estrellas sobre una cabaña, Gavarnie, Pirineo francés
Canon EOS-1D IV a ISO 400, 17-40mm f:4L, 30 seg. a f:5.6, trípode, pintado con linterna
© Oriol Alamany



31/01/12

• Taller de fotografía invernal Aigüestortes 2012


Pic de Peguera entre la niebla, PN Aigüestortes, 2011
Canon EOS-1D MkIV a ISO 100, 70-200 mm f:2.8L IS II, Duotono
© Oriol Alamany

El fin de semana del 3, 4 y 5 de febrero (Desplazado a los días 10, 11 y 12 debido a la ola de frío siberiano y viento en Pirineos, plazas disponibles debido a alguna cancelación por el cambio de fechas) realizaremos una nueva edición del Taller de Fotografía invernal en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici organizado por Fotonatura.org.

Se trata de un taller un tanto especial debido a las condiciones invernales en las que se desarrolla, pero es la manera de conocer de primera mano cómo es el invierno en las montañas de los Pirineos. Según las condiciones de la nieve se alquilan raquetas de nieve en Espot, lo que añade un divertido atractivo a esta excursión por el corazón de este Parque Nacional.

Quienes deseen reservar plaza pueden hacerlo en la web de cursos de Fotonatura.

Participantes en el taller hollando nieve virgen, PN Aigüestortes, 2011

Primeras luces, PN Aigüestortes, 2011
Canon EOS-1D MkIV a ISO 100, 70-200 mm f:2.8L IS II
© Oriol Alamany

Algunos de los participantes a bajo cero, esperando la salida del sol, PN Aigüestortes


25/01/12

• Comentarios sobre la Canon EOS-1D X


Ayer por la tarde asistí a una presentación en Nivell 10 en Barcelona, de la nueva cámara de gama profesional de Canon, la EOS-1D X. El ejemplar que pudimos toquetear y probar era un prototipo que Canon España había recibido apenas cuatro días antes, no la versión final que va a comercializarse de aquí a unos tres meses. Debido a eso no se nos permitió ponerle una tarjeta CF nuestra. ni llevarnos ninguna imagen de las que hicimos. Además se nos insistió en que los resultados no estan a la altura de los que previsiblemente se obtendrán con las unidades finales.

A lo largo de cuatro horas primero se nos presentaron las características de la cámara (sobre las que no voy a entrar en detalle, otras webs o las páginas oficiales de Canon ya las han desgranado desde que tuvo lugar su anuncio en octubre del año pasado), luego pudimos salir a tomar algunas fotografías, y después regresamos al estudio para visionarlas en el ordenador. 

Aparte de las grandes características como el habitual cuerpo a toda prueba de la Serie 1, el sensor FF de 18,1 MP, 12 fps en Raw, su absolutamente nuevo sistema AF con 61 puntos de enfoque con 41 en cruz, sensibilidad ISO de 100 hasta 51.200 (ampliable a 50 - 204.800), lo más evidente tras la breve prueba realizada es que parece que el sistema AF funciona satisfactoriamente bien, y que el ruido en fotografías resultantes con el renovadísimo sensor de 18 MP es quizás unos dos pasos por encima de la actual EOS-1D MkIV. Para mi gusto, posiblemente aceptable hasta unos 12.800 ISO (con mi actual 1D IV me tengo fijado el límite en los 3.200 ISO). Eso la hace una cámara tremendamente apetecible para la fotografía nocturna.

Dando por sentado que la 1D-X es una cámara magnífica, una bestia de mucho cuidado, y un sueño para cualquier fotógrafo (como cualquier cámara de gama alta de Canon o Nikon), os dejo mis apreciaciones sobre tan sólo algunas de las múltiples innovaciones o detalles que pueden hacer el trabajo del fotógrafo de naturaleza o viajes más agradable.


Es de agradecer el hecho de que el sensor AF use ahora también el color del sujeto como uno de los factores para realizar el seguimiento del enfoque (AF ITR), característica de la que he comprobado su bondad en compañeros usuarios de Nikon que disponen de ese sistema en sus cámaras. Y tras años de pedirlo, al fin los histogramas en el monitor LCD vienen enmarcados por una fina línea de color blanco, lo que facilita tremendamente su interpretación en el trabajo en exteriores. También se incorporan el nivel de burbuja digital (que en Canon ya apareció con la 7D pero sorprendentemente no se incorporó en la posterior 1D IV), la doble exposición con un sinfín de opciones, y la posibilidad de sobreimpresión en el visor óptico de una rejilla de líneas, lo que también ayuda a nivelar las fotografías de paisaje realizadas a mano alzada. La funcionalidad de ISO Automático pasa a ser muy personalizable, lo que hace que ahora pueda ser una opción realmente útil. Y la aberración cromática y la distorsión de los objetivos puede corregirse directamente en la cámara (hasta ahora se debía hacer en el Canon Digital Photo Professional u otro software).

