12/6/17

Por la India con la Canon EOS M5: prueba de campo



Comiendo en un restaurante callejero en la India con la Canon EOS M5, una buena compañera de viaje. 
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany



La cámara Canon EOS M5 llegó a las tiendas a principios de este año  y un suspiro de alivio se produjo entre los usuarios de esta marca nipona. Tras cuatro años tanteando en la oscuridad parece que el sistema Mirrorless de Canon, el EOS M, emprende el camino correcto. 

La M5 es una cámara atractiva orientada al usuario prosumer, pero que yo no dudaría en usar como complemento en mis trabajos profesionales. Claro que a mí siempre me han gustado las cámaras pequeñitas y discretas. No es esta aún la Canon mirrorless para profesionales que algunos esperábamos, pero se le acerca y por lo menos es una herramienta con la que da gusto realizar fotografías.


¿MIRROLESS O NO?


Nos encontramos en un mercado fotográfico en vertiginosa evolución: las cámaras fotográficas compactas han sido sentenciadas a muerte por las capacidades fotográficas de los teléfonos móviles, y la aparición de las cámaras sin espejo o mirrorless o CSC o ILC (a ver si alguien se pone de acuerdo con la denominación definitiva) les están comiendo terreno a las clásicas réflex.

Debido a mi trabajo como fotógrafo, a que imparto talleres de fotografía y también a que organizo viajes fotográficos, a lo largo del año trato con muchos aficionados a la fotografía. Hace tres años raramente veía a alguien con una Fujifilm, una Olympus, una Sony o una Panasonic. Canon y Nikon dominaban por completo con sus réflex el sector de los fotógrafos de naturaleza y viajes. 


Pero el panorama está cambiando por momentos: tras una efímera explosión de las Sony A7, ahora cada vez veo a más aficionados con cámaras sin espejo de Olympus o de Fujifilm. Con sus nuevos modelos punteros E-M1 MkII y XT2 respectivamente, ambas firmas han alcanzado unos niveles de calidad y prestaciones envidiables y las fugas de fotógrafos hacia sistemas mirrorless es lenta pero constante. Si yo fuera el dueño de Nikon o de Canon empezaría a estar realmente preocupado... o bien daría un puñetazo sobre la mesa y me pondría a trabajar en un sistema mirrorless serio de verdad que dejara a los otros pasmados.

Pero ambas empresas se han mirado el fenómeno mirrorless desde la barrera. No es que no hayan hecho sus pinitos en él (en 2011 apareció el ya abandonado sistema Nikon 1, y en 2012 el sistema Canon EOS M), pero ambos parecían diseñados por alguien que se ha visto obligado a hacer algo presionado por el mercado, no porque creyera realmente en ello. 


Ahora, tras cuatro años y varios modelos orientados al aficionado básico (EOS M1, M2, M3 y M10), Canon ha dado un paso claro en la buena dirección. A primeros de año llegó  la M5, la primera EOS M con visor integrado. Y luego la M6, una evolución de su modelo básico. El sistema EOS M sin espejo empieza a ser algo a considerar. 

El cuidado diseño es uno de los sellos de la nueva M5
Canon EOS 5D MkIV a ISO 6400, 24-70 mm f:4L IS
© Oriol Alamany


LA CANON EOS M5, CÁMARA VIAJERA

En febrero de este año viajé a la India para un proyecto fotográfico profesional en las montañas del Himalaya en pleno invierno. Mi objetivo era buscar el esquivo leopardo de las nieves. Para ello contaba con mi propio equipo de réflex (Canon EOS 5D Mark IV y III), pero Canon España me prestó una EOS M5 con varias ópticas para testearla sobre el terreno. 

La cámara llegó el día antes de la partida por lo que marché de viaje sin conocerla. Pero como usuario habitual de Canon me hice a ella muy rápido, ya que mandos y menús me resultaron familiares. 

Al abrir la caja, la primera impresión me sorprendió: se trata de una cámara de bonito diseño y realmente pequeña teniendo en cuenta el tamaño de su sensor APS-C (Factor 1,6x). Es incluso más pequeña y ligera que las Olympus OM-D, que llevan un sensor de imagen bastante menor (Factor 2x). Su peso es de tan sólo 427 gramos, lo cual se agradece al llevarla colgando al hombro todo el día. Con un objetivo del tipo pancake, como el 22 mm f:2 STM, cabe en el amplio bolsillo de una parka o anorak.

