A veces, el proceso creativo que conduce a la realización de una fotografía resulta parecido a la manera en que un dibujante o un pintor esbozan y van puliendo su obra, paso a paso, hasta lograr el resultado final.
Como ejemplo, os comento el proceso que me llevó a la creación de
African Dusk, la obra ganadora del 2º premio en la categoría
Birds del reciente certamen "
European Wildlife Photographer of the Year 2009". Para ello podeis leer el texto, ver las diferentes imágenes, y luego visionar el video adjunto donde se muestran los progresivos cambios hasta alcanzar la imagen final definitiva.
La fotografía ganadora es una de las últimas imágenes tomadas el día 22 de septiembre de 2008, tras un día de safari en el Parque Nacional Kruger, en el que era mi tercer viaje a Sudáfrica. En 1994 y 1997 habíamos venido Eulàlia y yo solos. Esta vez eramos un grupo de seis amigos. Como de costumbre la jornada había empezado temprano, a las 5:30 de la madrugada, y tras la puesta del sol, a las 18:00, regresábamos agotados al campamento donde íbamos a pasar la noche (¡Qué bien van los datos EXIF de las fotografías digitales para poder recordar estas cosas!).
Mis amigos ya conocen mi tradicional "reactivación" al final del día con la llegada de las luces límite así que, mientras ellos se dirigían a las cabañas a descargar en sus ordenadores portátiles las fotografías del día y a tomar una relajante ducha antes de la cena, yo aún me acerqué a toda prisa a un mirador del campamento en el que nos alojábamos para aprovechar los últimos resquicios de luz existente. La noche anterior había comprobado que el mirador ofrecía bellas vistas sobre un pantano cercano.
Inicio
En un primer momento, lo que más me llamó la atención fueron las siluetas oscuras de los troncos de árboles muertos que creaban siluetas fantasmagóricas sobre el agua que aún reflejaba las tonalidades pastel de aquel crepúsculo africano. Monté la cámara Canon EOS-1 Ds MkII con un teleobjetivo de 500 mm f:4L IS en un trípode Gitzo Mountaineer equipado con una rótula de bola Arca Swiss B1 y me centré en componer imágenes con sus formas siluetedas sobre la superficie rosada. Tras unos primeros disparos a una sensibilidad de 100 y 200 ISO, subí a 400 para poder utilizar una velocidad de obturación más rápida y poder diafragmar la lente para ganar algo de profundidad de campo. Las exposiciones eran en torno de 1 segundo a f:8.

Un ruidoso grupo de turistas españoles se me acercó, haciendo comentarios sobre mi equipo fotográfico pensando que yo no les entendía. Tuve el fallo de saludarles en español, para que se dieran cuenta de que sí sabía lo que decían. Entonces uno de ellos se empeñó en darme conversación, explicándome con orgullo que venían de matar animales salvajes en una reserva privada. Sentí pena y rabia al comprobar que algunos seres humanos viajan hasta estas tierras lejanas con la única finalidad de asesinar por diversión a sus compañeros de planeta. Mientras, yo intentaba ignorarle y concentrar mi mente en las luces, formas y sensaciones que la naturaleza estaba ofreciéndome en este momento mágico.
Tras diez tomas, con las tonalidades rojizas acrecentándose por el crepúsculo, cambié a un objetivo zoom 17-40 mm f/4L para realizar una imagen del paisaje en general que incluyera en el encuadre el cielo además del agua y los troncos. En este caso, donde la trepidación de la cámara no era un problema debido al uso de un granangular, bajé la sensibilidad de la cámara a 100 ISO para obtener la mejor calidad posible. Utilicé un filtro degradado neutro para reducir la diferencia lumínica entre el luminoso cielo y el agua. La exposición fue de 3 segundos a f:9.
El sujeto
De repente una Garza Goliath se posó en el agua y se quedó inmóvil a la espera de que algún pez se pusiera al alcance de su mortífero pico. El ave y su reflejo creaban una silueta que me pareció un buen motivo, por lo que cambié rápidamente el objetivo de la cámara otra vez por el 500 mm y volví a subir la sensibilidad a 400 ISO para dar una exposición de 1/6 seg a f:4.
Cambio de intención
Después de tres disparos decidí que la imagen no ofrecía un interés especial. Al fin me había quedado sólo de nuevo y fue entonces cuando tuve la serenidad de alejarme mentalmente de esta detalle tan concreto y fijarme en el conjunto de los árboles que crecían en la orilla y que también se silueteaban con el brillo del agua. Por momentos esta estaba pasando de un tono rosado a un color azul cada vez más intenso. El sonido del crepúsculo africano iba menguando al igual que la luz. El conjunto me recordó a uno de estos estilizados grabados japoneses que combinan las figuras de grullas con ramas de árboles u otra vegetación. Cambié la óptica por el 70-200 mm f:2.8L IS, busqué minuciosamente un encuadre por el visor de la cámara, y realicé tres tomas a la focal de 110 mm incluyendo el entorno en la composición. En la primera toma incluí la silueta de un sólo árbol a la derecha del encuadre, y la orilla opuesta del lago en la parte superior de la imagen, para así cerrar con una franja oscura la composición (2 seg. a f:11) y dirigir la vista del espectador hacía el sujeto.

Sin embargo, al observar la imagen en el monitor LCD de la cámara (¡Otra ventaja de la fotografía digital!) enseguida vi que algo no funcionaba. Me molestó la posición relativamente centrada del ave y el espacio demasiado vacio a su izquierda. Todo quedaba demasiado concentrado en la parte derecha de la imagen creada. Así que corregí el encuadre de inmediato para desplazar el ave más a la izquierda, lo que me obligó a incluir un segundo árbol por la derecha. La imagen resultante me gusta y creo que funciona bastante bien. Podría ser la imagen buscada... pero incluye muchos elementos.
La imagen deseada
Así que, buscando extremar la simplicidad, aumente la focal hasta 135 mm para cerrar más el encuadre y así eliminar por completo la orilla de la parte superior y uno de los dos árboles de la derecha. Decidí exponer la imagen durante 8 seg. a una abertura de f:11. El motivo para cerrar tanto el diafragma a pesar de disponer de una óptica luminosa y la escasez de luz, fue para aumentar en lo posible la profundidad de campo de enfoque y que esta abarcara tanto al ave como a los árboles, situados en un plano más cercano a mi. Con las exposiciones de varios segundos el riesgo de movimiento del sujeto era muy grande, pero mi cámara no da muy buenos resultados a ISO más elevados como algunos modelos más actuales. Por ello decidí mantenerme firme en los 400 ISO y realicé cuatro disparos, deseando que en alguno de ellos la garza se mantuviera inmóvil. Así fue y, además, en la última de las tomas el ave estiró el cuello al máximo, alineándose con la dirección de las ramas del árbol. ¡Al fin tenía la imagen deseada y podía irme a cenar!
Bueno, de hecho cené a toda prisa, ya que por la noche tocaba safari nocturno: las jornadas en África son agotadoras para el fotógrafo. ¡Este continente me tiene el corazón robado!
18h 15'
© Oriol Alamany
(Todas las fotografías muestran los encuadres originales completos realizados en la cámara en el momento de la toma, sin recorte alguno).
Si haces click en el siguiente vídeo, podrás ver el proceso correlativo de las imágenes. Con doble click, lo abrirás a mayor tamaño en YouTube.