Algunos de los botones de manejo son más grandes, lo que facilitará su uso con guantes en situaciones de frío (Lástima que no estén retroiluminados como los de la Nikon D4, una magnífica idea para manipular la cámara en condiciones de poca luz). Otros detalles, son los diversos botones personalizables a los que pueden asignarse multitud de funciones. Inexplicablemente sin embargo, y tras años de reclamarlo los fotógrafos, no se les puede asignar a ninguno de ellos la función de levantar el espejo. Los ingenieros de Canon podían aplicar esto en cualquier modelo de sus cámaras mediante una simple corrección del firmware, siguen empeñados en negarnos esta sencillísima función tan usada por los fotógrafos de naturaleza. Incomprensible.

Lo cierto es que tras años de liderar el mercado de las cámaras con detalles innovadores que luego otros copiaban, hace un tiempo que Canon le va a la zaga de otras marcas en este sentido. Casi todas las nuevas funcionalidades que hoy agradecemos en la EOS-1D X ya estaban disponibles desde hace años en algunas cámaras de la competencia. Toda la atención de Canon parece centrarse en trabajar a fondo todos los mecanismos interiores, la fiabilidad de la cámara y el diseño de sus excelentes sensores, fabricados por ellos mismos.

Un cuerpo hiperprofesional, a prueba de todo.


Una interesante novedad (aunque también presente en los equipos del formato Micro 4/3) es la posibilidad de actualizar el firmware de las ópticas. A partir de esta cámara y futuros modelos de Canon, y con los modelos de objetivos presentados a partir de junio 2011 será posible introducir mejoras en el funcionamiento de las ópticas a posteriori de su compra. Algo que se agradece.

¿Lo mejorable? Las EOS-1D siguen siendo cámaras muy pesadas debido a su robusto cuerpo y ya he comentado que seguimos sin poder asignar un botón al levantamiento de espejo (algo muy útil para paisajes y también para fauna con grandes aumentos). Lo peor de todo, aunque sólo afectará a los fotógrafos de fauna salvaje: es la primera Canon EOS-1 de la historia cuyo autoenfoque ya no funciona con objetivos de luminosidad mínima inferior a f:5.6.

De hecho no existen teleobjetivos de tan poca luminosidad, pero combinando el 400 mm f:5.6L o el 800 mm f:5.6L IS con un teleconvertidor 1.4X la luminosidad mínima resultante ya es f:8. O con los 500 y 600 mm f:4L IS combinados con el 2X. Aunque el límite de funcionamiento a f:5.6 es lo habitual en la práctica totalidad de cámaras del mercado (incluso en cámaras de calidad como la Canon EOS 7D o Nikon D300s), lo cierto es que en todos los modelos pretéritos de EOS-1 y con luminosidad resultante f:8 seguía funcionando al menos el sensor AF central. Ahora ya no. Una pena, mientras su competidora directísima, la nueva Nikon D4 precisamente anuncia a bombo y platillo que ahora puede hacerlo con nada menos que 11 de sus 51 sensores.

Leopardo desperezándose al anochecer, Kenia, 2011
Canon EOS-1D MkIV a ISO 1600, 500 mm f:4L IS con teleconvertidor 2X
Una de tantas situaciones con muy poca luz en la que disponer de una cámara como mi actual 1D IV en la que el 500 mm con el 2X autoenfoca aunque tan sólo sea con un punto AF central es importante.
© Oriol Alamany

Quien diga que eso no es problema porque los teleconvertidores no dan calidad y no los usan los profesionales (como veo que algunos aficionados más bien desinformados están escribiendo en internet), que se compre un Canon 500 mm y le ponga un teleconvertidor Canon original. El resultado es plenamente utilizable en publicaciones profesionales. Eso sí, siempre que el fotógrafo sepa utilizar un arma de tal calibre lo cual no es fácil. Los fotógrafos de naturaleza recurrimos a veces a estas combinaciones para obtener imágenes de animales esquivos. No con frecuencia, pero es una lástima que una función de la que disponíamos sea retirada. Es como a un trabajador que le quitan un "derecho adquirido".