El sensor es un CMOS de 24 MP Dual Pixel. Se especula con que sería el mismo que el de la réflex Canon EOS 80D, loado por su mejora respecto a la generación anterior en cuanto a aumento del rango dinámico y por la mayor facilidad para abrir las sombras durante el post-procesado. En esta última generación (1Dx II, 5D IV, 80D y M5) los sensores Canon incorporan un cambio tecnológico en su diseño que ha permitido dar un buen paso adelante. Aunque a nivel de rango dinámico y ruido aún no alcanzan a los fabricados por Sony, la mejora es evidente. Y si a uno de gustan los colores que proporcionan las Canon, como es mi caso, está dispuesto a sacrificar algo por ello. 

El rango de sensibilidades ISO de la M5 va de los 100 a los 25.600. En mi opinión puede usarse bien hasta los 1.600 - 3.200, aunque también realicé fotografías de noche aceptables a 6.400 (ver imágenes de muestra más abajo).


Olympus OM-D E-M1 (factor 2x), Canon EOS M5 (Factor 1,6x) y Canon EOS 5D MkIV (factor 1x). Realmente sorprendente el pequeño tamaño de la M5 a pesar de su gran sensor de imagen.
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany

A pesar de su pequeño tamaño la M5 se agarra bien gracias a su bien diseñada empuñadura. Los cinco diales son de buen tamaño (excepto el trasero) y están bien dispuestos. Lo único que no me gustó fue que cuesta girar el dial de compensación de la exposición (que yo uso con mucha frecuencia) con el dedo pulgar debido a la protuberancia en la parte trasera de la cámara que es para facilitar su agarre, pero que dificulta manipular este dial con el ojo pegado al visor.







Con la Canon EOS M5 en el aeropuerto, esperando la salida del vuelo a la India.
BQ Aquaris E5
© Oriol Alamany

Ya en el aeropuerto y durante el viaje empecé a hacer fotos con ella, en especial con el pequeño objetivo EF-M 15-45 mm f:3.5-6.7 IS STM (De focal "equivalente" a un 24-72), que se repliega para guardarse y es realmente pequeño y discreto. Una vez en la India fue prácticamente mi única cámara durante los paseos por pueblos y ciudades: tan sólo comparar la M5 y su 15-45 mm, con mi 5D -IV y su 24-70 mm, ya era razón suficiente para dejar la segunda en la habitación del hotel.

Al contrario que la práctica totalidad de cámaras sin espejo actuales, las EOS M no ofrece estabilización de imagen en el sensor. Canon, al igual que con sus réflex, sigue incorporando esta característica sólo en sus objetivos. Eso impide gozar de la estabilización al usar objetivos antiguos o adaptados de otras marcas, una de las ventajas de las mirrorless, pero permite ofrecer los mejores parámetros de estabilización para cada óptica en concreto.



Rickshaw corriendo por la calle de Chandigarh, India, fotografía de seguimiento en AF-Servo.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



La M5 es la primera EOS M que dispone de un visor integrado y sólo por eso ya merece toda mi atención. Yo no sé vosotros, pero no me he hice fotógrafo para hacer fotografías aguantando una cámara de manera inestable en el extremo de mis brazos extendidos, intentando encuadrar a través de unas pantallitas en las que si da el sol o hay mucha luz cuesta discernir algo. Me hice fotógrafo para pegar mi ojo a un ocular, mirando por un visor (ya fuera óptico o electrónico) donde pueda apreciar con claridad y todo lujo de detalles lo que estoy haciendo y encuadrar con mimo mis imágenes. 

Esta era una de las razones principales por las que el sistema EOS M no me atraía hasta ahora, ya que ninguno de sus cinco modelos gozaba de un visor integrado (En honor a la verdad existe un visor accesorio EVF-DC1 adaptable a esas cámaras, pero resulta algo engorroso y cuesta cerca de 250 €, casi el mismo precio que una Canon EOS M10).

Así que el visor electrónico de la M5 me gustó y enseguida me sentí cómodo con él. Además ofrece gran cantidad de información personalizable.