La posibilidad que se comenta por internet sobre que esta funcionalidad perdida podría recuperarse mediante un firmware fué categóricamente desmentida ayer por los representantes de Canon (Ojalá se equivoquen). Es una elección que ha hecho la marca para favorecer un mejor AF en otras situaciones fotográficas mucho más usuales.

Si obviamos este detalle puntual, la EOS-1D X me parece una cámara magnífica, a la altura de lo que se espera del modelo más alto de la gama, y que ofrece numerosas innovaciones sobre el modelo anterior. De hecho creo que soluciona casi todas las pequeñas cosillas mejorables del modelo actual y que había comentado en mi exhaustivo artículo sobre la 1D MkIV que publiqué en el portal Fotonatura.

Parece que las primeras EOS-1D X van a llegar a España a primeros de abril, a un precio aún sin fijar, pero que estaría entre los 5.000 y los 6.000 euros. Parece que ni Nikon ni Canon se atreven a fijar un precio definitivo para sus buques insignia. ¿La voy a comprar? Pues aunque debo decir que me gustaría mucho, no lo he decidido aún. Lo cierto es que ahora estoy bastante satisfecho del rendimiento de mi actual 1D MkIV (¡que enfoca con teleconvertidores!) y más bien necesitaría complementarla con una cámara más pequeña y ligera para cargar durante las caminatas, viajes y los largos y duros trekkings que hago a pie por zonas remotas del mundo. Supongo que dependerá del precio final (no es un buen momento económico para los fotógrafos profesionales) y de cómo sea la nueva 5D MkIII, si es que así se denomina el nuevo modelo. A los profesionales nos iría muy bien conocer la hoja de ruta de futuras novedades para organizarnos la agenda de compras de nuestro material, pero eso es algo que las marcas nunca hacen, evidentemente.

Canon EF 200-400 mm y Canon EOS 5D MkIII
Otra noticia de interés para los fotógrafos de naturaleza es que el teleobjetivo zoom EF 200-400 mm f:4L, sobre el que ya escribí hace tiempo y del que se ha estado hablando mucho estos días debido a la filtración de unas imágenes de un prototipo en pruebas en Kenia, podría comercializarse en España hacia el mes de agosto. ¡Ya tenemos ganas de verlo y probarlo!

Y a las preguntas sobre cómo será y cuando vamos a ver la también deseadísima Canon EOS 5D MkIII, un modelo más al alcance de los usuarios, como es lógico el personal de Canon respondió con una sonrisa en la boca y evitando cualquier comentario. Sin embargo, por las informaciones que corren por internet la presentación parece inminente, posiblemente en las próximas semanas semanas.


• Segunda imagen en Nature Photo Blog

23/01/12

• Restaurando Kodachromes


Torcecuello (Jynx torquilla) en su nido en un almendro, Vacarisses, 1979
Konica Autoreflex TC, Vivitar 200 mm f:3.5, película Kodachrome 64, trípode, flash y hide
Archivo escaneado y restaurado.
© Oriol Alamany

Diapositiva deteriorada recién escaneada, sin ajustar ni restaurar.
© Oriol Alamany

Esta fotografía tiene 33 años. La tomé cuando yo tenía veintiuno, en mis primeros tiempos como aficionado a la fotografía de la naturaleza en la localidad de Vacarisses, no lejos de Barcelona.

Pero el motivo de esta entrada no es hablar sobre mis inicios en el mundo de la fotografía, si no comentar el patrimonio que representa para los fotógrafos su archivo de diapositivas. Desde los primeros Perutzchrome, Ektachrome y Kodachrome que realicé en 1976, hasta los últimos Fujichrome Velvia en 2004 son veintiocho años de patrimonio visual que se acumulan en los archivadores de mi oficina y que no puedo, ni quiero, desperdiciar. 

Hoy en día parece que todo lo que no sea hecho con una cámara digital de última generación no sirva. He visto a algunos fotógrafos desdeñar su patrimonio fílmico argumentando que no tiene ya valor alguno. En su día no se molestaron en adquirir un escáner o, al menos, hacerse digitalizar por un fotograbador sus mejores tomas.