Pareja en el Rock Garden, Chandigarh, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


En lo concerniente a la pantalla LCD, lo más importante es que és táctil, lo que permite manejar con rápidez los menús y funciones de la cámara, al estilo de los smartphones. Además báscula arriba y abajo, algo que prefiero a las que se abren hacia el exterior. De hecho llega a girarse por completo para permitir vernos a nosotros mismos mientras nos encuadramos para disparar uno de estos egocéntricos selfies.

La Canon M5 tiene conexiones Wifi NFC y Bluetooth, lo que permite manejarla a través del teléfono móvil, algo que puede resultar de utilidad en la fotografía de animales salvajes, utilizando el smartphone como control remoto. O también si se quiere pasar rápidamente fotos de la cámara al móvil y mandarlas a los amigos o las redes sociales.



Ofrendas de dioses al lado de una carretera, India.
Canon EOS M5 a ISO 200, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


Ya he dicho que la M5 proporciona una buena impresión a pesar de su exterior en material plástico, pero que tiene un acabado agradable que parece de metal. La única duda que me surge es cual será su solidez y fiabilidad real a largo plazo. Este modelo no tiene una construcción sellada a prueba de polvo o lluvia. Pero bueno, tampoco la tenía mi Bronica de formato medio y la paseé durante doce años por todo el mundo. Todo es cuestión de tratar a las cámaras con un cierto respeto.

Este invierno en el Himalaya estuve usando la M5 en condiciones bastante extremas, a temperaturas bajo cero y bajo alguna nevada, sin ningún problema. No me dio la impresión de ser una cámara especialmente delicada. De todos modos esperemos que un futuro modelo Pro sí que disponga de la protección contra la intemperies, algo que a los fotógrafos de exteriores nunca nos viene mal para acrecentar su fiabilidad.


Una cima de más de 6.000 metros de altitud fotografiada sin problemas en un gélido atardecer invernal, Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, filtro polarizador, trípode Benro
© Oriol Alamany




La manejable Canon EOS M5 me sirvió para documentar nuestra búsqueda invernal del Leopardo de las nieves, Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


UN BUEN AUTOENFOQUE

El sistema de enfoque automático ofrece 49 puntos AF (es el mismo de la réflex 80D en modo Live View) y gracias a la tecnología Dual Pixel en AF-One Shot es rápido y eficaz. Tan sólo me titubeó en algunas ocasiones cuando la luz era escasa, y en estos casos recurrí al enfoque manual con la ayuda del práctico Focus peaking

Para desplazar rápidamente el punto AF si que eché en falta un joystick al estilo de las réflex 5D, 7D y 1D, aunque existe un modo para cambiar el punto AF moviendo el pulgar por encima el LCD táctil. Sistema que parece efectivo... si uno no mira por el visor con el ojo izquierdo como es mi caso (y el de otros muchos fotógrafos). En ese caso resulta algo difícil mover el AF con el pulgar y el LCD.

Lo que me llamó la atención es el sistema de AF y disparo táctil mediante la pantalla LCD. Un leve toque en el sitio deseado y la cámara enfoca y dispara con suavidad. ¡Muy práctico!

No tuve la oportunidad de probar bien el modo AF-Servo ya que no fotografié animales en rápida acción. El mayor problema para la fotografía de movimiento me pareció el instante en que la imagen desaparece del visor, lo que se denomina black-out. Si disparas en ráfaga rápida no resulta fácil seguir el movimiento de un sujeto debido a los sucesivos intervalos negros en el visor. La M5 dispara 7 fps en modo AF-C y hasta 9 fps con el foco fijo. Pero el buffer de la cámara tampoco es de gran capacidad y si disparas a estas velocidades se bloquea en un par de segundos. 

Las fotografías se graban en una única tarjeta SD del tipo UHS-1. Acepta las del estándar UHS-II, pero no aprovecha su potencial rapidez. Una pena diseñarla así cuando hace ya algún tiempo existe el standard SD más rápido. El mismo fallo de diseño tiene una cámara tan profesional como la 5D-IV.


Maniquí en el escaparate de una tienda, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany




Antiguo camión oxidado, India.
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



¿Y EL VIDEO?