Lución (Anguis fragilis), Vacarisses, 1977
Konica Autoreflex TC, Hexanon AR 50 mm f:1.7, película Kodachrome 64
© Oriol Alamany

Por otra parte, es cierto que algunos clientes piden que las fotografías que se les entreguen sean recientes. Cierta revista de viajes, por ejemplo, suele pedir que las imágenes correspondan a los últimos tres años. Entiendo que eso pueda tener una cierta importancia en las imágenes de una ciudad que puede cambiar con el tiempo, pero como fotógrafo de naturaleza y viajes ¡no puedo dar la vuelta al mundo cada tres años! Y además, las imágenes de unas dunas en Namibia, de la jungla de la India, o la cara de un León en Kenia son iguales ahora que hace veinte años. Por otra parte, también es tremendamente interesante guardar imágenes de cómo han cambiado, o incluso desaparecido, ciertos sitios en las últimas décadas. Uno de mis terrenos de juego favoritos en mis inicios, una zona agrícola en la localidad de Vacarisses, yace hoy en día sepultada por un polígono industrial.

¿A que vienen estas divagaciones? Pues a que estos días estoy inmerso en la edición gráfica de un libro que va a aparecer próximamente y, rebuscando ciertas especies animales en el archivo, me he metido a digitalizar algunas tomas de incluso treinta años de edad. A veces son especies animales difíciles de encontrar que, a posteriori, ya no he tenido la fortuna de volver a fotografiar.

Últimas luces en les Gorgues del Freser, Pirineos, 1981
Canon A1Canon New FD 100mm f:4 Macro, película Kodachrome 64
Archivo escaneado y restaurado.
© Oriol Alamany

Digitalizar películas antiguas no es nada fácil. Las diapositivas reveladas mediante los procesos E-4 o E-6 aún, pero las Kodachrome de proceso KR-14 (mis preferidas en los 70, 80 y hasta el inicio de los 90) son una maldición, ya que llevan muy mal el proceso de digitalización. Además, aunque las Kodachrome solían proporcionar excelentes resultados, a veces aparecían lotes de emulsiones, o bien malos revelados, con una fuerte dominante azulada. Para evitarlo en lo posible había que hacer "madurar" los carretes. Para ello los comprábamos en grandes lotes (a veces centenares de ellos), los guardábamos a temperatura ambiente hasta que faltaran tan sólo tres meses para su fecha de caducidad, y entonces los guardábamos en la nevera para estabilizarlos. Así se podían usar ya. Si le preguntarais a mi compañera cual es la mayor ventaja de la fotografía digital, sin duda os diría el haber recuperado espacio en la nevera de casa.

Los procesos de reproducción fotomecánica sufridos a lo largo de los años con sus consiguientes arañazos, la humedad, o las fundas de PVC que utilizamos durante un tiempo (luego substituidas por fundas neutras de polipropileno) acababan de darles el toque de gracia, apareciendo fuertes dominantes azulado-verdosas en las altas luces. Lo más difícil de reparar es esta dominante, que intento eliminar en Photoshop mediante una capa con una complicada curva de corrección de color. Alguna vez incluso he restaurado diapositivas partidas por la mitad debido a la incompetencia del fotograbador al desmontarla del tambor de su escáner.

Hoy en día me produce un cierto placer cuando cojo una imagen de estas que cree hace varias décadas, deterioradas por el uso y el paso de los años, la pongo en el escáner de diapositivas, la digitalizo a alta resolución y, con unos ajustes en Photoshop, le doy nueva vida.

Halcón peregrino (Falco peregrinus) en su posadero, Costa catalana, 1981
Canon A1Canon FD 400mm f:4.5 SSC, película Kodachrome 64, trípode, escondite
Archivo escaneado y restaurado.
© Oriol Alamany

Otras entradas del blog en relación a las películas Kodachrome:

10/01/12

• Nature Photo Blog


Hoy se ha publicado mi primera entrada en Nature Photo Blog


NPBEste pasado mes de diciembre recibí una invitación para integrarme al grupo Nature Photo Blog, formado por un selecto grupo de quince fotógrafos de naturaleza europeos. Entre ellos figuran varios artistas de los que admiro su trabajo, como la alemana Sandra Bartocha (por la emotiva belleza de sus imágenes) o el italiano Bruno d'Amicis (por perseguir siempre la autenticidad en la fotografía de fauna salvaje). O también el compañero Iñaki Relanzón, que hasta ahora era el único fotógrafo español del grupo.

Nature Photo Blog ofrece a sus visitantes una fotografía de naturaleza cada día del año, acompañada de un breve comentario de su autor y de un espacio donde, quienes lo deseen, pueden dejar su comentario. Una imagen refrescante cada mañana, para empezar bien el día.

A partir de ahora voy a mostraros y comentar en ese grupo algunas de mis fotografías, en concreto tengo asignados los días 10 y 25 de cada mes.

También puedes seguirnos en nuestra página en Facebook o en Twitter.


09/01/12

Publicaciones en Terre Sauvage y Pyrénées Magazine


Publicaciones recientes en el extranjero: diversas fotografías mías aparecen en un número especial de la revista Terre Sauvage sobre Sudáfrica, país al que he viajado en tres ocasiones. Esta imagen de Leopardo es una de las que aparecen en esta prestigiosa publicación.


Leopardo en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica, 2008
Canon EOS-1Ds MkII a ISO 200, 500mm f:4L IS con teleconvertidor 1.4X
© Oriol Alamany


Y otras imágenes de mi autoría ilustran la portada y un reportaje fotográfico sobre el pico Aneto en el número de Enero-Febrero 2012 de Pyrénées Magazine.



Esta es la fotografía de portada de y el equipo fotográfico con que la realicé.


Macizo de Aneto-Maladeta al amanecer desde Vall d'Aran, Pirineos, 2008
Canon EOS-1Ds MkII a ISO 100, 70-200mm f:2.8L IS, filtro polarizador, trípode
© Oriol Alamany




27/12/11

• Feliz 2012



(Fotografía realizada la semana pasada durante un viaje por la India)

22/12/11

• Navidades blancas

Este texto fue publicado en la sección "Peripecias" de la revista Altaïr en el año 2000. Hoy lo publico aquí de nuevo a modo de felicitación navideña, acompañado de algunas fotografías del que fue nuestro segundo viaje a Australia, que se prolongó algo más de tres meses entre finales de 1999 y primeros de 2000.
. . . . .


Blancas playas de la costa Este de la isla de Tasmania
Bronica ETR-Si, Zenzanon PE 40mm f:4, Fujichrome Velvia 50 ISO
© Oriol Alamany

Llevábamos ya casi tres meses viajando por Australia y hacía una veintena de días que habíamos cruzado el Bass Strait –el brazo de mar que separa a esta isla-continente de su hermana pequeña Tasmania– a bordo del ferry “Spirit of Tasmania”. La llegada de la Navidad era inminente y se notaba en los comercios engalanados y en la proliferación de Papas Noel a donde quiera que fuéramos.

Suele decirse que las Navidades son unas fiestas cien por cien familiares y hogareñas, pero nuestras familias se encontraban a unos 20.000 kilómetros de distancia y nuestro hogar se reducía a una cama, un armario, una sencilla cocina y una menuda nevera encajados en el exiguo interior de la furgoneta Toyota que habíamos alquilado en la lejana ciudad de Darwin.

Cada año, por Navidad, la familia de mi compañera Eulàlia acostumbra a comer un menú distinto, pero en mi casa siempre hemos seguido el tradicional menú catalán: entremés seguido de “sopa de galets”, “carn d’olla”, pollo asado y ¡como no!, los turrones. Fue quizás buscando un nexo de unión con nuestra lejana tierra, que decidimos intentar reconstruir una comida navideña tradicional. Pero como el día señalado lo pasaríamos en el remoto Parque Nacional Mount William, situado en el vértice noreste de la isla, debimos hacer algunas concesiones.

Pareja de Ostrero pío australiano (Haematopus longirostris), Isla de Tasmania
Canon EOS-3, EF 500 mm f:4.5L, Fujichrome Velvia 50 ISO
© Oriol Alamany


El menú
De aperitivo conseguimos un paquete de patatas fritas “Pringles”, unos curiosos aperitivos a base de soja frita y un preparado para elaborar “falafel” que resultó ser un desastre. Para la sopa echamos la casa por la ventana y sustituimos nuestras habituales sopas de sobre de días anteriores por dos latas de “Sopa Granjera Campbell’s”. En lo concerniente al pollo, lo único que habíamos encontrado eran unos filetes empanados congelados que, por su sospechoso sabor al comerlos, dedujimos que se encontraban al límite mismo de su fecha de caducidad.

Lo que no hubo manera de encontrar fueron barquillos y turrones, por lo que en este punto decidimos seguir la tradición local y unos días antes adquirimos un “Christmas Cake” en el pintoresco Salamanca Market de Hobart. Se trata de una especie de densísimo “plum-cake” —al estilo del “Christmas pudding” británico—, capaz de atiborrar al estómago más hambriento. Todo ello regado por una magnífica agua, cosecha del último camping en que nos habíamos alojado unos días antes de entrar en el Parque Nacional.