Los viajeros, blogueros o youtubers podrán realizar sus tomas de video con facilidad y con el añadido del sistema de estabilización electrónico de video que se suma al de los objetivos. Es una lástima que no permita hacer video 4K, un estandar que hoy en día ofrecen muchas cámaras compactas más sencillas o incluso la mayoría teléfonos móviles. Pero para la mayoría de viajeros el Full HD es más que suficiente, y en este caso disponemos incluso de cámara lenta a 60 fps.


EL FACTOR PRECIO

Queda el tema del precio: pienso que aquí Canon debería jugar una estrategia más agresiva, ya que por 1.085 € el cuerpo (1.120 con el adaptador EF a EF-M), la M5 es la más cara entre sus competidoras de similar nivel de prestaciones, las Olympus E-M5 II de 950 €, Fujifilm XT20 de 900 €, Panasonic G80 de 830 € y Sony Alpha 6300 de 1.050 €.  Incluso por muy poco más ya tendríamos a su hermana réflex la 80D (1.200 €).

La gama alta de las mirrorless (Olympus OM-D E-M1-II, Fujifilm XT-2 y Sony 6500) sí que queda muy por encima, entre los 1.600 y 1.800 €, pero esas ofrecen unas prestaciones y construcción superiores, por lo que no son comparables.


Sastre en su taller, al anochecer, India.
Canon EOS M5 a ISO 6400, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Comercios al anochecer, a los pies del Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 6400, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany


EL TALÓN DE AQUILES DEL SISTEMA, LAS ÓPTICAS EF-M

Tras la aparición de la atractiva M5, ahora el eslabón más débil del sistema M son sin duda alguna sus objetivos. Sus escasas siete ópticas, la mayoría de ellas zooms con luminosidades tan escasas como f:5.6 o f:6.3 y cuatro de ellas con monturas de bayoneta de plástico, no están a la altura de esta cámara. Son objetivos totalmente orientados a los aficionados.

Pienso que si Canon hubiera lanzado al mercado la M5 acompañada de un par de ópticas pequeñas EF-M de la serie L (un par de zoom 15-60 mm f:4L, 40-150 mm f:4L y alguna focal fija f:2, por ejemplo), muchos fotógrafos prosumers o incluso profesionales estarían pensando ya en adoptar el sistema. 

Pero estos objetivos de construcción plástica y escasa luminosidad resultan poco atractivos, por más que su comportamiento óptico sea aceptable. Al menos el EF-M 15-45 mm que probé. El nuevo modelo EF-M 18-150 mm que me prestaron, sin embargo, ofrecía un rendimiento bastante flojo a distancias focales largas. He leído de usuarios que alaban esta óptica y otros que la critican, lo cual quizás haya que achacar a una variabilidad en su fabricación. El que usé yo no era ninguna maravilla y si lo hubiera comprado lo habría devuelto a la tienda para cambiarlo por otro ejemplar. Desconozco el rendimiento real del resto de objetivos de la gama EF-M y animo a los usuarios que los conozcan a que dejen su opinión en la sección de comentarios. 

Otro inconveniente que demuestra falta de planificación del sistema es que estos 7 modelos de objetivos cuentan con nada menos que 4 diámetros de filtros distintos (43, 49, 52, 55 mm). Un infierno para los usuarios de filtros polarizadores, ND o Degradados neutros. Un poco de estandarización en dos o a lo sumo tres diámetros de filtros sería de agradecer, ingenieros de Canon.



Barcas de recreo en el lago Sukhna, Chandigarh, India
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Ardilla (Funambulus pennantii) en Chandigarh, India
Canon EOS M5 a ISO 400, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



Desayuno en un chiringuito de carretera en el Himalaya, India.
Canon EOS M5 a ISO 2000, EF-M 15-45mm f:3.5-6.3 IS STM
© Oriol Alamany



La Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF 500 mm con teleconvertidor 1.4X, Himalaya, India
Canon EOS 5D MkIV a ISO 320, EF 24-70mm f:4L IS
© Oriol Alamany


USANDO ÓPTICAS CANON EF EN LA SERIE M

La razón principal por la que el sistema M me resulta atractivo es por el genial adaptador Mount Adapter EF-EOS M. Este anillo permite montar cualquier objetivo Canon de la serie EF en cualquier cámara de la serie M, manteniendo todas sus características de enfoque automático y estabilizador de imagen. Para alguien como yo, usuario de Canon y que dispongo de una buena gama de objetivos de la serie EF, eso es una bendición. He añadido el adjetivo "genial" al citar este adaptador porque es un accesorio muy bien construido. Nada que ver con ciertos adaptadores que corren por el mercado. Este es robusto, encaja firmemente y durante su uso en el invierno himalayo cumplió con su labor sin fallo alguno. Además, el adaptador tiene un adaptador de trípode extraible que facilita montar la cámara al usar algunos objetivos algo voluminosos para la M5. ¡Un 10!