El almuerzo de Navidad, Isla de Tasmania
Canon EOS 100, EF 28-105 mm f:3.5-4.5, Fujichrome Sensia 100
© Oriol Alamany

Los invitados
¿Y la familia? ¿Cómo compensar la ausencia de las personas allegadas? La naturaleza es sabia, y poco después de habernos instalado en un acogedor bosquecillo de casuarinas que crecía en una duna litoral, llegó nuestro primer comensal. Un Ualabi de Bennett —una especie de canguro propia de Tasmania— que sin temor alguno se nos acercó francamente interesado en nuestros quehaceres culinarios.

Sabíamos que la comida elaborada produce problemas digestivos a los animales salvajes, por lo que nos sabía mal invitarle a compartir nuestro menú. Sin embargo había observado que los ualabies mordisqueaban las secas y poco apetecibles agujas de casuarina que tapizaban el arenoso suelo, ya que el follaje verde de los árboles y arbustos quedaba por completo fuera del alcance de su reducida estatura. Así que procedí a recoger un ramillete de hojas verdes y se las ofrecí. Pasado un primer atisbo de desconfianza, el ualabi cogió delicadamente las hojas con sus pequeñas manos y procedió a dar buena cuenta de su tierna comida, haciéndonos compañía mientras nosotros saboreábamos (¡puaf!) nuestro pollo empanado. Para facilitarle la deglución le ofrecimos un tazón de agua dulce —un bien escaso en las dunas costeras—, que vació con absoluto deleite,  e incluso repitió.

Con un poco tímido Ualabi de Bennett (Macropus rufogriseus), Isla de Tasmania
Canon EOS 100, EF 28-105 mm f:3.5-4.5, Fujichrome Sensia 100
© Eulàlia Vicens

A la hora del café otro ualabi se unió a nuestra fiesta, y después de celebrar las Navidades con otro par de tazones de agua fresca, los cuatro compartimos unos momentos de placidez en aquel bosquecillo costero. Las nubes —tan inherentes al clima tasmano— corrían rápidas, arrastradas por el frío viento, y las olas golpeaban con fuerza en la cercana playa, tan inmensa como increíblemente solitaria. Tanto el cielo, como la arena y la espuma de las olas eran blancas, el color de la Navidad.

Creo que recordaré aquel remoto lugar toda mi vida.

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¡Felices fiestas a todos!


Rocas con líquenes en la costa del Parque Nacional Freycinet, isla de Tasmania
Bronica ETR-Si, Zenzanon PE 40mm f:4, Fujichrome Velvia 50 ISO
© Oriol Alamany

29/11/11

• Foto-Montseny 2011


Grupo de asistentes a la salida fotográfica matinal del Foto-Montseny 2011,
junto a algunos de los organizadores.
© Francesc Noguera

Pasó el fin de semana de maratón fotográfica en Foto-Montseny 2011, aunque las actividades de estas interesantes jornadas organizadas por la Secció Fotogràfica centre d'Arbùcies en el Museu Etnològic del Montseny se prolongarán hasta finales de enero 2012. 


Por la mañana del sábado hubo un breve taller de fotografía en el bello entorno de Arbúcies. A mediodía comida con presencia de abundantes amigos y algunos compañeros de profesión. Y por la tarde, dos horas de mi conferencia "Coses què un fotògraf pot fer davant un paisatge". 

Imagen inicial de mi conferencia sobre la fotografía de paisaje.
© Josep Corbella


Para completar la jornada hubo la inauguración en el Museu Etnològic del Montseny de las cinco exposiciones fotográficas, en la que yo presenté "Retalls de Rapa Nui".

Una jornada fotográfica plena, con abundante presencia de público, que disfrutó con las actividades ofrecidas y, cómo no, con las atractivas exposiciones. Tanto ver fotografías a pequeño tamaño en internet, se agradece ver unos buenos positivados a gran tamaño colgados en una pared.


 "Al filo de las mareas", la exposición de Isabel Díez.
© Oriol Alamany

Pere Soler durante la presentación de su trabajo sobre los paisajes de Islandia.
© Oriol Alamany

Un equipo de RTVE grabando en mi exposición "Retalls de Rapa Nui".
© Oriol Alamany