Al prestarme el equipo el personal de Canon me alertó sobre el uso este adaptador tan sólo con algunos objetivos, y mejor si eran STM. Se asustaron un poco cuando les dije que iba a usarlo con un 100-400 y con un potente 500 mm y me insistieron en que no estaba diseñado para ello. Pero precisamente una de mis intenciones con la cámara era usarla como si fuera un "teleconvertidor de factor 1,6x" para fotografiar los esquivos animales salvajes del Himalaya.

Y los resultados no pudieron ser mejores. Incluso montando en la M5 mi EF 500 mm f:4L IS II y un teleconvertidor de focal 2X-III (¡Con lo que obtenía una distancia focal equivalente de 1.600 mm!), el enfoque en AF-S era rápido, perfecto y el estabilizador de imagen del teleobjetivo funcionaba correctamente. ¡Sólo por eso ya me habría quedado con la cámara para mis difíciles trabajos con el oso pardo en los Pirineos o los halcones peregrinos urbanos de la ciudad de Barcelona, que suelen estar siempre a grandes distancias!






El adaptador Canon Mount Adapter EF-EOS M



Otros objetivos que probé con el adaptador y la M5 fueron unos EF-S 10-18 mm f:4.5-5.6 IS STM y EF 100-300 mm F.4-5.6 IS II prestados por Canon, además de mis 16-35 mm f:4L IS, 24-70 mm f:4L IS y 28 mm f:1.8. Todos ellos funcionaron perfectamente bien. 

Eso resulta una ventaja notable para los tradicionales usuarios de Canon que piensan pasarse a un sistema mirrorless. El cambio de sistema puede ser gradual y menos traumático. Y para los fotógrafos de fauna, llevar un pequeño cuerpo de M5 en la mochila les permitirá obtener mayores aumentos con sus teleobjetivos, al menos para los sujetos relativamente estáticos.



La Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF-S 10-18 mm, Pirineos, España
Canon EOS 5D MkIV a ISO 400, EF 24-70mm f:4L IS
© Oriol Alamany



Usando Canon EOS M5 con el adaptador y un objetivo EF 500 mm a varios grados bajo cero durante una leve nevada, Himalaya, India
Canon EOS 5D MkIV a ISO 400, EF 24-70mm f:4L IS
© Oriol Alamany



Íbices del Himalaya bajando a comer desde las montañas al atardecer, Himalaya, India
Canon EOS M5 a ISO 400, EF 500mm f:4L IS II + teleconvertidor 1,4x, trípode Benro
© Oriol Alamany



IMPRESIONES FINALES

Tras las semanas en el Himalaya, y antes de devolverla a Canon, pude usar la M5 un último fin de semana en los Pirineos. Allí la utilicé como única cámara, para explorar todas sus posibilidades. Una vez más los pequeños fallos en la calidad de algunas de las imágenes fueron achacables a alguna de las ópticas EF-M. Al usarla con el adaptador con buenos objetivos EF los resultados eran perfectos. 

La Canon EOS M5 resulta un esperanzador y notable paso adelante para la serie M. Es una cámara seria, de uso agradable y que ofrece una buena calidad de imagen, en especial a sensibilidades bajas. Por fin nos olvidamos del problemático AF de la serie M y, si eres un usuario de ópticas Canon EF, el fantástico adaptador te permite integrarla en un equipo réflex dotado de buenas ópticas. 

Equipada con el 15-45 mm es una cámara excelente para viajeros que se preocupan de sus fotografías, pero quieren ir ligeros de equipaje. Pero tampoco hay que desdeñarla como cuerpo complementario para el usuario de cámaras réflex de la serie EOS.

Canon, por favor, ofrécenos una gama de pequeñas ópticas serie L para esta pequeña joya. ¡La Canon EOS M5 se las merece!




Cimas nevadas un amanecer invernal en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, filtro polarizador, trípode Benro
© Oriol Alamany



El torrente de Cabanes en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 200, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, trípode Benro
© Oriol Alamany



Corteza de un Abeto (abies alba) en el Parque Nacional d'Aigüestortes i estany de Sant Maurici, Pirineos, España
Canon EOS M5 a ISO 100, EF-M 18-150mm f:3.5-6.3 IS STM, trípode Benro
© Oriol Alamany


8 comentarios:

  1. Tengo tanto efm 18-55mm como el 22mm que uso con la EOS M original, y ambos son sensacionales. Se destaca mucho el 22mm, pero el 18-55, salvando lo diferentes que son, me parece incluso mejor. Sospecho que el 15-45, siendo majo, ha sido creado por Canon pensando en reducir costes respecto al anterior 18-55. ¿cómo lo ves? Saludos.

    PD: el sistema con el que se insertan los comentarios es un lío indescriptible...

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  2. Hola, muchas gracias por tu experiencia directa con las ópticas. Canon suele fabricar buenas ópticas, incluso en sus gamas más sencillas y lo cierto es que me sorprendió mucho el flojo rendimiento del nuevo EF-M 18-150 mm. Tal y como he comentado debía estar mal alineado o algo así. El 15-45 mm daba un buen rendimiento general, flojeando en resolución en los bordes tan sólo. Ambos tienen monturas de plástico, lo que indica que sus pretensiones no son muy altas. celebro tener experiencias de primera mano de personas que han usado otros objetivos de esta serie.
    El sistema de comentarios es de Blogger, yo no tengo la culpa ;-)

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  3. Tanto el 18-55 como el 22mm, aunque tienen plástico, son tanto de montura como cuerpo metálicos. Si tienes oportunidad intenta probar el 18-55mm, sospecho que te va a gustar más que el 15-45. Saludos.

    Otra PD: no comenté antes que estuve haciendo el friki hace unas semanas, llegando a probar el adaptador con mi viejo y exótico Sigma 400mm f5.6 APO HSM, y funcionó mucho mejor de lo que esperaba. En cambio, con el aún más viejo Canon 80-200L no conseguí que funcionase el enfoque.

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  4. Muy buena review, yo tengo la m2 con el 22mm y el 18-55, ambos de montura metálica y bien construidos, sospecho que quisieron bajar costos con las monturas plásticas, uso el adaptador con un 300mm f4 de canon para filmar y anda muy bien (siempre en foco manual), el tamaño es una gran ventaja, teniendo en cuenta que venía de cámaras de la serie 1 de canon. Creí que si canon sigue por la senda de la M5 va a lograr que muchos de sus usuarios cambien a mirrorless, saludis

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    1. Gracias por aportar tu experiencia personal al respecto. Opino lo mismo, si Canon se "cree" lo de las mirrorless, puede dar mucha guerra dada su amplia experiencia fabricando equipos e innovando en tecnología. Pero dado lo avanzados que ya van en ese campo Olympus, Fujifilm, Panasonic o Sony, debería sacar algo muy atractivo e innovador. No ir a remolque de lo que ya ofrecen esas otras marcas.

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  5. Tengo la M5 y efectivamente es un gran paso adelante por canon en las mirrorless, pero para mí siguen fallando en dos aspectos clave, uno fotografía nocturna (enfocar o "ver" con ese visor de noche es complicadísimo o imposible) y dos y más importante para mí la ergonomía, no entiendo porqué tienen que hacer tan diminutas las sin espejo, en la M5 muchas veces accionaba el botón de vídeo tan solo por sujetarla y perdía una foto.

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  6. Como siempre, magnífico artículo Oriol. Personalmente le doy mucha importancia a tus conclusiones, que son por sistema fruto de la expriencia práctica. Si fuera Canon tomaría buena nota de tus sugerencias, además de dejarte en depósito permanente un cuerpo de M5. Venga, un abrazo y gracias por compartir tu tiempo!

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    1. Pues ahí te doy la razón, tener que devolver la M5 tras unas semanas de prueba ha sido lo mças triste del proceso. Ya me habría gustado disponer de ella para seguir investigando más a fondo todas sus posibilidades, que intuyo que son más de las que exploré.

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